Bienvenido a Old Hogwarts. Esperamos que disfrutes tu visita y te unas a nuestra activa comunidad rolera! Estás visitando el foro como invitado y algunos temas y características están restringidos. Regístrate, crea un personaje y juega con nosotros!. Claro, no cuesta ni un galeón. Join our community! If you're already a member please log in to your account to access all of our features:
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
A pesar que yo siempre prefería las cosas espontáneas a los planes rígidos que la mayoría de veces terminaban siendo asquerosamente aburridos. A lo largo del tiempo también lamentablemente si se me habían pegado algunas rutinas de esas… no tan jodidas pero si se me habían pegado y ya, había que asumirlo… por lo menos la de ir a correr en las noches de vez en cuando y cuando no se cruzaba con alguna fiesta o concierto (porque esas actividades eran siempre mi prioridad) no estaba tan mal no?
La culpa era sin dudarlo de mi viejo, jugador de Quidditch en sus épocas juveniles hace mil años que había tratado de inculcarme una serie de pasos desde niño, no es que en realidad me disgustara lo que hacía pero es que a veces extrañamente pensamientos tipo: “carajo, no he ido a correr hoy” venían a mi mente como si fuera una maldita responsabilidad, y bueno, las responsabilidades simplemente no van conmigo por lo que terminaba jodiendo las cosas.
Pero a ver la excusa que el daba era que ayudaría a fortalecer el alma y el cuerpo. Parafraseo de lo que me decía mi viejo: “Todos los días levantarse temprano en la mañana es la norma pero, lo mas recomendable, salir a correr por un par de horas y luego regresar a casa para ponerse con los quehaceres del día” Pero no, no way in hell que iba a hacer eso. Ya desde el principio estaba mal, no había manera en que pudiera levantarme temprano y menos con el propósito de correr, así que con el pasar de los años había ido modificando todo a mi conveniencia. No sería todos los días y solo en las noches que tuviera libre y que de verdad no me caía del todo mal, era útil para el Quidditch.
También le había agregado ciertas modificaciones muy personales como llevar cigarrillos y algún licor en la mochila, menudo deportista no?. El caso es que esa noche decidí ir. Aparte de la bebida procuré llevar una sweatshirt para evitar que cualquier incomodo y molesto resfrío, no quería pasar las malditas vacaciones en cama sin hacer nada. Una vez listo y preparado salí sin tener en mente algún rumbo en especial, para que por lo menos haya espontaneidad en eso no?. Mientras trotaba distrayéndome con todo lo que había alrededor me dejaba llevar hacia donde fuera por la fuerza cósmica que guiaba mi destino,
Así pues me adentré un poco en el bosque por donde anduvo un buen trecho, el viento hacia que las hojas de los árboles volaran por todas partes interrumpiendo mi visión y si seguía así siendo el bosque tan grande pues desvié la ruta. Tenía que salir a un lugar mas despejado para poder continuar el recorrido tranquilo por lo que terminé llegando al lago. Hay que decirlo, al llegar allí algunos rayos de la luz de la luna se reflejaban sobre las aguas del lago lo que creaban un paisaje realmente bonito. Y así simplemente se me apeteció descansar ahí con la buena vista de la naturaleza y aire puro, el lugar perfecto para fumarme un cigarrillo y beber algo de lo que había traído.
Decidí ir hacia un árbol grande y bastante frondoso que había por allí, el gran tronco le serviría para apoyarse mientras me relajaba un poco. No era tarde y tampoco tenía mucho sueño asi que tenía buenas horas por delante. Pero luego sentí movimiento alrededor, un crujir de hojas secas o madera o algo de eso… quizás me habían seguido o quizás alguien mas estaba ahí de manera casual… era cuestion de esperar que la persona se revele o sino tendría que buscar.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
- ¡¡David!! - me apresuré rápidamente simulando una especie de fatiga porque en cuanto lo había visto medio tirado en la corteza de un árbol cercano al lago supe que tenía que inventar una nueva estrategia para hacerlo reír y de paso probar qué tan buena era actuando.
No me había considerado a mi misma una tonta jamás pero ese tipo de bromas me parecían de lo más idóneas en aquel mundo hostil y oscuro en el que todos vivíamos y que amenazaba con succionarnos a la mínima de cambio; a mis amigas y a mi nos habían atacado en el lago aquel trío de locos de atar y aunque era cierto que a veces giraba la cabeza más veces de lo normal continuaba caminando con una sonrisa creyéndome amparada por una fugaz idea, o muchas, que me protegían de cualquiera que intentara hacerme daño.
Quizás estaba empezando a experimentar la autocompasión de nuevo, me creía una ilusa más, pero lejos de importarme continué con mis bromitas pesadas sin que me importara mucho lo que pasara mañana. Era una locura, sí, pero desde lo de Ravenclaw había aprehendido a valorar más el día a día y a no amargarme por la dieta de no se qué ni los quilos en las cartucheras. Aquellas frivolidades, aunque me sintiera el ser más manido sobre la tierra, habían dejado de gozar de la importancia que otrora le había otorgado con tanto ahínco. Aferrándome a un modelo de vida que jamás había sido para mi.
- ¡¡David!! - volví a gritar corriendo rápidamente hasta él y tapándome la mitad de la cara con una mano mientras el largo y frondoso cabello castaño me caía en cascada produciendo un efecto aún más aterrador, como si en verdad estuviera herida o algo así. Me acerqué un poco más y empecé a emitir un sonidillo para darle más credibilidad a mi actuación porque aunque era un poco cruel sabía que él estallaría en risas en cuanto viera que en verdad no tenía nada y solo buscaba crisparlo un poco de los nervios. Enseguida hablé e intenté sonar lo suficientemente afectada como para que terminara de creerme y se levantara a inspeccionar que en cualquier momento no me fuera a caer de espaldas por alguna infección o una enfermedad o algo semejante:
- David, me he golpeado con un árbol del bosque y me parece que un bicho me ha picado. ¡¡ME DUELE!! - fingí un sollozo y arqueé la espalda pensando detenidamente lo que yo haría en una situación así y si en verdad tendría la habilidad de concatenar tantas letras para darle sentido a una oración. No pensé en nada más que en eso, en gastarle la broma más pesada de su vida y luego urdir un plan para salir airosa de ello. Que no me culparan si pecaba de malvada o surrealista. Decidí atribuirlo todo al ocio y aquello si fue un evidente conato de autocompasión. Lo pude notar entre falso alarido y falso alarido.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
Primero decidí guardar silencio y calma hasta que la persona que seguramente estaba por ahí se revelara, y ya era obvio que alguien estaba cerca de ahí porque tampoco es que tratara de ocultar su identidad o atacarme traperamente por la espalda, no era discreto… o discreta porque se sentía el típico ruidillo de pastos y hojas secas, de ramillas otoñales y césped; solamente preferí esperar y ver que carajos pasaba y quien era, solo pasaron unos segundos mas cuando sentí como alguien ya esta muy cerca, sus pasos se sentían ya casi a mi costado. Primero escuché su voz antes de verla pero esa voz me era tan tan familiar que ni siquiera necesite de algún tipo de confirmación de vista para saber que era Kat.
