Title: ¿Prefieres veritaserum?
Description: ...¿o qué?
Frances Burroughs - October 12, 2011 02:07 AM (GMT)
Lo dicho, era el año que más responsable estaba con sus clases y sus tareas. Lo que había comenzado como técnica de evasión y como una manera de manejarse mejor con sus padres, había terminado por ser una práctica que no le costaba nada de trabajo y que hasta comenzaba a disfrutar. Era raro porque había pensado que al ser su último año sentiría cada vez más la necesidad de salir de una vez por todas de entre las paredes del castillo en el que había pasado ya muchos años y todo le valdría menos que nunca pero era lo contrario, estaba manejándose perfectamente con las clases y estaba acudiendo puntual y sin faltas a casi todas, excepto cuando las circunstancias de la vida se lo impedían.
Eso no quería decir que de pronto se hubiera vuelto buena en todo, seguía luchando con pociones pero extrañamente y como no lo había hecho en todo ese tiempo, estudiaba duro y se esforzaba incluso en eso.
Había pasado un buen rato en la biblioteca haciendo tareas precisamente de esa materia, pergaminos y pergaminos sobre las propiedades de una poción para agudizar los sentidos y sus usos y mejoras a lo largo de los años. Si no podía lucirse al cien en la práctica, al menos podría hacerlo en la teoría. Se había quedado de más aprovechando para terminar una tarea de transformaciones y cuando vio su reloj se dio cuenta de que se le había pasado hasta la hora de comer por convertirse de pronto en una ñoña sin remedio.
Guardó sus cosas en la bolsa negra que llevaba consigo siempre y se la echó al hombro para ir al comedor de una vez por todas a ver si alcanzaba algo o sino, pasar por las cocinas antes de ir a las mazmorras y aprovechar la siempre buena disposición de los elfos domésticos, dejando que las escaleras movedizas la guiaran de allá para acá siendo paciente en la manera en la que parecían manejarse esa tarde, aunque generalmente se hastiaba porque la dejaban en lugares donde no quería y siempre tenía que caminar de más.
Hubiera seguido su camino tranquilamente pero reconoció a Dave Rayder pasando por un pasillo de la segunda planta. No estaba muy segura pero podría jurar que Dave llevaba días –desde la boda de Fifika- evitándola aunque como siempre, pudiera ser que estuviera haciéndose ideas de paranoica que nada que ver. Eso sí, se había puesto una borrachera de antología pero eso no quería decir que se olvidara de lo que había pasado. Dave le había dicho que había tenido algo importantísimo que decirle y esas noticias nunca habían llegado por diversos motivos; Ian no había cooperado, la borrachera había sido descomunal –al menos por su parte- y recordaba pocas cosas de lo posterior, más no la promesa de que se lo diría de todos modos. Odiaba quedarse con dudas.
-¡Dave! ¡Dave! ¡DAVE RAYDER!
Gritó como loca haciendo que varias caras se giraran hacía ella y golpeó el pasamanos de las escaleras temiendo que la llevaran a otro lado y el Gryffindor se le escapara pero como rareza, las escaleras cooperaron y la aterrizaron exactamente donde debía. Apresuró sus pasos para cachar a Dave muy cerca del club de duelo.
-Bueno dónde te habías metido tú. Ni decencia tienes para buscarme y quitarme la duda que no me deja dormir por las noches.
Bueno, exageraba, pero quería saber qué pasaba, eso era un hecho.
Dave Rayder - October 12, 2011 02:18 AM (GMT)
El día de la boda bebió demasiado, el mal sabor que llevaba en la boca le duró hasta el medio día siguiente y el dolor de cabeza lo tuvo hasta la noche siguiente, pero de seguro ninguna de esas cosas se hubiesen sentido tan inoportunazas si no hubiesen sido recordatorios ineludibles de lo que estuvo a punto de confesar esa noche en particular, con su chaleco colorido como nunca y su cabello corto presentado ante toda la sociedad escolar. Lo del cabello era ya lo de menos, se sentía un poco desnudo pero eso era todo, lo que creyó -por consejo de una de sus compañeras de casa- una ayuda irremediable para lo que carcomía su mente ya ni siquiera funcionaba pese a haber puesto real esfuerzo en creer esa parte improbable de la psicología barata.
Le juró decírselo, en la boda lo único que lo detuvo fueron las circunstancias atenuantes y una buena parte de él estaba aliviado. ¿Qué pudo decirle si no? Había ya demasiado que decir y el alcohol seguro hubiese servido sólo para vomitar eso y más, los rencores creados en la parte más profunda de su ingenuidad y aquel irracional odio hacia ella por no saber lo que él sentía como si en primer lugar no fuese su culpa el jamás haberse atrevido a decir nada. Finalmente estaba salvado, alejado de toda aquella figura especulativa y afortunadamente ella había bebido bastante como para recordar sus palabras con tanta certeza, pero igualmente la evitaba por si algún remedo de la situación quedaba en su memoria.
Sabía muy bien que eso de los juramentos era algo que respetaba mucho, pero eso no significaba que el haber obviado aquellas difíciles palabras fuese una ruptura de sus principios, podría decírselo en su lecho de muerte o cuando la viese durmiendo pues sería su culpa por no haberle prestado atención; eran trampas, todas, una tras otra y sin excepción, pero aquello no lograría nada más que complicarle más la vida y quizá dejar entre ellos una incomodidad más notable que la que ahora parecían compartir, que no podía decir ninguno de los dos que su relación siguiese como siempre, con la misma confianza estúpida e infantil que jamás pudieron madurar.
Había ya comido y se disponía a largarse por allí a buscar un aula en desuso para compensar a componer las canciones que tocaría con la banda, no fuese que Kristján les pusiese luego deméritos o algo, lo que le parecería algo gracioso pero no por eso menos oficial, estaba de acuerdo con eso de que siendo el islandés el manager de todo aquello tuviese el derecho absoluto sobre la integridad de los que estuviesen en la banda, algo absolutista quizá pero es que al menos en eso le gustaban el orden y el trabajo duro. Una voz lo dejó frío.
La reconoció al primer ‘Dave’, es que era inevitable y a la vez no esperaba que fuese a pasar hasta dentro de un siglo, pero estaba allí, con gente volteando a ver a Frances y hasta un muchacho tocando su hombro para indicarle que la muchacha lo estaba llamando. No iba a salir corriendo para luego decirle que no sabía que lo llamaba a él por una repentina sordera o un olvido de su identidad, de pronto sintió la saliva más densa y no hizo más que maldecir por lo bajo a las escaleras en lo que la veía ir hacia él.
