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Title: Animal.


Barunka Jentsch - April 10, 2012 02:13 AM (GMT)
Se había prometido resolver el asunto con Aldrich y por eso se había carcomido la cabeza durante esos días, buscando el mejor modo de hacerlo para no quebrar su propio orgullo frente a él y para no sonar demasiado ruda porque en realidad pretendía dejar las cosas claras con él. Que se fuese con Bloom si quería y que siguiese su vida perfecta, no estaba ya pensando en la adrenalina que le causaba el secreto –ya no tan secreto- que compartían, sólo quería dejar las cosas lo mejor que se podía para no tener esos pensamientos abruptos en medio de cualquier conversación amena que terminaba por irse a la mierda por el mal humor que la abordaba sin remedio. Cada que pensaba en cómo la enojaba le daba incluso más rabia, sentía un impulso animal que la hacía creer que si se le cruzaba el Slytherin lo iba a matar con sus propias manos por mucho que le importase, pero no era violencia, sólo nerviosismo llevado al extremo.

No se esforzó ni en hacer una broma en la nota que le enviaría, sólo la escribió pasado el almuerzo con una rapidez que dejó su letra no tan legible y subió a la lechucería sin decirle nada a nadie para enviar el pergamino, después de todo lo peor que podía pasar era que no respondiese pues si quisiese gritarle ya lo hubiese hecho y ella se le hubiese tirado al cuello como una salvaje para arañarlo o quitarle algún mechón de cabello sin pensar en que eso sólo arruinaría más las cosas. Puto serpiente.

¿Podemos hablar? Si se puede, dime cuándo y dónde. Por favor.

Barunka


Revisó la nota como esperando encontrar alguna cosa evidente entre las claras palabras ahí puestas pero nada más que la intención de hablar saltaba a la vista, ya segura de que no pensaría en cualquier cosa cuando la leyese y que –sobretodo- no estaría igual de iracundo que la vez anterior pensando que se burlaba de él eligió una lechuza cualquiera para mandar el santo papelito. Hecho eso le suspiró a la soledad que la rodeaba, sabiéndose sola no le molestaba tanto ser obvia en cuanto a la ansiedad que le causaba el saber cómo terminaría todo eso, ya tendría tiempo para fingir madurez y serenidad al respecto aunque fuese lo último relacionable con su situación actual. Eso no debería saberlo Burroughs.

La respuesta tardó, incluso ya estaba resignada a saber nada de él a la par de que su resentimiento iba creciendo en contra de Aldrich, ese resentimiento que hizo que al recibir la nota –cuatro días después- la tirase directamente al fuego de su Sala Común como si fuese el pedazo de basura más despreciable. Pero la había leído, incluso memorizó el lugar y la hora, era en el aula vacía del quinto piso y a las cinco de la tarde. Estaba decidida a no ir, faltaban dos horas para que llegase el momento y ya no quería verlo, quería dejarle en claro que no le importaba nada de él pero no era cierto. Estaba celosa, totalmente furiosa pero de todos modos lo quería y eso es lo que más la jodía.

Como era de esperarse y sintiendo que sus entrañas estaban hechas de plomo fue, con toda la mierda revuelta fue con su mejor cara y con la ropa que había llevado durante todo el día, ni siquiera se fijó si su cabello parecía un nido o alguna cosa de las que se hubiese preocupado en otro momento, no tenía ganas para hacer otra cosa que no fuese golpear a alguien de forma brutal. A las cinco y siete ya estaba en el aula, sentada en uno de los pupitres de atrás con el rostro hundido en sus manos mientras pensaba en cualquier cosa menos en lo que estaba sucediendo en ese momento.



Aldrich Burroughs - April 10, 2012 03:03 AM (GMT)
Cuando recibió la nota, creyó que se trataba de una muy mala broma, como siempre. Después de lo que sucedió en la fiesta de Gabrielle, había decidido mandarla al diablo de una buena vez. Si quería andar jugando al tonto, no iba a ser precisamente con él con quién pudiera hacerlo. Lo que le había dicho al tal Judah lo había calado hondo y aunque sabía perfectamente que todo era su culpa y que él era el que estaba haciendo mal en todo eso, no podía evitar sentir que la equivocada que jugaba con él era Barunka.

No hizo caso exitosamente durante un par de días, pero como era de esperarse, cada segundo parecía una auténtica tortura en la que no dejaba de pensar en ella, ni hacerse ideas idiotas en la cabeza, aunque al mismo tiempo se intentaba convencer a sí mismo de que si quería verlo era solamente para decirle estupideces que terminarían enfadándolo y que por ende, por lo sano, lo mejor era ya ni acercarse a ella, ni darle por su lado, ni seguirle la corriente porque lo único que hacía era darle armas para que se siguiera comportando como idiota.

Al tercer día esos argumentos fueron decayendo contra cualquier otro y para el cuarto, terminó contestándole una escueta nota citándola en cualquier lugar, a una hora en la que consideró que no tendría gran cosa que hacer, ni siquiera en sus deberes como prefecto, que eran más pesados que nunca. Sabía que lo único que iba a lograr era joderse más la vida pero era demasiado débil en lo que a Barunka respectaba como para no terminar cediendo. Igual se hizo a la idea de que no se la iba a poner fácil, que esta vez no iba a mostrarse como siempre, que no le iba a dejar ver que lo lastimaba o que le importaba, ni que de verdad se había planteado la posibilidad de mandar todo a la mierda y estar con ella, ni que la quería demasiado como para renunciar en verdad a ella. Por el contrario, haría como que le había importado todo tan poquito como le había importado a ella.

Estaba nervioso también, de mala manera, pero se mantenía con el ceño fruncido y la mirada menos amable que tenía. Llegó tarde solamente porque había tenido que arreglar una riña en un pasillo y de paso, bajarle 10 puntos a Gryffindor aunque el que había hecho mal había sido el Slytherin protagonista. Nadie quería ir en contra de Levine, ahora menos que nunca. Llegó quince minuto después de la hora marcada y la encontró ahí, con su look desaliñado de siempre que, para su desgracia, era justo el que le gustaba más.

-Perdona la tardanza, tuve que arreglar algo.

En otro momento se hubiera desvivido por darle explicaciones, pero incluso en esa tontería imponía los preceptos de “no darle demasiada importancia”.

-Dime rápido qué quieres porque no tengo mucho tiempo, tengo junta con Levine y los otros prefectos a las seis.

Sabía que el tono y lo dicho no le iban a gustar nada a la semiveela y de hecho lo de la junta era una mentira vil pero sentía en cada músculo, cada gota de sangre y cada centímetro de piel, que tenía que hacerla rabiar de algún modo.

Barunka Jentsch - April 10, 2012 03:26 AM (GMT)
No sabía si respondía a algo real o a una idea tonta de su cabeza pero sentía su corazón latir de un modo violento, tanto que creía sentir un vaivén en su camiseta logrado por el movimiento de ese músculo. Era verdad que su pulso estaba acelerado y que a cada momento iba moviendo la cabeza para hacer sonar su cuello que parecía un cúmulo de crocante cereal por el estrés y la ansiedad, no recordaba haber estado así de nerviosa desde que iba a terminar con Eugene en cuarto año, pero Eugene había sido su novio por varios meses y con Aldrich no había tenido nada, es más, ni siquiera se conocían tan bien el uno al otro o eso le gustaba pensar para restarle importancia a todo el asunto, aunque eso de saber cómo joderse mutuamente era una forma de conocerse.

No estaba muy conciente de la hora, pero sabía que ya eran más de las cinco cuando ella llegó y él llegó quizá diez o quince minutos después, no estaba segura. Cuando sintió el sonido de la puerta levantó su rostro, el que ahora estaba con algunas zonas enrojecidas por la presión de los botones de su blazer contra su piel blanquecina pero ni siquiera lo supo porque el peso que sentía en el estómago se hizo ahora incluso más notable, era como si incluso presionase contra su piel para dejarle poco espacio al aire pero no al punto de dificultarle la respiración, era simplemente incómodo. Le alegraba verlo y no pudo evitar que fuese notoria su sonrisa al escucharlo, claro que al notar su ceño fruncido y el tono con el que le hablaba cambió la expresión que llevaba en el rostro.

Se levantó con ese rostro que esperaba fuese de enojo moderado y fue hasta donde estaba él, intentando la mayor neutralidad posible hasta en sus movimientos pero sin lograr gran cosa, no le gustaba para nada aquella exigencia del tiempo que le faltaba porque si tan ocupado estaba le hubiese dicho que se viesen otro día o a otra hora, esa era sólo una tontería para joderla, el planearlo a la vez que tenía asuntos pendientes había sido adrede, o eso pensó en un primer momento, puesto que luego recordó que tras que Levine se convirtiese en el dios del lugar, los prefectos parecían incluso tener más responsabilidad que antes.