Lo preocupante era que no era en un tono normal… ella estaba gritando y llamándome de esa manera. Parecía como si algunos centauros la habrían tratado de matar. Lo peor es que se veía de lo mas alterada. Se veía agitada y que le faltaba el aire, carajo, parecía que algo grave le había pasado hace un poco, corría hacia mi con la mano sobre el rostro, como si tapara algunas lágrimas o quizás cubriendo alguna especie de golpe, corte, magulladura o algo así . Ya el relajo se me quitó de una y me paré de la posición casi echado sobre el árbol en la que estaba. Que carajos le habría pasado?!. Soltaba como gemiditos de miedo o quizás de dolor… puta, nunca la había visto así y de verdad que me preocupé mucho por ella.
-Por donde estabas? Viste que te picó? Era venenoso? Háblame!!-
Le dije ametrallando pregunta tras pregunta mientras me acercaba a ella para abrazarla y acariciarla, para calmarla porque me pareció sentir el sollozo típico previo o simultaneo al llanto. La tomé de la mano para llevarla cerca al árbol, donde había estado descansando momentos atrás a ver si es que podía ayudarla en algo. Le hice señas con la mano para que se tendiera ahí mientras yo iba por mi mochila que se había quedado un poco mas allá a ver si es que ya sea el licor que había llevado o sino los cigarrillos “especiales” podrían ayudar de alguna manera a aliviar su dolor… eso claro, aparte de las atenciones personales que yo le daría, claro está.
-Dime donde te duele, enséñame-
Le dije cual medimago listo a examinar a su paciente arrodillándome mientras ella estaba echada para ver donde era que le dolía y ver de alguna manera si es que podía solucionar. Claro, tampoco era un maldito experto en animales mágicos pero no quería ir hasta donde Galbraith, que era un puto y me caía muy mal por mas útil que pudiera ser en el tema. Tomé la botella y con un movimiento de varita la abrí. Era un buen vino, nada demasiado tóxico ni embriagador por lo que terminaría funcionando de relajante y a la vez de leve analgésico. Se la di esperando que bebiera y que me indicara donde colocar mis manos, quizás con un masaje o frotación el dolor se aliviaría.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
Escondí una sonrisa entre mis manos y mi cabello al notarlo tan preocupado pues enseguida se acercó y me estrechó entre sus brazos para después empezar a preguntarme qué es lo que me había picado y un par de cosas más que no pude escuchar porque estaba muy preocupada en fingir que me costaba ver por donde pisaba por el dolor en el rostro. No se lo mostré enseguida porque quería alargar un poquito más aquella especie de preocupación que parecía profesarme pues eso me recordaba que me apreciaba. Que de un modo u otro no estaba sola, recordatorio que me empujaba a continuar.
Caminé junto a él cubriéndome el rostro mientras continuaba emitiendo gemiditos lastimeros, los mechones de mi pelo castaño ayudándome en la dificultosa empresa. Trastabilleé y me di cuenta de que la hierba estaba especialmente dura pero tampoco quise darle mucha más importancia.
Una vez noté la corteza del árbol me apoyé lentamente y me eché como él quería porque supe que una persona verdaderamente afectada en ese tipo de cosas no pondría objeciones ante cualquier sitio que le garantizase no perder el equilibrio, por ejemplo. - M-me duele mucho. - dije entre sollozos mientras recargaba mi espalda en la corteza del árbol y me aseguraba de no pillarme el pelo con la espalda mientras pensaba en medio de aquella compleja ecuación si habría alguna forma de que no estallara en exabruptos después de que yo empezara a carcajearme al ver su cara de verdadera desesperación.
Y fue entonces, cuando el aroma ya no tan lejano de un licor que no habría sabido identificar en una situación tan absurda y desternillante como aquella se anticipó a mis movimientos, el momento en el que aparté mis manos de mi rostro y tiré hacia atrás el cabello también descubriendo una sonrisa exageradamente ancha que dejó ver la hilandera de mis dientes blancos y algo más grandes de lo normal. Como había vaticinado en el momento en el que toqué la hierba con las piernas cubiertas por unas tupidas medias que me quitaría en cuanto llegara a la habitación porque me daban demasiado calor habría jurado que mis carcajadas habrían sonado a veinte metros a la redonda.
Me doblegué para tratar de serenarme mientras ponía una mano en mi vientre notando como una lagrimilla escapaba de mis ojos entrecerrados y oscuros y circulaba cadenciosa por mis mejillas totalmente enrojecidas ante el esfuerzo que hacía en respirar y dominar esa risotada que bien podría haber salido de una varita mágica.
- ¡M-MÍRATE! - dije entrecortadamente pero esta vez sin sonar lastimera porque había dejado de actuar y ahora estaba gritando y acompañándolo todo de mi poco sutil alegría. Esa que solo me salía con gente de confianza. Intuí que quizás me pegara, que se fuera, que me gritara o lo que surgiese pero si se mostraba mínimamente enfadado ya recurriría a mis mañas de mujer para calmar sus ánimos bélicos o escapistas. Que eso, creía, no se me daba nada mal.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
Esperé tratando de mantener cierta tranquilidad, ya que ella así al borde de las lágrimas y yo que no tenía demasiado en claro que hacer no era una buena combinación para tratar de llegar a la solución mas practica del predicamento que se presentaba ante mis ojos. Por eso es que en ese momento me dije a mi mismo que sería mejor mantenerme tranquilo para que ella me tratase de explicar que era lo que tenía. Gracias a mi guía ella pudo tenderse precisamente cerca del árbol que me había acogido a mi antes de escuchar mi nombre ser llamado… o mejor dicho gritado en medio de los gemiditos y la lamentación y esa apariencia espectral que tomó Kat con el pelo volando y la mano en rostro tapando las lágrimas.
No había forma que me pudiese mantener demasiado tranquilo, el shock había sido considerable. Y lo peor es que todavía en esa postura de supuesta tranquilidad, yaciente sobre la hierba ella se quejaba que le dolía, que le dolía y mucho. Carajo, que podía hacer? Mandar un patrono a llamar a la enfermera? Pero luego se reveló el engaño, el vil engaño. Kat sacó las manos del rostro mostrando una sonrisota, enorme, que dejaba ver toda la hilera de dentadura blanca en su faz. Me había engañado de la manera mas premeditada del mundo y yo había caído como un imbecil… por qué? Pues por preocuparme como una buen amigo y ella lanzando bien feliz la tremenda risotada que seguro había despertado a los animalillos de los alrededores.
