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Topic dedicado a Sam Whiteley, pero si algún retrasado más de la clase de historia nos ve, yo no puedo impedirlo :P
Se había despertado. Si, lo había hecho por algún raro motivo, ya que ella solía quedarse dormida hasta altas horas de la mañana si no tenía pensamiento de ir a clases… y desde luego no tenía pensamiento de ir a esa primera clase de la mañana.
Giró sobre sí misma y adoptó otra postura en la cama. Un maullido le indicó que acababa de molestar el profundo sueño de su gato Café de modo que, por él, se volvió a girar y se quedó mirando al techo. No tenía sueño y eso era algo bastante raro. Decidió levantarse, estar tumbada en la cama sin nada que hacer podía llegar a ser incluso más aburrido que ir a clase de historia, que era lo que tocaba ese día a esas horas.
Tras una larga ducha se puso el uniforme asegurándose de que la falda no quedaba por donde dictaba el reglamento, si no un palmo más arriba. Se dedicó una sonrisa a si misma y tras alborotarse un poco la espesa cabellera pelirroja se despidió de su gato y se marchó tras comprobar, que si pensaba ir a esa primera clase ya iba tarde.
No pasó por el comedor. Subiendo directamente a la primera planta. Iba muy tarde, y conocía a Lestrange, le armaría una buena bronca por retrasarse, le quitaría puntos a su casa y Marcelo acabaría aún más cabreado de lo normal por que seguirían perdiendo la competición de los puntos… casi era mejor no acudir a clases ese día.
Aminoró el paso, acababa de decidir que se saltaría la hora, el problema era… ¿Qué hacer mientras tanto? No le apetecía quedarse sola toda la mañana de modo que por pura inercia continuó paseando como si fuera a clase. Despacio… muy despacio. Despistada. Mirando a donde no debía. En realidad estaba algo molesta desde hacía uno días, por eso dormía mal. La fiesta de la primavera fue decepcionante y se sentía un poco rara, mal en cierto sentido. Culpable en algún otro. Suspiró apesadumbrada mientras giraba hacía el pasillo que la llevaría finalmente al aula, al parecer sí que iba a entrar…
– ¡Ten un poco de cuidado! – exclamó cuando de pronto se tropezó con alguien al girar la esquina, esa persona andaba acelerada y se habían cruzado sin darse cuenta, pero el simple golpe había hecho que ella trastabillara y se calló dándose un golpe en el trasero contra el suelo – deberías fijarte mejor por donde andas…
Miró al chico de arriba abajo. Si no se equivocaba se habían cruzado alguna vez, e iban juntos a la clase de historia. Pero no solía mantener una relación muy estrecha con él. Sabía a qué casa iba pues era la misma a la que acudía Bojan… pero poco más. De pronto se le ocurrió algo.
– Lestrange me acaba de echar de clases por llegar tarde y no sabía qué hacer – le dijo mientras se ponía en pie – ¿ibas para su clase? Creo que hoy esta de muy mal humor, yo que tu no entraría tan tarde… – bonita forma de mentir, siempre tan creíble – alguien me dirán que hicieron al final de la clase… si quieres puedes esperar conmigo.
Si, quizás aquello no pararía al chico. Pero por intentarlo no perdería nada. Miró a su alrededor y encontró un amplio ventanal, se aproximó y se sentó en él, como si estuviera dispuesta a esperar allí hasta que todo terminara.
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Sam había fruncido el ceño al escuchar tal reacción de alguien al chocar con otro por los pasillos. Era lo más normal del mundo y ese fíjate por dónde vas le pareció tan cliché que sólo le faltaba rematar con un ¿"Y a quién crees que estás mirando"?. Por esa razón, el ceño fruncido se transformó rápidamente en una media sonrisa como las que siempre daba a quienes le llamaban sangresucia. Se alisó la túnica y acomodó su corbata por pura compulsión por que el golpe tampoco había sido como para dejarlo hecho un desastre.
Silencio había sido lo único que la pelirroja recibía a cambio de todas sus palabras. Por que pensaba en que sí, llegaba tarde a mi clase pero no era precisamente a la de Historia por que era de otro curso, y no se había dado cuenta o se había dado cuenta y premeditadamente intentaba hacerlo perder clases. Cualquiera de las dos posibilidades le parecía extraña. Además no había sido su culpa chocar con ella, fuera chica o no, lo atribuía todo a su torpeza.
