You're currently viewing our forum as a guest. This means you are limited to certain areas of the board and there are some features you can't use. If you join our community, you'll be able to access member-only sections, and use many member-only features such as customizing your profile, sending personal messages, and voting in polls. Registration is simple, fast, and completely free.
Group: Lectoras
Posts: 87
Member No.: 132
Joined: 27-August 11
Luego de estar saludando a todas aquellas personas que estaban esperando mí llegada, la carroza se detuvo en la entrada principal de la iglesia, donde minutos después se abrieron las puertas para entrar y caminar sola por aquel camino interminable y del cual no quería llegar a donde estaba esperándome mí futuro marido. Él me veía feliz, pero yo estaba seria, hasta tal punto de llegar a pensar en dar un paso hacia atrás y salir corriendo de allí, pero sabía que si lo hacia tenía dos puntos en contra, uno me cerrarían las puertas y dos era cobarde. Así que aunque no me gustaba, tenía que seguir adelante. Cuando llegó mí turno de preguntarme si aceptaba casarme con él, dudé, solamente escuchaba murmullos por parte de los invitados y a él decirme entre dientes que no lo dejara en ridículo, y una vez más el cura me preguntó lo mismo, por lo que contesté ‘si, acepto’. El momento en donde me tenía que besar no moví la boca, no me inmuté y eso él lo notó. Ya minutos después de estar dentro de la carroza, que nos llevaría al castillo que él había comprado para vivir luego de casarnos y en donde se haría una reunión con todos los invitados, trató de besarme pero yo lo aparté.
Príncipe- qué tienes?, estás cohibida por qué nos vean besándonos?, oh ya entiendo, luego te relajas cuando estás a solas conmigo, no?. –me dijo pasando su brazo por mí cintura-. Rubí- ya suéltame!. –le grité-. Príncipe- no tienes porqué gritarme, sólo pídemelo de buena manera y te soltaré. Rubí- está bien. Podrías soltarme?, así le gusta más al príncipe. –le pregunté amable-. Príncipe- mí esposa me tiene que llamar por mí nombre, Nickolas o Nick. Rubí- y mí esposo se tendría que haber casada con una de su edad. –le contesté casi riéndome pero él sólo me fulminó con la mirada-. Nick- me casé contigo porque eres hermosa princesa. –me dijo tomando mí mano y dándome un beso en ésta mientras me miraba penetrantemente a los ojos-. Rubí- ya sé que tú has pedido mí mano a mí padre. Nick- así es, y me supongo también que te han dicho que desde que tú tenías 16 años te elegí como mí futura esposa y ya lo eres, como te has dado cuenta, todo lo que quiero conmigo lo tengo. –me respondió viéndome triunfador-. Rubí- el príncipe resultó ser un caprichoso y un pervertido, de haberse fijado en una niña de 16 años cuando él ya tenía 24 años!. –le contesté sarcástica-. Nick- aquí la única caprichosa eres tú que no quieres dejarte besar. –me decía mientras tenía una de sus manos sobre mí maxilar para así besarme sin que yo quisiera ya que forcejeaba-. Rubí- ya déjame en paz!. –le grité apartándolo de mí-. Nick- no te comportes como una niña, eres la esposa del Príncipe de Estados Unidos y deberás comportarte como tal, me oíste? Puedo ser amable, tierno, dulce, cariñoso y romántico contigo, pero también puedo ser un hombre frío, malvado y cruel contigo, así que por lo que he visto quieres que te muestre un poco de las últimas palabras. –me dijo enojado y apretándome el brazo-. Rubí- por favor Nick suéltame, me estás lastimando. –le decía sintiendo como se me caían las lágrimas-. Nick- está bien, ah se me olvidaba...no soporto a una mujer llorando y menos que esa mujer sea mí esposa. Así que sécate esas malditas lágrimas. –me contestó serio