-NO JODAS!!! Como me haces esto? Si yo te quiero Kat!, juegas conmigo-
Le dije riendo… y de verdad que si traté de fingir algo parecido al enojo o quizás hasta indignación en el momento pero no me salió, no era para nada tan buen actor como ella que si con esa pequeña actuación demostraba tener mucho mas talento histriónico que yo para ello. Me reí al verme atrapado de esa manera tan ridícula, pero si hubiera algún testigo me daría la razón en decir que realmente lo había hecho muy muy bien. Los sollozos, los lamentos, hasta las lágrimas… por Merlín, que actuación!. Me tranquilicé pensando que cualquier persona que hubiera visto aquello habría reaccionado igual que yo.
-Ya, ya, ya… ha sido chistoso y todo pero me tienes que compensar por hacerme preocupar como lo has hecho… ahora bebemos juntos toda la noche y nos bañamos en el lago-
Le dije sonriendo ante la propuesta que más que regaño o castigo era una invitación evidente para pasar un buen rato. Fui a recoger la botella que había traído, ese buen vino que hace poco me había agenciado en uno de mis paseos nocturnos por las cocinas haciendome amigo de los elfos domésticos. Uno me dijo que era de los vinos especiales de los profesores así que debía estar bastante bueno. Esperé a que ella terminara de reírse, pudiera respirar de manera normal para mostrarle la botella de vino, agitándola un poco para provocarla… después de todo, quien podría rechazar un buen vino, buena compañía, casi un picnic a la luz de la luna con el lago al costado como complemento ideal. Seguro que aceptaba.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
Lo cierto, y no quería engañar a nadie, es que había esperado una reacción más violenta o contundente por su parte. Desde luego tratándose de él no me habría extrañado en lo absoluto porque no era la persona más comedida que conocía, incluso cuando creí ingenuamente cuando éramos unos criajos que por su origen totalmente mágico sería uno de esos magos que vestían como si tuvieran cincuenta años y se comportaban con modos que de tan graciosos y respetuosos rayaban en lo absurdo.
Por ese mismo motivo el que no me gritara ni quisiera establecer un contacto agresivo para conmigo me decepcionó un poco pero lejos de demostrarlo con gestos o palabras continué riéndome, incapaz de hacer ninguna otra cosa que demostrarle que todo aquello me producía una risa incontrolable, mientras pensaba en que quizás aquella era la definición de la amistad, desinteresada y sin ningún tipo de compromiso. Sonreí de soslayo ante el pensamiento aunque rápidamente intenté que de mi rostro colorado desapareciera ese indicio de inusitada e innecesaria ternura.
Tras notar como mis mejillas se enrojecían y quemaban por el efecto de las risas me di cuenta de que mi estómago me estaba rogando que dejara de maltratarlo. Tragué mucha saliva y me incorporé con dificultad quitándome un par de briznas de la blusa que habían quedado atrapadas en la túnica reglamentaria de Hogwarts, la misma que empezaba a parecerme totalmente e irrevocablemente obsoleta. A saber por qué. O quizás sí que lo sabía e intentaba hacerme la ignorante porque era incapaz de procesar un mundo tan mágico como aquel sin maravillarme en el proceso por cualquier nimiedad. Convení que era eso pero dejé de amargarme, entre jadeo y jadeo, porque no quería estropear el buen rollo entre ambos con comentarios solemnes ni trillados.
Necesité un par de segundos más para relajarme del todo antes de prestar verdadera atención a sus palabras y mostrarle mediante una nueva carcajada el último coletazo de aquel episodio de hilarante bobaliconería. Hasta me creí otra persona porque flotaba en una especie de halo insustancial que me alejaba de cualquier pensamiento que antes me hubiera causado la más mínima desazón. Incluso noté algo de estúpida inseguridad.
- Sí, yo también me quiero cielito. - le dije sardónicamente mientras agarraba la botella y le daba un largo trago sin dejar de mirarlo porque era de esas personas que ejercía presión visualmente. El atrevimiento del licor, sin embargo, me costó empezar a toser incontroladamente y una quemazón en la garganta que me haría pensarme dos veces el volver a beber algo tan fuerte con tanta soltura. - Pero... bueno, te recompensaré... - dije mientras me recargaba en la corteza del árbol y entrecerraba los ojos haciendo ver que en verdad estaba enfrascadísima en eso de buscar algo que complaciera a Hayes.
- Ya lo sé, ¿te contrato una señorita de compañía? Osea, una puta. - comenté desinteresadamente mientras mi mano volaba hacia un mechón de mi cabello y comenzaba a juguetear con él. - Porque no sé, el lago me da miedo. - mi rostro adquirió cierta gravedad; el agua no era algo que me encantara. Por distintos motivos. - ¡Bueno, cuéntame de tus amores! - lo sorprendí unos segundos de tangible silencio después sin obviar el arrebatarle la botella en un conato de rebeldía y empinármela sin recato alguno sobre la boca.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
Estaba bien que haya sido bastante chistoso… bueno si, me la había hecho creerme toda la actuación entera y lo peor es que aun no se cansaba de regodearse de ello y bueno eso ya estaba a punto de hartarme, y no le había gritado ni nada parecido porque todavía inconscientemente me quedaba la duda de la fragilidad y debilidad en su cuerpo que había aparentado momentos atrás, como si todavía no había terminado de creer que todo había sido una puta broma. Ella seguía y seguía riendo con toda la gesticulación propia de una buena carcajada pero ya estaba bien, que no era un payaso para que se siguiera riendo, me lo compensaría como fuera, yo me aseguraría de eso.
-Claro, mas te vale, piénsalo bien… tenemos toda la noche y tampoco te vas a escapar-
Le dije al ver como ella mantenía la ironía de la situación ya de pleno aceptando parte de lo que yo le había mencionado, beber como si no hubiera mañana ya que no solo había esa primera botella de vino sino mas de otras variedad además de cigarrillos con diversidad de contenidos mostrando de esa manera una fracción, una parte mi personalidad ecléctica en cuanto a gustos pensando que por alguna razón siempre había pensado que es mejor llevar y probar de todo a tener que elegir. No dije nada esperando que dijera algo, que las risas ahora sean palabras y a ver cual era su supuesta propuesta de compensación, por lo menos el lenguaje corporal daba a entrever que se lo estaba pensando bien.
-No me suena mal, pero ya me conoces, soy un impaciente, vas a tener que ser tú aquí y ahora. No hay nada que hacer-
Y de alguna manera esa alternativa ya sonaba mucho mejor que el baño en el lago, que aceptémoslo, mas se prestaba a alguna enfermedad como una pulmonía fulminante en ese clima ya de por sí frío para empeorar todo con aguas que seguramente debían estar gélidas, completamente heladas. Kat podría haber dicho lo de la puta en broma pero ya estaba dicho, ahora habría repercusiones en lo dicho. Esperé a que ella bebiera de la botella, parecía estar algo sedienta y es que seguro toda la agitación al venir corriendo de la actuación, los sollozos y gemiditos por lo menos le habían hecho algunos estragos en la garganta por lo que refrescarla con aquel vino no era para nada mala idea. Luego lo hice yo. Estaba bastante bueno era fuerte pero dulce y se deslizaba con facilidad por la garganta.
