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 Altos vuelos, [Jasmine]
Josh Calloway
Posted: May 28 2012, 11:51 PM


7º Curso. Cazador. Metamorfomago.
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Habían pasado dos días desde aquel encuentro con Jasmine en la sala común. Un encuentro la mar de completo, toda una vorágine de emociones que se habían sucedido una tras otra sin descanso y que culminaron en un final apresurado y un tanto confuso, al menos para él. La pelirroja optó por despedirse, como solían decir los muggles, "a la francesa", cogiendo sus cosas, dándole un pequeño beso e irse corriendo a la vez que le prometía presentarle a su kneazle, ¡no me negareis que no fue un final confuso! pues para Josh sí que lo fue.

No sólo confuso, también molesto, pues aunque apresurado, Jasmine encontró tiempo para echarle en cara lo de las revistas de niña antes de desaparecer por el pasillo de los dormitorios. ¿Cuantas veces tenía que decirlo? ¡Que no las leía! No significaba no, ¿tan dificil era de entender? Aún así, la culpa era sólo suya, por bocazas, ahora la chica se lo restregaría durante el resto de su vida, sencillamente genial.

Porque sí, aquella noche fue un gran bocazas, llegó a confesarle incluso los sentimientos que había sentido por ella, en secreto, durante años y ahora se arrepentía. En un principio le pareció que había hecho lo correcto e incluso se sintió a gusto consigo mismo pero tras el acto de escapismo de la chica se había llenado la cabeza de paranoias sin fundamento, haciendo que su habitual insomnio se intensificará hasta dejarle los ojos tan abiertos como dos platos. La mencionada noche, por ejemplo, se la había pasado en la sala común, sentado en el sofá donde todo empezó, dándole vueltas a la cabeza a lo ocurrido:

He sido un idiota, he metido la pata al decirle lo que sentía, diga lo que diga estoy seguro que la he dejado en estado de shock, eres un verdadero idiota, Josh. ¿Y que me dices del tema de la confianza? ¿Lo de Sarah Walsh? Ahí volviste a meter la pata hasta el fondo. Por no mencionar lo de las revistas de niña, que cagada más monumental, has perdido 100 puntos de 100 ante ella sólo con eso. ¡Pero es que hay más! ¡Le dijiste que sin ella no serías el mismo! ¿qué querías, matarla de un sofoco? ¡maldita sea Josh! y si por un milagro de Morgana aquello no es lo que la espantó seguro que fueron tus grandilocuentes y pedantes discursos. ¿Aún te extraña que se fuera así?

Básicamente esos eran los pensamientos que se habían repetido en su cabeza durante aquellos dos días, bueno, especialmente en aquellas dos noches. Aquel debate mental denotaba una inseguridad que hasta ese momento le era desconocida ... por no mencionar que nunca una charla con la pelirroja le había marcado tanto. Quizás demasiado, se había sentido tentado de darse cabezazos contra los muros a lo largo de las dos noches, arriba mencionadas. El hecho de no haberla visto durante ese lapso de tiempo no había hecho sino aumentar sus desvaríos mentales. ¿Quién era el paranoico ahora, Josh? Ja, irónico.

Todo había cambiado esa misma mañana cuando Jasmine se le había acercado para preguntarle si le venía bien empezar las prácticas de vuelo aquella misma tarde. ¡Así que sus discursitos épicos y melosos SÍ servían de algo! ¡Al parecer había motivado a la pelirroja lo suficiente como para animarla a que montara de nuevo en una escoba! Eso significa un mundo para él. Parecía que había estado pensando demasiado las cosas, todo seguía igual entre ellos ... ... ¿no?

Había aceptado, claro que sí, quedándo con ella a la entrada de la sala común tras las clases, pues a él, por primera vez en su vida, le interesaba asistir. Al menos si de verdad quería llegar a ser auror.

Y nada, allí estaban, de camino al campo de quidditch sumidos en el más absoluto de los silencios. Josh, por su parte, aprovechó para ver de primera mano como andaban los reflejos y la coordinación de su amiga en tierra firme. Le pareció que tenía dificultades a la hora de percibir las distancias como quedó demostrado por su manera de subir las escaleras, aunque casi imperceptible, en pleno vuelo podía ser un problema.

Lo único que había atinado a decir durante el trayecto había sido la siguiente estupidez:

- Te recuerdo, que aún no me has presentado a tu kneazle.

Épico.

- Bueno, ¡aquí estamos! Tómate el tiempo que necesites, la tarde es larga y aún queda bastante para que anochezca. - le dijo con calma. Suponía que tras tanto tiempo sin montar una escoba, la chica agradecería un comienzo tranquilo.

Dejó caer la escoba mientras echaba un vistazo rápido al campo.

- No ha cambiado nada. - dijo sonriendo. Acto seguido miró a Jasmine, dispuesto a ver como se desenvolvía. Empezarían cuando ella se sintiera lista.
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Jasmine Hartmann
Posted: May 29 2012, 01:58 AM


7° Curso.
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Había tenido mucho para pensar en esos dos días, pero no de la manera en que Josh imaginaba. No lo estaba evitando, era simplemente que ya se había acostumbrado a hacer sus cosas a su manera cuando quería hacerlas y según su rutina. A dormir la mayor parte del día, a esconderse en la cabaña de Jack para colocarse con Hash, a escabullirse al salón de pociones a ver qué había de nuevo y qué podía llevarse. Se había vuelto una ladronzuela por demás descarada en ese aspecto,

Trataba de no sobredramatizar la confesión de Calloway con respecto a lo que sentía por ella, porque a como lo veía, él mismo le había dejado en claro que no esperaba nada, que sólo quería sacárselo de su pecho y que no quería que nada cambiara entre ellos. Así que darle más importancia era hacer justo lo contrario a lo que él le pedía, ¿o no?

Ingenua.

La cuestión era que se había decidido a darle una oportunidad al vuelo de nuevo. Oh, si, le seguía aterrando el matarse de una caída porque no iba a ser capaz de ver la parvada de búhos que arremetían contra ella o la copa del árbol con la que iría a chocar o alguna cosa similar. Quería intentarlo. Sentía que tenía que hacerlo.

Así que se había acercado a Josh esa mañana en el comedor mientras desayunaban. Si estaba más delgada no era porque se matara de hambre, era que su cuerpo por alguna razón había decidido que así iba a manejar la tensión. Esperaba qué irse de Hogwarts le ayudara un poco con eso, que todo sea dicho, echaba de menos sus caderas.

Así que había sacado su escoba de debajo de la cama para darle uso por primera vez en muchos meses a algo más allá de meter Ravenclaws y Gryffindors a su habitación con Barunka. Se recogió el cabello en una larguísima coleta, se calzó unos leggings y una camiseta que le quedaba enorme así como los guantes de buscadora que había dejado echando polvo en lo más profundo de su baúl de ropa. En vez del Ojo del justo llevaba su parche, porque si se caía y se rompía la cabezota (como estaba convencida era muy probable sucediera) no quería que le pasara nada. Prefería reducir las visitas a Knockturn a estrictamente lo necesario, y además había sido un regalo, caray.

- ¿No? Pues se llama Hobbes. Es un glotón malhumorado pero lo quiero muchísimo. Tiene 10 meses. - Si hasta orgullosa se le veía hablando de el animalito. Era un desastroso y huraño con todos menos con ella y cuidar de él la mantenía ocupada.

Dejó la escoba sobre el suelo junto a la de Josh cuando llegaron a la cancha. Estaba nerviosa, y seguro que se le notaba. Era un paso que tenía que dar, estaba convencida. Tenía que recuperar las riendas de su vida, aunque fuera con detallitos como ese. Quizá nunca competiría en carreras de velocidad pero tenía que dejar de darle miedo el alzarse en el aire. Y ya, así de sencillo, no había más que eso.

Sonrió un poco al escucharlo. Tenía mucho sin pisar el campo de quidditch, sí, pero seguramente a él le provocaba muchísima más nostalgia. Aquel había sido de sus lugares favoritos por mucho tiempo. Podía pasar horas y horas volando a través de los aros... de los altísimos aros.... muy muy muy altos...