¿Y tus planes son esperar sentada en el quicio de una ventanal? pensó siguiéndola con la mirada. No, no sabía que era Liahna. Sólo que era una pelirroja con la que había tomado algunas clases los primeros años y después había aparecido en sexto. Los misterios sobre la gente nunca le parecían tan fascinantes como los de los números y la lógica así que no se había preguntado el por qué de ese hecho. Al menos había logrado que se detuviera, por que lo había hecho.
Llegaba tarde a Pociones, pero era por mucho su clase menos querida por que se había quedado medio traumado luego del accidente de tercero y no estaba dispuesto a hacer otras veinte pociones explosivas para perderle el miedo. Prefería saber que lo suyo no eran las mezclas en un caldero y que el mundo no lamentaría si nunca más hacía una. Así que tenía de dos, o aguantar una buena hora de pociones o quedarse con esa pelirroja de mirada clara que por alguna razón le quería hacer perder clases, viendo lo que pudiera hacer con ella en hora y diez minutos, aunque eso sonara raro.
-Si me estás invitando a perder clases, ofréceme algo más que tu nombre
Era una broma, de esas muy malas que soltaba de cuando en cuando.
-Soy Sam, por si no lo sabías.
Y eso significaba que estaba considerando quedarse a vagar por los pasillos en vez de entrar a su clase aunque lo mejor sería largarse de un pasillo tan concurrido si no querían mostrarle a todo el mundo que era hora de clases y simplemente no les importaba.
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Callado. ¿Tímido? Lo dudaba. Engreído, por aquellas miradas podía deducir que sí. Pero poco le importaba, todo lo que ella buscaba era un rato de compañía y ya pudiera ser el mismísimo Claypool, que en ese momento se habría parado a hablar con él, a pesar de no querer ni verle la cara.
Cuando por fin se decidió a hablar su respuesta hizo que en el rostro de la chica se torciera un gesto de interés. Valla, si al final iba a saber hablar y todo… y valla manera de hablar. Tenía una voz grave, atractiva, y de su boca no salía nada que no hubiera oído antes… ¿pero en qué sentido lo estaba diciendo él, si ni tan siquiera la conocía? Pero el tono, ligeramente jocoso de su voz le dio a entender que estaba haciendo algo así como una broma, pero ella obvio ese dato y contestó a lo que se había tomado como una clara provocación.
– ¿Qué más que mi nombre podría ofrecerte? Creo que con eso deberías tener más que de sobra… Sam – comentó llamándolo por su nombre ahora que lo sabía – además, te estoy ofreciendo mi compañía, y creo que comparándola a una aburrida clase… – de pronto se dio cuenta de que le había estado hablando de historia, pero él no estaba con ella en esa clase, de modo que podo sentido tenía, una escusa era una escusa, pero siempre era bueno dar escusas acertadas – ¿de qué tienes clases ahora? – Preguntó mientras se apoyaba en la pared.
Su mirada lo arrasaba sin disimulo, era realmente guapo, de mandíbula prominente, nariz personal, de esas que se ven pocas, y unos ojos claros realmente bonitos. Le agrada el desaliño de su peinado, últimamente los chicos de Hogwart iban siempre demasiado cuidados y arreglados, casi tanto como las niñas, algunos seguro que estaba más tiempo que ella misma frente al espejo antes de decidir si llevaba bien el cabello.
– Si aceptas mi invitación para perderte una clase podría yo renunciar a la largas espera a solas, y ya recogeré mis apuntes en cualquier otro momento. Así que… ¿Vienes a buscar algo de aire fresco? Creo que por aquí hay una balconada donde podríamos dejar pasar el tiempo sin estar a la vista de cualquier profesor que pase por aquí.
Hacía poco habían tenido una clase de estudios muggles en el amplísimo balcón que había en esa planta, así que le pareció una buena idea ir allí, podría encenderse un cigarro y de paso no tendrían que dar explicaciones a nadie sobre por qué estaban en mitad del pasillo en horario escolar.
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Le pareció un poco raro que le pusiera tanta atención, pero su mirada le había hecho sonreír instantáneamente, más con intención que como un bobo nada más. Esa chica, a la que había visto (claro que la había visto) varias veces por el colegio le parecía de por sí bastante misteriosa... ¿Y ahora le proponía saltarse una clase para hacerle compañía? ¿Por que sí? Bueno, quién era él para negarse. Tenía una política interna: una sola falta por semana. Podría hacer de ese momento su falta de la semana.