- ¡Ah, Frances! ¿Cómo te va la resaca? Seguro te ha durado hasta hoy..-dijo con tan poca naturalidad que de seguro en su rostro se manifestaba como una dolencia absurda.-¿Duda? Pues llegué a mi Sala Común en una pieza, si es que era eso. Ian no sé, en un punto se me perdió y no lo vi en los pasillos. Es que son engañosos, con esto y aquello, escaleras y cuadros que no están…al menos no le vomitamos el acordeón a Kovac.-y una risa forzada que no disimulaba el nerviosismo de sus palabras salió en un tono agudo que ni podría asegurar que fuese apto para el oído humano.-
Frances Burroughs - October 12, 2011 02:34 AM (GMT)
Notó que había algo en su gesto que no cuadraba, podría parecer que no ponía atención a esos detalles pero si que lo hacía y solo por eso sintió como si algo pesado le cayera en el estómago; así se manifestaba el retorno de la certeza de que Dave estaba todo incómodo con ella y que todo había cambiado radicalmente sabiendo perfectamente en qué preciso momento había sucedido y que tal vez lo que tenía para decirle, evadiéndolo o no, no fuera precisamente a gustarle. No quería hacerse más ideas, era como una tortura en pequeñito así que prefería de una vez por todas saber qué era lo importante, aunque lo importante fuera que estaba dispuesto a poner un criadero de gusarajos, siempre y cuando fuera la verdad.
-Claro que no, no hubo nada de vino, que es lo único que mata. Mira, al otro día me hice un menjurje que Gene me enseñó hace como un año y como nueva. Debiste acudir a mi inmediatamente y te habría curado pero no lo hiciste…
Eso quería decir en parte que le reprochaba el no haber ido inmediatamente al otro día no por un remedio para la resaca sino para hablar como habían quedado. Es decir, no, no habían quedado en eso pero era obvio que así era como tenían que hacerse las cosas ¿no? Porque ¿qué caso tenía hacerla esperar si de todos modos ya había tenido la disposición de decírselo en la boda?. A todo eso le siguió una verborrea que igual no tenía nada que ver con el asunto pero Frances se mostró paciente, mirándolo desde su posición a los ojos porque era más alto que ella y su único gesto que podría denotar que estaba costándolo mucho ser paciente fue la manera en que se hizo el cabello hacia atrás y dio un par de golpecitos en el suelo con el pie.
-Pues qué bueno que llegaste bien a tu sala común y a ese Ferguson ni me lo menciones, ya lo había perdonado y otra vez volvió a ganarse que le tenga poca buena voluntad.
La verdad ya ni se acordaba de si por enésima vez, ebria, le había reclamado sus infidelidades –presumiblemente falsas, aunque eso ella no lo sabía con certeza, creía a pies juntillas muchas cosas que Sveinsson decía- o si habían terminado bebiendo como los mejores amigos de toda la vida pero en ese momento Ferguson no era santo de su devoción, como antaño.
-No esa duda…tonto.
Le dijo aunque él ya lo sabía y estaba segura de eso. Estaba dispuesta a jugar ese juego de estira y afloja hasta que Dave se decidiera a decirle las cosas, sobretodo porque él era una de esas personas a las que podía aguantárselo sin perder el buen juicio y gritarle cosas como “¡Dímelo de una buena vez o te lo saco a golpes!” Le regresó la sonrisa pero también pareció como si le costara muchísimo trabajo ponerla en su rostro, no por nada sino porque la expresión de confusión y duda le iba mucho mejor en ese momento.
-Ya, no te hagas, dijiste en la boda que tenías algo importantísimo que decirme y juraste decírmelo luego. Luego es ahora así que venga, dímelo mientras caminamos.
¿Caminar a dónde? A donde fuera, era lo de menos si terminaban descubriendo un bosque prohibido en la segunda planta. Esperaba no tener que meter más presión, que eso cediera de una vez. Que Dave cediera de una vez.
Dave Rayder - October 12, 2011 02:52 AM (GMT)
No la conocía mejor que cualquiera pero podía decir que un par de cosas acerca de ella podía descifrar, y algunas no eran tan enrevesadas como para darles mucha vuelta, así era el caso de ella dándole al suelo con sus zapatos como si quisiese decirle que se apresure con lo que estaba diciendo pues era claro que ambos sabían a qué se había referido ella y que él sólo se hacía el tonto. No era tonta, pero igualmente no estaba de más hacer algo de tiempo de forma evidente, siempre y cuando no llegase al extremo de hacerla rabiar con algo así como la astronomía y su predicción de la felicidad de la hermana de Emilian.
-Pues sí, de seguro me salía mucho meor irte a ver para que me des de eso, pero luego me reclamarías que no te hubiese invitado a bailar. Ya sabes que eso se me da mal, tu madre hasta ahora de seguro tiene pesadillas conmigo rompiendo su jarrón de la dinastía del santo grial…-era una vieja historia que no venía al caso, pero ir hablando de otras cosas le hacía sentir que cuando ya le tocase decírselo, porque no podía alargarlo más, sería algo más llevadero, como parte de un gran conjunto de cosas que al promediar no se vería como una bomba caída del cielo. Era una tontería, pero así se sentía.-
Cuando ella confirmó que no se refería a esa duda supo que era el momento, no había más que agregar fuera del tema pero ahora no sabía cómo empezar. ‘Por el principio’ diría alguno, pero no sabía cuál había sido ese inicio, en hito que declaró el inminente cambio de una amistad sin complicaciones a un enamoramiento por demás absurdo, que no tenía ni pies ni cabeza o una razón fija, pues ya eran hasta innumerables las veces que la había visto haciendo rabietas o celando de forma enfermiza a sus novios, no era que la viese como alguien con quien jamás fuese a tener una discusión y que le ayudase a su paz interior; tal vez eso fuese lo que le encantase, la adrenalina de poderse sentir en el suelo o en medio de una pelea.
Repasó algunas veces en su cabeza el qué decirle, el cómo hacerlo, el cómo explicar no haberlo dicho antes y el mencionar algunas situaciones en las que creyó hacerlo evidente pero que ella no lo notó; incluso podría hacerle saber de cosas que ella no supo qué él hizo para ella, como una canción que según le dijo –mintiéndole, claro está- era para una muchacha muggle de la que estaba enamorado desde hacía mucho. Esas mil cosas que jamás se atrevió a decir y que ahora se arremolinaban, empujándose unas a otras buscando salir primero.