- ... si me mato te va a tocar cuidar de mi gato. - ¿Nerviosa? Noooooo, para nada...

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Josh Calloway
Posted: May 29 2012, 08:07 PM


7º Curso. Cazador. Metamorfomago.
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Arqueó las cejas ante el comentario fatídico de su amiga, aquello si era empezar bien, pensando en quien cuidaría a su lindo gatito tras su muerte.

- Imposible, lo mío son las aves, ya lo sabes, nada de felinos. - ciertamente no se veía cuidando kneazles en sus ratos libres - Además, no puedo dejarte morir esta tarde, no cuando te ves tan guapa. Sería una pérdida imperdonable. - añadió mientras la besaba fugazmente, y sin previo aviso en el punto de la mejilla más cercano de aquel llamativo parche - Y ahora haz el favor de dejar el masoquismo fatal para después. La actitud juega un papel muy importante, intenta no pensar en ... caídas libres ¿de acuerdo? - le dijo, adoptando el mejor tono de instructor que le fue posible a la vez que sonreía - Ven, coge la escoba y sígueme.

Sí, acababa de llamar guapa a una chica tuerta y lo había hecho porque lo creía de verdad y además, esperaba que la ayudara a relajarse y perder un poco el miedo. No quería verla acomplejada ni temerosa. Como siempre pasaba, ella se tomaría el cumplido como una broma y la vida seguiría igual. A fin de cuentas, aquella había sido (y sería) la historia de su vida.

En cuanto a la sesión de vuelo en sí, empezarían por lo básico: ejercicios de elevación y descenso, de forma progresiva, sin prisas pero sin pausas. La primera meta a alcanzar era conseguir que Jasmine volviera a sentirse confiada en las alturas, era hora de demostrarle que nunca era demasiado tarde para nada.

Se detuvo a los pies de los aros, dejó la escoba en el suelo y se sorprendió a sí mismo tocando el mástil del aro central.

- Esto me trae de recuerdos ... muchos. - murmuró con aire nostálgico - Los partidos, entrenamientos, escapadas varias, el quidditch ... ¿cómo era, extremo? Sí, por Morgana, me duele todo el cuerpo sólo de acordarme. Es ... una lástima que esto ya ... mierda, ojalá pudiera ser un crío para siempre. - suspiró levemente mientras hacía una leve negación con la cabeza y miraba a la chica - Perdón, un repentino ataque de nostalgia.

Volvió a negar un par de veces más antes de volver donde su escoba, cogerla y señalar los aros del lado derecho e izquierdo.

- Vamos a empezar por lo básico ¿de acuerdo? Ascender y descender. - dijo guiñándole un ojo - Quiero que elijas un aro, el derecho o el izquierdo, no sé si eres supersticiosa o algo así, por tanto escoge el que prefieras. El del centro, pohibido por ahora. - la verdad es que se sentía un poco raro en su nuevo papel de instructor improvisado. Casi le hacía ponerse nostálgico y pensar en el puesto de capitán, que de haberse quedado allí, ahora sería suyo - Una vez tengas el aro, coge tu escoba y alíneala con el mástil. Una vez hecho eso, quiero que intentes ascender, lentamente, todo lo despacio que te haga falta, no hay prisa. Quiero que sólo mires el palo del aro ¿vale? nada más, ni arriba, ni abajo ni a los lados - corrección, no se sentía un "poco" raro, se sentía rarísimo, pero bueno, tampoco lo estaba haciendo tan mal ¿no? - El objetivo es que llegues al aro en sí, pero no te preocupes, yo estaré a tu lado, subiendo a la vez que tú. Cualquier mareo, o ataque de pánico que te entre, quiero que te apoyes en mi inmediatamente, lo mismo si ves que vas a caer. Si por lo que sea no te da tiempo, no te preocupes, yo te cogeré.

Tomó aire tras la detallada explicación, vale que estaba acostumbrado a dar discursitos, pero no era lo mismo que explicar un ejercicio de quidditch. Esperaba no haber saturado a la pelirroja con tanta información.

- ¡Bueno! - exclamó dándo una palmada al aire - Cuando usted se sienta lista, Srta Hartmann.
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Jasmine Hartmann
Posted: May 29 2012, 09:42 PM


7° Curso.
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- Come dos veces al día, está entrenado para ir al baño y además se encarga de cualquier epidemia de ratas que esté por venir. ¿Estás seguro? ¡Es una ganga! – Ah, Serra. Había sido un pollito bonito y un halcón muy curioso. No se tomó a broma el halago sino que aceptó el beso con una tenue sonrisa en los labios. A ver a quien le molestaba que le subieran un poco la moral de tanto en tanto. – ¿Qué? ¿Lo único que se necesita para conseguir un cumplido es ponerse camisetas que queden como tiendas de campaña? – Se encogió de hombros un poco, tomó su escoba y con andar despreocupado le siguió.

- Ok, nada de caídas libres. Ahora hablemos de los choques frontales. – Remató solo por fastidiarlo un poco a ver qué tanto lo podía desesperar antes de que terminara dándole un ecobazo. Se le ocurría que una buena manera de manejar sus nervios era reírse un poco de sí misma, porque estaba de más consciente que la situación era un poco ridícula. ¡Tenía que volver a aprender a volar a los 18 años!

- ¿Sabes? No creo que , si hablaras con David te dijera que no a un partido como los que jugaban antes. – No podía evitar contagiarse un poco de su nostalgia por los días en los que las cosas eran más sencillas para todos, cuando subía a las gradas con Conina y Amy a gritarles guarradas para distraerlos mientras jugaban su partida de quidditch extremo y terminaban todos golpeados y sin un knut. Seguro que hasta les serviría a los dos descargar adrenalina y agresión como machotes bárbaros de manera deportiva… o casi deportiva. Le seguía entristeciendo un poco el cómo había terminado la tarde en el departamento de David y seguía esperando, quizá idiotamente, que el Joachim pudieran dejar atrás los problemas que tuvieran y el bebé estuviera bien, que independientemente de lo que ella hubiera sentido hacia su madre, no quería que ese niño sufriera. Por alguna razón le seguía fastidiando un poco aquello de la novia pelirroja que Annie había odiado, y también los reclamos de Joachim sobre que David no la había merecido… le dejaban un mal sabor en la boca.

- Pero ya, espabila Calloway, que tienes que estar alerta para salvarme si me caigo. – Al final era ella la que le daba un escobazo en el trasero. Se sentía de bastante buen humor para ni siquiera haberse perdido a fumar por ahí. Debía ser el efecto que el campo de quidditch tenía sobre quienes lo visitaban.

Lo escuchó con atención mientras le explicaba el ejercicio que iba a ponerle a hacer. Confiaba en que supiera lo que hacía y además no era que estuviera enseñándola a montarse en una escoba por primera vez en la vida. El reto era encontrar la manera de sobrepasarse a su falta de visión y alguna maña tenía que haber para ayudarla. Y para comenzar lo que le pedía que hiciera no sonaba tan mal. No creía que su problema fuera subir sino… moverse.

- Vale. Yo puedo. No es tan difícil, no. – Y miró a Josh de reojo como esperando alguna confirmación mientras se acomodaba frente al poste derecho como le decía. Se acomodó la escoba entre las piernas y dio la patada al aire para elevarse primero tan solo unos cautos pies. Se mordió los labios ocultando una tenue sonrisilla. Extrañaba esa sensación. – Quédate cerca, ¿sí? – Tuvo que aguantarse la curiosidad de mirarlo a él o al suelo mientras comenzaba a ascender lentamente. Ojo fijo en el poste y ya. No quería ni marearse ni entrar en pánico antes de tiempo.
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Josh Calloway
Posted: May 30 2012, 12:59 AM


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Sonrió ante el comentario de David. Era más que probable que si se lo sugería a su amigo este le dijera que sí. Había, no obstante, un pequeñíiiisimo inconveniente y era, que tras la licantropía, Finnerty se había convertido en una especie de muro andante. Ja, nada más empezar el partido le enviaría directo a San Mungo ... ... pero ey, ¿acaso no era esa la finalidad del quidditch extremo? ¿desahogarse a lo bestia?