Era basante segura de sí misma y eso le gustó, por que él era exactamente igual aunque como no era una niña bonita no se podía dar el lujo de soltar esos coqueteos sutiles que sólo se veían bien en una jovencita pelirroja de la cual no podía dejar de mirar sus labios. Si ella lo miraba de esa forma, entonces respondería, aunque fuera en un nivel mucho menor, por cuestión de dejarse dominar en ese primer acercamiento.
Levantó los hombros diciéndole "Qué remedio" y la siguió. Su idea era entrar a clases por que siempre le habían interesado, pero su manía era fácilmente desbancada por esa clase de propuestas. También le parecía buena idea buscar un lugar menos a la vista pues lo que menos quería era que le bajaran puntos a Ravenclaw por que una Slytherin lo convencía, con menos de tres frases, de no ir a su clases. Ah, se llamaba Liahna.
- ¿Este es el momento en que te muestras como prefecta encubierta y le bajas 100 puntos a Ravenclaw? Le dijo al sentir el golpe de aire en el rostro. Aún cuando era primavera estaba fresco, tal vez por que era de mañana.
- ¿O tu hobbie es hacer perder clase a cualquier tipo que veas desprevenido?
¿O hacía demasiadas preguntas? Quién sabe. Si se hartaba de él parecía ser la clase de chica que lo dejaría claro y lo dejaría parado en un balcón con cara de idiota dándose cuenta de su falta de aptitud para tratar con pelirrojas guapas.
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Desenfadado y silencioso, le agradaba ese chico y eso que aún ni lo llegaba a conocer. Sus gestos eran simples, sencillos, parecían poco premeditados. El muchacho había comenzado a caminar detrás de ella, de modo que se esperó un poco y cuando estuvo junto a él continuó, mirando al frente, la balconada debía estar por ahí cerca si es que su memoria no le fallaba.
Pasaron a través del arco que conformaba la puerta y mientras la chica se giraba para volver a cerrarla el muchacho se decidió a hablar de nuevo. No pudo evitar reír ante la mera pregunta.
– Has acertado, justo ahora iba a decirte eso, pero ya me has robado la frase… de modo que no voy a ser reiterativa, te has librado por eso – dijo mientras caminaba hacía el borde y se asomaba, sus cabellos se mecían al viento, al mismo ritmo que la capa y la falda – además ¿Cómo que cualquier tipo? - comentaría divertida mientras es giraba para mirarlo de nuevo, la vista no estaba mal, pero prefería estar mirándolo a él – no suelo necesitar compañía para faltar a clases, pero al verte pensé “no le conozco y me parece muy feo no intentar conocerlo”. Ya ves, estamos en la misma escuela, en algún momento teníamos que coincidir, fuerzas del destino.
Hablaba con desparpajo, como si realmente todo aquello la estuviera divirtiendo, no era tan así, pero el chico había logrado alegrarle la mañana, ese día no le apetecía estar sola y él había aceptado sin mucho reparo su invitación a pasar un rato con ella, le alegraba, solo por eso ya le caía bien.
– ¿Quieres uno? – se había sacado del bolsillo de la capa la cajetilla de cigarros y antes de que el chico contestara se la lanzó para que cogiera si quería, y si no, pues se la sujetara mientras rebuscaba por su varita o su zippo. Finalmente ganó la segunda opción, sacó el mechero y se encendió el cigarrillo mientras miraba al chico que aún no había hecho nada con la caja – ya sabes, si quieres cogerlo, si no, puedes devolvérmela ya. Gracias por sostenerla…
Volvió su atención al cigarro que acababa de encender. El primero de la mañana siempre sabía bien, más aún cuando ni tan siquiera había desayunado. Suspiró, y no tenía hambre. Tendría que hacer algo con aquellos malos hábitos alimenticios tarde o temprano, pero no era ese el momento de pararse a pensar sobre ello.
– Bueno, ¿vas a contestarme la pregunta? Al final no se a que clase te he impedido ir… – y no es que fuera un tema de lo más interesante, pero al fin y al cabo tenían que hablar de algo y ella antes de pensar claramente, debía terminarse ese cigarro y fumarse uno especiado.