Asintió cuando ella dijo aquello de caminar y no dieron demasiados pasos, menos de diez creyó contar Dave para cuando se detuvo y le sostuvo el brazo para hacerla voltear y que lo mirase.
-Estoy enamorado de ti.-y con esas palabras, sentenció el futuro de su relación con ella. No dijo nada más, su rostro sumamente serio se volvió a voltear y la miró unos segundos como incitándola a que siguiese caminando a su lado hacia quién sabía qué lugar, no estaba seguro de si lo haría o no, pero el moverse lo dejaba un poco más sereno.-
Frances Burroughs - October 12, 2011 03:17 AM (GMT)
Si las cosas no hubieran estado así en tensión, seguramente se habría reído por lo del jarrón de la dinastía del santo grial que en realidad simplemente había sido un jarrón de vidrio celta que su mamá había tenido siempre en gran aprecio –y que de todos modos los elfos domésticos habían dejado como nuevo –y de ahí habría comenzado a sacar otras anécdotas graciosas respecto a las muchas idioteces que muchos habían hecho en su casa alguna vez, razones grandes para que a partir de sexto curso su casa quedara prohibida como lugar de reuniones. Irónico que la última vez que sus amigos habían estado ahí, de vuelta, había sido en las peores condiciones. Curioso que su pensamiento saltara de un recuerdo genial a uno tan amargo con facilidad tan pasmosa.
Le pareció que pasó mucho tiempo entre la última petición de que hablara de una vez por todas y la frase que lo marcaría todo. No detuvo su paso ni agregó nada más, dándole su tiempo aunque ni siquiera supiera a bien qué era lo que iba a decirle. Diez pasos o menos fueron una eternidad desde que todo quedó en el aire hasta que Dave dejó caerle la confesión que seguramente habría sido mucho más fácil de digerir en medio de ríos y mares de alcohol.
Supo de inmediato que era naturalmente imposible que el hecho de que detuviera sus pasos produjera eco pero eso fue justo lo que escuchó, tal vez por una treta maldita de su cabeza. Lo miró fijamente y su mente dejó de repetir ese silencio hueco para dar paso a la voz de Dave repitiéndole una vez tras otra la misma frase que le produjo que el estómago se le contrajera, que le faltara un poco el aire y que su pecho sintiera violentamente los golpes de un corazón desbocado que no se esperaba precisamente esa confesión.
Desde que había perdido a Ewan se le habían presentado ciertos sucesos que la habían puesto en disyuntiva respecto a la manera de seguir su vida romántica y todo eso, pero sinceramente no se había planteado tomarse nada enserio especialmente porque no creía que cualquier otro se la tomara muy enserio a ella al menos en un principio. Un beso, violento o paciente, los intentos, las formas de evadirse y de buscar a Ewan en otra persona siempre sin éxito no se comparaban con la seriedad y con la manera en que Dave le había dicho, con tanta honestidad que dolía, que estaba enamorado de ella.
Reanudó sus pasos, sabiéndose vencida, porque no sabía que carajos decir. ¿Qué se suponía que tenía que decir? Los pensamientos se le agolpaban tan violentamente que pensó que iba a volverse medio loca en cuestión de un segundo y no supo si ayudó mucho el hecho de que buscara desesperadamente su mano como si de esa manera se asegurara de que a pesar de todo no se iba a ir. Perderlo no era una opción. Respiró profundo. “¿Desde cuando?” y “¿Porqué no me lo dijiste antes?” sonaban como dos dudas razonables y quería preguntárselo de verdad pero no sabía si eso serviría de algo en esas condiciones, si saberlo iría a apaciguar algo.
-Tengo mucho miedo de lastimarte.
Fue probablemente la respuesta más estúpida y más incompleta que pudo haber dicho de todas las que le inundaban la cabeza, pero era la verdad. Se dio cuenta inmediatamente que si no exponía las razones del porqué, todo podría malinterpretarse.
-Porque soy una mala novia, porque no sé cómo corresponder a ciertas cosas, porque soy posesiva y tiendo a lastimar a la gente que me quiere inventándome tonterías y porque no sé si estoy lista para corresponder a nada luego de lo que ha pasado, no sé si vuelva a estar lista para estar...ya sabes...completa. ¿Desde cuando? ¿Porqué no me lo dijiste antes?
Le preguntó entonces, haciendo las preguntas principales que se le habían ocurrido a modo de tapar la manera tan honesta en la que había dejado descubrir sus propios defectos, apretó los dedos de Dave que tenía entrelazados entre los de ella. Era una petición clara de que por favor, por favor, por favor, no se alejara de ella.
Dave Rayder - October 12, 2011 04:01 AM (GMT)
Sus palabras se habían sentido tan pesadas como una tonelada de plomo, pero al decirlas no parecía que ese peso se hubiese esfumado, más bien parecía que ahora lo llevaba justo debajo de su pecho, oprimiéndolo de tal forma que la sola expectativa de lo desconocido le parecía algo a lo que no quería acercarse por la calamidad que pudiese causar en su mente, pues no sabía cómo podría reaccionar a todo eso, la verdad ni siquiera sabía cómo reaccionaría ante una respuesta que le pareciese positiva pues ante la imposible posibilidad de que ella dijese algo acerca de corresponderle ni siquiera estaba seguro de poder sonreír. Su rostro se mantenía estoico ante la posibilidad de todo, tratando de no inclinarse por ningún lado aunque fuese el evidente.
Y como estaba seguro desde hacía tanto tiempo de que nada podría ser tan ridículo como el haberle ocultado eso ante una reciprocidad de ella, se confirmó aquello de una evidente negativa disfrazada de preocupación. Y es que lo había escuchado antes, varias veces y en distinto matices. De todos modos le quedaba aquel orgullo de habérselo dicho, bajo presión de ella pero igual las palabras salieron de su boca pese a ser una fase tan corta, era concreta y si bien ella no sabría toda la extensión de lo que aquello significaba o de lo que le causaba al Gryffinfor, era un inicio y las ramificaciones tenían tiempo para ser explicadas, después de todo una era más ridícula que la anterior.
