Bienvenido a Old Hogwarts. Esperamos que disfrutes tu visita y te unas a nuestra activa comunidad rolera! Estás visitando el foro como invitado y algunos temas y características están restringidos. Regístrate, crea un personaje y juega con nosotros!. Claro, no cuesta ni un galeón. Join our community! If you're already a member please log in to your account to access all of our features:
Group: Ravenclaw
Posts: 7
Member No.: 332
Joined: 22-February 12
Al fin la gente comenzaba a segregar a los indeseables, no puedo negar que esa rudeza de malnacido es agradable a veces, pero basta escucharlos hablar o verlos comer para despreciar cada minúscula parte de su ser, cada cabello y cada gesto de soberbia al creerse superiores por tener poderes cuando los de su clase no. Era sólo eso, el sentirse especiales al no tener que ser normales como los de su nivel, como los de esos huecos pestilentes en los que los muggles se reúnen a ser bárbaros, parias, muggles finalmente. Mis hermanos a veces podían soportarlos pero yo lo hacía sólo por convivir aunque jamás tomaría a uno como real compañero de vida, real ser importante en mi existencia o buen compañero porque ni de buenas mascotas harían, era simple sentido común, no pueden quitarse las pulgas y traer una rama al mismo tiempo.
Era un buen sentimiento el estar bajo el mando de un hombre que sabía lo que había que hacer y lo hacía, de alguien que no se quedaba a medias en cuanto a los escarmientos o a las palabras duras que había que ofrecerle a los que no entendían. Poder ser una persona amable con todos no me obliga a no arrugar la nariz cuando veo algo indecente, imposible, como un mago hecho a suerte volcarse contra alguien que por sangre tiene derecho a estar en este castillo, en todo este mundo de hechizos y pociones. No era un club al que por conocer a alguien entrabas o por un sorteo de la beneficencia, era algo heredable e intransferible. Lamentablemente mi carácter pocas veces apreciado hacía inevitable que la tranquilidad que me daba tener a Levine como director durase, sobretodo gracias a mis compañeros de clase.
Las cosas mal hechas siempre me molestaron y por eso mismo estaba aquella tarde en la biblioteca rehaciendo el trabajo asignado a mi y a mis compañeros porque en realidad todos son unos ineptos y al no trabajar con sólo gente de mi casa que ya conocía mi metodología no pude hacer más que tomar la parte que me dio ese de Gryffindor para reírme un poco de forma sarcástica y salir con el peor humor del mundo del aula de runas antiguas. No sabía ni siquiera escribir bien su nombre, fue un error de mi parte pensar que podíamos dejar que hiciera de forma decente parte de la traducción sin poner coloquios absurdos en vez de palabras reconocidas, por poco y ponía que las runas eran chéveres.
La mujer de la biblioteca ya me conocía y aunque me había visto muchas veces de mal humor jamás tuvimos un problema, a diferencia de la mayoría de las personas sé como comportarme y que a la gente mayor se le respeta en la medida de lo posible, hay algunos que no merecen ni un saludo pero se les ofrece uno por ser mayores y ya; gracias a mi suerte siempre fue eficiente el sistema que usaba para encontrar libros y en poco tiempo logró decirme en dónde estaba lo que necesitaba, varios volúmenes terminaron en una mesa que usé para mi sola porque lamentablemente la gente tenía la mala costumbre de querer hablar en el lugar que no debía, al menos yo no iba para allá a hacer amigos, iba a estudiar. Me molestaba también la gente que no iba con uniforme para allá, como si tuviesen algo que probar con sus camisetas feas y sus pantalones pegados que eran de lo más vulgar que hubiese en el mundo, con todo el cabello en la cara y sin hacerse una coleta o una trenza como yo prefería hacer muchas veces.
Y sentada en mi mesa con mis mil libros comencé a hacer mi trabajo, la parte errada y parchando los errores menos atroces de mis compañeros porque si ya estaba en eso, quería hacer lo mejor posible.
Group: Profesores
Posts: 151
Member No.: 160
Joined: 14-June 11
Jamás habría pensado que en las circunstancias que se hallaba le preocupara la tarea y mucho menos las actividades, que ya le parecían tan pueriles e insustanciales, que proponía Hogwarts.
Pero si quería acabar con un buen expediente e intentar encontrar un buen trabajo sabía que debía soportar eso y más y su madre siempre le había dicho que su futuro era lo más importante así que ese día en el que se había levantado de un especial buen humor tomó una pluma, un tintero, un rollo de pergamino y su cada vez más ajado libro de Encantamientos y dirigió sus pasos hacia la biblioteca porque en su habitación no reinaba un silencio especialmente tangible y siempre había necesitado de cierta tranquilidad para que las ideas fluyeran adecuadamente.