-Te quiero p…-partir la cara puto malnacido de mierda para que se te caiga la cara y se te rompa el culo-…pedir disculpas, no creo haber tomado las cosas de la mejor manera ni diciendo esas cosas de Judah ni con nada quizá. No es que no haya tenido motivos, pero supongo que no estuvo bien.-vomitado el asunto casi entero no podía decir que no se había apresurado en soltar lo que tenía que soltar, porque ni había hecho largo el saludo y se había acercado solo lo suficiente, hasta llegar a una distancia de un metro y algo de él, ni siquiera invadía su espacio personal y con esas fachas nada de la semiveelez podía ser activada o eso pensaba.-

Respiró hondo y miró a otro lado, hacia el marco de la puerta ya cerrada porque de seguirlo viendo o iba a ponerse blanda o iba a querer patearlo, no estaba segura de qué reacción seguiría a todo eso y menos qué tan mal se iba a tomar la expresión que fuese a poner en su rostro esta vez, incluso se iba repitiéndose que era necesario que se calme, que sólo si le respondía con alguna estupidez de mierda o con un tono condescendiente le iba a saltar encima pero no de otro modo. Tras un suspiro largo que terminó con un carraspeo lo volvió a mirar, esta vez directamente a los ojos sin poder evitar en esas cejas que le gustaban.

-Y ya sé todo lo que piensas, de que todo fue una mierda y esas idioteces que se te vienen a la cabeza cada vez que te digo algo…-comenzó a decir con un tono algo más exacerbado incluso señalándolo con un dedo acusador mientras daba pequeños pasos hacia los lados, nerviosa y sin una dirección bien determinada.-Pero no, no fue así y eso te lo juro por lo que quieras, menos por Bloom porque no se moriría porque esto sí es cierto.-se cruzó de brazos, con en ceño fruncido y terminó por sentarse sobre la mesa del pupitre más cercano.-

Aldrich Burroughs - April 10, 2012 04:30 AM (GMT)
Después de aquél inicio de conversación por su parte con el asunto del tiempo y la rapidez, se había esperado que Barunka, cuando menos, le lanzara una de las bancas con un depulso. Tan así lo pensaba que incluso había aferrado la varita para repeler cualquier cosa que tuviera como objetivo lastimarlo pero no hubo nada y él solamente quedó como paranoico. No sabía cómo tomar eso, no sabía si estaba jugando con su mente o si eran palabras sinceras y de nuevo lucho contra sí mismo para no ser un débil y caer redondo ante cualquier cosa que la semiveela dijera.

La siguió con la mirada, atónito por las disculpas y el tono. La seguía viendo bonita como siempre pero estaba tan molesto con ella que era como si tuviera una coraza extra contra su status de semiveela y eso lo ayudaba a ser un poco menos condescendiente, cosa buena porque era justo lo que Barunka no quería. Se tomó su tiempo para responder, aunque ella no podìa saber que ese simple gesto también evidenciaba que lo de Levine y la junta también era una mentira, porque si hubiera tenido verdadera prisa, no se habría puesto a meditar ni a darle justo lo que no quería: importancia.

Lo que quería era ir hacia ella, tomarle ridículamente las manos, mirarla a los ojos y hacer todas esas cosas que ella consideraría ridículas para decirle que sí, que la perdonaba y que por favor, ella lo perdonara a él también, que trabajarían juntos en eso y que él tomaría valor para hablar con Gabrielle y ordenar las cosas, pero no podía hacer eso o terminaría vencido ante ella como siempre y todavía no estaba seguro de qué era lo que la semiveela quería de él a pesar de todo.

-No creo que todo haya sido una mierda. Es decir, haber estado contigo y todos esos ratos...eso no lo puedo catalogar así. Pero lo posterior...

No se acercó a ella como hubiera querido, se mantuvo en su posición pasándose las manos por el rostro con un gesto cansado, como si no supiera muy bien qué decir y porqué, y estuviera solamente buscando las más tontas excusas para no sonar como un idiota, aunque ya lo fuera de todos modos.

-Te lo dije, lo sabías. Te dije que no quería lastimarla en su cumpleaños, que me concedieras eso nada más. ¿Y porqué me estás pidiendo perdón? ¿Por la actitud que tuviste en la fiesta o por haberte acostado con Judah en sí? O con quién fuera. Sé que no tenía derechos sobre ti pero pensé que habíamos llegado a algo y a ti no te importó nada. Nunca te importa. Lo siento, me gustaría decirte que te quiero, que ahora sí arreglaré las cosas para ti y para mi, pero no confío en ti.

Él también estaba siendo sincero, aunque sus palabras eran apenas un pálido esbozo de lo que sentía en realidad respecto a ella y respecto a que se había sentido estúpidamente engañado y traicionado, aunque él mismo estuviera cometiendo traición.

-Dices que no te faltaron motivos, pero yo fui muy claro. Y supongo que tú me dejaste muy claras también cómo eran las cosas contigo, solamente que no quise verlo pensando estúpidamente que después de que arreglara todo, podría estar contigo y ya, pero a la primera oportunidad quién sabe qué cosas hayas hecho.

Barunka Jentsch - April 10, 2012 04:59 AM (GMT)
En ese momento le hubiese gustado ser una tonta como cualquier chiquilla de las que conocía, lanzarse a llorar y decirle todo lo que pasaba por su cabeza mientras le contaba que lo había extrañado y que si se quería debían estar juntos; pero no, no era el tipo de persona que Barunka era y el solo pensamiento la repugnó inmediatamente porque detestaba en realidad a ese tipo de personas aunque su vida pudiese ser más fácil de aquel modo. Al menos no consideraba todo una mierda y eso la hizo volver a sonreír aunque por un tiempo más prolongado que el anterior aunque él no pudo saberlo ya que se frotaba el rostro constantemente, se veía ridículamente guapo cuando hacía eso.

Sabía que tenía razón en lo de la fiesta de Gabrielle, que ella debió esperar y que no debió querer joder toda la puta celebración esa, pero estaba celosa y si de por sí no razonaba bien mucho menos lo haría en esas condiciones, cuando le hervía la sangre pensando en que Gabrielle se le andaba insinuando para que las cosas terminasen como obviamente habían terminado, en ellos acostándose y ella engatusándolo de nuevo para conseguir un marido ahora que podía, porque de vieja sólo podía volverse más ridícula con un millón de gatos, arrugada y con el labial por toda la cara.

-¿Nunca te has enamorado de alguien tan fuerte como para sentir que el no hacer algo desesperado puede joder todo? No sé si me explico…como si ser pasivo al respecto o no hacer algo pero ya puede terminar por ahogar todo el asunto…como no saber si saltar al lago a rescatar al que se ahoga aunque no sepas nadar bien porque no crees que va a coger el salvavidas o que va a llegar a la orilla.-era una analogía tonta pero no podía pensar en algo claro como para explicarse, en ese momento se mantenía con esa moderada furia en la voz porque estaba decidida a explicar las cosas y no a responder a sus tonterías, a esas cosas que creía como el idiota que era porque aunque ella se las hubiese dejado creer, él debería saber que no eran verdad.-

No le dijo que lo quería pero quería al menos ir explicando algo, todavía no sabía cómo plantear lo de Judah porque fue cosa del momento, una niñería que a él le había importado porque de otro modo no lo hubiese sacado a colación, eso nuevamente le hizo sentir bienestar porque quizá las cosas no estuviesen tan hechas mierda, quizá y sólo quizá los celos fuesen los que movían las acciones de Aldrich al igual que las de ella, quizá ambos fuesen un par de adictos a esa sensación que sólo podía causarles desesperación por quererse. Lo que le costaba digerir bien era el que ya no confiase en ella, sabía que recuperar esas cosas era algo lo suficientemente difícil como para considerarlo improbable, pero aunque hubiesen casi dicho que todo se acabó sentía la desesperada necesidad de que confiase de nuevo en ella.

La tranquilidad era lo que buscaba, el razonamiento suficiente como para no gritarle y explicarle las cosas como hacía un rato, con calma y sólo enojo que ella conocía o que pensaba que así era, pero esa idea no duró demasiado cuando él dijo aquello último, de que quién sabía que cosas había hecho. Hablaba en serio, por supuesto, pero es que le faltaban sesos al pobre para insinuar esas cosas o para más bien decirlas. No negaba que había querido desquitarse con cualquiera, hacer lo que sea para quitárselo de la cabeza y que con quien pudo concretarlo se jodió por falta de química entre ellos, pero no es que hubiese esperado la primera oportunidad para irse con alguien más. Se levantó y colocándose frente a él esta vez, a unos diez centímetros no pudo fingir más esa voz apacible.