No era un gran coqueto y mucho menos un rompe corazones, simplemente se presentaba con lo que podía ofrecer esperando que fuese suficiente y la verdad no culpaba a nadie por querer más que eso. Él mismo podía enumerar todas las razones: Se queda horas encerrado haciendo música sin importarle siquiera comer, no le gusta dormirse antes de la persona que esté durmiendo con él por el irracional miedo de que luego no esté cuando despertar, dice mil veces las cosas sólo para estar seguro de que entiendan qué tan reales son esas palabras, mira quien quiera con la intensidad que la quiere a ella con una sonrisa estúpida sin detenerse a pensar en qué tan poco ‘cool’ debe verse haciéndolo, no le importaba ser el que ceda con tal de ver una sonrisa en el rostro de quien le devolviese la mirada pareciendo así un gran pelele, y sí, claro que es muchas veces poco educado o suelta palabras inapropiadas en lugares en donde deben evitarse.
Se sabía una gran madeja de cosas fuera de lugar, pero en ese momento sólo se dedicó a escuchar y no a decir que por cada una de esas cosas ella tenía toda la razón del mundo en no decirle cualquier otra cosa más alentadora, pues era evidente sólo al pensar en cómo era Ewan. El Ravenclaw había sido millones de veces un patán, exagerado, violento, mezquino…demasiadas cosas, pero aún así todo aquello formaba parte de aquel halo de ‘chulería’ que lo precedía, de aquella actitud de muchacho malo que probablemente fuese una de las grandes razones por las que ella estaba loca por él. Nuevamente estaba él ahí, Dave, sin un nombre siquiera de tan bien sonar o dos vocales al menos, diciendo una confesión tardía como si esa fuese una llamativa invitación a aburrirse con su falta de confianza y la carencia de presencia seductora.
-¿No crees que ya sé todas esas cosas? Es increíble lo pelmazo que se pone uno con estas cosas, que hasta tus gestos de histérica endemoniada m…pues esas cosas, ya sabes.-no era momento para extenderse demasiado.-Qué se yo, meses o años, y sí dije años porque no sé. No te lo dije porque pues…no, has estado siempre, siempre, siempre con alguien; o si no era con tu gran amor con Ewan o el que haya muerto. Nunca era el momento, o nunca tuve el valor o qué sé yo. ¿No era evidente? Ian lo sabía, decía que de seguro todos ya lo sabían y que no sé, que por eso Ewan me rompía la cara. No sé, te quiero pues mierda. No sé qué más agregarle a eso.
Frances Burroughs - October 12, 2011 04:28 AM (GMT)
Que le hubiera dicho que sabía todo eso, que era una histérica y que sabía bien sus defectos y que se sobreentendiera que aún así la quería fue más que suficiente para que el corazón volviera a desbocársele. No era una estúpida como para no darse cuenta, palabra tras palabra, de todo lo que significaba para él estarle diciendo esas cosas y no tomaba el habérselo callado como una muestra de cobardía ni de ninguna otra cosa peyorativa por parte de Dave. Lo quería, muchísimo y probablemente si el momento hubiera sido mucho más óptimo, esa confesión habría sido tomada de otra manera, aunque por alguna razón que no alcanzaba a comprender el hecho de que se lo dijera en ese momento también envolvía todo eso en un halo de seriedad del que probablemente Frances, con su volatilidad, no lo hubiera envuelto en otro momento.
Pasó saliva con dificultad prestando mucha atención a lo que decía, sobresaltándose cuando un niño de hufflepuff de segundo curso paso corriendo al lado de ellos como si hubiera sido sorprendida por segunda vez en algo comprometedor, obviamente haciendo referencia a esa ocasión en la que Ewan le había partido la nariz y luego todo se había vuelto un enjambre de tonterías. No se había dado cuenta de eso de que había estado siempre con alguien aunque ya todo el mundo supiera que su relación más fructífera había sido únicamente la última porque los demás, en efecto, habían terminado por vencerse ante sus arranques de celos y su constante manía por hacer de todo una pelea.
-No era evidente para mi.
Era sincera. Siempre había sentido, sí, que había algo entre ellos, pero por más que Frances diera esa apariencia de estar siempre segura de si misma, de ser incluso un poco ególatra, era pésima para afrontar cuando los algos comenzaban a dar tintes de ser importantes, de ser serios y prefería ponerse algo en los ojos para simplemente no verlo. Con Ewan había pasado justo así y se habían dicho todo en medio de un enfado precisamente porque ella pensaba que no era nada correspondida, porque nunca entendía las señales a menos que no fueran claras. En ese momento lo eran y en cambio, no sabía qué hacer.
Se detuvo en medio del pasillo e hizo que él también se detuviera, sin estar ubicada en lo absoluto de en qué parte estaban ya, si había aulas conocidas por ahí, si era muy transitado o no, daba igual. Su cabeza era un hervidero de cosas, de dudas, de confusiones y se sentía mezquina y débil e incapaz de tomar decisiones sin sentir que lo estaba haciendo todo mal.
-Te quiero, te quiero demasiado y me da miedo que todo esto salga mal, porque no estoy lista para nada, porque no quiero que seas…una eventualidad, nada entre nosotros puede serlo, porque te quiero y...
Y se quedó un poco trabada en lo que decía, mostrando un poco esa parte de ella que parecía perder el control en un segundo.
-…no sé si tú estés listo tampoco para soportar que todavía no supere nada.
Se paró en la punta de sus pies y lo tomó por la nuca para besarlo en los labios sin más. Esperaba que no se pusiera paranoico y tomara eso como un premio de consolación porque no lo era. Había sido un roce apenas pero uno sincero, que no le dolió ni le causó conflicto, porque lo que había ahí era igual de fuerte, honesto y lo suficientemente limpio como para no sentir que estaba buscando cosas que seguramente no encontraría. No buscaba nada, era lo que había.
- Y no quiero que me tengas a medias. Tú no.
Dave Rayder - October 12, 2011 05:07 AM (GMT)
Había estado tomando su mano sin notarlo, si saber bien qué espacio físico ocupaba y sin disfrutar como hubiese querido en cualquier otro momento de la cercanía evidente. Le jodía mucho el no poder exacerbarse o fingir que lo hacía para parecer mucho más varonil o peligroso, mucho más agreste, rústico y esas cosas que parecían desprender virilidad y que jamás le parecieron importantes, pero que ahora quería aparentar porque todo parecería más simple así, todo sería sólo cosa de las hormonas y la barba que a él no le crecía demasiado, nada que tuviese que ver con sus fibras más sensibles estaría involucrado o al menos daría esa apariencia. Tratando de no ser demasiado evidente trató de calmar su pulso moderando su respiración, inspirando y expirando largamente sin exagerar.