¿Sabes? Tienes razón, tal vez se lo acabe sugiriendo. Las viejas costumbres no deberian perderse ¿no crees?

La respuesta de la pelirroja fue inmediata, escobazo en el culo. ¡Alguien estaba impaciente!

Tras explicarle el ejercicio y que su ... ¿alumna? se preparase, Josh se situó a su lado y asintió firmemente con la cabeza indicándole que podía empezar cuando gustase. Y allá que fueron.

Sonrió al ver la sonrisa reprimida de su amiga, sin lugar a dudas, sólo con aquel gesto se alegraba de estar haciendo aquello. Se sentía un poco idiota que algo tan trivial como ver sonreír a la pelirroja le reconfortase tanto, era ciertamente, un bobo sin remedio.

- Más cerca imposible - le susurró pícaramente mientras la acompañaba en el ascenso. Jasmine era obediente sin duda, no separó la vista del poste ni un sólo momento - Lo estás haciendo muy bien, se nota que fuiste la buscadora estrella del equipo - le decía a modo de broma, de vez en cuando para animarla.

La subida hasta el aro transcurrió de forma lenta pero segura, sólo una vez, cuando estaban casi a la altura del aro, la chica había temblado un poco en la escoba, provocando ciertas sacudidas en la misma. Nada que Josh no pudiera solucionar con rapidez y discrección, a fin de cuentas, aquella era una de las razones por las que quería que mantuviese la mirada fija en el poste. No tenía porque saber que la había ayudado, más aún, teniendo en cuenta que sólo había tenido que estabilizar su escoba una vez, lo había conseguido sola.

- Y aquí estamos, cara a cara con el aro. Muy bien hecho, pelirroja. Lento pero seguro, como debe ser. - le dijo con tono jovial, para que el entusiasmo no decayera. Vale, aquel había sido un ejercicio chorra, pero no por ello dejaba ser importante - Ya puedes mirarme, boba. - añadió riéndose al ver que seguía con la mirada fija en el mástil - Admítelo, ¿no te dan ganas de lanzar quaffles cual demente al ver el aro? A mi ciertamente, sí - afirmó con tono soñador mientras imitaba el movimiento de lanzar la pelota, varias veces, en rápida sucesión, como haría un boxeador ante su saco de entrenamiento.

- Bueno ... - prosiguió tras carraspear levemente - Ahora quiero que, con calma, mires a tu alrededor, acostúmbrate a mirar el mundo desde esta altura. - le dijo sonriendo mientras se desplazaba al aro central y observaba con atención la reacción de la tejón.

Le pareció indecisa, en un principio, pero salvo eso, se atrevería a decir que estaba disfrutando. Josh, siempre un caballero, a su manera, intentó acompañar a la chica en su experiencia, tapándose el ojo (esta vez el correcto) y mirando como estaba haciendo ella, el paisaje que les rodeaba.

¿Qué se siente? A mi me gusta. Creo que tiene su encanto. - dijo mientras se destapaba el ojo y le hacía señas para que se acercara al aro central, donde él se encontraba. Eran un par de pasos en tierra, no le supondría ningún problema en el aire. - Ven aquí, Jasmine.

Una vez la tuvo a su lado, señaló el aro central del otro lado del campo, desde allí, la verdad, parecía estar lejos. No recordaba el estadio de quidditch tan grande.

- Había pensado en practicar el ascenso y descenso unas cuantas veces más, pero lo has hecho mejor de lo que esperaba. Así que ... ¿qué te parecería ir hasta aquel aro? - preguntó, señalándo el aro central de la otra punta del campo - Tranquila, confía en mi. Si esta vez, no te basta con que vaya a tu lado podemos hacerlo con una variante para que estes más tranquila. - a él, la variante le parecía excelente, aunque ... bueno, mentiría si dijera que no le daba un poco de vergüenza - Se trata que intentes llegar a aquel aro, sin ninguna prisa. Podemos empezar el trayecto ... cogidos ... de la mano. Hasta que cojas confianza, claro, eres libre de soltarme la mano cuando te veas capaz de hacerlo sola.

Se había ruborizado, muy levemente, sí, pero el sonrojo estaba ahí. Gracias a Morgana, la metamorfomagia no lo había manifestado, sólo faltaba eso para que pensara de verdad que era un sensiblero total. Ya había tenido bastante de eso con el tema de las revistas de niña ...

- Lo haremos a tu manera, Jasmine. - dijo mientras le extendía la mano por si acaso, se decantaba por la variante. No se iba a sentir dolido ni ofendido si decidía hacerlo sin cogerle la manita. Pero vamos, nadie podía culparle por no haberlo intentado.
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Jasmine Hartmann
Posted: May 31 2012, 01:46 AM


7° Curso.
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- ¡Mientes por convivir, fui un asco! - ¿Buscadora estrella del equipo? Ajaaaa. Aunque no le respondía con tono de reproche y hasta tuvo que aguantarse algo de risa que intentaba salir por su boca. Estaba emocionada y muerta de nervios a la par y algo le decía que comenzar a carcajearse por tensión (que a veces le pasaba) no iba a ser bueno para mantener el equilibrio sobre la escoba (que igual el equilibrio era cosa del oído, ¿no?).

Agradecía que el chico se mantuviera cerca, porque eso le tranquilizaba y daba bastante seguridad en que si resbalaba o lo que fuera iba a ayudarla. Por eso no hizo escándalo cuando se dio cuenta que perdía un poco de estabilidad. No era que no se hubiera dado cuenta del temblor ni que Josh le ayudaba con ello de manera muy discreta, pero no creía tener motivos - aún -- para histerizarse.

- ¿Seguro? Por que estas mandando señales mixtas, con eso de que me dijeras primero que no mirara a ningún lado más allá del poste. - Ya eso lo decía nada más por fastidiar, pero tenía que decir que se mostraba algo renuente de quitar la vista de ahí. El poste no se movía. El poste era su punto de referencia. Su pedacito de tierra firme a tantos metros de altura, por raro que sonara.

- No demente, te dan ganas a ti porque tú eres cazador. - Rio y muy lentamente volteó a mirarlo. Suspiró con calma aflojó un poco los hombros y pasó la mirada por los alrededores. Justo como lo recordaba y a la vez distinto de una manera que no podía describir bien, y el cosquilleo nervioso en la boca de su estómago no le ayudaba mucho que digamos. Le miró de esa manera que decía "bobo"y con mucho mucho cuidado se acercó a él como le pedía. Tenía que confesar que se sentía un poco ridícula y avergonzada de que le tuvieran que estar explicando las cosas como si tuviera 11 años de nuevo, pero si quería quitarse el miedo iba a hacer lo que tuviera que hacer. Incluido ir lejos... muy muy lejos...¿EN QUE MOMENTO EL CAMPO SE VOLVIÓ TAN GRANDE?

- Estáaaas bromeando, ¿verdad? - Sabía que no, que hablaba muy en serio. Se rió nerviosa y negó con la cabeza volviendo a suspirar. Venga Jasmine, no era tan difícil, lo había hecho millones de veces y no había tenido ningún problema yendo más lejos y más rápido, ¿verdad? Tragó saliva y echó un vistazo rapidísimo hacia abajo.... ay Merlín...

- ¿Pero si te cojo de la mano no voy a perder estabilidad? - Ah inocente de ella, que ni por un momento se le cruzó por la cabeza que Josh pudiera estar sintiendo algo más que solidaridad hacia una amiga miedosa por el hecho de tomarle de la manita. Claro que no se le habían olvidado los sentimientos que le había confesado, pero, bueno...

- Venga, vamos a intentarlo despacito... - Se mordió el labio y tomó aire, sujetándose con ambas manos bien firmes en el palo de escoba. Avanzar, avanzar, avanzar...

