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Title: Capítulo 8


Butterfly - March 24, 2012 07:20 AM (GMT)
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Íbamos por el tercer mes de casados y Nick no quería estar conmigo, siempre trataba pero él se alejaba, ahora que quería estar con él, él no me quería a su lado. Pero lo entendía, como iba a querer que esté con él, si desde un principio lo rechacé, era justo que él también me rechazara. Me merecía lo que me estaba pasando. Una tarde Nick se había ausentado, y por la noche lo trajeron herido.

Rubí- qué le pasó?!. –les pregunté a uno de los que lo habían acompañado al campo-.
x- es tiempo de cacería, y el que le disparó no se dio cuenta de que lo hirió.
Rubí- llévenlo a la habitación, mientras llamaré al médico.
x- está bien.

Mientras que los demás dejaban a Nick sobre la cama, llamé al médico, el cual éste me dijo que lo desvistiera y le lavara la herida mientras él venía para el castillo.

x- ya lo dejamos recostado, con su permiso.
Rubí- gracias.
x- de nada. –dijeron ambos y se marcharon-.

Subí las escaleras apresurada, y entré a la habitación desesperada, Nick estaba inconsciente, producto del impacto de la bala hacia el brazo, y por el golpe en la cabeza contra el pasto. Tenía que despertarlo y lo hice con un poco de perfume.

Nick- qué pasó?, ay mí cabeza!. –se quejó-.
Rubí- Nick, no te levantes, descansa, el doctor debe estar por llegar, te trajeron herido, tienes un balazo en el brazo y necesito desvestirte y limpiarte la herida para que la vea el médico. –le dije pero él parecía que muy bien no me entendía-.

Entre el golpe en la cabeza y el dolor que le estaba produciendo la bala, era lógico que no me entendiera, me era pesado el tener que mantenerlo sentado sin que él haga fuerza para sostenerse él mismo, para sacarle la camisa, lo volví a recostar y le saqué las botas y luego los pantalones, lo tapé y traje alcohol y algodón para limpiarle la herida.

Rubí- Nick, puedes escucharme?. –le pregunté pero él no me respondió-. Tendré que limpiarte la herida con alcohol, así que tienes que aguantar. –le dije-.

Le tiré un chorro de alcohol directo a la herida, pero contuvo el grito apretando los dientes y con la mano del brazo herido me apretó la cintura, instantes luego me empezó a decir que tenía frío y cuando toqué su frente estaba empapado. En ese momento llegó el médico y bajé, dejando a Nick tapado.
Le expliqué lo que había sucedido y subió las escaleras para verlo, tardó unos veinte minutos en examinarlo y luego bajó.

Rubí- doctor, pudo sacarle la bala?.
Doctor- sí, pero ahora está delirando por la fiebre que le produjo la bala dentro del brazo, sobre el golpe en la cabeza, no hay de qué preocuparse, le medí su temperatura y marca 40° grados, lo único que debes hacerle son paños con agua fría y colocárselos en la frente y lo último es esperar niña.
Rubí- está bien, gracias por todo doctor.
Doctor- de nada, luego me llamas cuando esté mejor. Hasta pronto.
Rubí- si y hasta pronto.

Me había quedado sola con él, nadie de la servidumbre estaba, Nick les había dado el fin de semana más un par de días más libres, y dentro de unos cinco días los volveríamos a ver, subí nuevamente las escaleras, entré a la recámara y llené una fuente con agua fría del baño y tomé una pequeña toalla. La sumergí y luego la saqué apretándola bien para que no chorreara y se la coloqué en la frente. Mis dedos al estar mojados, se los pasé por sus labios y bajé para pasarle mis manos en su pecho, quizás y así le bajaba más rápido la fiebre. Trataba de colocarle los paños seguidos, para que no estuviera tan caliente.
Esa noche no pude dormir, quise cuidarlo y no dejaba pasar mucho tiempo en ponerle paños, así siguieron dos noches más con fiebre, sin abrir los ojos sin decirme nada, hasta que en la cuarta noche, la fiebre bajó y abrió los ojos.

Rubí- Nick!, despertaste!. –le dije contenta y abrazándolo-. Te sientes mejor?. –le pregunté preocupada-.
Nick- si. Por qué?.
Rubí- tuviste fiebre, y estás en cama sin despertarte por más de tres días. La bala que te sacó el médico fue la que te produjo la fiebre. Pero ahora descansa, dentro de un rato te traeré una sopa. –le dije dándole un beso en la boca eufórica y luego salí de la habitación para prepararle la sopa-.