-¡Mierda! ¡Dices tontería tras tontería! No me acosté con Judah, pero tú sí con Gabrielle y quería que supieses cómo se siente, porque si no te importaba pues qué carajo pero si te importaba sabrías que…que me jodiste la vida, porque sabía que estabas con ella y que no te podía reclamar nada, porque no quería un rato contigo de cuando no tuvieses algún otro asunto.-tomó aire sólo porque eso la había dejado sin una pizca de oxígeno, pero sin esperar mucho siguió con la verborrea, moviendo las manos y el cuerpo de tal modo que su enojo era notable.-Y te quiero porque sí y no me acosté con nadie, quise pero no pude porque no, porque no y qué mierda…porque…porque quiero que me digas que vas a terminar con Bloom y que vas a estar conmigo, pero es obvio que eso no es una opción. ¿Verdad?

Aldrich Burroughs - April 10, 2012 11:13 PM (GMT)
Estaba siendo tan sincera con él que lo asustaba, aunque no en un mal sentido. Lo asustaba por el hecho de hacerle saber así sus errores y sus responsabilidades, no porque creyera que responderle tal o cual cosa a Barunka era una responsabilidad a la par que alguna tarea de prefecto, sino más bien algo que tenía que hacer como hombre en toda la extensión de la palabra.

La miró todo el tiempo sin poder apartar ni un segundo la vista de ella. La quería también, demasiado, no importaba cuantas veces lo hiciera rabiar, cuanto hubiera perdido la confianza por momentos, cuanto fuera a dudar en el futuro de lo que podría haber entre ellos. Si iba por Barunka estaría haciendo la apuesta más grande sin seguridad de ganar nada, pero tendría que valer la pena.

Sabía que ella tenía razón y ahora que le exponía de esa manera porqué había dicho lo de Judah pero a la vez le confesaba que no se había acostado con alguien, la misma culpa que lo abordó la noche que había estado con Gabrielle en su cumpleaños, lo abordaba ahora enfrente de la misma Barunka, en un cuento de nunca acabar, un círculo vicioso inclemente que más le valía desdibujar de una vez por todas. Se talló el ojo derecho con el dedo índice como un niño pequeño y esta vez sí, se acercó a ella poco a poco, aunque no alcanzó a tocarla ni estar lo suficientemente cerca como para cualquier cosa.

-Esa era mi opción hasta que pasó lo de Judah. Y vuelve a ser mi opción ahora...pero...Barunka, no sé, siento que las cosas a veces parecen hacerse demasiado fáciles para ti o que te es fácil plantearlas así, con la misma sencillez, pero para mi no lo es tanto. Salvó a Frances...

O a Sveinsson, dado el caso, el islandés había salvado a su prima y Gabrielle los había salvado a los dos y Aldrich no iba a responder a eso dándole la espalda y dejándola de lado, sabiendo que la iba a lastimar si acaso le seguía mintiendo tanto como si le decía la verdad. Y sí, él quería estar con Barunka, pero no se iba a comportar como un patán con la persona a la que le debía la vida de sus seres queridos -no contando a Sveinsson entre ellos, obviamente.

-Dime qué hacer, dime qué propones, pero considera que esto no es tan sencillo como lo pintas. Tal vez sea mi responsabilidad arreglarlo solo pero en todo caso, quiero que consideres cómo son las cosas. Y quiero que sepas que te quiero, que estoy enamorado de ti y que si las cosas fueran diferentes, estaría contigo sin dudarlo, pero también sé que en ciertos momentos, debo saber distinguir dónde está mi lugar y porqué.

Casi podía adivinar que ella no lo entendería, que de hecho, ni siquiera la misma Frances lo entendería. Apelaba a que después de eso Barunka le soltara, cuando menos, un puñetazo. Estaba bien si lo hacía, estaba bien porque se lo merecía después de todo.

-No estoy diciendo que me vaya a casar con ella ni nada, pero también te conozco y soy incapaz de pedirte más de esto: más de vernos a escondidas, más de no ser claro, más de pedirte que me esperes, sé que no quieres esto y no sé si ya llegué al punto del descaro en el que puedo engañarla con asiduidad, ni nada. Pero se lo debo, Barunka, no voy a hacerle daño. Dame una solución, ayúdame.

Barunka Jentsch - April 11, 2012 03:08 AM (GMT)
Tenerlo cerca le generó la gran necesidad de besarlo porque más allá de los sentimientos tenía hormonas, hormonas que parecían bailar disco cuando se le acercaba Aldrich. Si bien no se sonrojaba ni ninguna de esas cosas sí sentía un cosquilleo merodeando por sus extremidades y de conocerla bien era algo evidente que el peinarse con tanta devoción el cabello con los dedos de una mano era el primer signo de todo eso. Pero no era sólo una secuencia de evidencias de su enamoramiento, si no de que dentro le generaba explosiones emocionales que no siempre iban a terminar del mejor modo; era algo así como dejar al alcance de un niño una bomba con un cable a cortar, se podía quedar en paz sin hacer nada pero si se llegaba a cortar el dichoso cable podía o echarle encima serpentinas o explotar su casa, así de impredecible.

-Gabrielle, Gabrielle, Gabrielle…¿ES TODO LO QUE SABES DECIR?-se exasperó de forma abrupta, apretó los dientes sin darle menos importancia al asunto de la que a ella le parecía, aparentemente no saber decir nada más que su nombre y aunque fuese el tema del que estaban hablando de todos modos le jodía.-¿Sabes qué? No voy a ser nunca la mitad de honorable y buena que ella, o de femenina o de aburrida…¡Y no voy a salvar a nadie porque les encanta de tenerme como puto rehén! No me vas a deber tener pena o algo de eso, y como no sé si te mueve algo más que la lástima pues mejor me resigno, que a mi no me tienes que cuidar.

Hizo un sonido similar a un caballo relinchando después de decir eso mientras que sus pies no se movían de donde estaba, todavía con la cercanía del muchacho y los nervios casi tangibles en la yema de sus dedos. Golpeó con un puño un pupitre y luego lo pateó para que le de espacio, lo necesitaba y no quería que Aldrich fuese el que se lo diese, si no todo lo demás porque estaba enojada y se creía con derecho a estarlo. Bajó la cabeza por un momento para mirar hacia los pies del prefecto, con el ceño fruncido se fijó en cada detalle de sus pulcros zapatos y al cabo de pocos segundos levantó el rostro hasta mirarlo de nuevo. Lo escuchó seguir y dejó que terminase, en un nuevo arranque de furia estuvo a punto de empujarlo pero mientras se acercaba a hacerlo su mano viró la dirección y acercó el cuello de él para besarlo porque hacía buen rato quería hacerlo, no sabía si le iba a corresponder así que

-No, no es fácil…¿sabes qué quiero? O más bien qué no quiero. No quiero esperar, no te quiero ver con ella por muchas vidas que haya salvado y muy santa que sea, no quiero que te guste y no quiero dejar de darte otro beso hoy porque me gustas mucho y quiero que seas mi propiedad privada por enfermo que sea eso. No me da más lo racional, se me dan más las cosas a lo bruto…ah, y quiero que a Bloom la viole un troll, sólo por joder, y que luego se casen para que no quiera nada contigo y no te de pena..-podían ser palabras exigentes y hasta preocupantes, que podían dejar ver de forma muy clara los altibajos de su humor y de ese carácter difícil que no podía controlar por demasiado tiempo, esa naturaleza evidentemente heredada por su madre era imposible de evitar. Si Aldrich conociese a su madre, quizá correría después de encandilarse por sus encantos, era más bruja loca que cualquiera.-

Seguía enojada incluso con el beso y con lo dicho, no quería darle una solución porque para ella lo que quedaba por hacer era terminarle a Bloom por ser tan tonta y tan santa, por ser la muerte llegando para aburrir a cualquiera que se cruce en su camino y por no saber que había que arriesgarse en la vida, por no saber lo que es tener las ganas y el valor para ser uno mismo sin seguir reglas ya hechas, que aunque dijese mil veces que seguirlas era su decisión, no le iba a creer.

-Que siga en pie lo del troll, seguro le gusta y él no entenderá que es aburrida…-le dijo con el ceño fruncido y con los brazos cruzados sin tener una solución que no involucrase un acto espontáneo que no lastimase la fragilidad de Bloom.-Es imposible que no sufra, es una nenita llorona.-esa era la única verdad que aceptaba porque no había forma de hacerla entender.-¿Eso…de debérselo es porque ya sabes qué harías si fuese una persona normal y con temple? Puedo romperle la cabeza y estando en coma no sabrá que la dejaste…

Aldrich Burroughs - April 11, 2012 04:25 AM (GMT)
Estar con ella era parecido a entrar a un juego a ciegas, en el que no sabías a ciencia cierta donde pisar o si te toparías con una pared, o si te tirarías al vacío sin más. No le respondió cuando le dijo que “Gabrielle” era lo único que sabía decir y se abstuvo hasta de decirle que no fuera idiota porque, precisamente, era de lo que estaban hablando. Ya sólo faltaba que quisiera que se refiriera a ella como si fuera Lord Voldemort en persona diciéndole “Quién-tú-sabes”.