-Mejor te cuento mis anécdotas eróticas, relatos sórdidos llenos de detalles para que te pongas en el mood… o mejor te lo muestro-
Le dije antes de ir a por mi mochila para sacar una manta para que nos podamos sentar o echar, y es que en efecto la hierba estaba incómodamente dura y poco flexible por lo que aquella frazada sería de gran ayuda para revertir esa situación. La extendí siendo esta bastante amplia, lo suficiente para abarcar a dos personas y llamé a Kat para que viniera a ella indicándole con par de palmaditas el lugar donde quería que se colocase, justo a mi costado. Lenguaje no verbal que entendería a la perfección y más, esperaría a que me respondiese… mientras le ofrecí algo de fumar teniendo siempre mi mechero muggle a la mano.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
Siempre lo había visto como una persona preclara, absolutamente incapaz de engañarme ni parecerme misteriosa porque creía comprenderlo. Su tónica, sus comentarios, la forma en la que sus gestos oscilaban, para mi eran algo así como reconocibles en cualquier parte y por ende inconfundibles. Con todo, de vez en cuando seguía sorprendiéndome como en aquella ocasión en la que hasta me sonrojé un poco cuando hablaba de esa manera tan solícita, tan propia incluso en mi pero aún tan lejana cuando me topaba con alguien así.
Giré la cabeza instintivamente hacia él como si el hecho de que prácticamente me hubiera pedido algo en aquel momento me ofendiera y pudiera exteriorizarlo todo a través de una boca debidamente fruncida y un mohín con los ojos que etiquetaban mi nueva actuación de sublime. - ¿Si fuera una puta me contratarías? - le dije con un tono silencioso, casi cadencioso y que rozaba lo sugerente comprendiendo con amargura por qué exteriorizaba todo aquello.
Me sentía demudada, extrañamente contenta y le di un nuevo trago al vino que llevaba encima para que toda esa marabunta de sentimientos y necesidades inconexas, ilógicas, pero aún y así reminiscentes de una verdad que se me escaparía de entre las manos en cuanto la intuera se ratificaran dentro de mi con presteza. Como si el dulzón pero fortísimo sabor de aquello fungiera como un vehículo onírico que me ayudara en la titánica empresa de mantenerme mínimanente sobria. Estuve a punto de hablar, de decir algo absurdamente ingenioso que hiciera la situación todavía más forzada pero David silenció mis palabras con un nuevo comentario que no pudo dejarme indiferente. Internamente se lo agradecí.
No sabía si eran los nacientes efectos del alcohol en mi sangre o si en verdad me sentía tan pletórica como para hablarle de forma descarada pero no tardé ni un segundo en tratar de averiguarlo: supe que pensar, analizarlo todo como estaba acostumbrada no me serviría a ser más hábil ni más poderosa. A quedar por encima de él. - No me digas que ahora quieres follar... - sonreí con malicia bajando un segundo la cabeza mientras ponía las manos en el suelo y me incorporé para dar dos pasos rápidos hasta donde él me indicaba con la mano con la final esperanza de que debido a la prudente distancia que nos separaba no me hubiera escuchado.
Recordé lo de los relatos eróticos y antes de que volviera a intervenir quise preguntarle algo que me excitaba muchísimo. Una especie de fantasía que creía jamás llegaría a cristalizar. - ¿Alguna vez lo has hecho con un chico? - le pregunté entre risillas tontas mientras agarraba un cigarrillo y me lo ponía en la boca, tomando el mechero que me ofrecía para prenderlo. Lo miré un segundo y aspiré fuertemente del cigarrillo sintiendo como el humo se introducía dentro de mi boca.
- Te voy a enseñar un truco de boy scout. - le dije en un nuevo susurro para después levantar la mano para agarrarlo de la mandíbula y propinarle un húmedo beso que extendí un segundo porque me había apetecido hacerlo desde siempre. Jamás habría sabido explicar por qué me sentía tan bien, tan feliz de repente. Abrí la boca en medio de la ecuación para pasarle el humo a él y después me separé un poco tosiendo porque aún no me salía del todo bien.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
La intención y claridad con la que le había dicho todo aquello era notable y al mismo tiempo transparente con unos ligeros matices de conveniencia personal, no la estaba jodiendo ni tampoco terminaría conmigo riéndome por haberla hecho creer que íbamos a follar y que a pesar que se había ofrecido como puta nada iba a pasar… que no había sido estrictamente así pero que las circunstancias a su modo así habían terminado de moldear todo de esa manera para la compresión de ambos. De todos modos la situación si tenía su toque de comicidad al ver como la tertulia había terminado yendo hacia esos ámbitos, de la picadura de un bicho y la actuación de una falsa herida hacia tratos sexuales sin necesidad de una transacción de galeones, no una puta por definición por que no estaba cobrando ni yo le pagaría. Por eso sonreía.
Escuché su pregunta manteniendo todavía ese gesto en mi rostro y al mismo tiempo observando el de ella que obviamente estaba fingiendo algo, que si yo tuviera que definirlo me decantaría diciendo indignación o ofensa. Pero sabía que no era así en una especie de instinto o corazonada y teniendo de experiencia de corto plazo lo que había pasado antes, por lo que siguiendo mi manera de enfocar las cosas con total sinceridad le respondería, contestación que esperaba no le pareciera tan loca o directa pero en la cual ella estaría segura que no era de joda, no estaba bromeando sino expresando la realidad.
-Claro que sí, eres guapa, me gusta tu cuerpo, sobre todo tus tetas. Mira que yo no necesito pagar por sexo pero contigo hasta haría la excepción-
Solo la miré sonriente con cierta malicia sincera como había estado haciendo antes porque se lo dije en serio y lo curioso era que antes el tema no había salido a la luz en ninguna conversación anterior ni nada parecido. Eso no quitaba que lo había pensado en el pasado varias veces aunque no se lo había llegado a decir hasta ese momento y eso al mismo tiempo no quitaba que fuera verdad. Mientras venía si llegué a escuchar lo que había dicho y si bien follar no había sido lo primero que me había pasado por la mente cuando la vi llegar, ahora la plática y el tema que llamaba al morbo, bebiendo y estando así al aire libre como locación relativamente exótica para follar pues yo no descartaría de ninguna manera la posibilidad. En cierto punto lo hacía más excitante.