Habían pasado solamente unos veinticinco minutos en que preparé la sopa que a él le gustaba, subí y abrí la puerta, le dejé la bandeja con dos platos sobre las piernas y me senté al borde de la cama de su lado.

Nick- veo que me hiciste la sopa que tanto me gusta. –me dijo y sentí frialdad en sus palabras-.
Rubí- sí, quieres que te dé de comer?. –le pregunté cariñosa-.
Nick- no, no soy un bebé. Puedo comer yo solo. –me dijo como si le hubiera molestado el comentario que le había dicho-.
Rubí- sé que no lo eres, pero quería ayudarte, pero veo que puedes solo, por lo menos me hubieras agradecido de que te haya cuidado durante todos estos días y noches y en prepararte la sopa. Porque cuando tú me cuidaste yo sí te lo agradecí. –le dije enojada y me detuvo antes de salir-.
Nick- gracias.
Rubí- de nada, en el otro plato tienes una porción del cheese cake que tanto te gusta, dentro de un rato volveré para ver si ya terminaste de cenar. –le dije y salí enojada golpeando la puerta-.

Lo dejé tranquilo por media hora y volví a entrar.

Nick- ya he terminado.
Rubí- está bien. –le dije y tomé la bandeja para salir de la habitación-.
Nick- iré a tomar un baño.
Rubí- bueno. –le volví a contestar y salí-.

Lavé las cosas y las acomodé, subí a la recámara y cambié las sábanas, puse sábanas de seda blanca bordadas en el extremo superior de éstas y en las fundas de las almohadas, las sábanas tenían pequeñas flores de color celeste y pequeñas rosas de color lila y el acolchado de color blanco, yo mientras tanto me desvestí y me puse la ropa interior blanca que había usado el día que nos casamos y encima una bata corta de encaje satinado de color blanco. Extendí la parte de donde él se iría a acostar, tomé su almohada, me senté en la cama y me largué a llorar. Lloraba por todo lo que le había pasado, lloraba por no tenerlo como tantas veces él quería, lloraba porque me merecía el desagradable trato que él tenía conmigo. Sin saber, él ya había salido del baño y estaba escuchándome llorar y me veía como sostenía contra mí pecho su almohada, luego cerró la puerta del baño y lo escuché, me paré y volví a lo que había dejado y le acomodé la almohada sobre el colchón y me sequé mis lágrimas. Apenas me di vuelta lo tuve frente a mí.

Rubí- ya cambié las sábanas, puedes acostarte. –le dije, pero él solamente me besó desesperadamente-. Perdóname. –le contesté llorando y lo abracé-. Perdóname por todo Nick, perdóname por no haberte amado antes, perdóname por no haberte dejado que me tocarás, que me hagas tuya, perdóname por las veces que te fui insoportable y por sobretodo perdóname por haberte lastimado diciéndote de que no te amaba. –le decía mientras lloraba y temblaba como una hoja-. Lo siento, como tú me has dicho no soportas que tu esposa llore, entonces trataré de no llorar. –le contesté apenada-.
Nick- ya, tranquilízate, por favor Rubí. –me dijo y me miró a los ojos sosteniéndome de las mejillas-. Ya pasó todo, no tienes de qué preocuparte. De verdad ahora me amas?.
Rubí- sí. –le respondí ruborizándome y sonriéndole-.

Él no me dijo más nada y comenzó a besarme tiernamente, sabía lo que iría a pasar entre los dos, pero aunque estaba asustada quería sentir la protección de sus brazos y sentir su amor. Sus besos se deslizaron por mí cuello y sus manos ya estaban en la cinta que tenía el moño, lo desanudo y me sacó la bata lenta y delicadamente mientras nos mirábamos a los ojos. Una vez que la bata cayó al piso, miró detenidamente mí cuerpo.
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Rubí- qué tienes Nick?, no te gusta lo que ves?, si es así, me pongo otra vez la bata y lo entenderé. –le dije apenada-.
Nick- no, claro que me gusta tu cuerpo, me encanta, solo me quedé mirándote de ésta manera porque no pensé que tus pechos eran más grandes de lo que pensé. –me contestó sorprendido aunque todavía tenía el sostén-.
Rubí- pues lo siento, son naturales y espero que te gusten y que estés conforme con lo que vayas a ver y con lo que tenga. –le contesté apenada poniéndome colorada-. Sabes cuál es ésta ropa interior?. –pregunté avergonzada-.
Nick- yo sé que me encantará lo que veré. Así que no tienes porque sentirlo y no tienes porqué estar apenada. –me dijo sonriéndome y luego me besó- mmm...sobre la ropa interior no sé cuál es, pero por tu pregunta me supongo que es el conjunto de la noche de bodas.
Rubí- si, es ese. –le respondí ruborizada-.
Nick- me encanta como te queda. Te ves preciosa con el. –me dijo besándome-.