No pudo evitar sentir que su corazón se detenía por un nanosegundo cuando la escuchó decir que lo quería, que lo quería de verdad aunque eso no tuviese nada que ver con aquel ciego y desastroso amor que él podía sentir por ella, aquel totalmente desordenado que nada podía ser más que un sentimiento reprimido. Y es que amor era una palabra fuerte, demasiado, generalmente cuando le había gustado una muchacha había sabido cortejarla a la vieja usanza, sonriendo cuanto podía y llevándola a lugares que a ella pudiesen parecerle curiosos, nada de regalos porque muchas veces le daba el miedo de que pareciesen poca cosa, pero en cambio una salida siempre incluía factores que la enriquecían; a Frances sólo la había visto y tratado como siempre, pues ni siquiera tenía el valor de haberle propuesto ir a algún lado solos, eso se reservaba para cuando habían estado en casa de ella o en donde él las pocas veces que se pudo.
Escuchaba lo que ella iba diciendo y aquello de que no supere nada le pareció la mismísima encarnación de Ewan. Mentiría si dijese que había sido para él algo doloroso ya que tan acostumbrado estaba a verla con él que si bien los celos no eran algo controlable, lo era aquella dolencia que inicialmente parecía arrebatarle la claridad mental cuando los veía juntos; parte de ello porque siempre consideró que era demasiado patán para ella, aunque de seguro algo había en él que debía ser exactamente lo que la Slytherin necesitaba, pues de otro modo no hubiesen estado tanto tiempo juntos. Y calló en cuenta por enésima vez, si él era tan distinto a Ewan aquello de siquiera contemplar la posibilidad de alguna vez ser algo más para ella era imposible, y estaba seguro de que en algún lugar del enorme infierno en el que debía estar Ewan, estaba sonriendo con malicia.
Se detuvo cuando ella lo hizo, sin importarle estar en un pasillo lleno de niñas de segundo curso de su Casa, que hablaban muy bajito entre ellas de alguna cosa que en el momento no le interesaba o siquiera el acabar de notar que habían dado algunos pasos sin querer hacia el inicio de una escalera que no se movió afortunadamente. Estuvo a punto de decírselo cuando sintió la mano de ella acercándolo y sin ofrecer resistencia alguna cerró los ojos y se dejó usar, por así decirlo, aunque no creyese en lo absoluto el ser sólo una prenda de Frances para su placer personal.
-No nos hagamos los estúpidos, sabes que preferiría tenerte a medias más que lo que cualquiera de tus pretendientes actuales preferiría desnudarte, y eso es un valor casi alarmante. Y sabemos que no sientes lo que yo y está bien, supongo…no sé, siempre lo asumí así y me va bien, creo. No sé, ya ni siquiera sé para qué te lo he dicho si en realidad no hace alguna diferencia, el que lo sepas sólo puede generarte pena o ternura hacia el iluso que no pudo contener sus palabras, no me gusta la p...-la escalera se movió entonces con ambos justo al borde de ella, hacia algún lugar que ella decidiese correcto sin que fuese demasiado importante el que los haya tomado de sorpresa o que Dave haya atinado quizá sin mucha certeza a tomarla del hombro para que se agachen, al menos a él el estar en cuclillas lo hacía sentir con más poder sobre su equilibrio.-Uno no puede ni ponerse serio en estas cosas. Eres una enferma Frances, siempre besando gente.-el evidente tono de broma era sólo una búsqueda no fructífera de ver la situación menos real, pues de verla así mandaría a la mierda cada parte del respeto que le tenía al duelo de ella para repetir el beso que no mencionó, ya que estaba seguro de no poder detenerse si empezaba con ello. Quería permanecer calmado, pero cada vez le costaba un poco más.-
Frances Burroughs - October 12, 2011 05:47 AM (GMT)
Lo miró con los ojos muy abiertos cuando hacía esa declaración tan contundente. Podría haberse sonrojado violentamente con lo de que preferiría tenerla a medias y el resto de la frase. Se mordió el labio inferior dubitativa y lo miró con muchas ganas de abrazarlo por decir esas cosas, que dudaba mucho que cualquier otro fuera capaz de decir con tanta aguerrida honestidad, al fin y al cabo si era todo un Gryffindor, aunque la manera de exponer esa valentía intrínseca en ellos no se viera de la manera más convencional. Sintió de nuevo un golpeteo incesante en su estómago, que subía a modo de escalofrío por su espalda. Era tan contundente en lo que decía que era imposible no sentirse como si todo estuviera acomodándose de forma muy accidentada.
Estuvo a punto de tropezar por el intempestivo movimiento de la escalera, sosteniéndose del pasamanos aprovechando ese momento pequeño para acomodar sus ideas. Le quería, si había alguien con quién quisiera reanudar su vida en ese sentido, era con él ¿con quién más? ¿quién más había demostrado eso hacía ella? En cierto sentido lo que le había dicho que la habría hecho sonrojar de estar más consciente llevaba mucho de razón y si bien todo lo que Dave había sentido por ella había estado velado ante sus ojos, ahora notaba, como si se hubiera despertado de algún trance, las pequeñas cosas que siempre había habido. Había amado a Ewan y habría seguido haciéndolo hasta la muerte pero precisamente eso era lo que los había separado. Si tuviera que plantearse justo en ese momento, sin oportunidad a cambiar de parecer, sin margen de error, con quién quería continuar, elegiría a Dave, aunque tampoco sabía si atribuírselo a ese arrebato de valentía del Gryffindor. Era todo un jodido lío, pero nadie le había demostrado lo que él.
-Oye…oye escúchame, no siento pena ni ternura, eso que te quede claro.
Le dijo tomándolo por la cara, con un tono serio y una mirada tan furiosa que bien podría ser el inicio de esas demostraciones de cambios de humor bruscos, pero le importaba dejarle claro que nada más lejos de la realidad, que no sentía pena por él ni ternura en un sentido compasivo. Ni siquiera tomó en consideración el chiste de que era una enferma porque era cierto, siempre estaba besando gente –al menos antes de Ewan- a la menor oportunidad aunque fuera solo por curiosidad, como en el caso de Kovac o buscando cosas concretas o cualquier idiotez, que sí, que tenía esa manía, como si buscara algo en cada uno, pero el beso que le había dado a Dave no llevaba nada de esas pruebas.