-Y por qué no? Los dos lo disfrutaríamos mucho, la pasaríamos genial y que sea parte de tu compensación… además nos sirve de excelente ejercicio -
Ella seguramente si me escucharía al haberse sentado justo a mi costado, había querido que lo hiciera para ver su reacción, la esperaría pero luego al rato, su pregunta algo curiosa, seguro como una especie de contrapunto o en este caso contra pregunta al comentario que le hice acerca de los relatos eróticos. –No, nunca con un tipo, me encantan las mujeres. Con chicas lo he hecho de varias maneras, como te dije debemos probar otras diferentes- respondí con tranquilidad mientras ella se relajaba con un cigarrillo cuando en un movimiento inesperado y anunciando antes un truco de boy scout sentí que me besaba con presteza, demasiada para mi gusto y pasarme después el humo del cigarro, el cual después liberé por la nariz. El beso si bien corto me había gustado por lo que decidí que mi respuesta más que verbal debía ser con acciones por lo que esperé que terminara de toser y siguiendo el juego del humo le di una larga calada al cigarrillo tomando su rostro con suavidad para besarla otra vez, esta vez extendiendo el tiempo dedicado en sus labios haciéndolo con mas dilación e introduciendo la lengua para que se mueva con la de ella, esperando no ser intrusivo en exceso.
-Empujar el humo con la lengua vale no?- dije para luego sonreír, acercarme y volver a besarla y acariciar su cuerpo, esta vez sin pretextos.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
No podía negar que me agradaba la forma en la que se tomaba todos mis comentarios a pecho, como los envolvía de connotaciones que no tenían por qué ser desencaminadas pero que con las que yo no imprimía ninguna de mis intenciones.
Era extraño, la verdad que sí: sentía que nos comprendíamos mutuamente y a la vez estábamos abiertos a una especie de órden extraño que nos hacía sorprendernos ante cualquier tontería que el otro orquestara; incluso cuando yo me estaba contradiciendo pues pensaba que lo tenía calado, que conocía cada movimiento, cada gesto, cada mirada. Y ahora sabía que no era así, que entre ambos cabía la sorpresa y la emoción; lo nuevo.
Fruncí el ceño rápidamente porque advertí que pensaba que me había ofrecido, con insultante ligereza, para hacérselo en vez de pagarle a una chica del Callejón Knockturn pero no quise decirle nada porque cualquiera de mis aportaciones adolecían del defecto de quebrar cualquier momento mínimamente interesante como aquel. Tampoco me había enfadado, a esas alturas de mi vida que me soltaran algo así no me habría movido ni un pelo y mucho menos si era él quien me lo decía. Hasta lo disfrutaba.
Me entretuve acariciando la forma de la botella que sostenía en mis manos antes de volver a la realidad y darle un nuevo y largo trago que casi me hace toser del mismo modo incontrolable que antes. - Esto mata. - sentencié con una risilla apagada, como fuera de lugar. Tras medio segundo me sentí embriagadoramente feliz y tuve que inclinarme un poco para besarlo con un recato que escondía demasiadas intenciones, ninguna decente.
Dibujé las facciones de su rostro mientras me decía qué era lo que me gustaba de mi y sin poder evitarlo hinché el pecho como si estuviera orgullosa y continué mirándola con el tácito (o no tan tácito) anhelo de que me tocara en aquella zona, de que hiciera cualquier cosa. Hablé para que me mirara. Solamente a mi, aunque fuera por aquella tarde. Con eso era suficiente.
- Bueno pues puedes tenerlo, pero que sepas que cobro por adelantado. - sonreí de nuevo pero ya no había soltura en mis carcajadas si no nerviosismo y un temblor empezó a acorralarme con la misma facilidad con la que él se enredaba en mi para besarme de nuevo. Intenté reprimir las ganas de decirle que no fuera condescendiente conmigo. - No me gusta que seas cortés. - le dije cerca de la oreja antes de sacar la lengua y deslizarla tímidamente por su lóbulo haciéndome la inexperta, la niña. - Hazme tu presa. - le ordené entre jadeos apretando el cuello de su camisa con las manos mientras acomodaba mi espalda en sus rodillas.
Tras eso deposité un suave beso en su mandíbula y volví a arquear la espalda para que mis labios anchos y alargados encontraran su boca pequeña, flanqueada por una imberbe barba cuyos pinchazos me excitaban aún más si era posible. No me detuve y agarré una de sus manos para posarla en mi pecho izquierdo, gimiendo levemente aún y cuando mi lengua exploraba la boca de él.
La hierba, la botella, el sempiterno olor a abono que desprendía el bosque alrededor, la cercanía del agua estancada... todo había perdido su trascendencia y el escenario era ya indefinible. Solo estaba él y eso me hizo perder un segundo el equilibrio pero camuflé mi turbación arrimándome a él aún más. Aunque parecía que me estaba entregando sin pensar en ninguna otra consecuencia, guardaba más de un as en la manga pues quería que no se olvidara de ello con facilidad. Buscaba que él me necesitara, que quisiera poseerme,que pensara en mi. No porque quisiera tenerlo en exclusividad, o quizás sí, pero en mi primaba una boba necesidad de autorreafirmarme que también había arrastrado a Rayder hasta esos terrenos tan peligrosos. Y ya nada me daba miedo.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
Una parte de mi mente se empeñó solo por un instante en una espiral de recriminación o regaño al no haber intentado algo con ella antes, besarla o tocarla de un modo mas sexual y explícito, era un tremendo idiota por no haber creado algún tipo de circunstancia que acabara mas o menos de la manera en que estábamos viviendo esos momentos. Pero bueno, esa recriminación se fue tan pronto como vino al solo dejarme llevar por lo que estaba pasando, como debía de hacer y al mismo tiempo nació el deseo y sentimiento que ahora me debía resarcir y enmendar al no haber aprovechado el tiempo no necesariamente perdido, pero si mal aprovechado. La disfrutaría bien, que no le cupiera duda alguna, ella misma se daría cuenta.
Sus labios eran bastante suaves y me gustaba mucho besarla y hacer que los míos se desplacen por encima y sobre de los de ella, tenían una inusitada longitud que me permitía explorarlos bien y toda aquella extensión pasando la lengua sobre ellos, de manera que así pudiera sentirlos en toda su plenitud así mismo como en su boca, liberando mi lengua mas para que navegue con libertad por la boca de ella. Mis manos se dirigían hacia su cuerpo sintiendo un temblor, un estremecimiento que confirmaba su disfrute y quizás ya hasta excitación lo cual era ya, inclusive en ese punto de incipiente del principio de todo, prometedor. El movimiento de ella para susurrarme aquello hizo que sonriera por lo que la información si que me sería útil para saber como actuar mas adelante, frases como esa no dejaban dudas.