Apenas terminó de besarme, me volvió a mirar tiernamente, y pasó sus brazos y manos por mí cintura para posarlas en el enganche del sujetador, el cual desabrochó lentamente, en ese momento ya era vulnerable delante de él. Sentía mí corazón latir a mil por hora, ya no era tiempo de dar un paso hacia atrás, lo único que sabía era que lo amaba y quería ser suya. Con sus manos deslizó los breteles del sostén y me lo sacó, dejando al descubierto mís pechos, debía estar demasiado ruborizada porque sentía mis mejillas calientes y sin poder soportar más se me pusieron vidriosos los ojos y se me cayó una lágrima.

Nick- princesa qué tienes?. –me preguntó preocupado-.
Rubí- nada, sólo que siento vergüenza al estar de ésta manera contigo. No sé como debo estar contigo, no sé como debo estar en ésta situación, no sé qué hacer, quieres que me quite la tanga?. –le pregunté sin tener la más mínima idea de cómo comportarme frente a él-.
Nick- sé que no sabes como comportarte frente a mí de ésta manera, eso no me lo tienes que decir, yo te quise y te quiero por eso, porque no tienes experiencia en estas cosas, con el paso del tiempo aprenderás como debes comportarte y no tendrás vergüenza y no quiero que te quites nada, yo quiero quitártela por ti. –me dijo y me besó apasionadamente-.

Bajó lentamente hacia mí cuello, teniéndome sujeta de la cintura contra él, sintiendo su pecho desnudo en mis senos y fue ahí cuando sentí el calor de su cuerpo, enredé mis brazos y manos por su cuello y comenzó a bajar muy despacio hacia mí pecho y luego mis senos, los cuales se tomó el tiempo de besarlos, chuparlos y lamerlos. Yo me sentía de maravillas, estaba asustada pero lo estaba disfrutando. Luego bajó un poco más y situó su boca en mí estómago, teniendo sus manos en mí trasero y apretándolo, yo enredaba mis dedos en su pelo y sonreía.

Rubí- Nick, tengo cosquillas. –le dije riéndome y me miró levantándose y quedándose frente a mí para luego tomarme en sus brazos y acostarme en la cama-.

Se quedó contemplando mí cuerpo y su mirada me pedía permiso en deslizar mí tanga, ninguno de los dos se dijo nada, y posó sus manos a los costados de mis caderas, para poco a poco bajarme la tanga y tenerme desnuda como él tanto había deseado.

Nick- eres lo más bello que vieron mis ojos. –me dijo sonriéndome y yo correspondí a su sonrisa-.
Rubí- tú lo crees así?, habrás visto cuerpos más bonitos que el mío, un hombre como tú debió haber visto mujeres con cuerpos muchos mejores que mí cuerpo.
Nick- quizás, pero tú misma sabes qué clase de mujeres he tenido mucho antes, en cambio tú tienes algo que ninguna de ellas tenía y eso es lo que quiero que me regales. –me respondió y poco después me besó-.
Rubí- sabes que eso te lo regalaré, ahora sí estoy completamente segura de que te daré lo que tantas veces me decías, eso que quieres al fin será tuyo. Y yo estaré sumamente feliz de saber que tú serás el único que me desvirgó.
Nick- te amo mí niña, te amo mí precioso Rubí. –me contestó feliz y me besó desesperado sintiendo como poco a poco su lengua iba entrando a mí boca, la cual ésta exploraba cada rincón de mí boca hasta encontrarse con mí lengua inexperta-.
Rubí- Nick, tú no te quitarás el bóxer?. –le pregunté curiosa-.
Nick- sí. Pero no prefieres que apague la luz, así no te asustas? Ya una vez te has asustado de haberlo sentido. –me dijo mirándome a los ojos-.
Rubí- no, no quiero que apagues la luz, si tú me has visto con la luz encendida entonces yo también quiero verte así. –le contesté ruborizada-.
Nick- está bien. –me dijo y luego se quitó el bóxer dejándome verlo por completo de cuerpo desnudo-.

