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Group: Lectoras
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Joined: 27-August 11
Me bajé de la cama y caminé a donde estaba parado, me llené un vaso con agua y cuando él desvió la mirada hacia mí, se ahogó con el agua pero yo no me moví para nada porque me había dado cuenta de que se había ahogado por verme con el camisón.
Rubí- te sientes bien?. –le pregunté luego de beber un sorbo-. Nick- si, gracias. Rubí- de nada. –le respondí y dejé el vaso vacío sobre la mesa y me di media vuelta para volver a la cama-.
Él volvió a la cama, y ya a la mañana siguiente bajé a desayunar media hora después que él. Me senté frente a él y tomé una tostada con manteca y mermelada y la mordí.
Nick- no le darás un beso a tu marido?. –me preguntó mirándome-. Rubí- con dormir juntos es suficiente. –le respondí mordiendo otro pedazo de tostada-. Nick- pues como aquí soy yo el que da las órdenes, te ordeno a ti que te acerques y me des un beso, te recuerdo otra pequeña cosa, comenzarás a levantarte a la misma hora que yo, así desayunaremos juntos, porque ya estoy terminando de desayunar y no me gusta hacerlo solo. –me decía mientras me veía a los ojos penetrantemente-. Rubí- pues te hubieras quedado soltero, yo no tenía intenciones en casarme todavía. Pero veo que todavía deciden por mí!. –le contesté gritándole-. Nick- tú no me volverás a levantar la voz!. –me dijo levantándose de la silla enojado-. Rubí- y tú no me darás órdenes y mucho menos me gritarás, porque no soy tu hermana!. –le respondí alterada y levantándome de la silla para subir las escaleras e ir a la habitación-. Nick- niña malcriada!, te daré un escarmiento que no se te olvidará jamás. –me dijo entrando a la habitación y cerrándola de un golpe-. Rubí- ah si?, y qué me harás?. –le pregunté desafiándolo viendo en una de sus manos dos sogas-. Nick- pasarás medio día en el campo. –me dijo y comenzó a atarme las manos-. Rubí- qué crees que estás haciendo?. –le pregunté desconcertada-. Nick- como ves, atándote las manos, y te llevaré al establo, quizás y un poco de soledad junto a los animales te vendría bien, estando atada no tratarás de escaparte. Rubí- te has vuelto loco?!. –le pregunté nerviosa y asustada-. Nick- claro que no, pero esto será una diversión para mí, sabiendo que tú estás amarrada, sola y prácticamente abandonada por medio día, me relaja. –me dijo mientras me ataba la otra soga a la cintura-. Rubí- Nick no lo hagas!, si te ven dirán que me maltratas. –le decía mientras bajábamos las escaleras-. Nick- si me ven, no dirán absolutamente nada, porque aquí mando yo. Rubí- eres un cretino!!. –le grité forcejeando para soltarme pero él me tenía sujeta fuertemente-. Nick- ni intentes forcejear porque no lo lograrás. –me dijo hipócrita-.
Caminamos hacia casi la otra punta del jardín donde se encontraba el establo, el olor era insoportable y los animales eran peores, yo le suplicaba, lloraba, le gritaba, pero él no me decía nada, hasta un par de veces me tuvo que llevar arrastrándome porque no quería caminar.
Nick- ahora si, ya te quedarás aquí. –me dijo terminando de atar fuertemente la soga en la cerca donde me dejó en un rincón del establo donde estaban casi todas las ventanas abiertas y desolado-. Rubí- Nick, por favor no me dejes aquí sola, le tengo pavor a la soledad, por lo que más quieras Nick, suéltame y déjame volver contigo. –le decía mientras lo veía a los ojos y sintiendo como se me caían las lágrimas-. Nick- te quedarás aquí, no hay vuelta atrás, cuando decido algo lo cumplo. –me dijo y luego se fue, dejándome sola-.
De tanto forcejear, para soltarme me cansé, me acurruqué en un rincón y me quedé dormida. El sol se iba ocultando y comenzaron a aparecer las primeras estrellas y con ellas entraron al establo dos lobos hambrientos. Desperté con el gruñido de ambos, y al verlos mí rostro reflejaba terror, para ese entonces miré mí reloj y daban las 8 de la noche en punto, practicamente Nick se había olvidado de mí, me había dejado en ese lugar por 10 horas y media, me sentía sola y asustada, porque no sabía como defenderme de aquellos animales, sabía que si hacia algún movimiento, estos se abalanzarían sobre mí y me matarían, así que comencé a gritar.
Rubí- Nick!, Nick!, auxilio!. –gritaba pero nadie me escuchaba-. Por favor que alguien venga a sacarme de aquí!. –seguía gritando ya desesperada al ver que cada vez más se me acercaban los dos lobos pero nadie aparecía-.