Tampoco le dijo que el punto no era que Barunka salvara a nadie o no, si era rehén o no, ni esas cosas, que no le estaba pidiendo eso pero que lo que Gabrielle había hecho por su prima era importante para él y no le provocaba pena sino un profundo sentimiento de agradecimiento y no precisamente en un mal sentido. Tenía a la familia tan cerca suyo en tantos sentidos que incluso a su prima Zillah la seguía protegiendo a pesar de todo, era algo que no podía evitar.

Correspondió el beso, pero si lo hizo fue solamente porque, por fortuna, se lo dio antes de comenzar a soltar un montón de verborrea fatídica que, contra todo pronóstico, cambiaría el curso de los acontecimientos para mal. Aldrich se caracterizaba por tener más temple que muchos otros con los que compartía apellido, pero como todo mundo, Burroughs o no, tenía sus puntos de ebullición, a veces se le alcanzaban con las cosas más improbables y a veces, como en esa ocasión en particular, con las cosas más obvias.

La hubiera querido interrumpir mil veces desde que dijo la estupidez del troll. Pero como siempre, encontró la calma suficiente para dejarla terminar, cosa que hasta cierto punto fue mala idea porque en vez de recapacitar o dejar de decir estupideces, dijo muchas más. Su paciencia terminó por explotar al final de todo, como si sus nervios y su bondad ya no dieran para más. Irónicamente en ese momento fue más una persona normal que nunca, como ella medio pedía que fuera. Una persona normal que estaba enfrente de una demente que no se tomaba enserio nada en la vida. Una persona normal que se había desesperado hasta límites insospechados. La tomó por los hombros en un gesto violento y la zarandeó un par de veces, estaba enojado como probablemente nunca se le había visto.

-¿PORQUÉ ERES INCAPAZ DE CERRAR LA PUTA BOCA Y DEJAR DE DECIR IDIOTEZ TRAS IDIOTEZ? ¿PORQUÉ?

La soltó con la misma violencia, casi como si hubiera empujado a un contrincante en el quidditch luego de calentarse la cabeza en el campo.

-¿Que la viole un troll? SALVÓ LA VIDA DE MI PRIMA, DE TU AMIGA, ¿TE IMPORTA UNA MIERDA ESO? ¿EH? Solamente importas tú, egoísta de mierda. ¿No es así? Pues te tengo una noticia. No soy de tu propiedad, ni de la suya, ni de nadie, no soy un animal. ¿Entiendes? ¿Romperle la cabeza? ¿Te das cuenta de que así mató Frances a alguien? ¿TE DAS CUENTA DE LA CANTIDAD ABSURDA DE IDIOTECES QUE SALEN DE TU BOCA?

No había estado ahí, mejor que mejor, pero sabía lo que había pasado por boca de Gabrielle y de la misma Frances y deseó haberlo estado. Deseó haber tenido la voluntad suficiente para haber sido él quién las protegiera a ellas, a Barunka incluida, para haber sido él quien hubiera tenido que matar, quien hubiera tenido que proteger, quien hubiera tenido que sacarlas. Todo eso le podía de más, era inevitable.

-No quiero, de ninguna manera, estar con una cría como tú, estás demente. ¿Lo entendiste? Esto no es un juego, yo no soy un juego.Basta ya, basta ya de todas tus tonterías, si crees que la mejor manera de tener a alguien es con un despliegue de infantilidad estúpido y que lo mejor que puedes hacer es decir que alguien es aburrida hasta el puto cansancio, sigue con eso, a ver quién coño te compra, yo ya terminé de esto, estoy cansado.

Hubiera querido que las cosas fueran distintas, de verdad que sí.

Barunka Jentsch - April 11, 2012 04:50 AM (GMT)

Tuvo que respirar hondo, debía hacerlo porque se sentía totalmente humillada en ese momento y era una sensación abrumante. No le importaba besar a alguien con novia o ser la otra en la relación de Aldrich y Gabrielle, pero el haberse dejado tan expuesta frente a alguien que evidentemente no tenía por ella la misma consideración que por Bloom era algo que no iba a dejar pasar como si nada.

-Bien, pues es una lástima. Yo te quiero y me gustas pese a esa poca hombría que tienes. Si tú no puedes soportar cómo soy…no hay nada que pueda hacer, ya he hecho suficiente, ya te he dicho cuánto me importa todo y si todo debe ser una verborrea seria y vacía como la que nos has dicho a las dos no juego, porque el que juega eres tú, no te hagas el muy digno.-le escupió en la cara como alguna vez hiciese con su primo Edwyn, porque estaba dolida en realidad y quería evitar que viese la lágrima que iba corriendo por su mejilla de forma irremediable.-

Se limpió la mejilla con la manga del blazer antes de mirar hacia otro lado, no avergonzada de lo infantil o tonta que podía ser porque si ese fuese el caso estaría incluso más jodida de lo que estaba ahora. Aldrich no era capaz de procesar algo no dicho del modo correcto para él, y podía acabar de joder las cosas de la peor manera pero era finalmente a su manera, no a la que se aferraba como una desesperada chiquilla enamorada para que se quedase a su lado. Hubiese querido que le dijese que era una idiota y que entendiese que tras ello sólo había una pura necesidad de quererlo, de e verdad hacerlo feliz del mejor modo que pudiese pero si eso no bastaba o si eran incapaces de entenderse ella no iba a apostar un knut más por él. Ni siquiera le importaba cómo fuese a reaccionar por el escupitajo.

-Y si vuelves a decir que alguien me va a comprar, te voy a romper hasta la puta verga de la mejor forma que sé, porque no eres nadie para tratar de darme una lección o hacerme sentir mal.-sus dientes estaban juntos, apenas los había separado para pronunciar algunas letras pero no pudo contener más esa rabia no tan inédita que llevaba dentro desde hacía rato. Pateó un pupitre que tenía cerca y con el puño derecho apuntó directamente hacia su rostro sin importarle que su fuerza fuese probablemente nada frente a la del Slytherin, si quería responderle que lo hiciese, ya estaba cansada de esperar se lo suficientemente buena para él.-¡Eres tan estúpido, no es que fueses mi puta propiedad! Nunca entiendes una mierda, pero igual te jode que esté con alguien que puede que sí, con alguien que crea que ir con multijugos a verte sólo por…por saber que me quieres y esas mierdas con las que no voy a lidiar más es algo bueno, algo…importante, algo que significa algo. ¡Responde mierda! Dame un buen golpe, se un hombre para descargar tu rabia al menos…

Y se acercó incluso más a él, con el rostro desencajado, sudando incluso por el enojo, por el esfuerzo de no decir algo que no tuviese que decir, por las ganas de no mostrar que le dolían varias cosas y que no se merecía eso, porque no había forma en el mundo en la que fuese a poner su confianza en alguien que estaba tan cerrado de mente como para saber que habían formas no formales de querer, formas temerosas de querer que se manifiestan de formas raras o a veces psicóticas, pero que no por eso dejan de ser válidas, que incluso son más reales que las de la mayoría de las personas.

-Levanta tu varita, no voy a atacar a alguien a traición.-le dijo ya con la suya en mano, con una lágrima más pero que se confundía con el sudor afortunadamente, respirando con cierta dificultad por la violencia de sus latidos.-Ah…antes de desarmarte. Sí, soy una puta egoísta de mierda. Dime en qué parte el ofrecerte disculpas y esperar a que me dieses las sobras del amor que le dabas a ella muestra mi egoísmo, dilo y te juro que jamás te vuelvo a joder en lo que te queda de vida.

Aldrich Burroughs - April 11, 2012 09:58 PM (GMT)
Si se estaba riendo era solamente consecuencia de uno de esos inevitables ataques de histeria que le dan a uno cuando la situación se escapa de las manos de las maneras más absurdas posibles. Sabía que Barunka se podría tomar a mal su risa de loco, pero no podía controlarla. La había querido y la quería, también le gustaba mucho, pero no creía poder soportar a largo plazo ciertas cosas y no sabía si era que se querían así, con todo lo que implicada o si más bien era una muestra real de que no podían estar juntos. No le gustaba pensar en ninguna de las dos opciones, las dos le sonaban terribles y enfermizas.

Odiaba que llevara todo al límite, pero más que eso, que ese límite no fuera algo completamente comprensible, sino límites absurdos que ella misma ponía. Si las cosas no eran como ella quería, todo era serio, vacío, aburrido...a Aldrich, tan correcto, tan sensato y tan criado para entender todo cabalmente, le parecía una actitud por demás tonta. Que le escupiera no le produjo ningún cambio al enojo que ya de por sí tenía y solamente se limpió con la manga del uniforme. Para Barunka, él era incapaz de procesar algo no dicho del modo correcto, pero para Aldrich, no había hombre cuerdo sobre la tierra que procesara ese tipo de cosas del modo en que ella quería.