Me había sofocado de verlo así, ahora sí temblaba como una hoja, estaba nerviosa y más asustada que nunca, me había puesto colorada y sentía mí corazón latir aprisa y Nick vio mí rostro de miedo y sintió mí temor.

Nick- tienes miedo?.
Rubí- sí. –le respondí con voz solloza-.
Nick- no tienes porque tenerlo. No te preocupes que no seré una bestia contigo, seré todo lo contrario.
Rubí- desde hace media hora atrás ya eres dulce, tierno y cariñoso conmigo Nick y no tengo dudas de que así lo serás por el resto de la noche. –le dije acariciando una de sus mejillas-.

Se acostó sobre mí y comenzó a besarme con pasión, devoraba mí boca como queriendo comerla de un solo bocado, yo mantenía mis brazos y manos alrededor de su cuello, y luego las deslicé por su espalda, él colocó sus manos en mis muslos y dejar estos y mis piernas alrededor de su cintura, allí supe que él quería, deseaba y necesitaba estar dentro de mí. Me miró dulcemente a los ojos y con sumo cuidado y delicadeza comenzó a empujar hacia dentro.

Rubí- ouh Nick... –pude emitir de la incomodidad y dolor que me estaba provocando-. Duele... –le volví a decir con lágrimas en los ojos mientras lo miraba-.
Nick- lo sé amor, pero aguanta un poco más. –me decía sin dejar de besarme para que así olvidara el dolor que estaba sintiendo-.
Rubí- está bien, haré lo que me pides. –le dije como si él me hubiera dado una orden que debía cumplir-.
Nick- no te he dado una orden Rubí. Lo único que quiero es que trates de relajarte y que disfrutes. –me dijo sonriéndome-.
Rubí- bueno, trataré. –le contesté correspondiendo a la sonrisa-. Sólo te pido que vayas más despacio. –le dije avergonzada-.
Nick- si. –me respondió y me besó-.

Sus movimientos como se lo había pedido eran lentos, por mí parte ese dolor que había sentido al principio se estaba desvaneciendo y luego se convirtió en sumo placer, él por otro lado sabía que necesitaba ir más aprisa y al ver mí rostro de satisfacción así lo hizo, ambos nos besábamos para ahogar nuestros gritos pero mis gemidos caían en el oído de Nick. Revolvía su pelo con mis manos y dedos, y luego las pasaba por su espalda, la cual acariciaba de arriba hacia abajo mientras le clavaba las uñas al sentirlo cada vez más dentro de mí, instantes luego me miró a los ojos y juntos llegamos al orgasmo. No podíamos recuperarnos, había sido intenso, él se había quedado sobre mí sin moverse y yo estaba exhausta, mis caderas y todo mí cuerpo gritaban del dolor que había sentido, pero que a la vez había sentido placer y satisfacción, había sentido en verdad el amor de Nick hacia mí. Cuando nuestras respiraciones se normalizaron, él se acostó a mí lado y apagó la luz.

Rubí- dormirás?. –le pregunté teniendo clavado sus ojos en mí rostro-.
Nick- no. –me dijo y se sentó en la cama para apoyar la espalda contra el respaldo de la cama-.
Rubí- he hecho algo que no debí?. –le pregunté preocupada mientras veía su mirada algo pensativa-.
Nick- no princesa. Ven acércate. Cómo te sientes?. –me preguntó extendiéndome sus brazos y manos-.
Rubí- bien pero aún así mí cuerpo siente dolor, pero creo que eso es normal, entonces qué es lo que tienes Nick?. –le dije ruborizada y luego le pregunté tapándome con la sábana y sentándome al lado de Nick y recargué mí cabeza y mejilla en su hombro mientras pasaba mí brazo por su pecho y los brazos de él estaban alrededor de mí cintura y espalda-.
Nick- es verdad, es normal ese tipo de dolor, y quieres saber lo que estaba pensando?. –me contestó y después me preguntó viéndome a los ojos con una sonrisa-.
Rubí- si.
Nick- estaba pensando en que ahora eres completamente mía. –me contestó besándome apasionadamente sosteniendo una de mis mejillas con una de sus manos y con la otra mí cintura-.
Rubí- Nick, ésta noche has sido todo un amor conmigo, gracias. –le dije besando su mejilla y luego su cuello-.
Nick- de nada cariño, a partir de ésta noche serán y seré siempre así, tanto si lo hagamos como no. –me contestó y besó mí mano-.
Rubí- serás así solamente en la habitación?. –le pregunté intrigada-.
Nick- tú cómo quieres que sea fuera de la habitación?. –me preguntó mirándome a los ojos-.
Rubí- acaso no debía dar opinión a las órdenes y cosas que tú imponías e impones?. –le volví a preguntar para escuchar lo que me decía-.
Nick- tienes razón, mí mujer no debe opinar en nada de lo que digo y hago, pero en ésta ocasión si quiero que opines, quiero saber que es lo que a ti más te gusta.
Rubí- me encantaría que seas de la manera en que lo has sido ésta noche pero fuera de la habitación también. –le respondí segura-.
Nick- entonces así seré contigo. –me dijo abrazándome fuertemente contra él-.
Rubí- Nick?.
Nick- qué?. –me preguntó esperando una respuesta-.
Rubí- te amo. –le contesté-.