-Tengo miedo, ¿sí? De…empezar algo contigo, con quien sea y todo el tiempo estar pensando en él. Y te quiero, ya te lo dije y si te diera algo no quiero que sea precisamente eso, ¿sabes? Si estoy contigo quiero que sea pensando en ti y solo en ti. Si vuelvo a besarte no quiero que nadie más se aparezca en mi cabeza, si quiero tocarte, si quiero follar contigo o si quiero salir de aquí tomándote de la mano y nada más, si quiero escapar de Hogwarts, hacer una vida contigo…todo eso suena genial ¿cierto? Pero por ahora…justo ahora…
Se mordió los labios, justo en ese momento se sentía incapacitada para hacer esas cosas sin pensar en dos palabras: Ewan Crawford.
-Es demasiado pronto, ¿podrías esperar? ¿podrías hacerlo? No sé si valga tanto la pena.
Se refería a ella misma, claro estaba, no a las posibilidades.
Dave Rayder - October 13, 2011 03:55 AM (GMT)
Sólo sonrió ante su rostro de furia, sin burlarse o hacer alguna broma interna al respecto, sólo mirándola tratando de no reír y abrazarla para hacerla rabiar como había hecho siempre, para que ella luego le gritase que jamás la tomaba en serio y él comenzase a hacer una serie de ridículas bromas al respecto de nada sólo por el afán de hacerle olvidar el detonador de su enojo. Pero no lo haría, supuso que el momento no era el propicio, no recordaba haber tenido una conversación tan seria con Frances ni siquiera en aquellos momentos en los que la droga te lleva a un grado de iluminación tan despampanante que es difícil no acertarle a un concepto global y lograr generar una gran idea que no recordarás en dos minutos.
Un antojo loco de tomarla de rostro hizo que su mano se elevase un poco pero terminó bajándola para volverse a sostener de la baranda casi al tiempo que le escalera se volvía a detener y sólo le sonrió un poco antes de tomarla por la mano para hacer que saliese del paso de la engañosa escalera antes de que se moviese de nuevo. Sentía su respiración algo agitada y casi tanto calor como para sudar, pero no sudaba, sólo era algo que estaba en su mente; aún sosteniendo por un momento su mano le besó el cabello de forma silenciosa antes de soltarla y quedarse a su lado para seguir escuchándola.
No pudo evitar sonrojarse como un niño cuando ella dijo aquello de follar, claro que lo había pensando pues al final de cuentas tenía tantas hormonas como cualquier otro, pero no era algo de lo que hubiese hablado con alguien, podía gritar cosas muy vergonzosas pero el hecho de hacerlo y no ser tan personales, pero si alguna vez se imaginó en una situación íntima con ella fue antes o después del acto sexual, nunca en la mitad del mismo, no porque no le gustase o porque no creyese que era atractiva, si no porque era precisamente ella. Quizá incluso se habían acostado pero no lo sabía, aún así siempre guardó las formas con ella y aunque pudo haber tenido curiosidad por como pudiese verse ella sin ropa encima jamás la espió ni cuando tuvo oportunidad, era un gran pelele.
-Podría esperar tanto como he esperado hasta ahora, pero no quiero presionarte o que creas que debes esforzarte para que funcione, de hecho no lo tomes a mal pero no pensaba que pudiésemos tener una relación ahora que Ewan se nos fue de las manos, sería una perrada y si no me hice el pobre adolorido cuando me rompió la nariz menos ahora…-dijo todo aquello con una sonrisa, sin un ápice de voluntad propia ya, ella pudo haberle dicho que saltase y de seguro lo hacía por la misma razón que le estaba diciendo todo aquello, por algo más fuerte que un amor de escolar y que en realidad temía que fuese algo menos de aquella mezcla de sensaciones que era en el momento.-Necesito preguntarte algo, te doy un vodka a cambio si quieres. ¿Por qué no vamos a beber algo? Se me seca la garganta. Pero no, no era eso lo que te quería preguntar…¿en realidad crees que esperaría por algo de verdad? No creas que menosprecio lo que dices, pero…no lo sé, quizá sólo sea mi naturaleza que no termina de creer que la posibilidad pudiese ser cierta ni aunque tú misma lo digas. Y eso que yo te he creído hasta que si me desnudaba en tu jardín me regalarías mil cajas de ranas de chocolate, las sigo esperando.
Se conservaba en una pieza sólo por sentirlo como algo externo, atinaba a sonreír porque lo hacía feliz tenerla cerca pero no por tranquilidad o paz interior, sonreía porque era lo único que se permitía sentir ya que el nerviosismo que sólo se manifestaba hasta el momento como una subida de temperatura de seguro sería capaz de destrozarle los nervios. Muchas veces, cuando practicaba hablándole al techo que estaba sobre su cama lo que consideraba el gran discurso que le daría, se había descubierto gritándole a la Frances imaginaria que por una puta vez dejase que alguien la quisiese de forma ridícula, que luego le rompiese el alma si quería, porque no la iba a dejar. Ridiculeces miles, pero finalmente jamás fue alguien que careciese de tal característica.
Frances Burroughs - October 13, 2011 04:44 AM (GMT)
Sonaba raro decirlo en ese contexto pero el beso en el cabello la hizo sentir completamente reconfortada, tanto que le pasó apenas una mano por el estómago en un gesto cariñoso e inocente que nada tenía que ver con lo que estaba sintiendo en realidad. Que le dijera que no había estado esperando precisamente tener una relación ahora que Ewan no estaba también le provocó granas de abrazarlo pero no lo hizo, se limitó a apreciar en silencio ese gesto, que pensara de ese modo y no estuviera como buitre porque no le gustaba esa sensación. Se mordió los labios y medió sonrió cuando hizo recordar que Ewan le había roto la nariz.
-Sí, bueno lo siento por eso, de verdad…de repente todo se nos iba de las manos…
Tanto a Ewan como a ella. Tal vez no era ya momento para disculpas y las disculpas sin duda hacían que surgieran los recuerdos y no estaba precisamente para eso. A lo demás solamente asintió, que sí, que le apetecía beber algo sobretodo porque llegados hasta ese punto se había dado cuenta de que él se merecía que fuera todo lo sincera posible con él y con ella misma y había cosas en ella que estaban terriblemente mal. Ya se lo habían hecho notar hacia poco y ella misma se había dado cuenta de que no estaba manejándose precisamente bien en ese aspecto y si de verdad quería ser honesta con Dave como él lo estaba siendo con ella, le tocaba a ella decir algunas cosas.
-¿Salir de Hogwarts? ¿Robar algo de las cocinas y perdernos en los terrenos? Lo segundo me suena mejor porque creo que está muy peligroso afuera…pero como tú quieras. Yo también tengo algo que decirte pero…algo de vodka me vendría bien primero.