-Muy buen dato, verás que lo tendré en mente-
Le dije para después llevar mis labios a su cuello primero besando para luego lamer la piel de aquella zona y luego depositar una mordida que le dejaría una marca como réplica al comentario anterior dejando fuera de cualquier ecuación cualquier cosa o acción que pudiera considerarse cortés, posterior a su otro movimiento, mientras su lengua juguetona iba hacia el lóbulo de mi oreja formando una excitación que ella misma estaba creando pero que después, dentro de poco, ella disfrutaría como quería, como deseaba. Me la follaría bien y con buena variedad, yo también la deseaba a ella con la misma vehemencia. No tenía que decir más pero sus palabras solo me incitaban más y más, cada vez más.
Los besos no terminaban y de pronto mi mano fue llevada hacia uno de sus pechos, como un regalo al revelarle ya una parte de lo que me gustaba de ella, su culo tampoco no estaba nada mal. Llevé por cuenta propia la otra mano para tomar el otro tomándolo con firmeza pero también dándole caricias sintiendo su buen tamaño y redondez para excitarla; y así las ropas que la cubrían eran una maldita molesta que debía ser resuelta, un escollo que debía solucionar cuanto antes. –Carajo, traes demasiada ropa, pero yo te la quito.- anticipé apenas segundos antes de comenzar con la tarea de ir liberándola de esos atavíos de colegiala que traía puestos y que me impedía tocar su piel y lamer sus tetas como ya deseaba hacer.
Fui hábil y primero cayó la túnica, después la blusa y me tomé algo mas de tiempo, solo un poco mas con su sostén al seducirla y excitarla mas acariciando sus senos por encima de aquella prenda y lamiendo la parte que no cubrían para después meter las manos por ahí y dejar sus tetas libres a que mis labios jugaran con ellas. Lo hice sin perder un segundo, aprovechando para besar sus senos, para recorrerlos enteramente con la lengua en diversos caminos terminando todos en sus pezones y así chuparlos, mordiendo sin llegar a hacerle daño. Mi mano libre fue hacia su culo para poder tomarlo y directamente hacia su entrepierna, acariciándola para excitarla y promover su humedad y luego haciendo lo mismo por debajo de sus ropas, al masajear traviesamente su coño. Ella ya me tenía excitado pero quería ver que hacía ella al respecto.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
Si me hubieran dicho que calculara cuántas acciones indecorosas estaba acometiendo ahí, en medio del prado a esas horas en las que algunos alumnos de primero y segundo todavía pululaban sintiéndose de lo más rebeldes, o que pensara en las consecuencias seguramente me habría sorprendido. ¿Por qué me portaba así? Ese tipo de preguntas siempre circulaban en mi cabeza entre beso y beso, entre caricia arrebatadora y caricia arrebatadora, como si el solo hecho de formularas me exoneraran de sentirme como una especie de buscona con insignia azul y nariz punzante.
Quizás era porque me agradaba y porque no tenía nada que demostrarle a nadie, ya no, y mi recién adquirida seguridad se encaminaba hacia unos derroteros que jamás habría querido para mi. Que me dijera que le gustaba mi cuerpo había supuesto el cauce perfecto para obnubilarme, atraparme con sus movimientos aún más contundentes y definitivos porque sentía que no podía ni quería que un solo centímetro de mi piel dejara de oler a él.
Éramos amigos y yo lo sabía, no le estaba pidiendo nada más que eso, pero mientras pudiéramos pasarnoslo bien de esa manera tan sana y complaciente no veía ningún tipo de obstáculo a ese tipo de cosas. Besé su pelo, su frente, su boca cuando él no estaba ocupado moviéndose encima de mi cuerpo como si no hubiera un mañana y cerré mucho los ojos cuando noté sus labios aprisionar mis pezones en un beso que por poco y no termina robándome la cordura.
- Levántate. - le ordené pero enseguida noté como se desprendía de toda mi ropa y con cada botón que desabotonaba, con cada tela caída que lo acercaba a mi la inseguridad de siempre empezaba a apoderarse de mi con una nitidez abrumadora. Enseguida levanté las manos y mis mejillas se enrojecieron, como si el hecho de mi medio desnudez casi pagana en medio del lago me recordara que aquello no podía ser.
Que por la locación era una barbaridad. Con todo, cuando noté sus dedos en mi entrepierna me excité tantísimo que tuve que agarrarme para no perder el conocimiento ahí mismo porque nunca me habían acariciado de ese modo tan experto. Me di cuenta rápidamente que estábamos esgrimiendo nuestras mejores habilidades en aquella especie de duelo bizarro y sórdido y no tardé ni un segundo en levantar la mano entre gemido y gemido y darle un sonoro bofetón. Tras eso lo miré un segundo como si estuviera verdaderamente enfadada y moví las manos a tientas para sacarle la camiseta que llevaba.
Encontrarme con ese panorama que tanto me gustaba antes de hacerlo me llevó a que ahora yo fuera la que paseara ambas manos por su torso desnudo, dibujando cada músculo, cada línea. Me puse encima de él y casi lo empujé con violencia contra la corteza del árbol porque obtenía un malsano placer de ver a los chicos así, medio demudados ante esa personalidad furibunda que demostraba en medio de aquellos episodios de solventado éxtasis. No dejé de besar su cuello, de mirarlo con inusitada ternura para que el contraste entre mis gestos de amante complacida y mis movimientos de asesina, de desesperada, fuera aún más obvio.
Sabía que segundos antes le había pedido que me hiciera su presa, que me impusiera su fuerza pero ahora era yo la que tomaba el mando de la situación. Y esa posición de poder me gustaba más que cualquier otra cosa.
Abracé su cuello con ambos brazos y me fundí en el beso más cálido y dulzarrón de toda la velada, hasta parecía que mis necesidades agresivas se hubieran disipado rápidamente. Pero no era así. Nunca era así. De repente me separé un poco de él aunque apreté la cadera contra sus muslos a propósito, para sentir su erección. Sin más dilación arqueé la espalda y agarré la camiseta que antes le había quitado. Volver a estar tan lejos de su aliento y su olor cargadísimo me hicieron recapacitar, avergonzarme y hasta pensar que quizás ahora él no querría continuar con aquel juego de demente vehemencia pero volví a acercarme y miré su rostro para después recargar la cabeza encima y concentrarme en juntar las manos de él y atarlas fuertemente con la prenda que le pertenecía y que después me quedaría como recuerdo de todo aquello.
No volvería a dudar nunca más. Nos lo prometí en silencio, a él y a mi. - S-siempre mando yo. - le dije, esta vez sonriendo con la voz entrecortadísima. Lo volví a besar. Y otra vez. Unos segundos después consideré oportuno deslizar mi lengua por su mandíbula hasta su cuello y perderme en aquel aroma tan viciado que me ponía nerviosa cada vez que me llegaba a la nariz. Era fascinante. No tuve suficiente y continué repartiendo besos entre sus pectorales hasta bajar a su ombligo, donde me recreé un poco para que supiera lo que quería hacer. Que lo quería llevar al límite de la locura.