Al ver que uno de ellos hizo el intento de tirarse sobre mí, escuché un tiro y al instante escuché otro más.
Nick- estás bien?. –me preguntó preocupado inclinándose para verme-. Rubí- no, no estoy bien, cómo puedes preguntarme si estoy bien, sabiendo que tú mismo me has tenido todo el día aquí por más de 10 horas y por si fuera poco dos lobos intentaron matarme. Ya sácame de aquí, por favor Nick, no aguanto más esta soledad, tengo miedo al estar sola en estos lugares. –le dije asustada, casi histérica e indefensa-. Nick- está bien, creo que fue suficiente haberte dejado aquí. –me contestó desatándome las muñecas que él al verlas tenían signos de presión por las sogas-.
Traté de desatarme la soga que estaba alrededor de la cintura, pero al estar tan atada fuertemente, no podía.
Nick- déjame ayudarte. –me contestó y colocó sus manos en el nudo de la soga, pasó sus manos alrededor de mí cintura para sacármela y quedamos a escasos centímetros de nuestras bocas en ese instante moví mí cara para no verlo-. Ven, salgamos de aquí. –me dijo tomando mí mano para ayudarme a levantar y salir del establo en donde luego con ayuda de él subí al caballo que había traído-.
Mientras nos dirigíamos en dirección al castillo, me habló.
Nick- todo eso te ha pasado por ser necia, caprichosa y por desafiar a tu marido. –me decía al oído-. Rubí- ya por favor cállate, no quiero escucharte. –le dije con voz solloza-. Nick- tú me escucharás cuantas veces sean necesarias, como bien te lo dije, te estoy mostrando como es vivir en el infierno, y otra cosa más, creo que también te he dicho que no quiero que llores. Rubí- me escucharás llorar cuantas veces yo quiera. Nick- está bien, pero quiero escucharte llorar y gritar ésta noche cuando te haga el amor salvajemente. –me contestó al oído y luego besó mí cuello-. Rubí- sigue soñando Nick, ni ésta noche ni ninguna otra tendrás lo que quieres. –le respondí alejándome de él-. Nick- tarde o temprano tú serás mía. –me dijo apretándome contra él y teniéndome de la cintura-. Rubí- hubiera preferido ser asesinada por los lobos, antes que estar contigo. –le respondí seria-. Nick- si eso quieres, te dejaré en medio del inmenso jardín y tú sola volverás al castillo. –me dijo y me tiró desde el caballo cayendo al pasto gritando-. Rubí- eres un desgraciado!. –le grité levantándome y empezando a caminar casi a rastras-.
Las rodillas se habían raspado por el tremendo golpe, mis rodillas habían sido las primeras en aterrizar en el pasto y así me produjo los rasguños y algún que otro golpe y el rostro lo tenía sucio al igual que el cabello y revuelto y la ropa rasgada. Llegué a la entrada y abrí la puerta, y allí lo vi, con su sonrisa de cínico y diversión. Sólo lo miré y subí las escaleras, no estaba dispuesta a tener relaciones con él, así que revolví en los cajones para ver si encontraba algunas pastillas para dormir, no las encontré por ningún lado y cuando abrí uno de los cajones del baño allí las encontré, metí unas cinco pastillas dentro de la jarra con agua y espere a que se disolvieran, una vez que las vi evaporarse, entré al baño a ducharme. Al salir ya cambiada con el camisón luego de quince minutos, entró a la habitación, él se desvistió y yo tomé una manzana la cual comencé a comer. Rubí- qué es lo que me ves?. –le pregunté seria-. Nick- nada, sólo te miré porque te asienta perfecto ese camisón. –me dijo tomando un vaso y lo llenó de agua-. Rubí- tómate toda el agua. –me dije a mí misma-. Gracias, me iré a dormir. –le dije dejando los desperdicios de la manzana sobre un papel-. Nick- de nada.
Una vez que entré a la cama, él entró segundos después. Se me quedó mirándome por largo rato.
Rubí- pudiste haberme matado. –le dije seria-. Nick- lo sé, creo que se me pasó la mano. –me dijo algo apenado-. Rubí- crees?, eres un insensible, un cretino!, pude haber quedado de cualquier manera, menos sana!. –le contesté enojada pegándole en el pecho-. Nick- está bien, ya cálmate si!, qué quieres?, que te pida perdón?, está bien, lo haré, perdóname!. Satisfecha?. –me dijo sosteniéndome de los brazos con sus manos y estando encima mío-. Rubí- sí!, ahora si no te importa, me gustaría que te salgas de encima mío. –le contesté seria-. Nick- tú y yo tenemos algo pendiente, así que no tengo intenciones de salirme de encima de ti. –me contestó y comenzó a besarme la boca y luego bajó al cuello-.