Le iba a costar mucho postergar todo eso que quería decirle, también casi a gritos, casi desesperada. Lo que tenía claro era que no iba a llorarle más, que Dave ya la había visto romperse lo suficiente como para que ella sacara el valor de algún lado para volver a ponerse tan vulnerable.
-Oye, es que mis ahorros no han dado para eso. Si revisas mi bóveda de Gringotts notarás que tengo ya quinientas, solo dame tiempo a que termine de juntarlas.
Sonaba casi a una bien construida y hasta un poco transparente metáfora de que no le estaba mintiendo, que no le estaba diciendo lo que le decía solamente porque no quería que se fuera con el corazón destrozado porque era su amigo o algo así, sino porque verdaderamente todavía no contaba con el tiempo para estar en una pieza. Le hizo un gesto para que comenzara a caminar con ella aunque ni siquiera sabía bien hacia donde, como cuando habían empezado a recorrer el pasillo del segundo piso. Sentía que el corazón le latía tan rápidamente que él sería capaz de escuchar como se desbocaba por los nervios de hacer una declaración que en otro momento no habría hecho ni habría sentido necesidad de decir solamente por argumentar que era dueña de su vida y de pronto también se le había secado la boca. Lo detuvo en medio de ningún lado, asegurándose de que no hubiera nadie alrededor, lo tomó por los hombros firmemente y lo miró con la seriedad que había estado cargando desde que la confesión se había hecho.
-Besé a alguien más, ¿sí? Ni siquiera he sido capaz de guardar el maldito luto, no sé de qué coño estoy hecha, me siento como una absoluta mierda, como una fácil hija de puta. Y te quiero, te quiero y lo siento, no quiero lastimarte, si me dices que no lo haga más, no lo haré, no lo haré de verdad, te lo juro, voy a tomarme las cosas enserio, voy a dejarme de niñerías, voy a esperar de verdad a estar de una pieza y voy a dejar de jugar a esto.
Se abrazó a él casi con desesperación, porque al fin y al cabo no necesito de vodka para hacer su confesión y al fin y al cabo se dejaba ver como esa persona terrible de la que le había hablado al principio. Lo que menos quería, de todos modos, era que alguien más se lo dijera o que se enterara por otro lado.
-Te lo digo porque si hay algo aquí, entre nosotros, quiero que sea honesto todo el tiempo, para empezar.
Dave Rayder - October 13, 2011 05:21 AM (GMT)
Negó con la cabeza como queriendo decirle que no había problema, incluso movió su palma abierta frente a ella como para que dejase de hablar, que no había nada de qué disculparse y es que parecía tan lejano el sabor de la sangre que le dejó el puño del finado Ravenclaw que era como si ni siquiera como algo fresco que argumentar. Caminó a su lado cuando ella lo sugirió con sus gestos y fueron a las cocinas o creyó que ese era el camino ya que supuso que ella guiaría, no era seguro que los elfos tuviesen vodka pero al menos habría alguna cosa con alcohol que fuese más común para flamear la comida o alguna cosa de esas que su madre siempre mencionaba cuando iba a almorzar con ella.
-No te voy a decir que no tengo algo de celos, que es como bien de animal eso, pero no le veo nada malo a un beso. No creo que seas una mierda o una puta, no es que estuvieses con alguien…claro, Ewan se nos fue al infierno, pero ni que hubieses firmado un contrato hecho con sangre…y pues yo no te puedo reclamar ni nada, sólo decirte que espero que no tenga colmillos.-los celos le ganaban a su raciocinio pero trató de estar todo lo calmado que pudo. Es que en realidad no había nada malo con que besase a alguien, la había visto muchas veces hacerlo y por lo menos esta vez no fue un testigo ocular, lo que evitaba que le hirviese la sangre tras esa mirada amable.-
Sintió su abrazo como una avasalladora brida fresca, que le rescató una sonrisa esta vez más sincera, sintiendo en secreto que Frances era al menos suya en esos instantes, sabiendo que si bien era por pocos segundos ella pensaba en él. Quiso preguntarle si había besado a alguien que conociese él o si fue algún desconocido, quizá había sido Dylan y no pudo decir que no lo hubo sospechado; quiso preguntarlo pero no lo hizo, no tenía el valor como para lidiar con una imagen mental más fidedigna que la de ella con una sombra, al menos no en ese instante que no quería arruinar. Era un gran cobarde seguramente, pero no le importaba si eso le dejaba mantener esa sonrisa un rato más.
-Oye, ya cálmate…-le dijo levantando su rostro con un par de dedos para poderlo ver, intentando que no se viese muy semejante a una escena de novela que ya de por sí escuchaba algún cuchicheo a su alrededor, y no es que le diese vergüenza pero creía que era mejor darle a ella una imagen menos femenina de él, un poco más dura y que de seguro no creería al conocerlo desde hacía tanto. Al menos esperaba no llegar al colmo de la extravagancia romántica.-Te creo, no necesitas un carajo más de faldas de monja para que te quiera, si te he visto casi cortándole las pelotas a más de diez y luego de terminarles antes de que asimilase que estabas con ellos; no lo digo como algo malo, sólo que a estas alturas no hay algo que pueda joder las cosas. Ya te vi todas las mañas de loca, Burroughs.
Un beso en la frente fue con lo que cerró ese asunto, antes de soltarla con suavidad para seguir caminando, no veía para qué seguir dándole vueltas al asunto si para él era sumamente simple el que quererla no estuviese limitado por sus conductas pasivas. Tuvieron que bajar las escaleras movedizas una sola vez hasta que llegaron al primer piso, cerca del Hall de Entrada y ya ahí le hicieron cosquillas a la pera que estaba pintada en el bodegón que resguardaba la entrada al templo de la comida. La dejó pasar primero y luego siguió él, al entrar miró a muchos elfos trabajando sin cesar, unos lavando platos de forma mágica, otros cocinando en enormes ollas que estaban al fuego y un par al lado de un horno envejecido del que acababan de sacar pan recién horneado.