Desabroché sus pantalones con lentitud pero se los bajé hasta las rodillas sin más dilación, frunciendo mucho los labios ante la visión de su excitación como si los estuviera preparando para aquella batalla, aquella danza infernal. Porque eso es lo que era. Noté como mi respiración iba aumentando conforme bajaba ahora la última prenda interior que lo cubría hasta un poco más cerca de los pantalones y en cuanto vi su miembro enhiesto, palpitante, cerca de mi cara lo miré a los ojos sonriendo con gravedad.
No era ninguna niña; y se lo iba a demostrar. Lo agarré con una mano y palpé un instante su textura antes de metérmelo en la boca con agónica tranquilidad, buscando arrancarle el primer gemido de la noche. Lo rodeé con los labios y me incliné totalmente para sentirlo deslizarse dentro de mi boca, impregnándolo de esa humedad mientras mi cabello caía como una cortina sobre esa unión tan impropia. E impúdica. Me ayudé de mi lengua para estimularlo aún más, deseando saber a qué sabría su esencia, cómo acabaría, si era rápido o lento en eso, en qué gesto se torcería su rostro de chico mayor. Lo quería todo para mi. Ni más ni menos.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
La sentía caliente y excitada, ahí en su sexo. Dejé que mis dedos acariciaran la totalidad de los pliegues de su coño, cada uno de ellos, haciendo que ella pudiera sentir todo en ese momento con la mayor nitidez posible, haciendo que percibiera todo mi tacto travieso e indagador por su sexo sin dejar de tocarlo ni por un segundo llevando dentro de él un par de dedos a su clítoris ahora dura y erguida a causa de mis propias caricias, percibiendo de manera empírica su excitación y que de ese modo que no olvidara ni uno solo de los detalles para que después pudiera relatarlos si es que quería como una experiencia sexual excelente, inesperada y arrebatadoramente interesante pero sin dejar de ser completamente excitante y violenta en la dosis perfecta. En esos momentos el resto de variables excepto ella y yo desaparecieron por completo del paisaje, de la ecuación y del entorno, solo seríamos nosotros y los deseos que nos poseían.
Y si, tenía sus dosis de exquisita violencia infaltable en el sexo, primero en el inicio en medio de una melodía de gemidos proferidos por ella ante la destreza de mis besos, labios y lengua dándose el tiempo necesario para darme una leve bofetada como desafiándome airadamente por mi atrevimiento al explorar su sexo de la manera tan libre e impúdica como lo estaba haciendo en ese momento. Yo le sonreí en un gesto cargado de una lujuria palpable, literalmente palpable por que si era curiosa notaría mi excitación en sus manos sin ningún problema. Pero aquel golpe fue reemplazado de inmediato por la sensación de sus manos buscando despojarme de mi camiseta y sus dedos indagando sin control u orden por mi torso, caricias que me encantaban.
Otra nueva dosis de deliciosa agresión se dio al verme sorprendido por el ímpetu con el que ella se abalanzaba hacia mí haciendo que me golpee contra el árbol en medio de besos y miradas de pasión y deseo intenso. Un contraste magistral de ternura y agresividad que terminaron por fascinarme al sentir sus labios sobre los míos, la manera en que se movían por los mismos y al mismo tiempo en una acción delirante por su carácter sorpresivo al atarme las manos con mi propia camiseta para ella tomar el dominio de la situación, el control de las acciones impidiendo que mi tacto se deleite con su piel, creando desespero, anhelo por reestablecer el contacto y sentir una vez y muchas veces mas la textura de la tez de su cuerpo. Sus palabras me lo confirmaron con una voz apenas audible por la excitación innegablemente perceptible en ella.
Pude haber hecho mi captura algo mas complicada pero no lo hice, no lo hice motivado solamente por la curiosidad terriblemente morbosa e indecente de dejarme hacer y ver que era lo que ella quería hacer conmigo sin impedimento de ninguna naturaleza, sin excusas, que hiciere todo lo que le apetecía y yo esperaba expectante ser sorprendido. Me volvía a besar y al hacerlo me encargué de morderle el labio cuando apenas se alejaba en el ósculo mostrando que la deseaba muchísimo y que si mis manos estuvieran libres la haría perder la cabeza por completo. Pero eran los besos de ella los que cobraban ese efecto en mí, haciendo una trayectoria descendente por todo mi pecho y más abajo, casi podía adivinar lo que quería hacerme. Así pasó, bajó mis pantalones, se relamió los labios para después desprenderme de mis boxers y meter mi polla erguida dentro de su boquita.
Tuve que acallar un gemido ante el primer contacto que tuve con la calidez de su boca y la inherente humedad de su lengua. Sus movimientos eran calmos en demasía, con una lentitud pavorosamente pasmosa. Tales acciones no podrían tener otro propósito mas que el de hacerme perder la cordura, de volverme loco, de eliminar todos los cánones de racionalidad de mi mente y así guiarme por solo un camino, el único que existía en ese momento para que nosotros lo recorriéramos sin cesar hasta un hastío que nunca llegaría. El del hedonismo mas puro, profundo e intenso. –Retírate el cabello de la cara, quiero verte mientras lo haces.- le dije en una sonrisa lasciva al verme literalmente maniatado y no poder hacerlo yo mismo.
Sabía hacerlo, no se podía negar, tenía una increíble habilidad con los labios y la destreza de su lengua era destacable. Esperaría a que ella atendiese el pedido para poder verla, verla a los ojos y que ella me mirara a mi mientras me brindaba ese placer, para también ver como todo su cuerpo se movía en el mismo ritmo que ella al subir y bajar mientras me chupaba la polla erecta. Quería ver la cadencia del vaivén del movimiento de sus tetas al hacerlo, precisamente sentí la suavidad de la piel de aquel sector y la textura de sus pezones endurecidos por la excitación en mis piernas. Hice movimientos de caderas para poder sentir las profundidades de su garganta, la mucosa y viscosidad de ella, para que que se la comiera toda y que hiciese de esa una felación perfecta. Pasaron minutos de indescriptible placer y aún sentía sus tetas golpetear en sus movimientos y de inmediato tuve deseos de algo que no tardé en expresarle.
-Ponla entre tus tetas mientras haces eso con la boca.- llegué a poder lanzar la sugerencia en voz entrecortada sabiendo que me entendería, que quería que me masturbase, que me pajee con sus senos mientras lo intercalaba y superponía con las chupadas y lamidas de las que ya se estaba encargando. Dejaría que lo hiciera por mas tiempo pero no hasta venirme, todavía había muchas cosas que quería hacerle, follarla, comerle el coño, quería hacerle de todo una y otra vez. Se lo susurré. Solo tenía que desatarme y lo vería en carne propia.