Sus besos desde una pasión desenfrenada empezaron a bajar de intensidad hasta volverse simples picos por el cuello, pecho y rostro, me di cuenta de que las pastillas hicieron su efecto. Al fin se había dormido, quedándose encima mío y apoyando su mejilla en mí pecho y rodeando mí cintura con sus brazos y manos, dormía como un niño cuando busca el calor de un ser querido, no lo moví, lo dejé que se quedará sobre mí para que durmiera tranquilo, todas las noches le pondría las pastillas para que al final no me tocara y así lo hice por un mes. Todo ese mes, fue un infierno, siempre me decía lo mismo y siempre insistía en tener algo conmigo, cosa que yo más pastillas le ponía en la jarra noche tras noche. Una de esas tardes, nos vino a visitar mí hermana junto con su hijita.
Topacio- hermanita!. Rubí- Topacio!. –le contesté contenta de verla-. Topacio- quién no te conociera diría que te va de maravillas en tu matrimonio. –me dijo picándome-. Rubí- ni me nombres que estoy casada. –le respondí seria-. Topacio- tan mal les está yendo?. Rubí- pésimo sería la palabra correcta. Topacio- pero por qué?. Rubí- digamos que le meto pastillas para dormir en la jarra de agua para que no me haga nada. Topacio- pero... pero... Rubí, debes saber que tarde o temprano tendrás que estar con él como se debe, te guste o no. Rubí- ya lo sé, pero aún así no me gusta, no siento nada por él. No quiero hacerlo sabiendo que no lo amo. Topacio- de verdad ni un poquito te gusta?. –me preguntó picándome-. Rubí- puedo contarte algo?, sé que no se lo dirás a nadie. Topacio- claro Rubí, soy tu hermana mayor y siempre me contaste todo. Como no te guardaría un secreto?. Rubí- está bien, quiero hacerte una pregunta. Qué sentiste la primera vez que viste a tu marido semi desnudo?. Topacio- pues... muchos nervios, estaba asustada, mí corazón iba a mil por hora y hasta temblaba. –me dijo mientras la veía a los ojos y se notaban que tenían un brillo especial cuando me hablaba de aquello-. Ay Rubí, fue lo más hermoso que me pasó en la vida. Rubí- me lo imagino, pero lástima que a mí no me pasó lo mismo que a ti. Topacio- no exageres, a ver y dime... a qué vino esa pregunta?. Rubí- pues... pues... casi me pasó lo mismo que te pasó a ti, cuando lo vi semi desnudo, nada más que a mí se me hacia difícil tragar saliva. Topacio- esos son los primeros pasos de un enamoramiento en puerta. Rubí- no digas pavadas. Topacio- de verdad te digo, Rubí vamos a hablar enserio, si yo sería tú, no lo desaprovecharía para nada y en ningún momento. Rubí- momentito que él está casado conmigo, y no lo presto. Topacio- ves... ahí tienes una escenita de celos. Yo te he dicho eso y tú me respondiste defendiendo lo que es tuyo y me parece perfecto que hagas eso. O acaso te gustaría que él le coqueteara a otra o mismo que la otra coqueteara con él?. –me preguntó para ver lo que le respondía-. Y dime la verdad. –me dijo viéndome a los ojos sabiendo que con mí hermana no podía mentir, me conocía demasiado bien como para saber cuando mentía y cuando decía la verdad-. Rubí- no puedo creer que todavía me conozcas tan bien como cuando vivíamos juntas, bueno te lo diré. No me gustaría que ni él haga eso ni que otra se le acerque para coquetearle. Topacio- lo sabía!, te gusta!, te gusta!. Rubí- yo no dije eso. Topacio- no hace falta que me lo digas, tus ojos me lo dicen todo. –me dijo alegre y vio a la niña que correteaba por la sala y apenas vio a Nick fue corriendo hacia él-. Veo que mí hija está encantada con el tío. –me dijo arqueando las cejas y decírmelo en un tono sugerente-. Rubí- no seas tan mala conmigo. –le contesté entre dientes y vi la escena-.
Nick le daba un beso en la mano de la niña, cosa que me pareció tierno y luego la niña se prendió de su cuello y la alzó en brazos para acercarse a donde estábamos nosotras.
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Nick yo entiendo que Rubi no te ha tratado muy bien pero se te fué la mano con lo del establo y cuando la tiraste del caballo...
Muy astuta Rubi al ponerle las pastillas en el agua a Nick jajaja! Que boba, no sabe lo que se está perdiendo... Al menos ya se esta enamorando y se pone celosa y todo