Volvió a reírse cuando le dijo que le diera un buen golpe para demostrar que era un hombre al menos, cada vez más convencido de que Barunka estaba demente y que de verdad perdía completamente el piso en la proporción de las cosas, negó con la cabeza con el teatro ese de que levantara la varita. No iba a hacer ni una cosa ni otra, precisamente le habían enseñado que ser un hombre no era precisamente pegarle a una chica, menos considerando el estado de la misma, no sabía qué clase de cosas pensaba Barunka de lo que era un hombre de verdad, pero no se iba a detener a explicarle las reglas más básicas del civismo, por él que ella hiciera lo que le viniera en gana, no iba a levantar ni la mano ni la varita, así de simple.

-Estoy cansado de tu exageración, de tus bromas fuera de lugar, de que creas que las cosas son tan sencillas como decirlas, de que no te importe que lastime a alguien que ha dado mucho por mi también a su modo, aunque no lo entiendas. Si para ti haberte tomado una multijugos es una muestra de amor, también lo es haber protegido a mi familia ¿te das cuenta? Pero pensé que de las dos, tú eras la que mejor podría entender de forma transparente lo que está pasando y lo que se puede hacer y lo que no, pero en vez de eso solamente me topo con tus gritos y tus amenazas y tus chistes ofensivos que crees que son lo mejor que le ha ocurrido al mundo del humor.

Y ya, ni sabía qué más decir. Además, lo peor del caso era que verla llorar le podía, aunque intentara con todas sus fuerzas aferrarse a que aparentemente lo mejor era cortar por lo sano. Tal vez debió entender desde un principio que no estaba hecho para eso en primer lugar y que había dejado que sus errores fueran demasiado lejos a sabiendas de que no era precisamente un experto en lastimar gente y ser totalmente indiferente al respecto de eso.

Barunka Jentsch - April 12, 2012 12:54 AM (GMT)
Él no reaccionó y eso la calmó un poco, sólo se dio media vuelta refunfuñando una disculpa sincera pero que no parecía serlo, lo hubiese seguido viendo pero ya había sentido el cosquilleo en los ojos que indicaba que se le iban a escapar algunas lágrimas y así fue. Ella no se iba a valer de la pena para que la dejase a su lado o para que le ofreciese un trato para compensarla, un premio consuelo que lo último que haría sería consolarla porque no era una medalla de oro o una competencia, era algo que si bien no supo manejar del mejor modo le importaba. De haber querido tenerlo a su lado a costa de lo que sea hubiese sido amable, dulce y todo lo semiveela que podía, pero al ser algo más real que eso sólo intentó ser real, con calzones de viejita y necesidades que se sentían al estar enamorado, esas que se ponían bajo el tapete para no parecer un loco de remate.

-Nunca hice más que odiarla a viva voz y viceversa, no me ofendo cuando me dice puta porque no, porque es una tontería. Y qué bueno que haya salvado a Frances, me alegra y qué suerte que haya sido así, pero sería totalmente hipócrita de mi parte decir que ahora la aprecio por hacer lo que a cada uno de los que fuimos nos correspondía hacer, que era cuidarnos el uno al otro. No voy a ceder en eso porque…porque es lo mismo que decir que hubiese odiado a alguien por perder un cadáver, no tiene nada que ver con lo que sienta a título personal aunque en una batalla pueda ayudarla y ella a mi.-supuso que eso debía dejarlo claro, sólo porque finalmente estaban del mismo lado en la batalla que se libraba fuera de esos muros y siempre era bueno aclarar dónde estaban las lealtades porque en puntos clave bien podía querer seguir matando a Bloom, pero cuidaría su espalda mientras hubiese riesgo real, después de que pasase le tiraría otro tragababosas sin remordimiento alguno.-

Se sentó en un pupitre cercano, con el rostro sereno de forma natural y el cabello suelto porque en un punto se había quitado ya la liga que lo sostenía. Se le quedó mirando porque repetía en su cabeza las palabras que acababa de decirle y las pesaba en contra de lo que sentía por él de esa forma caótica, sin pretenderlo terminó por sonreírle sin querer porque al menos había sido tan real como él le pidió que fuese, sin tapujo alguno y sin juego de por medio porque finalmente no era una competencia en contra de Gabrielle, era algo que quería para ella, algo que quería para ambos.

-Y bueno, ya me cansé también, nadie dijo que el gustarnos era garantía de que funcionase. Gracias por venir y adiós en todo caso.-suspiró y decepcionada de verdad esta vez porque ni siquiera le alcanzaba a él la pasión como para responderle terminó por alejarse un par de pasos de él.-

Esta vez siendo conciente de que lo hacía de forma definitiva porque no se entendían y era la historia que siempre tuvieron el uno con el otro, hablaban distintos dialectos, no eran capaces de asimilar siquiera las palabras del otro por las mismas concepciones que llevaban tan arraigadas. Para ella era imposible arriesgar algo más a titulo personal y aunque sintiese ya la desesperación de saber que no había nada más delante no iba a hacer nada porque no creía que fuese a entender que no era sólo un conjunto de abominaciones irracionales.

-Aunque cague las cosas con tantas ganas, me da pena que haya terminado así.-era lo que le quedaba por decir, de todos modos no sabía cuánto tiempo había pasado ya y como creía todavía que él tenía una reunión pendiente supuso que no había más tiempo para discutir o para resolver cosas con la calma que le daba el haber sacado tanto de su organismo. Ya sin tener nada que ganar todo se volvía más simple, dolía pero no había desesperación o miedo de por miedo porque no lo iba a culpar por no entenderla o por no quererla como a Bloom, le quedaba resignarse y evitarlo sin que ninguna de esas cosas le fuese a resultar fácil.-Al menos me queda saber que conmigo estuviste porque querías, no porque debías…aunque ya no sé nada en realidad-agregó más para sí misma que para él, riendo un poco, a la par que se limpiaba un ojo con evidentes tintes cristalinos.-

Aldrich Burroughs - April 22, 2012 05:07 AM (GMT)
Se esperaba cualquier cosa de ella menos su serenidad, su manera de hablar en ese momento y la aparente calma que tenía con todo lo que le estaba diciendo lo estaban poniendo de nervios a la par que lo hacía sentir más idiota de lo que de por sí ya se sentía. Había querido dejar las cosas claras y llegar a los puntos más importantes y pensaba que lo había logrado, sin embargo, ahora que la veía así, notaba que no había sido la manera adecuada de hacerlo.

De cualquier manera él también mantuvo el gesto adusto y la mirada lo más serena posible como si no se arrepintiera de ninguna de sus palabras a pesar de que verla llorar -no importaba si ella intentaba o no ocultarlo- le podía bastante más de lo que pensaba dejar expresar. Sabía que si cedía volverían a lo mismo y no podía decir que no le emocionara en cierto modo esa relación extraña, apasionada y fascinante; pero al mismo tiempo lo cansaba y lo hacía sentir mal consigo mismo.

Quería a Gabrielle por lo que era y después de todo lo que había pasado, se le agregaba el hecho de parecerle injusto ser un patán por desear a Barunka y terminar siendo muy Slytherin en el sentido de que había, al final, decidido tomar lo que quería. Pero claro, era un poco menos serpiente al momento de dejar las cosas en orden de la manera más positiva para él. No había ganado gran cosa en realidad y todo lo que había ganado, lo estaba perdiendo justo en ese momento, aunque odiara pensar en términos de haber perdido a Barunka.

Se acercó a ella y la tomó por los hombros con más fuerza de la necesaria. Necesitaba que lo mirara. No iba a besarla a pesar de las ganas que le pudieran dar al tenerla tan cerca, intentaba pensar por todos los medios que era su influencia de semiveela combinada con su debilidad y no otra cosa y que, siendo de ese modo, podía mantenerse firme en sus decisiones de no caer ante lo mucho que le gustaba.

-Te quiero, ¿lo entiendes? Pero no sé cómo manejar esto. La quiero también a ella, de un modo diferente. No supe manejarlo y lo que es peor, no sé...como tratar contigo. Y no me importa, ¿sabes? Pensar que eres demasiado extraordinaria, pensar que yo soy un soso y que por eso no congeniamos como es debido, no me importa pensar que eres tú la que tiene la chispa y no yo.

Él también sonrió de pronto. Una sonrisa derrotada y bastante triste. En su familia nunca le habían exigido cosas de mal modo, pero él mismo se había forjado una personalidad que se basaba siempre en intentar complacer a los demás: a su mamá, a su papá, a sus hermanos, a sus primos, a sus profesores, a sus jugadores de quidditch, a todo mundo. Él era el que esperaba que los demás pidieran siempre lo mejor de él. Y en esos momentos, tanto a Barunka como a Gabrielle no les había dado más que lo contrario.

-Me hubiera gustado darte todo, darte más de mi y...hacer las cosas bien y todo eso. Ser un poco más interesante y entenderte como seguramente lo hacen los demás, entender tu manera de afrontar al mundo y esas cosas que...no sé, que vemos tan distinto. Y no soy tan amplio de miras, lo sabes.