No estuvo segura de qué tanta distancia había recorrido, pero no pudo haber sido mucha. En algún momento el aro del lado contrario de la cancha que era su destino comenzó a ponerse algo borroso, tal vez por el reflejo de la luz, su propia inquietud o el mareo que le estaba dando por asomarse de más a mirar hacia abajo, pero la cosa es que comenzaba a tambalearse y eso no era bueno. Nop. Para nada. - Ok ok damelamanodamelamanoDAMELAMANO. - Más tardo en decirlo que en alargar el brazo y prenderse de lo primero que alcanzara perteneciente a Josh, sin tomar encuenta que fuera su mano sus orejas o qué. ¡AGH! ¡QUE FRUSTRANTE!





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Josh Calloway
Posted: May 31 2012, 09:02 PM


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- ¡Espera! no creo que debas ... - ... ir sólo cogida a la escoba en este ejercicio.

La pelirroja sí que lo creyó y salió de golpe, en una salida bastante poco acertada, precipitada y poco controlada. Josh tuvo que reaccionar deprisa, no tuvo tiempo siquiera de pensar en como se sentía por que la pelirroja no le hubiese cogido la mano. Y es que la cosa no pintaba NADA bien y no tardó un segundo en hacérselo saber.

- No, no tranquila. ¿Qué haces? ¡No mires abajo! ¡Vista al frente! ¡Al aro central! - exclamó preocupado. Al contrario de lo que la pelirroja pensaba el comienzo no había sido en absoluto lento.

Además, empezaba a temblar considerablemente y esa vez, no pudo detener el temblequeo con la facilidad anterior por una simple razón: la escoba de la chica había empezado a perder altitud, acompañado con un vuelo errático que le hizo disparar todas las alarmas.

Trató de ponerse a su altura, pues Jasmine ni siquiera parecía darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Cambió de posición poniéndose completamente de lado, extendiéndo las dos manos hacia ella, con la esperanza de poder redireccionar el vuelo de su escoba, sin embargo, las cosas raras veces salen como uno quiere.

La chica extendió la mano en un intento desesperado por sujetarse a él. ¿Ahora quería cogerle la mano? ¡A buenas horas! El chico trató de coger la mano que le tendía pero no contaba con el repentino movimiento que hizo en un ataque de pánico. Aún así, consiguió su objetivo, se agarró a "algo" de Josh, sí. Y no, malpensados, no fue eso, tampoco fue el brazo, ni el hombro, ni la pierna, ni la oreja, ni por supuesto, la mano. No, no, no, fue su ojo, Josh sintió como las uñas de la pelirroja le producían el dolor más agudo que su globo ocular había sufrido jamás.

Aquello le desestabilizó por completo, haciéndole perder momentáneamente el control de su escoba, alejándose de la pelirroja. Ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar, sintió un fuerte golpe lateral que lo lanzaba, literalmente, por los aires, lejos de su amada escoba.

No le fue difícil suponer que acababa de hacer de amortiguador para el vuelo errático de su amiga, a costa de ... ¡de estar en plena caída libre! Aún con el ojo dolorido, incapaz de abrirlo del todo, pudo ver como se acercaba peligrosamente al suelo. Con el corazón en un puño, reaccionó lo más rápido que pudo, llevándose una mano a la cabeza, tratándo de protegerla del impacto mientras hacía lo imposible por desvíar sobre su hombro derecho la ya inevitable colisión.

Y tan inevitable, su hombro sufrió toda el impacto de la caída, produciéndole un gran dolor. No llegó a pronunciar ni una sóla palabra, gemido o gruñido, se encontraba demasiado ocupado asumiendo que había sobrevivido a la caída, comprobando que su cabeza había salido ilesa de la experiencia y asegurándose, que por supuesto, no se había partido en dos, o alguna animalada así. También le alegró comprobar, que no tenía ningún hueso roto, daba gracias a Morgana por haber estado a relativamente poca altitud.

Aunque todo su cuerpo se encontraba dolorido, sólo fue necesario un pequeño vistazo a su hombro para ver que había resultado, lógicamente, lo peor parado. Una enorme mancha roja, que había traspasado su ropa se hacía más y más grande con cada segundo que pasaba. Suspiró mientras trataba torpemente de incorporarse y miraba a su alrededor para comprobar, si al menos Jasmine, había tenido un aterrizaje seguro o al menos más ... delicado que el suyo.

Al final si que había habido caída libre, sí ... la suya.
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Jasmine Hartmann
Posted: May 31 2012, 10:12 PM


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Ella no sentía haber comenzado de mala manera. Si le preguntaban, no había creído haberlo hecho tan condenadamente mal hasta que comenzó a mirar hacia abajo. Ahí se daba cuenta de que todo lo que sabía de vuelo ya no le valía de nada, y que los meses que tenía acostumbrada a ver al mundo de la manera en que lo hacía no significaban nada cuando estaba sentada en un palo de madera a tantos metros del suelo. ¿Qué no mirara hacia abajo? Ay ajá, que fácil se decía.

Tal vez medio ciega, pero no completamente desconectada de la realidad. Claro que se percató de que el tembleque en sus brazos y piernas aumentaba cada vez más y eso no era bueno sin importar desde qué ángulo se observara. Intentó mantenerse tranquila para retomar el control de su escoba pero el miedo a caerse era demasiado fuerte y al final terminaba siendo nada más que una contradicción voladora que no auguraba nada, nada bueno. Tanto era cierto que todo ahí gritaba catástrofe inminente que, como no, tiraba a Josh de su escoba. Tiró. A Josh. De su escoba. DE. SU. ESCOBA.

Si ya de por sí estaba hecha un lío ahora todo era peor. El miedo crecía exponencialmente, así como la culpa, la preocupación y todo tratando de reaccionar rápico porque perdía velocidad y no conseguía hacerse del control de la escoba de nuevo. – ¡JOSH!- Gritó su nombre esperando (o rogando) escuchar cualquier clase de respuesta a pesar de no poder voltear a verlo. Era su culpa. Todo había sido una mala idea. Su culpa. Mala idea. Su culpa. Su culpa.

No iba a poder evitar su propio choque y le quedaban sólo segundos para reaccionar. Lo único que se le ocurrió en ese instante fue saltar, porque si además de todo la escoba se partía por la mitad el clavarse la madera astillada en la pierna ya sería demasiado. Así que se soltó de la escoba para dejarse caer cuando llegaba una altura a la que quería creer, porque no podía calcular con certeza (y regresamos al principio del problema), no iba a romperse la columna vertebral si se golpeaba. Alcanzó a cubrirse la cabeza con ambas manos antes de caer de costado, sofocándose por el golpe, y rodar varias veces sobre el césped violentamente hasta que el impulso que llevaba consigo cedió y al fin pudo detenerse.

Era una idiota.

Ni miró hacia donde había ido a dar su escoba. Se incorporó al instante como pudo, golpeada y adolorida en cada músculo del cuerpo hasta ser consciente de un agudísimo dolor en su muñeca derecha, enrojecida e hinchada al doble de su tamaño. Genial. Menos mal era zurda.

- ¡JOSH! – Volvió a gritar, poniéndose en pie algo tambaleante y volteando con desesperación a todos lados porque no lo encontraba en ninguna parte, no hasta que el rubio se erguía un poco y ella al fin pudo distinguirlo entre tanto verde por todos lados. Endemoniado campo tan extenso.

Corrió hacia donde estaba tan rápido como las piernas le respondieron, sin dejar de repetirse una y otra vez lo estúpida que era y que tal vez su resolución de volver a volar no era más que negación a aceptar que ya no iba a poder. A lo mejor la gente tuerta no estaba hecha para los cielos, ¡y qué! Mierda, Jasmine…

Cuando lo alcanzó se barrió sobre el césped para quedar de rodillas junto a él portando una severísima expresión en el rostro. – No te muevas. – Ordenó con tono autoritario, sobre todo al ver la mancha de sangre que se extendía en su hombro empapando la tela de su camiseta. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Si estaba muy lastimado y se movía podía lastimarse aún más, y la herida sangrante no le daba buena espina.