Group: Mundo Mágico
Posts: 60
Member No.: 188
Joined: 1-July 11
Estaba ocupadísima intentando hacerlo gemir así que no escuché la forma en la que lo hacía porque necesitaba que, paradójicamente, continuara con esa estela de jadeos hasta que terminara dentro de mi boca. Lo cierto es que nunca me había gustado pero en cuanto me dijeron que así era mucho más sensual tuve que aceptar tragarme todo aquel líquido para incentivar la pasión, o algo así.
Con todo, la posición en la que estaba me hacía excitarme aún más y sentía que en cualquier momento necesitaría de mi mano para acariciarme porque no lo pensaba soltar hasta dentro de unos minutos; adoraba sentirme poderosa encima de él, el chico que conquistaba a cualquiera y siempre dominaba, siempre vencía. Hasta me sentía más experimentada que él.
Me retiré el cabello castaño de la cara cuando él me lo pedía y seguí subiendo y bajando la cabeza intentando reprimir los gemidos que me producía el hecho de que él empujara con tanta avidez hacia mi pues aunque no era la primera vez que lo hacía cuando me llegaba hasta la garganta tenía que parar o empezaba a sentir que me atragantaba. Esa vez fue la excepción porque no podía salir, estaba intentando demostrarle mucho y haberme separado un poco para tomar aire y continuar con la labor habría sido una anunciación directa de que era incapaz de soportar sus acometidas.
Cerré mucho los ojos y abrió un poco más la boca antes de fruncir fuertemente los labios porque necesitaba que encontrara el esperado final, lo deseaba con una avidez que hasta me estaba asustando. Pero enseguida él emitía una nueva petición y yo no pude evitar extrañarme desde mi posición porque jamás había hecho algo así, continué subiendo y bajando mientras pensaba en cómo iba a completar esa acción sin parecer toda una primeriza.
Después de unos segundos paseé ambas manos hasta mis pechos y levanté la cabeza tomando un poco de aire mientras rodeaba su miembro con esa zona de mi cuerpo, que apreté un poco para que notara esa presión mullida. Me sentía especialmente segura así que empleando ambas manos restregué su sexo entre mis pechos y subí y bajé con la misma cadencia que antes, hasta parecía que lo hacía con más lentitud para que hasta el glande experimentara todo lo que aún tenía reservado para él. No quería que pensara que dudaba o algo así por lo que me incorporé un poco y lamí levemente la punta antes de metérmela de nuevo en la boca y combinar ambos movimientos mientras sentía que la piel se movía frenéticamente gracias a mis movimientos y que el natural tono sonrosado de él se volvía rojo, hinchado y venoso. ¿Significaba que lo estaba haciendo bien?
Continué con esa estrategia, sirviéndome de esa destreza que parecía adquirir con cada chico sin importarme si alguien nos veía o si mañana salía la gaceta tildándola de puta, porque sería cierto. Solamente estaba yo, él y la más primaria necesidad de satisfacernos el uno al otro. Sin amor ni compromiso, era más como una prueba para asegurar nuestra amistad que otra cosa.
Group: Mundo Mágico
Posts: 189
Member No.: 200
Joined: 15-July 11
Haberme dejado hacer todo eso desde el principio, el atarme y no oponer ningún tipo de resistencia o cuestionamiento a lo que ella quería hacer ahora se probaba otra vez como la decisión correcta. De verdad que era habilidosa, pude ver toda aquella destreza con total claridad al sacarse la cortina, el telón cabello de cabello castaño que interrumpía la visión de mis ojos al ver como era que lo hacía y no por ello la sensación se hacía menor, al contrario, se incrementaba aumentando por alguna razón las sensaciones que me hacía sentir con toda su boca, su lengua y todo lo que pudiera tener al alcance.
Cada vez gemía mas pesadamente tras esa primera incursión en su boca, primero había sido un jadeo tras la sensación exquisita de un primer contacto húmedo y luego los gimoteos cargados de excitación que profería sin poder evitarlo casi rendido a lo que ella hacía, gemidos que fueron subiendo en su intensidad, desde una leve hasta otras con mucha mas sonoridad después. Había momentos hasta en los que me veía obligado a cerrar los ojos, completamente absorto mientras concentrado, mi mente hacía que no pudiera hacer otra cosa más que percibir, sentir y disfrutar. Los movimientos que había hecho solo respondían a una necesidad de sentir mas, si es que eso fuera posible. Ella lo manejó de una manera increíble permitiendo sentir lo que precisamente buscaba sin decepcionarme de ninguna manera, la plenitud de su garganta en toda la profundidad que pudiera alcanzar.
Carajo, era buenísima y la manera en que lo hacía, la postura y lo que terminaba haciendo dentro de las opciones que tenía delante suyo eran simplemente perfectas. Y yo en un capricho hedonista le había hecho una petición más la cual cumplió como no lo imaginé, rebasando con creces las expectativas que tenía en cuanto a placer y goce. Sentir esa deliciosa y delicada piel de sus senos restregados y frotados en una exquisita fricción contra mi polla en esos movimientos y cadencias mientras la combinada con la ya ampliamente demostrada maestría con su boca era simplemente indescriptible, me volvía loco.
Todo lo que hacía daba a inferir que quería que acabase ahí en toda su cara o su boca, propósito que rivalizaba de manera relativa con lo que me había propuesto de hacerle mas cosas antes de hacerlo… pero no necesariamente tenía que ser así, podíamos hacerlo mas de una vez, muchas veces y así quedarnos tranquilos y satisfechos los dos. Yo me consideraba una persona terca pero es que en ese momento mi obstinación se veía reducida ya casi hasta el punto de su inminente eliminación sintiéndome en cambio sumamente complaciente en concederle a ella los caprichos que quería ver resueltos y todo solo por la manera en que me había fascinado con ella, su cuerpo y todo lo que hacía.
Ella jugueteaba con mi miembro y no podía hacer más que gemir sintiendo que me estaba llevando cada vez más cerca del climax y de que ella lograse lo que evidentemente estaba buscando, por eso no objeté, solo me dejé llevar por la avalancha de sensaciones, de su lengua y de los movimientos de sus senos acompañados con los quejidos de placer que me producía lo que me estaba haciendo. –Me vengo, tómala, tómala!- musité momentos antes al sentir el inevitable final, la consecuencia de lo que ella había hecho. Le avisé para que se la pusiera donde quería, que se tragara la descarga de mi esencia si le apetecía. El momento llegó y mi cuerpo entero se tensó gimiendo con la mayor fuerza hasta el momento.
-Quiero comerte el coño- llegué a decir después de solo unos segundos de silencio, febril por la excitación y sintiéndome con la imperiosa necesidad de ahora hacer lo mismo con ella. No importaba si me desataba o no, le bajaría las bragas con los dientes si era necesario. Solo tenía que ponerse a mi alcance y yo haría el resto. De todas maneras me la follaría después.