Se encogió de hombros y la soltó. Había tomado su decisión suponiendo que era lo mejor para la mayoría de los involucrados, que era lo que se esperaba de él, que hiciera lo correcto y no lo desquiciado. Sentirse seguro era lo más importante, no se podía dar el lujo de lo contrario, no eran cosas hechas para alguien como él.

Barunka Jentsch - April 22, 2012 05:44 AM (GMT)
Lo miró cuando la sostuvo por los hombros sin reaccionar demasiado pero queriendo besarlo, tocarlo o alguna tontería de esas. Lo hubiese hecho pero se contuvo recordando toda la mierda que había entre ellos, todas las frases recicladas que seguramente le había dicho después de decírselas a Bloom aunque tuviese razón en que era extraordinaria, porque lo era y mucho mejor que muchas otras chicas incluyendo a la corazón de sauce llorón.

-Yo te quiero, y quiero demasiadas cosas como para nombrarlas todas. Y creo que las merezco sin necesidad de tener que pedirlas…-no recuperaba la sensatez pero sí un poco más de su dignidad, de sus ganas de dejar todo ya como estaba y ver cómo envejecía junto a Bloom sin que nada los separe, ni siquiera el volcán que iba a matarlos a ambos cuando estuviesen de vacaciones en algún lugar con millones de flores tontas.-No sé si sea chispa o psicosis, pero bailaste mejor en Halloween que yo. Debí decirte algo ahí pero la puta Narissa se metió, era quedarme contigo o empujarla para que me deje a solas contigo.

Quería que la quisiese, que le dijese que la quería más que a Bloom y que se lo dijese en secreto para poder sonreír frente a Gabrielle sin necesidad de comentárselo porque finalmente si ella lo sabía qué le importaba la prefecta perfecta, quería que negase con la cabeza y gritase con cada tontería que pudiese hacer para después sonreírle y dejarla con la certeza de que eso no bastaba para espantarlo, quería que se quedase a su lado cuando tuviese el peor humor del día porque aunque no se lo dijese lo estaría necesitando, quería que le dijese que después del Quidditch venía ella, quería que le dijese ocho mil veces que estaba celoso de tal o cual persona para que ella se burlase y lo hiciese enojar para luego darle un beso y decirle que ella sólo lo quería a él, quería que le tirase un hechizo de desarme cuando se pusiese loca y que luego se preguntase por el hilo de sangre que salía de su cabeza. Quería una relación totalmente enferma con él, porque era lo más real y profundo que podía ofrecerle.

-Si no hubieses estado con Bloom y se te hubiesen presentado ambas cosas, ¿qué hubieses elegido?-preguntó con maliciosa y masoquista curiosidad, colocando su rostro sobre su mano derecha que estaba apoyada en el pupitre. Parecía una pregunta de las que se hacen estando en una fiesta con amigos y bebidas encima, pero es que quería saberlo, no iba a volver a hablarle del tema, ni siquiera quería volver a verlo y ni lo consideraría más su amigo o siquiera un conocido amable, lo quería erradicar del todo como a un cáncer maligno porque si no era para ella, no quería nada de él, ni su amistad ni su saludo porque ella no era de esas personas maduras que podía ser amiga de personas que no la querían del mismo modo, ella no llegaba a ese tipo de martirio continuo.-Te lo pregunto porque es más que obvio que después de esto no te voy a querer hablar, ni ver o siquiera pensar. No llego a ese nivel de raciocinio y no creo tener que mentirte para que te impresiones con mi gran manejo de la razón, sobretodo cuando ya nada hay. Sé sincero.

Ya no habían lágrimas porque el mismo hecho de inventarse a sí misma que estaba lejos ya de toda posibilidad una relación con él ayudaba a que lo creyese, a que creyese en realidad que entre ellos ya no había otra cosa que no fuesen esas últimas palabras y esa última conversación durante la cual no dejaba de pensar en qué era lo peor que podía pasar si lo besaba. No iba a hacerlo. Quería, pero no. Frunció un poco el ceño no con enojo si no con confusión esperando su respuesta, pensando en las mil posibilidades de lo que sus palabras podrían acarrear en ella, le tomó una mano y comenzó a jugar con sus dedos sin entrelazarlos con los suyos, sólo recorriéndolos como resultado de la ansiedad que se le venía encima.



Aldrich Burroughs - April 22, 2012 05:17 PM (GMT)
Asintió con convicción a eso de que ella merecía todas las cosas que quería sin necesidad de tener que pedirlas. Sin embargo, él no la miró mientras hizo ese gesto a pesar de que anteriormente hubiera exigido que ella lo mirara a él mientras hablaba. Una muestra pequeña de la cobardía que implicaba tener que decirle adiós de esa manera, por más que quisiera no pensar en eso.

Si le hubiera pegado, si le hubiera seguido escupiendo, si se hubiera mantenido en su necedad de ser una loca demente irracional, todo eso habría sido más fácil, pero tenerla ahí frente a él, todavía íntegra y transparente, le estaba causando más conflictos de los que hubiera podido tener si la hubiera visto de otro modo.

-Es psicosis, te lo juro.

Contestó con la segunda sonrisa triste de la noche, sin saber muy bien cómo portarse ya, sabiendo que tenía que limitar cualquier tipo de instinto para no terminar cayendo en la misma espiral de locuras de siempre. Era, en cierta forma, parte de lo que le gustaba de Barunka aunque fuera muy peligroso pensarlo de esa manera; tenía una peculiar manera de hacerlo salir de los cánones de lo correcto y lo sensato, una línea que muy pocas veces se atrevía a cruzar.

-Yo también debí decirte algo ahí. Los dos fuimos lentos.

Se quedó de piedra con su cuestionamiento sobre qué habría elegido de tener la oportunidad. La miró fijamente, analizando su rostro como si tratara de encontrar algún defecto, por mínimo que fuera, pero no encontraba nada. No sabía qué contestar a eso o más bien, no quería contestarlo por diversas razones.

Con las dos había tenido un par de historias bastante complicadas, pero seguía pensando muy dentro de él que el hecho de no haber estado juntos, él y Barunka, era culpa de las locuras de la semiveela, no suya y que el hecho de no haber estado juntos, él y Gabrielle, desde antes, era culpa no de Frances, sino de la imposibilidad de Gabrielle para hacer eso a un lado. Obviamente, estaba equivocado por ambos lados.

-Quise estar contigo desde que supe por la llamada de radio que tú también querías estarlo, antes solo eras la amiga muy guapa de mi prima. Y me pasé todo ese tiempo posterior bajo una tortura horrenda porque lo único que recibía de ti después de eso era que me llamaras “Astrid” y nos medio habláramos de vez en cuando. Pero yo seguía enamorado de ti. Que estupidez, ¿no? Y seguramente lo siga estando.

Se encogió de hombros y volvió a acercarse a ella. Sabía que no era el tipo de chica que necesitara de lo que el capitán iba a hacer a continuación pero quería, por última vez, seguir sus impulsos enfrente de ella, aunque hubiera dado todo por borrar la frase “la última vez”. La tomó suavemente por la muñeca y la jaló hacia él con cuidado, con una cautela casi exagerada en ese momento, para abrazarla fuerte, lo más que ella se lo permitiera.

Barunka Jentsch - April 22, 2012 11:43 PM (GMT)
Si hubiese sabido que la iba a abrazar hubiese retrocedido, no era buena para los abrazos y menos para esas despedidas emotivas. Hubiese preferido que se fuese inmediatamente para no volver, pero pese a lo poco natural que le pareciese el que la estuviese abrazando, le gustaba simplemente estar con él y eso la hizo fruncir un poco el ceño para sí misma, como una reprimenda boba.

-Si no me vas a besar, mejor suéltame.-le dijo sintiendo incomodidad ante su tacto, no era una persona muy dada a los abrazos y menos cuando se presentaban en ese contexto, cuando significaban ese tipo de cosas tan alejadas de cualquier resultado favorable para sus intereses. No pasó los brazos alrededor de él, los mantuvo tan rígidos como sus piernas, muy pegados a su cuerpo mientras movía hacia un lado la boca en lo que apretaba los labios esperando que se detuviese, que la soltase y que se largase.-

Cuando finalmente terminó el abrazo se le quedó mirando un momento y suponiendo que no sería la gran cosa, que significaría simplemente un gesto como el que él acababa de tener pero sin la incomodidad del mismo, pasó una mano por la de él para subir a su brazo y así llegar con prisa hasta su cuello, el que acarició un par de segundos antes de acercarse a besarlo con poca gracia de princesa, con su propio cabello metiéndose entre los labios de ambos para hacerla sentir ridícula e incluso lograr que se riese por tonta. No duró demasiado, se separó no por convicción si no por el asunto del cabello rebelde y tras arreglarlo bien con la liga que había llevado en la frente se le quedó mirando.