Se sacó del cuello la cadenita de oro en la que siempre llevaba colgados los anillos de sus padres y a la cual había amarrado su varita por debajo de la camiseta, porque obviamente en los leggings no había bolsillos para guardar la varita y ella no salía ni al baño desarmada. Cogió el hombro de la camiseta e hizo un diffindo la rompió para poder descubrirle el hombro. Sangre, mucha sangre, menos mal ya había quedado muy atrás esos días de ponerse pálida cada vez que veía a alguien sangrar. Le alivió ver que por lo menos no había ningún hueso sobresaliendo de donde ni asomándose por donde no debería.

Sujetó la varita con su mano derecha aunque le doliera muchísimo y con la izquierda hizo algo de presión en el hombro del chico para que el sangrado aminorara antes de conjurar un certero Episkey. Con eso debería bastar para el sangrado, pero no tenía idea de que tan fuerte fueran sus golpes o si se hubiera lastimado algo más. Ya lo había pensado pero nunca lo había concretado: necesitaba un condenado mokeskin para llevar consigo todo su suministro de pociones a donde lo necesitara, porque el díctamo le habría venid de maravilla en ese instante.

Sin decir nada se dejó caer de culo y con las piernas dobladas sobre el césped, demasiado avergonzada como para pedirle perdón o mirarlo de frente. Pero había que ver lo bruta e inútil que era. Si de puro milagro no le habían sacado el otro ojo aún. Negó vehementemente con la cabeza, reprochándose a sí misma. ¡Adiós buen ánimo!
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Josh Calloway
Posted: May 31 2012, 11:30 PM


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El peñazo del siglo. Así se podía definir su caída meteórica de la escoba y gracias a Morgana que no había público allí, sino a la mierda que se iba su puesto de cazador.

Pero aquello NO importaba ahora. ¡Jasmine! ¿Qué había sido de ella? Por favor, por favor que no hubiese corrido su misma suerte en el aterrizaje.

Dió gracias efusivamente a todos los dioses y figuras importantes que conocía cuando la voz de la pelirroja le nombró. No tuvo tiempo material de contestar, en un abrir y cerrar de ojos (del que no había sido dañado, claro, que aún le escocía como mil demonios) se plantó a su lado, arrodillándose y ordenándole que no se moviese.

- No si ... ¡Eh, eh! - exclamó cuando la vió sacar su varita y apuntar directamente sobre su camiseta - Espera, espera ... estoy bi - Diffindo. Ni siquiera le escuchaba, parecía totalmente centrada en su herida. No era para tanto, una herida abierta que sangraba, nada que un Episkey no pudiera solucionar. Peores heridas se había hecho jugando al quidditch extremo.

Él tampoco dijo nada una vez el Episkey conjurado le cerró la herida. Le agradecía el gesto, claro que sí, pues había adquirido la mala costumbre de no llevar su varita en los entrenamientos, error fatal. Aún así, a él le preocuba bastante más el impacto que aquella experiencia podía haber tenido en ella. Se le debían haber pasado todas las ganas de volar de golpe, genial.

De vuelta a la casilla de salida. - pensó mientras la miraba. Estaba abatida y avergonzada, tanto que ni siquiera le miraba. Suspiró levemente ¿y ahora qué podía hacer? Ningún discursito heróico la iba a ayudar en aquel momento.

Se acercó a ella, dándose un pequeño impulso con las piernas, quedando sentado a su lado. Estuvo así, en silencio, varios segundos. No sabía que decirle ni como consolarla, pero tenía que hacer algo, de eso no le cabía duda.

Se sonrió por lo irónico de la situación, al final el que se había estrellado pero bien, había sido él mismo.

La miró y pasó el brazo por sus hombros y la estrechaba a la vez que la acercaba con suavidad. La quería demasiado como para verla así y ... si las palabras no la iban a ayudar, los gestos lo harían.

Continuó en silencio, busco su largos cabellos pelirrojos y hundió sus labios en ellos, dándole el que probablemente, había sido el beso más tierno de toda su vida. Fue entonces cuando reparó en su muñeca hinchada, al parecer, ella tampoco había tenido el más suave de los aterrizajes, genial.

Tomó la mano de la chica, le dió un par de palmadas juguetonas y la acercó a sus labios, repitiendo lo mismo que había hecho segundos atrás con sus cabellos, sólo que esa vez en el hinchazón de la muñeca. Ya hubiera querido él poder conjurar algo para aliviarla ... pero no podía porque NO tenía su varita, muy logrado, Josh.

Con un ágil movimiento el metamorfomago se incorporó totalmente, quedando por fin de pie. Dió unos cuantos pasos al frente y se quitó la camiseta, quería ver de primera mano las secuelas del golpe. Nulas, salvo pequeños dolores no tenía ninguna marca apreciable. Bendecía su resistencía física.

Miró a su alrededor en busca de su escoba, sin varita no podía contar con un "accio" para traerla. Afortunadamente, no estaba muy lejos, volvió a ponerse la camiseta, cogió su escoba y sonrió.

Se subió sin dudar ni un segundo, a fin de cuentas si aquello fuera un partido del ya mencionado quidditch extremo, el encuentro no se hubiera detenido ni mucho menos. Habría tenido que volver a la acción independientemente de sus heridas, su estado de ánimo, su horóscopo y demás tonterías varias, a fin de cuentas ¿qué es lo primero que aprendía un jugador de quidditch? A levantarse después de tales caídas.

Dirigió el vuelo hasta donde su amiga seguía sentada, se puso de pie en su escoba, cual surfero en su tabla y le extendió la mano. Si había perdido la confianza para volar ella sola, empezarían por lo más básico.

Además, se lo dijo aquella noche en la sala común ¿qué es lo que habría hecho en su lugar?

"Sé que es lo que hubiera hecho en tu caso: coger la escoba, irme al campo de quidditch y practicar, practicar y practicar. Me caería una vez y otra y otra más, me chocaría contra Morgana sabe que cosa un millar de veces más. Pero me conozco y sé que me levantaría todas y cada una de las veces para seguir y nunca rendirme."

Y él nunca mentía, era su oportunidad para demostrarle que los discursitos que soltaba ... los sentía de verdad.
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Jasmine Hartmann
Posted: Jun 5 2012, 05:53 PM


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Y un cuerno. La gente que estaba “bien” no sangraba. ¿Bajo qué definiciones Josh consideraba estar en buenas condiciones con una herida abierta en el hombro? Así que cualquier argumento que le hubiera dado para convencerla de que no le pasaba nada y la herida no había sido más que un rasguñito, no le iba a hacer cambiar de opinión. Tampoco contaba para ella que le pudiera decir que peores trastazos se había llevado jugando al quidditch. Jasmine se preocupaba así por sus amigos y eso era algo de las cosas que ella creía no tenía que cambiar nada en su persona.

A partir de ahí lo que hubo fue un silencio tenso e incómodo. No lo estaba ignorando propiamente dicho, pero le daba muchísima vergüenza mirarlo a la cara. Abrazó sus rodillas y apoyó la barbilla sobre estas, clavando la mirada en dirección contraria hacia donde el rubio estaba. Le sintió sentarse a su lado pero ni así volteó. Cerró los ojos con fuerza y suspiró, total…

No lo apartó de ella cuando le pasó el brazo por encima pero ni así Josh logró que lo mirara, ni tampoco que abriera la boca para decir nada porque lo único que tenía para decir era que lo sentía y que mejor lo dejaran, que había sido una mala idea y ya se conseguiría una bicicleta o algo que fuera menos peligroso y le dejara moverse en tierra. No quería desanimarlo ni hacerlo sentir peor con su pesimismo así que lo mejor que pensó que podía hacer era quedarse callada.