y dándome su pañuelo-. Rubí- toma tú pañuelo. –le dije entregándoselo-. Nick- consérvalo. Rubí- mí madre me ha dicho que me amas, bonita manera que tienes para amarme. Nick- tú me amas?. –me preguntó aparentando no escuchar lo que le dije-. Rubí- tú crees que sí te amo, con lo que te he hecho desde que me besaste en la iglesia?, -le pregunté sarcástica-. Nick- no, pero aún así ni creas que te divorciarás de mí, acuérdate las primeras líneas del protocolo, que dice que pasaría si un matrimonio se disuelve, con el tiempo te acostumbrarás a mí, a mís caricias, a mís besos y a estar conmigo en la intimidad, eso siempre y cuando tú co-operes, porque sino pones de tú parte puede que hasta te viole princesa. –me contestó con cierta sonrisa de pervertido-. Y eso también lo dice el protocolo. Rubí- qué es lo que no dice el maldito protocolo!? Nunca leí los puntos del protocolo, solamente sé los básicos y los que a mí me parecían importantes. Nick- pues, cuando la reunión acabe te mostraré en donde dice eso, así podrás leerlo y sabrás que no miento. Ahora, princesa cambia esa cara que ya estamos por llegar, no quiero que piensen que yo te estoy tratando mal. –me dijo sarcástico-. Rubí- eres un...eres un... –le trataba de decir pero no me atrevía-. Nick- soy un qué?. –me preguntó desafiándome-. Rubí- eres un imbécil!. –le terminé de decir casi furiosa-. Nick- con que soy un imbécil, no?, está bien...pues este imbécil te mostrará como será vivir en un infierno. Puedo hacerte vivir en un paraíso pero si quieres vivir en un infierno lo tendrás. Así que, si no tienes nada más para decirme, baja de la carroza porque ya llegamos. –me contestó y luego se bajó-. Rubí- aunque sea no piensas ayudarme a bajar de aquí con este enorme vestido?. –le pregunté ya cansada de discutir-. Nick- te ayudaré a bajar si cierras la boca. –me contestó enojado y jalándome hacia fuera-. Rubí- está bien, la cerraré y también me comportaré como tú quieres. –le dije acercándome a él-. Nick- vaya, ahora veo que me entiendes, empiezas a obedecerme. –me respondió tomándome de la mano y caminando hacia la entrada del castillo-. Rubí- todavía sigue siendo así, la mujer tiene que obedecer al hombre. Ya cambiaron las épocas no se usa más eso. Nick- pues como ves, tu familia y la mía sigue siendo como en la época anterior, con nuestro matrimonio pasó lo mismo, la mujer no da opinión en nada y menos la dará mí esposa. Rubí- eso es lo que tú crees. Las mujeres podemos ser capaces de todo lo que nos propongamos y eso es también en dar opiniones. Nick- no me discutas ni me desobedezcas, ahora tengo prioridad en ti, eres mí responsabilidad, así que ya cierra la boca. Rubí- y ahora que piensas hacerme?, darme un azote por no obedecerte?. –le pregunté desafiándolo-. Nick- no te vendría mal, pero te pegaré con mís manos, así cada vez que te mires en el espejo y veas las marcas sabrás porqué te las hice. –me dijo hipócrita y al escuchar aquello me solté de su mano y lo empujé-. No te escaparás de mí. –me contestó tomándome del brazo fuertemente y acercándome a él para darme un beso-.
Luego del pequeño inconveniente entramos a la sala donde los invitados nos estaban esperando, nos saludaron, nos felicitaron, y comenzó la reunión almorzando en una gran mesa con todas las personas y aparentando ser la feliz pareja de casados. O mejor, yo aparentaba estar feliz de haberme casado con él, ya que él sí lo estaba. Tuvimos nuestro primer baile de novios y luego se acercaron los demás para bailar con cada uno de nosotros, por mí parte Los Reyes y Príncipes y por la parte de él Las Reinas y Las Princesas. Dos horas habían pasado desde el baile y decidí salir a tomar aire al jardín trasero.