Como siempre se vistió de forma sencilla pero arreglada, pulcra, adecuada, como muchos no hacían y se sumergió en el ambiente aún silencioso del lugar sin mirar a nadie, sencillamente caminando entre las estanterías hacia la mesa que se había agenciado en tercer curso y que solía estar vacía porque se le solía ver ahí después de clases repasando lo aprendido como un buen alumno. Hasta que dejó de serlo, claro estaba.
Pero ese día se detuvo un segundo y dirigió su acerada mirada cerúlea hacia otro lugar, en concreto hacia una chica rubia que escribía con la misma pesadumbre de siempre y que Edwyn conocía bien. Era Cassiopeia Rowntree, una chiquilla que si bien no era de su total agrado se perfilaba como una de las pocas personas que podrían comprenderlo.
Y no es que estuviera buscando atención como un enfermo mental ni compañía a todas horas pero se sentía con el ánimo suficiente para pensar que ella no lo juzgaría por su repentina y poco habitual necesidad de amistarse con quien se prestara. Es decir, con quien valiera la pena. Sonrió quedamente como de costumbre y caminó hacia ella con ese porte que si alguien viera bien podría atribuir a un mago diez u quince años por encima de la juvenil ternura de Stowe. Le dio un toquecido en el hombro con sus manos anchas y huesudas y clavó sus ojos en los de ella sin más dilación. - Buen día. ¿Te molesta si me siento contigo? - le dijo con su voz grave e inflexible, casi falta de humanidad, sonrió de nuevo pero esta vez con más mesura y levantó las cejas suavemente en busca de una respuesta.
Group: Ravenclaw
Posts: 7
Member No.: 332
Joined: 22-February 12
Yo no estaba en Hogwarts para agradarle a la gente, yo estaba para hacerme de un nombre y un futuro, algo que sin mucho esfuerzo no lograría pues a pesar de ser lista nada haría de mi una estrella resaltante en mi universo familiar si no era mejor que mis hermanos en algo, cualquier cosa, por eso intentaba académicamente serlo porque al no estar rodeada de gente como yo me era difícil ser amable o popular como bien fueron mis tres hermanos en Durmstrang, donde la sangre todavía vale algo. Ni siquiera tenía mi marca tenebrosa y eso me tenía furiosa, me consumía tanto tiempo el rehacer trabajos mal hechos por mis compañeros o estudiando temas de cursos superiores que no había podido hablar ni con Holland ni con Lefebvre, o con alguien que me ayudase en eso, no quería preguntarle a mis hermanos porque se supone que la consiga por mi misma y no gracias a mi familia.
Mi ceño fruncido se debía a eso y no al soso trabajo que ahora realizaba, me resultaba sumamente fácil hacer ese tipo de cosas aunque lo que me consumía tiempo era hacerlo con caligrafía impecable y sin errores, porque a cada mancha que hubiese en mi pergamino lo cambiaba y comenzaba de nuevo, nadie diría que de Cassiopeia Rowntree recibió algo menos que perfección. Lo mío debía ser algún tipo de enfermedad o una necesidad demasiado grande por encajar en mi familia, pero fuese lo que fuese lo que me motivara terminaba por recibir buenas recompensas al ser la clara referencia de alumna modelo.
-Buenos días, Edwyn. Por supuesto, siéntate; pensé que eres uno de los ineptos de mi grupo que venía a preguntar si podía ayudar, como si eso fuera posible.-sin quererlo mis cejas se alzaron en un gesto de niña consentida, algo que no dejaba de pasarme aunque lo intentase, finalmente es lo que era por mucho ahínco que le pusiese al intentar ser mayor o más madura.-¿Alguna tarea pendiente? O es que…¿puedo preguntarte algo?
Si tenía ya en frente a Edwyn, que era de una familia con tendencias evidentemente puras, podía atreverme a preguntar por el asunto, creía que podía saber algo que yo no, sobretodo porque siempre intentaba encajar con los que teníamos más o los que llevábamos un apellido reconocido en la esfera purista por nuestros antecedentes o nuestro dinero aportado a las causas valederas, como la guerra ya desencadenada. Al menos él hacía valer su vida y su sangre con sus actitudes, no como otros que ya hasta daba asco mencionar. Dejé mis libros un momento y ye teniéndolo al frente me acerqué un poco para susurrarle en un tono muy bajo mi pregunta.
-¿Tú ya tienes tu…? Ya sabes. La marca…-los ojos me brillaban al hablar de eso, no había algo que yo quisiese más en este mundo que llevar en el brazo aquel símbolo de mi lealtad, algo que demostrase cuánto valgo.-Porque…vas a obtenerla. ¿Verdad?