No obstante agradecía el gesto que tenía al tratar él de animarla. Él, que casi se parte la cabeza por la caída que ella le había causado, estaba tratando de hacerla sentir mejor. Se acordó hasta de Jack Alden cuando le decía Zanahoria y le aconsejaba que si no creía ser lo suficientemente fuerte mejor que se quedara con alguien que si lo fuera. Que los demás la protegieran. Ella no quería seguir haciendo eso, quería ser fuerte y poder valerse por sí misma y decir que si la puta escoba la tumbaba pues se volvería a subir una y otra y otra y otra vez hasta ser mejor en el aire que todos los que tenían dos ojos y no se mareaban al mirar hacia abajo. A veces le parecía que ese espíritu de lucha no estaba en ella. Y entonces se ponía a pensar que si había sobrevivido a tanta mierda entonces tal vez tan inútil no podía ser en realidad.

Suspiró cuando le besó el cabello y sintió que se hacía más pequeña, que se encogía. Ensimismada en todas las cosas que se le venían a la cabeza hasta se había olvidado del dolor en su muñeca y no recuperó conciencia de él hasta que Josh la besaba. Sonrió tenuemente y apuntó con su varita hacia la hinchazón, algo torpe porque la mano que tenía sin lastimar era la que no usaba. Un episkey y se sentía mejor, aunque al girar la muñeca sintió que todo le tronaba y se escuchaba como si le estuviera dando cuerda a un reloj.

Cuando él se puso de pie para revisarse la herida ella se dejó caer sobre el césped para quedar tumbada boca arriba, contemplando el cielo. Pues bien, se volvería persona nocturna y terrestre. Y además se le antojaba horriblemente un cigarro. El próximo mundial de quidditch, si es que lo llegaba a ver, se conseguría uno de esos binoculares que lo hacían ver todo en cámara lenta. Tenía también ganas de patear algo. Estaba frustrada. Estaba enojada. Estaba ansiosa. Estaba triste. Y tenía que entrecerrar los ojos (bueno, un ojo, pero los dos pares de párpados se movían igual) porque el sol directo en la cara le comenzaba a molestar.

Ni cuenta se había dado que Josh marchaba a por su escoba hasta que volaba hacia ella, se acomodaba frente a donde estaba haciéndole sombra, sí, pero extendiéndole la mano para que subiera con él. Jasmine no se lo cría. Casi lo mata y quería que se volviese a trepar, ¿en serio?

Se mordió los labios. No, no era buena idea. No, no iban a salir las cosas como querían. No, Josh no iba a conseguir quitarle el miedo y la resignación tan fácil.

Aún y con todo eso él intentaba convencerla y animarla a volverlo a intentar. No quería desilusionarlo. No quería rendirse… oh bueno, sí, pero tampoco quería… ¡todo era tan confuso!

Ni muy convencida ni muy entusiasmada se puso en pie. Se mordió los labios y nerviosa se pasó los dedos por la coleta rojiza, pero le dio la mano. Y a ver ahora si no se mataban los dos.
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Josh Calloway
Posted: Jun 7 2012, 06:35 PM


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No dijo nada cuando le cogió la mano tras lo que le pareció una eternidad, se limitó a guiñarle un ojo con picardía y ayudarla a subir. Estaba haciendo todo eso por ella, así que no podía dejar que se rindiese tan fácilmente, no iba a permitirlo, si no su tremenda caída habría sido en vano y eso no iba a pasar. Además, quería de verdad verla volar de nuevo.

Con esos pensamientos rondando su cabeza y tras comprobar que Jasmine estaba debidamente situada en la escoba, emprendió el vuelo, un vuelo sin rumbo ni objetivo definido. Simplemente se dedicó a sobrevolar el campo de quidditch en su totalidad: cerca de los aros, a ras del césped, las gradas... todo en el más absoluto silencio, sin pronunciar palabra.

Se había perdido en sus pensamientos, en sus reflexiones internas, era algo que no podía evitar, bastaba con subir a una escoba, remontar el vuelo y ver las cosas con más claridad, siempre había sido así. No en vano, durante su estancia en Hogwarts no habían sido pocas las noches en las que se había escapado al campo con la excusa de practicar sus movimientos de quidditch, cuando lo único que hacía era sobrevolar el campo sin rumbo fijo, perdido en sí mismo. Recordaba cuando siendo más pequeño, tenía la total convicción de que cuando más alto se elevase más cercana sentiría la presencia de su madre, un pensamiento infantil que nunca había terminado de abandonarle del todo. Quizás esa y no el quidditch, era la razón por la que siempre se había sentdo tan a gusto en las alturas.

Pero aquellos no eran los pensamientos que ocupaban la mente del chico durante aquel vuelo sin rumbo, no. Lo que le preocupaba era el comportamiento que llevaba teniendo con la pelirroja desde su encuentro en la sala común, se sentía estúpido como nunca antes y no era para menos, había traicionado en dos días lo que le había costado años de hacer.

Casi 5 años convenciéndose a sí mismo que permanecer solo, sin ataduras, era la única manera de afrontar con éxito su alocada cruzada de venganza personal contra James Cousland y ... ¿qué es lo primero que hace al encontrarse con su amiga? Confesarle sus sentimientos, alegando que no esperaba nada a cambio, sólo hacérselo saber en caso de que ... algo malo le pasara, morir con la conciencia tranquila y esas cosas. Hasta ahí bien, pero si aquello era verdad ¿Por qué en nombre de toda la magia albergaba ese sentimiento de esperanza en su interior? De esperanza infantil, como si una parte de él se resistiese a creer que ya era demasiado tarde, que su oportunidad había pasado hacía ya años. ¿Acaso Jasmine no le había dejado bien claro que había otro? ¿Entonces, por qué esa esperanza se negaba a desaparecer? No lo entendía.

Aquellos pensamientos le agobiaban así que los desechó, volviendo a la realidad. No se había dado cuenta siquiera que acababa de aterrizar en la zona de las gradas, sencillamente genial ¿cuánto tiempo había estado ido? Bajó de la escoba sin decir nada, apoyándose en las gradas mientras miraba el campo y evitaba a toda costa establecer contacto visual con Jasmine. Ahora él, era quien estaba, a parte de avergonzado, hecho un lío. Ya no estaba seguro de que aquello hubiera sido una buena idea, bueno sí, claro que lo era pero ... al mismo tiempo no. Era complicado, o mejor dicho él mismo hacía que lo fuera.

Tan centrado había estado en sus pensamientos durante el vuelo que si la pelirroja había llegado a hablarle, tocarle o lo que fuera, no se había enterado de nada. Pero bueno, ¿y ahora qué? Tenía que ser sincero con ella, decirle que no era buena idea pasar tanto tiempo juntos aunque quisiera. Que se sentía confuso y necesitaba distanciarse de ella, sí, se lo iba a decir.

- Pelirroja yo ... - ... creo que deberíamos dejar las prácticas de vuelo por hoy. Además estoy hecho un lío desde que hablamos en la sala común, me importas mucho y no puedo evitarlo, ya no. Creía que sí pero ... me equivoqué.

Eso era lo que tenía que decirle, sí y ya había hecho la parte más difícil, romper el silencio. Ahora solo tenía que continuar hablando y exteriorizar sus pensamientos, sí, era así de fácil. A la de 3 lo diría: 1, 2 ... y 3:

- Yo ... ... creo que deberían quitarme el puesto de cazador si me disperso con tanta facilidad. - - dijo bromeando mientras maldecía su cobardía mentalmente - Espero que por lo menos hayas disfrutado el paseo. - añadió mientras hacía lo imposible por sonreír como siempre, aunque no le apeteciese en absoluto. - Venga, ya hemos perdido demasiado el tiempo, súbete a la escoba y sobrevuela un poco el campo yo iré montado detrás para evitar sustos. Primero acompañada, luego a solas. - dijo en un tono animado no muy convincente, aunque lo intentó.

No se movío de la barandilla ni desvió la mirada del campo. Aún no la había mirado, ni se sentía con ganas de hacerlo.