No obtuve respuesta por él, sólo un dulce beso que segundos luego me acostó nuevamente en la cama, horizontalmente, teniendo enredada las sábanas en nuestras piernas hasta la cintura, estaba completamente segura que ésta vez lo iba a disfrutar al máximo.

Nick- cariño, te sientes bien como para hacerlo una vez más?. –me preguntó preocupado-.
Rubí- creo que sí.
Nick. Estás segura?, si quieres vamos a dormir.
Rubí- yo sé que tú lo quieres.
Nick- no es solamente el que yo sólo lo quiera, tú también debes querer o no. No te fijes en mí, piensa en ti también, en que si quieres hacerlo otra vez o no. –me dijo acariciando mí pelo y tratando de no cerrar los ojos-.
Rubí- quiero hacerlo una vez más, pero me estoy quedando dormida. –le dije apenada-.
Nick- entonces dormiremos.
Rubí- pero siento de que si te rechazo en no querer hacerlo, tú no estés tranquilo, siento de que tú te enojarás conmigo de saber que no quiero hacerlo. –le respondí apenada-.
Nick- no pienses eso, yo sé como debes sentirte, hasta me has dicho que te sientes cansada y con ganas de dormir porque prácticamente te duele todo, así que no pienses en que me enojaré contigo, porque no lo haré, he quedado muy satisfecho. –me dijo sonriéndome y yo correspondí a su sonrisa-.
Rubí- pues me alegro. –le contesté avergonzada-.
Nick- ahora sí, vamos a dormir. –me dijo y se acomodó en la cama quedando su cabeza sobre la almohada-.

Apoyé mí cabeza sobre la almohada y me tapé sintiendo algo de frío, estábamos completamente desnudos.

Rubí- no tienes frío?.
Nick- no, tú sí?. –me preguntó-.
Rubí- sí. –le respondí a pesar de que estaba tapada con sábana y colcha-. Creo que iré a ponerme un camisón. –le dije tratando de levantarme de la cama pero él me detuvo-.
Nick- quizás y si te abrazo reparará un poco el frío que tienes, te parece?. –me preguntó viéndome a los ojos-.
Rubí- bueno, como quieras.

Me acerqué a él y me abrazó con aquellos brazos que tanto amaba, me sentía protegida y amada en sus brazos, me sentía una pequeña niña. Así nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente me desperté alrededor de las diez de la mañana, como sabía Nick mucho antes me había dicho que debía levantarme cuando él se levantaba, pero ésta vez al parecer mí sueño y cansancio me afectó al despertarme a esa hora. Él ya se había despertado y sabía que de seguro me iba a regañar. Me puse la tanga y la bata de anoche y bajé.

cccarter - March 28, 2012 01:04 AM (GMT)
Ya por fin son dos loquitos enamorados :rolleyes:

carmen_littrell - April 5, 2012 10:44 PM (GMT)
al fin estos se enamoraron!!!!!!

YetzaSalvatore - June 23, 2012 06:57 AM (GMT)
Aaaayyy amé demasiado este capitulo!!! :D

Amé la dulzura de Nick, demasiado bello!!!! Lo amoo!! :rolleyes: :rolleyes: :rolleyes: :rolleyes:

BmaritzaRok - July 7, 2012 04:36 AM (GMT)
OMG!!!!


Al finnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

alesol21 - March 8, 2014 07:56 AM (GMT)
omgg fin paso q bno q fue romanticooooooo




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