Topacio- Rubí qué tienes?. –me preguntó preocupada-. Rubí- nada hermana. Sólo necesitaba salir un momento para sentir el aire en mí cara. Topacio- ay hermanita eso no te lo creo. Sabes que conmigo no puedes mentir. Algo tienes y me gustaría saberlo. –me dijo dándome vuelta para que la vea y sólo vio lágrimas en mís ojos cayendo por mí rostro-. Por qué lloras?, acaso este no es el día más feliz de tu vida?. Rubí- no, odio este día!, nunca me imaginé que llegaría a casarme con él, con el Príncipe de Estados Unidos. –le decía llorando y luego me abrazó-. Topacio- cómo es eso?, qué?, acaso no lo amas?. Rubí- no, nunca me ha gustado, nunca lo he amado. Topacio- nunca digas nunca Rubí. Con el tiempo lo amarás, pero tienes que verlo bien, no es feo como tú piensas. Rubí- ay Dios!, tú también me dices que no es feo, nuestra madre también me lo ha dicho y no le hice caso. Ojalá me hubiera casado como tú te casaste, por amor y no por poder. Topacio- pero Rubí, yo también me he casado por poder y amo a mí marido. Rubí- lo sé, pero digo...tú te has casado por amor, desde que fueron adolescentes se conocían, sus padres y los nuestros se conocían, y se llevaban excelente, congeniaban perfectamente ustedes, pero veme a mí con él, ni siquiera tuvimos una conversación fluída o que durara horas, solamente dos veces lo vi y fue corta nuestra charla, y sin pedirlo me casan con él!. Topacio- tú no lo pediste, pero él a ti si te pidió. –me dijo graciosa-. Rubí- no es para reírse Topacio, tú no entiendes como me siento, hace una semana atrás era feliz y desde que me anunciaron que iba a contraer matrimonio con él esa felicidad se desvaneció, sólo porque a él se le ocurrió que yo sea su esposa!, ni siquiera sé lo que se siente el estar enamorada y sentir los besos de un hombre apasionado. Topacio- pues yo creo que si sabes eso último. Rubí- me dan asco sus besos. –le contesté seria-. Topacio- sé que sonará cruel, pero te tendrás que conformar con eso, con sentir sus besos y de ningún otro hombre. Rubí- lo sé y eso es lo peor, me supongo que tú si has leído todo el protocolo, no es así?. Topacio- pues sí, por qué la pregunta?. Rubí- es verdad lo que dice, sobre si la esposa no quiere, bueno tú ya sabes...que el esposo aunque ella no quiere él la tendrá que violar?. –le pregunté sonrojada-. Topacio- pues...pues...no dice exactamente así, dice que si la mujer no quiere el marido tiene que hacérselo aunque ella no quiera. La palabra violar no se nombra en ningún momento. Rubí- pero aún así, lo que dice es violar! Lo que me has dicho lo interpreté como esa palabra. Y no quieras disfrazármela más porque más nerviosa me pones Topacio! No quiero que llegué la noche, no quiero quedarme sola con él. Topacio- lo siento Rubí, no puedo hacer nada. Rubí- lo sé. Topacio- ya me voy a dentro, tú marido se está acercando. –me dijo avanzando hacia él y luego se fue a la sala-. Nick- qué tienes?, te sientes bien?. –me preguntó poniéndose detrás de mí y pasando sus brazos por mí cintura-. Rubí- nada y si, me siento bien. Me siento de maravillas. –le contesté seca-. Nick- luego cuando estemos solos en la habitación te sentirás de maravillas cuando por fin seas completamente mía. –me decía mientras me besaba el cuello y yo lo apartaba de mí-. Rubí- si Nick, seré tuya, pero en tu vivida imaginación!. –le grité empujándolo de mí-. Nick- tú serás mía!, quieras o no!. –me contestó furioso tomándome de los brazos y sujetándome fuertemente mientras me miraba a los ojos penetrantemente como si me atravesara con tan sólo verme-.
Estaba convencida de que Nick tenía carácter y se comportaba como una bestia conmigo. Sus ojos cuando se enfurecía me despertaban miedo, sentía que cada vez que pasaba eso me paralizaba de tan sólo sentir sus ojos clavados en los míos.
Group: Lectoras
Posts: 107
Member No.: 66
Joined: 7-May 11
Ok Rubi, no es para tanto!!! el principe mas buenote no puede estar!!!! y llega y te abraza y tu dura, no no no no comportese como una niña buena que este principe esta mas que bueno, y si tu no quieres yo me brindo!!! puedo sacrificarme por ti!!!
Oye PRINCIPE CARTER!!! AQUI ESTOY YO PARA INMOLARME CON TU BOMBA DE PASION !!!! jejejeje
Me gusta una trama diferente!!! a ver que sigue!!!
Group: Lectoras
Posts: 1,104
Member No.: 104
Joined: 2-July 11
Ay Dios, esta niña si es tonta! Yo encantadisima de que Nick me viole y ella haciendose la dura... Aunque si yo tambien quiero no seria violacion jajaja!
La tonta esa no se da la oportunidad de conocer mejor a Nick, de tratarlo amablemente por lo menos... Si Nick la trata mal es culpa de ella... En lugar de dejarse querer por ese rubio hermoso