- Idiota cobarde. - pensó.
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Jasmine Hartmann
Posted: Jun 7 2012, 09:50 PM


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Sentada en la escoba se abrazó a la cintura del rubio para no arriesgarse a caer de nuevo porque esa sería una verdadera catástrofe. Estaba desmoralizada por completo pero iba a tratar de intentarlo, aunque fuera una vez más. Quisiera tener esa determinación para hacerlo sin que Josh le estuviera empujando, la decisión de hacerlo por si misma, pero le costaba demasiado.

Se apretó un poco más a él cuando cobraban más altura porque bastaba un solo vistazo hacia abajo para volver a alterarle los nervios y no quería tirarlos a los dos. Así que lo abrazaba con un poco más de fuerza, pegaba la frente a su espalda y cerraba los ojos inspirando lentamente para tratar de tranquilizarse. Era difícil y doloroso sentirse tan extraña haciendo algo que siempre le había hecho feliz.

No hizo nada por interrumpir ese silencio que había entre ellos porque le pareció que en ese momento les venía bien, aunque de haber podido ver la expresión en el rostro de su amigo tal vez habría tenido algo distinto que decir al respecto. Pero esa calma era lo que necesitaba y lo que le daba la confianza para, a veces, cuando sentía los movimientos de la escoba lo suficientemente estables, abrir un poco el ojo y echar un vistazo a su alrededor. De repente ya no veía tan claro como debería y eso le asustaba, pero prefería ponerse a pensar que era por lo alterada que estaba.

Era extraño porque cuando pegaba la frente a la espalda del metamorfomago podía oler la sangre impregnada en su camiseta mezclada con el tan característico olor del césped. No era para nada agradable, pero al mismo tiempo su cercanía lo reconfortaba aun y si estaba demasiado apenada con él y la mano aún le dolía. Para ella el volar nunca había tenido un significado tan íntimo como para él, sino que era la manera más concreta que tenía de experimentar lo que la magia podía hacer. ¿Por qué quien no había soñado de niño alguna vez el poder volar? No importaba cuantos encantamientos conjurara o cuantos unicornios viera de cerca para comprobar que los juguetes que tenía de niña llevaban algo de verdad después de todo; volando era cuando lo sentía, no cuando sólo lo observaba. Para sentirse cerca a sus padres a veces le bastaba con mirarse al espejo y ven en su reflejo el cabello de Lucille y la manera en que Henry arrugaba la nariz cuando se reía, y no había un solo día que no los extrañara demasiado.

Bajo con cuidado de la escoba cuando llegaban a las graderías aunque le extraño muchísimo que Josh no lo hiciera, como si se hubiera quedado perdido pensando en todo menos en donde estaba. – Hey, Josh. – Le llamó sin éxito, pues todavía pasaron unos cuantos segundos antes de que él reaccionara y bajara también. Entonces se apartaba sin siquiera mirarla y eso por sí solo ya le causaba un mal presentimiento. Volteó hacia el lado contrario al que él miraba , se abrazó a sí misma y en silencio se sentó.

En cosa de un instante todo entre ellos se sentía incómodo y forzado, y le entristecía que así fuera. Se imaginaba el por qué, que lo que le debía estar doliendo a Josh no era precisamente el hombro ni la cabeza o el cuerpo por el golpe que se acababa de llevar…

En cuanto lo escuchó comenzar a balbucear tomó aire muy lentamente y agachó la mirada. Entre el viento y la caída se había despeinado pero poco le importaba, si se acomodaba los mechones rojizos tras la oreja era más por ese tic nervioso que la delataba más que el querer apartarse el cabello del rostro.

No tenía ni qué mirarlo a la cara, le bastaba con escucharlo. Ser tan sensible como era ella no le significaba sólo llorar por cualquier cosa, sino darse cuenta cuando alguien atravesaba por algo. Y le dolía lo que eso implicaba y lo que, si su presentimiento era cierto, significaba para ellos.

Le quedo clarísimo que algo le ocultaba cuando hacía ese comentario sobre su puesto de cazador, porque le había visto jugar por años y sabía que pocas cosas, si no es que nada, conseguían distraerlo. Jugaba con la cadena de oro que llevaba su varita y los anillos de los Hartmann entre los dedos, meditabunda, y luego alzó la vista al cielo. Así, mirando hacia arriba, parecía todo tan bonito…

Por favor Josh, no me mientas… -
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Josh Calloway
Posted: Jun 8 2012, 06:48 PM


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Ella tenía razón, lo que le dolía no era el hombro, ni la cabeza, era el corazón. Oírle decir a alguien aquella cursilada abstracta siempre le había dado risa. ¿Cómo podía doler el corazón? ¿acaso era posible? Pues sí, lo era. Podía llegar a doler y mucho, hasta tal punto que uno perdía las ganas de reír por completo, independientemente de lo optimista que fuera.

Enamorarse de tu mejor amiga traía muchos problemas, el rechazo era el más inmediato pero no el único, ahí tenía un claro ejemplo de ello: tras tantos años de amistad ambos habían llegado a conocerse tan bien que ... ir de farol jamás daba resultado.

"Por favor, Josh no me mientas"

Aquellas palabras le arrancaron un leve suspiro, él no quería mentirle, nunca había querido, pero se le hacía más fácil que decir la verdad, al menos toda la verdad. Porque lo básico ya lo sabía, la quería, aquello resumía a la perfección lo que dijo durante su encuentro en la sala común y sólo le había servido para ser rechazado ... ¿de verdad quería sincerarse más? Lo único que le faltaba por perder era su amistad y no estaba preparado para ello, porque tras esa pérdida se alejaría del todo de su vida.

¿Pero acaso ella no se merecía la verdad? Precisamente ella. Además, Jasmine le estaba dando una segunda oportunidad, para enmendar su cobardía anterior y decírselo todo. ¿Pero a qué precio? ¿Perderla?

- No quiero mentirte ... pero tampoco quiero perderte. - dijo a modo de respuesta mientras elevaba la vista al cielo. Él también creía que había salido una tarde preciosa. Mantuvo la mirada allí, unos cuantos segundos como si esperara ver algún tipo de señal divina que le indicara como proceder, lógicamente nada ocurrió.

Si Jessica aún viviese ... todo sería infinitamente más fácil, le pediría consejo, ella siempre había sido excelente para eso. Pero no estaba, se había ido para siempre ... ahora todo dependía de él, para bien o para mal, le tocaba jugárselo todo a una carta, 50 y 50, ganar o perderlo todo.

- Jasmine, no te conté toda la verdad la otra noche. - dijo en un tono un tanto melancólico. Seguía creyendo que así debía ser pero ... se lo diría, de todas formas. A lo mejor era su última oportunidad de hacerlo.

Se volteó para verla. Allí estaba, sentada en las gradas, jugando nerviosamente con la cadena de oro y un par de anillos. Aquello le hizo sonreír levemente, pobre, se suponía que iba a ser una tarde amena practicando los altos vuelos y ... la acababa de convertir una nueva situación incómoda, que imbécil podía llegar a ser veces.

Caminó hasta donde estaba la pelirroja. Seguía nerviosa, centrada en juguetear de forma ininterrumpida tanto con la cadena como con los anillos. Se sentó a su lado. Dejó caer la mano con suavidad sobre la suya manteniéndola allí varios segundos para tratar de tranquilizarla y captar su mirada. Con que uno de los dos estuviera visiblemente nervioso, era suficiente.

- Te lo puedo decir todo, aquí y ahora. No más medias verdades. Pero ... - se interrumpió para acariciar levemente el rostro de la chica y tomarse la libertad de apartar unos mechones de pelo que el viento insistía en colocar delante de sus ojos - ... podría cambiarlo todo entre nosotros.