-Un rato de esto no nos va a matar. ¿O sí?-preguntó levantando un poco las cejas, como quien quiere convencer a uno de sus amigos que si se meten un poco más de coca en la cima de una montaña no van a terminar locos y saltando de la misma. No era por incitarlo, no era por joder a Bloom, no era por un capricho; sólo que un abrazo no le parecía lo adecuado para despedir todo y además, no iba a admitirlo pero era la excusa perfecta para extender eso un poco más. No quería pedirle nada, no quería darle pena, pero quería alargar ese momento un poco más como alguien que no sabe si saltar a una piscina por miedo a que no hubiese agua. Iba a hacerlo, sólo que no inmediatamente.-Tenemos que ser muy estúpidos para no estar juntos si los dos estamos enamorados del otro. Es como retrasado, como de pre-escolar…es decir, si no fuese por Bloom podría haber sido de otro modo. Y seamos francos, ella es muy…ella como para entender que la monogamia no es natural…

No quería lograr nada con esa última frase pero era totalmente estúpido por parte de ambos. Hasta hacía un rato pensaba que Aldrich había repensado todo el asunto y que en realidad no sentía por ella más que un gusto generado por su condición de semiveela o esas cosas cotidianas que le sucedían con los muchachos, pero aparentemente a pesar de los escupitajos y la insania eso no había cambiado desde la última vez que hablaron. Ya lo de ambos no iba a ir a ningún lado, ninguno de los dos quería que las cosas continuasen porque el impase parecía demasiado llorón como para rodearlo sin una buena canoa a mano. Porque sí, la única razón era la llorona de Gabrielle y toda su fatalidad.

Aldrich Burroughs - April 25, 2012 05:02 AM (GMT)
Sabía bien que la iba a poner incómoda con el abrazo pero incluso aunque ella no se lo correspondió y hasta le dijo que mejor la soltara, con un poco de necedad la apretó más fuerte no tanto por jugar como por necesidad pura de darle una lección: que no le importaba lo que pensara cuando se ponía berrinchuda y que no le importaba tampoco que entre ellos mismos no se entendieran y fueran tan incapaces de saber qué tipo de muestras de afecto darse, sus momentos y sus porqués.

Cuando lo besó inmediatamente pensó en que había ido ahí a zanjar todo y portarse bien y ya era la segunda vez en lo que iba de ese rato que se dejaba besar, por ende, no estaba haciendo nada para arreglar las cosas, lo que subrayaba otra de sus tontas necedades. Si seguía permitiendo esas cosas, con menos cara iba a poder ver a Gabrielle en el tiempo subsecuente, pero no sabía cómo decirle a Barunka que no, no porque temiera humillarla o esas cosas, sino por una debilidad obvia que era defecto suyo, no de ella.

En silencio, observó cómo se arreglaba su cabello rubio y la ayudó a quitárselo de la cara con un gesto que también le parecería inadecuado a la semiveela porque rayaba en la cursi galantería.

-No, claro que no nos va a matar, pero me la estás poniendo muy difícil.

Eso y que seguía enojado por todo lo dicho, aunque también sorprendido por la capacidad de la semiveela de hacerlo olvidar las peores tribulaciones. Como tenía que empezar a pensar mal para poder alejarse, comenzó a hacerse ideas respecto a que sabía perfectamente bien lo que estaba haciendo y que era una demente manipuladora que solamente quería lastimarlo y confundirlo, pero sabía bien al mismo tiempo que no era nada de eso y le era muy complicado hacerse su lavado de cerebro para mantenerse firme.

-No, yo soy el estúpido, hice las cosas mal. Sé que no sirve de nada que te lo diga y probablemente hasta te enfades pero Gabrielle no es lo que tú piensas y creo que ser buena chica no es algo condenatorio y que la haga merecedora de que le haga daño..

Una risa interrumpió lo que estaba diciendo, consecuencia de lo dicho sobre la monogamia. Negó con la cabeza y bajó la vista esperando no recibir un golpe solamente por lo que acababa de decir. Con suerte y al menos podría expresar su segunda idea.

-Yo también soy muy yo, para mi la monogamia es lo natural. Si estuviera contigo no aceptaría otra cosa.

Se encogió de hombros como diciéndole “perdóname por lo aburrido que soy” pero era sincero. Y de hecho mentiría si negara que en caso de estar con Barunka, no se preocuparía día y noche por la condición de veleta de la semiveela, creyendo que de pronto se iba a cansar de él y lo cambiaría.

-¿Es definitivo, entonces? No vas a hablarme nunca más. Sé que es lo mejor pero no sé si estoy preparado para eso, perdóname si sueno egoísta, está en mi sangre un poco. De todos modos será como tú quieras, como mejor nos resulte.

Barunka Jentsch - April 25, 2012 05:47 AM (GMT)
Sí, él era el estúpido y seguía siéndolo al joder más y más las cosas a cada palabra no malintencionada que decía.

-¿Pero no serlo sí? No te ha costado terminar todo conmigo cuando es más que obvio que algo hay, cuando me lo has dicho o te gusto por la puta semiveelez, qué sé yo. ¿Y por qué? Por no ser sumisa y quedarme a ver cuando le haces cariños en la espalda.-eso se había buscado ella misma al empecinarse en estar con él a pesar de que él fuese novio de Gabrielle pero era más que obvio que no había equidad en las consideraciones del Slytherin. Lo tomó como una prueba inequívoca de que la quería menos y eso impulsaba sus decisiones, pero una parte de ella quería pensar que así habían resultado las cosas porque pensaba que ella sí podía soportarlo.-

Ya ni siquiera era una acusación, era sacar las migajas que quedaban dentro porque las partes más punzantes no podía ni tocarlas todavía, porque si lo hacía sería usar algo injusto que era su propia y potencial tristeza para hacerlo sentir mal por algo que sólo él podía decidir. Había hecho todo lo posible menos aquello de lo que él la había acusado tantas veces, manipularlo y eso que tan poco trabajo le hubiese costado tanto por su propia naturaleza como por la experiencia que había adquirido al hacerlo con algunos porteros de pubs cuando quería entrar o a algún muchacho en un bar cuando no llevaba nada de dinero y quería sentirse poderosa de algún modo. Su humor no mejoró cuando le mencionó a Gabrielle, no era algo como para ponerse violenta porque ya había asumido que la prefería, sólo dolía un poco porque por muy mayor que se creyese seguía teniendo dieciséis años y se enamoraba como cualquier muchacha de esa edad.

-A ti si te hubiese sido fiel porque es importante para ti y tú lo eres para mi. Esa es una línea de lógica que sí entiendo, no sucede con todo pero con eso sí. Como tonta hasta hubiese dejado de…ah pues nada, olvídalo. El asunto es que no deberías creer que estando contigo iba a hacer barbaridades a tus espaldas.-ya no importaba porque era algo que no iba a ser, se encogió de hombros y cruzó los brazos al final porque en su cabeza sí terminó la frase, le iba a decir que hasta hubiese dejado de hacer tanto contacto físico con sus amigos de siempre, como Sveinsson por ejemplo, porque sabía que el tema con el islandés no era el que mejor manejaba Aldrich y para qué complicar más su situación cuando la naturaleza ya se encargaba de eso; o que si tenía dudas acerca de su fidelidad hubiese ido a dormir con él todas las noches porque le gustaba dormir con él y para que ni pensase estupideces de prefecto.-

A pesar de que seguía siendo complicado se armó de valor para mirarlo a los ojos con cierta dignidad reflejada en la falta de humedad extra en sus globos oculares pero no podía evitar el halo de tristeza que trasmitía sin remedio su rostro. Frunció nuevamente el ceño pensando que iba a ayudar a fingir su pesar.

-Quiero hablarte y verte todos los días. Pero si seguimos hablando y siendo remotamente cercanos voy a seguir queriendo besarte y quizá hasta te bese alguna vez cuando me sienta muy valiente y me empujes y te golpee y todo un circo. Voy a gritarte por no ser mi novio, te voy a seguir jodiendo hasta la médula cuando crea que deberías estar conmigo porque en tal o cual momento me hagas falta y ese sin fin de cosas. Y ya sabemos que no quieres ¿Cierto? Entonces n…no queda nada más que decir.-alzó las cejas como para mostrar su punto, pero al bajarlas ya tenían una expresión de enojo porque sabía que igual iba a ser pesada toda esa transición, que le tocaba aceptarla solamente con la mayor dignidad posible aunque le costaría, aunque le hubiese gustado que le dijese que se olvidara de todo y que no se iba a quedar con Gabrielle.-Dijiste que será como yo quiera. Pero no es una opción el que no me dejes ¿verdad? Hipotéticamente hablando, nada más. No es que esté rogándote ni nada, es una pregunta meramente hecha por curiosidad. Anda, dime y ya quedamos en como quieras de no hablar y todo eso.

Aldrich Burroughs - April 27, 2012 04:44 AM (GMT)
Por un lado no quería seguir escuchándola, no quería saber más respecto a las cosas que hubieran podido ser si hubieran estado juntos porque era algo que daba por perdido. Que fuera por decisión propia no lo hacía menos doloroso y menos confuso. Estaba decidido a ser el buen chico que había sido hasta el momento y podría serlo al lado de Barunka, claro, eso no tenía porqué cambiar, no tenía porque volverse como uno de sus amigos malandros, pero no podía serlo si lastimaba a Gabrielle en un momento tan crítico. Confiaba en que la Gryffindor estuviera bien el mayor tiempo posible y si era a su lado, si él podía contribuir a eso, estaba bien por él, a pesar de que hubiera que sacrificar cosas en el camino. No sabía si su modo de pensar se podía catalogar de estúpido, de egoísta, de irracional o de todo lo malo junto pero para él las cosas eran muy cuadradas y punto.

La escuchó hasta la última palabra y tenía razón en eso de que tenían que alejarse, él también sabía perfectamente que era lo más sensato porque de otra manera volverían a caer en lo mismo. Le iba a resultar difícil. Su último planteamiento hizo que le temblaran un poco las manos del nerviosismo, así que las recargó sobre uno de los pupitres mientras bajaba un poco la cabeza para no mirarla directamente.

-No, me temo que esa no es una opción. Tengo que dejarte, Barunka, si no lo hago voy a terminar destruyéndola a ella, jodiéndonos a todos y haciendo de esto algo que no quiero que sea.

Empezó a sentir que el corazón le latía muy rápido y comenzó a mirar ansiosamente hacia la puerta. En el aire seguía la mentira de que tenía que irse, podía inventar que si no llegaba, Levine lo iba a torturar hasta lo indecible y tendría que dormir dos semanas en la mazmorra, nadie pensaba que el director no era capaz de eso y más. El caso era que necesitaba marcharse, empezar a estar lo más lejos posible de ella desde ese mismo instante antes de flaquear, antes de decirle que no la dejaría, que podían llegar a acuerdos donde en apariencia nadie saliera perdiendo: que ella no insultara a Gabrielle para ahorrarse problemas, que buscaran horarios y lugares adecuados, que le diera tiempo, que esperara, que se mantuvieran así. Pero sabía que todo eso era egoísta y mezquino y que Barunka bien podría mandarlo al demonio y con justa razón y que el apocalipsis se desataría en muchos sentidos si Gabrielle llegaba a enterarse.

-Me tengo que ir, la junta y Levine...lo siento, Barunka, lamento que las cosas no sean como queremos. Estoy jodido, te quiero, no tengas duda de eso, ya sé que suena como si no significara nada justo ahora, pero créeme que para mi lo significa todo.

Mejor ni agregar que estaría pensando en ella y todas esas cosas cursis que podría decir pero que no valían nada en el contexto y que tal vez a Barunka le incomodarían o le sonarían vacías. No la miró una vez más antes de apresurarse para abalanzarse sobre la puerta. Tenía que salir de ahí antes de volverse loco.

Barunka Jentsch - April 27, 2012 05:03 AM (GMT)
Lo escuchó con el rostro duro, sin que casi ningún músculo suyo se moviese porque de hacerlo podría desencadenar una reacción que no quería obtener, podría humillarse más ante él y ya bastaba, había jugado sus cartas y si no eran suficientes para que entendiese que la pena no era una razón suficiente como para estar con alguien pues estaba bien, era lo que él quería y ojalá se diese cuenta cuando fuese muy tarde, cuando ella ya no sintiese nada por él, cuando ya la rabia ocupase todo lo que antes estaba siendo ocupado por los sentimientos reales que tenía hacia el Slytherin, por eso que pudo ofrecerle sin más.

-No es cierto, cuando algo significa ‘todo’ haces lo que yo hice, no esto. Pero vete, que Welch te va a sacar la mierda si no llegas.-se encogió de hombros restándole importancia mientras veía como iba hacia la puerta, ella no tenía nada que hacer así que fue a sentarse a una de los pupitres de atrás, en donde estuvo en un primer momento porque con lo descompuesta que se sentía no quería ir a su Sala Común o por allí, no tenía ganas de que se corriese el rumor de que la había dejado o de que había elegido a Bloom y que con eso le había roto el corazón o una cosa de esas, no iba a ser el espectáculo nuevo del castillo.-

Ya se iba y no importaba si esta vez se le escapaban las lágrimas porque no la iba a ver, no regresaría ni se voltearía a verla porque si no lo había hecho en todo ese rato no le vendría el valor de la noche a la mañana. Además no quería llorar en otro lugar y la necesidad se presentaba como algo tan grande que ese era el mejor lugar para hacerlo, donde no hubiese nadie, con el dolor allí latente porque así no habrían recuerdos olvidados por ahí que hiciesen que sintiese tristeza a destiempo, todo estaba en carne viva. Sin hacer ruido que delatase su sollozo escondió el rostro entre las manos como mientras esperaba que llegase, dejando que las lágrimas fluyesen mientras miraba una mancha oscura sobre el pupitre que ocupaba.

Ojalá llegase tarde a su cita con Levine y éste lo hiciese golpear, ojalá que el karma fuese una perra con él para hacerle sentir levemente alguna desmejoría porque a los ojos de Barunka nada había afectado todo ese asunto a Aldrich, ni siquiera en la milésima parte de lo que la había afectado a ella.

-Kris lo sabe.-le confesó sólo por joderlo, sólo porque no quería que se quedase tan tranquilo, que se fuese con la vida resuelta y la mente clara acerca de lo que quería porque a ella no le iba a resultar fácil, iba a hacer lo que tuviese que hacer para quedarse bien y calmada, sin tenerlo tan presente en su cabeza y sin imaginárselo mil veces con Gabrielle aunque ya con las veces que los vería acaramelados por todo el castillo le bastaba. Para ella las cosas terminaban allí, él había sido quien terminase de decidir acerca de esa última y mustia posibilidad.-



Aldrich Burroughs - May 1, 2012 05:12 PM (GMT)
Ni siquiera se tomó el tiempo para explicarle a qué se refería con “todo” y porqué, al mismo tiempo, no podía enloquecer y mandarlo todo al diablo para estar con ella. Para Aldrich, las cosas tenían demasiados matices como para tomar una decisión rotunda cuando sabía que otros podían salir afectados. No le gustaba sentir que tenía ese espíritu como de Gryffindor noble que no quería lastimar a la buena del cuento, pero era lo que había. Parte de él quería regresar con la semiveela, besarla como desesperado y todas esas cosas que augurarían un final feliz al menos para Barunka, pero la otra parte se aferraba a seguir con lo que al parecer era políticamente correcto y hasta intentaba llenar su mente con todos esos episodios en los que Barunka lo había sacado de quicio y él había pensado que la peor idea del mundo era estar a su lado, también intentaba convencerse de que si estaba así de loco por ella era por su condición de semiveela. Era cuestión de convencerse de eso aunque seguramente le iba a costar un trabajo infernal.

Tomó el pomo de la puerta para salir sin mirar atrás tomando eso como el acto más complicado pero necesario que había tenido que efectuar en su joven y corta vida. Estaba a punto de salir de ahí de una buena vez para huir de sus propios problemas cuando escuchó la última sentencia de Barunka. Sentencia, no solamente por lo inesperado, sino porque le cayó como una cuchillada en la boca del estómago, porque el nombre y la frase en la que estaba involucrado marcaban como el inicio de una hecatombe. Kristján Sveinsson lo sabía y era un hijo de puta que no se detenía ante nada cuando quería joder a alguien y si Barunka le contaba lo que había pasado en esa aula, casi podía asegurar que lo de Gabrielle se iba a ir al carajo.

Tragó saliva y se quedó como estático más tiempo de lo normal, todavía con la mano apretando fuertemente el pomo de la puerta por la que parecía ya no querer ni poder salir. Estuvo a punto de girarse hacia ella y reclamarle por haber traicionado su confianza y todas esas cosas pero no hizo más que aguantarse el creciente coraje y bajar un poco la vista como si no ver hacia enfrente fuera más sencillo para controlar su enojo.

-Gracias por ponérmelo todavía más fácil

Le dijo antes de salirse dando un portazo como loco. Mientras recorría los pasillos iba con un malestar que no se quitaba. Sentía que las cosas no irían a mejor como había pensado en algún momento, sino al revés. Que haber terminado así al conversación le dejaba un sabor aún más amargo del que debió haberle quedado con una despedida menos cruda. No se lo había puesto más fácil con eso, él la iba a seguir queriendo, pero de todas maneras le servía para ese lavado de cerebro que se aplicaría a sí mismo, auto-argumentándose que Barunka solamente jugaba con él en muchos sentidos y que por eso no tenía que sentirse culpable por nada.

Caminó hacia su sala común, en el trayecto bajó muchos puntos y se le notaba completamente furioso. Le iba a costar mucho trabajo retomar su vida sentimental a como había estado antes de empezar con esa locura sin pies ni cabeza. Y con la información de Sveinsson temía, de verdad, que algo muy malo ocurriera en un futuro muy próximo.




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