Absolutamente todo, para bien o para mal. Hizo ademán de retirar lentamente la mano y dejar que siguiera meciendo los anillos entre sus dedos, a fin de cuentas, lo que iba a decir a continuación la iba a poner mucho más nerviosa y ... tampoco quería agobiarla. Bastante incómoda era la situación por sí sola.
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Jasmine Hartmann
Posted: Jun 8 2012, 09:09 PM


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No sabía cómo decirle que las cosas ya habían cambiado entre ellos…

Empezando porque ninguno de los dos era la misma persona que recordaban, porque la guerra les había lastimado a ambos de maneras distintas y uno no puede atravesar por todo eso sin que algo se transforme en tu interior. Aunque él intentara aferrarse a su optimismo y buen humor para salir adelante, ella tenía muchos secretos dentro, muchas heridas que le hacían no ser la Jasmine que él tenía en sus recuerdos.

- No vas a perderme. – Fue lo único que atinó a contestarle, manteniendo la mirada fija en el destello de la luz del sol sobre el oro. Ya no tenía ninguna duda de hacia dónde iba todo aquello, y le asustaba de la misma manera que le dolía, ¿pero qué otra cosa iban a poder hacer? Fingir que nunca le había dicho nada, que jamás le confesó que la quería para felicitarla por estar con alguien y comenzar a hacerle el interrogatorio obligatorio de un amigo que quiere conocer sobre tu pareja. No, así no iba a funcionar.

No sabía si la manera en que decía sentirse era alguna especie de aferrarse a épocas en lo que todo era más sencillo, si a la que quería era a la Jasmine de antes. Porque si después de un año había veces en las que no se reconocía a sí misma, ¿cómo él sí? Apenas se habían vuelto a encontrar y estaban en proceso de reconocerse. Si de hecho, aunque Josh le hubiera contado lo que había pasado con su hermana, ella no había abierto la boca para nada que tuviera ver con relatar las cosas por las que había atravesado.

Le dejó que se sentara junto a ella sin dejar de pasar la cadena entre sus dedos, o eso hasta que sintió que colocaba su mano sobre la de ella. Le miró entonces, y no lo negaba, se sentía horrible. No quería verlo lastimado y mucho menos, estar consciente de que ella era la razón de esa herida.

- Dímelo sólo si va a hacer que te sientas mejor. – Porque ella ya intuía lo que iba a pasar. Le dolía, le dolía demasiado, pero eso era algo en lo que no iba a retroceder a esconderse con cobardía. – No quiero que… te guardes cosas que te hagan daño. No sé. – Suspiró un poco y cerró los ojos cuando le acariciaba el rostro.

Ella también estaba confundida y asustada por esa posibilidad en la que sin importar su mejor intención para que las cosas fueran lo mejor posible para todos, quizá Josh decidiera que lo mejor era alejarse de ella y entonces sería como si nunca hubiera vuelto en verdad. Lo vería en la sala común y en los pasillos pero no se acercaría a saludarla ni a contarle nada. Como si la historia que tenían no contara en lo absoluto. Lo único que podía asegurarle era que ella no iba a hacerlo a un lado por sentirse incómoda en su presencia pero… si el sentía que eso era lo que tenía que hacer para estar tranquilo… pues…

Se inclinó para besar su mejilla. Le dieron ganas de hacer algo, de abrazarlo o cualquier cosa para intentar que no se sintiera esa tensión entre ellos, pero en verdad que no tenía idea de qué hacer.
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Josh Calloway
Posted: Jun 8 2012, 11:39 PM


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Suspiró cuando sintió el beso en su mejilla, aquello no iba acabar bien, ambos lo sabían. Así que más le valía atesorar esos recuerdos porque muy probablemente iban a ser los últimos.

¿Solo si él quería? ¿Guardarse cosas que le hicieran daño? No se trataba de eso. Se trataba de que había llegado a un punto sin retorno en el que ya no podía dar marcha atrás ni corregir lo dicho. Llevaba, además, muchos años mintiendo sin darse cuenta a mucha gente, pero sobretodo a sí mismo.

- ¿No te has preguntado, por qué, de todos los momentos posibles para confesarte mis sentimientos, ha sido este último año y no antes? - preguntó de forma puramente retórica sin esperar ninguna respuesta real - Por mi padre, ha marcado toda mi vida y sólo ahora que ya es tarde, me he dado cuenta.

James Cousland, le debía muchas cosas y ninguna buena. La venganza que un día u otro acabaría por cobrarse le había marcado profundamente, era un cicatriz que llevaba desde el mismísimo día de su nacimiento y nada deseaba más que sacarla de su vida para poder al fin pasar página. Desgraciadamente, las cosas nunca eran tan sencillas.

- Alguien me metió de pequeño en la cabeza que si pretendía vengar la muerte de mi madre tenía que fortalacerme y nunca, nunca tener nada que pudiera ser usado contra mi. Eso incluye, por supuesto, las relaciones amorosas. - suspiró, ahora venía lo difícil, el mayor embuste de su vida - Siempre te he querido Jasmine y la única razón por lo que nunca te lo he dicho ni he luchado por ti es exactamente esa. Ridículo, pero cierto. - las palabras le salían solas, no tenía ni que pensarlas, era como si hubiera ensayado aquel discurso previamente infinidad de veces - Pensé que la "soltería" me acercaría más a mi objetivo y me ayudaría a afrontarla con más garantías de éxito. - sí, eso era verdad pero había otra razón y la pelirroja necesitaba saberla, tanto como él quitársela de encima - Además, estaba seguro que así, estaría protegiendo a aquellos que me importaban de convertirse en posibles blancos ... estoy hablando de ti, principalmente.

Pero cometió un error, un error fatal que ya no tenía fácil solución. Antes de proseguir se incorporó lentamente quedando ligeramente de espaldas a la chica. No quería que viera su expresión mientras decía lo que estaba a punto de confesar.

- Tenía que haberme alejado de ti Jasmine, por tu propio bien y el mío. Pero ni pude ni quise, no me vi capaz, eras ... y sigues siendo importante para mi. Así, sin darme cuenta, acabé convertido en tu gran amigo. - la verdadera historia de su vida, sin censura, con todo lujo de detalles, sólo para ella - Creí que siempre podría sobrellevarlo, que el día de nuestra graduación podría decirte adiós con una sonrisa sincera, desearte lo mejor y dejarte ir para siempre. Me equivoqué. Este último año me he dado cuenta de eso.

Había empezado a andar hacia su escoba, la cogió casi por instinto y comenzó a pasarse el mango de una mano a otra cual quaffle en un partido. Hizo acopio del valor que le quedaba para volver a mirar a una más que probable Jasmine en estado de shock.

- ¿Sabes? La noche en la sala común me consoló pensar que tal vez no estaba enamorado de ti, sólo de tu recuerdo, de la Jasmine que yo recordaba. Por eso te dije que lo olvidaras. - sí y por un instante se lo creyó. Sólo por un instante. - Pero si eso es verdad ... ¿por qué sigo pensando en ti incluso tras haberte visto con el ojo del justo, tu personalidad nocturna y tu desconfianza hacia los desconocidos? Has cambiado, hay ... otro en tu vida y aún así ... algo en mí no me deja rendirme. ¿Por qué? Dimelo Jasmine, ayúdame a entenderme. A lo mejor es que soy más idiota de lo ambos creíamos.

O tal vez estaba perdidamente enamorado y no tenía cura ninguna. No estaba seguro de que cosa era peor.

- Te quiero a ti. Ahora que todo lo tengo en contra y que con esto sólo consigo hacerme daño, ahora es cuando encuentro el valor de decírtelo.

Dejó caer la escoba y se acercó a la barandilla con un semblante difícil de descifrar, en su interior se arremolinaban varias emociones: frustración, desamor, tristeza ... una mezcla "ideal" para acompañar la bonita tarde que tenían.

- Si sólo pudiéramos empezar de cero ... volver a conocernos. Si me dejaras entrar ... podría demostrarte que ... - suspiró mientras negaba levemente - Perdóname por no haber sido sincero contigo todos estos años, por favor.

No volvió a mirarla dejó que su mirada se perdiera en el césped del campo pues por alguna extraña razón conseguía relajarle y en aquel momento necesitaba tranquilizarse mucho. La reacción de su amiga ya no podía tardar.
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