-¿Ya comiste? Debes ser honesta, lo juraste. En mi cabeza lo hiciste. ¿Qué quieres comer?-avanzó en la búsqueda de un plato que le facilitaron los elfos y puso tres panes medianos allí, estaban calientes pero aún así partió uno y se metió el pedazo a la boca, quemándose un poco pero tratando de disimularlo. Le acercó el plato esperando que comiese algo y no notase sus ojos apenas llorosos por la quemadura de su lengua. No sabía si pedirles el alcohol directamente a los elfos o ponerse a buscar, así que su mirada iba de un lado a otro esperando alguna pista.-¿Les pedimos todas sus provisiones sin ascos por amor a la buena conducta?-creía que comer o beber aligeraría el tema, pero nuevamente se encontró mirándola, o más bien admirándola como si nada hubiese más intenso que su rostro.-
Frances Burroughs - October 13, 2011 04:53 PM (GMT)
No podía creer lo que escuchaba, era como irreal. No en un mal sentido, no porque no le creyera o porque pensara que eso no era posible, pero el hecho de que la confortara de ese modo y que le dijera que no se azotara con un látigo de siete picos por la manera tan infantil y estúpida con la que estaba manejando las cosas era más de lo que hubiera podido pedir. Había tenido miedo, de que eso fuera la gota que había derramado el vaso pero no. Y sinceramente no tenía ganas, por primera vez, de probar hasta donde el vaso se derramaba. Tal vez Dave podría decir que no era necesario pero de todos modos ella ya había tomado una decisión silenciosa, la de dejar de comportarse como una chiquilla, si bien en algún punto volvería a ser la misma, al menos no lo volvería a hacer buscando cosas que obviamente no iba a encontrar.
Se dejó guiar sin hablar, pensando en todo eso y en lo bien que se sentía de verdad que supiera las cosas y que ella no se lo hubiera guardado para pretender que era una chica modelo o que no estaba haciendo idioteces solo para quedar bien con él porque eso sería mentirle y con él, justo con él, era precisamente lo que menos quería. Que lo pensaba de verdad, aunque probablemente Dave no le creyera, la posibilidad de que tal vez no pronto pero en algún momento, el recuerdo de Ewan se transformara en la manera en la que ahora la invadía para convertirse en algo que la dejara vivir de nuevo, no porque hubiera firmado con él nada con sangre-por decir algo- sino porque de todos modos era difícil para ella todavía no pensar en él de ese modo y cuando eso ocurriera, la posibilidad de que le tomara la palabra a Dave para cualquier cosa era muy alta, a pesar de que siguiera teniendo ese estigma de que lo terminaría lastimando con sus estúpidas locuras, con su personalidad vulnerable y sus malos modos.
Cuando llegaron a las cocinas de inmediato el ambiente “familiar” la hizo sonreír un tanto. Siempre había sido de las encargadas de robar comida para las fiestas y una noche con Hayes había encontrado unos vinos como de la cava personal de Levine que seguramente todavía quedaría una botella por ahí, aunque no recordaba bien donde los habían encontrado porque estaba drogadísima.
-No, no he comido, me quedé en la biblioteca horas y se me saltó la hora de la comida. De hecho a eso iba cuando te encontré y pensé que era más importante interceptarte que comer. Al final sí que lo fue.
Tomó asiento en una banca alargada que tenía dispuestos un montón de lo que parecían chuletas o algo así, como para la cena. A veces no sabía como era que no había altos índices de obesidad en Hogwarts, con las tres comidas abundantes que les daban como locos. Notó que se había quemado y ladeó un poco el rostro para mirarlo no como una madre ardiente sino como si estuviera presenciando una broma.
-¿Te quemaste, tonto?
Amplió su sonrisa como no lo había hecho en todo ese rato pero eso también fue porque la manera en que Dave la miraba había cambiado de forma radicalmente distinta, al menos ante sus ojos, significaba otra cosa.
-Pídeles una botella de algo fuerte de buen modo. Son lo más amable que puede haber y no te pondrán peros, de verdad que son unos soles. Solo sé un poco persuasivo, pero a la vez firme, como que tú eres el jefe y no te pueden negar nada.
Tenía más cosas que preguntarle pero esperaría a que hubiera aunque fuera vino para cocinar de por medio. Mientras tanto, el soplaría a los bollos para no quemarse y daría el primer bocado en horas.
Dave Rayder - October 16, 2011 06:29 PM (GMT)
No era muy dado a la depresión o al caos, su máxima tristeza la había sentido con la muerte de Annie y había estado -hasta hacía un mes y algunas semanas- tomando unos opiáceos para eso, pero estaba seguro que de haber terminado esto en el alejamiento inminente de Frances no podría haber seguido sin los fármacos; no por morirse por dentro y el inicio de su declive, si no porque finalmente más allá de cualquier atracción o cualquier sonrisa nerviosa causada por los nervios. Buena parte de la superación de lo de Annie había sido gracias a ella, además que a esa edad y con todas las cosas que acarreaba por ser una paria muertadehambre, eran pocas las personas con las que se sentía totalmente cómodo y no por avergonzarse de sí mismo si no por aburrimiento o falta de ánimos para entablar alguna conversación superflua; seguramente todo eso que nada tenía que ver con sentimientos amatorios era porque con ella había logrado vivir cosas cuando aún eran bastante jóvenes, niños en realidad, cuando era menos difícil percibir a la gente por eso y no por las fachas o los galeones.
Con todo y lo que podía acarrear, se sentía muy bien pese a que no llegaba a comprender del todo si lo que sucedía terminaría por favorecerlo o no. No mentía cuando dijo aquello de que no le importaba si se besaba con alguien más pues habían sido ya tantas las veces que la había visto haciendo eso, que había buscado una excusa que terminó por creer, una excusa que finalmente le había ayudado a sobrepasar los antojos amorosos de ella, las fiestas desenfrenadas en las que él estaba más con el grupo de los renegados que con el andar popular, deseando otra música y bebiendo mientras que ella se codeaba con los chicos llamativos de la escuela por esa aura de inexpresable encanto que poseía la Slytherin.
-No, claro que no..-dijo tan claro como pudo pues no quería sonar tan ridículo como estaba seguro que se había visto en todo su intento de mantener la comida caliente en su boca. Es que era un caos tras otro, no podía mantener siquiera la mirada indiferente o lograr alguna pose llamativa para aumentar su atractivo, estaba seguro de que ni aunque su vida dependiese de ello podría, llevaba aquello como una gran banderola que representaba su existencia risible, y era más que seguro que de tener más aprecio por la opinión ajena estaría avergonzado de su naturaleza crítica.-
Le alcanzó el pan que tenía cerca para que comiese algo además de las chuletas y se quedó a un lado, bebiendo zumo frío como si fuese algo casual y no una necesidad generada por el ardor en su lengua. Al menos eso era algo en lo que enfocarse mientras buscaba comprender todavía a medias lo que iba aconteciendo, es decir, sabía que le había ya confesado todo y que ella debía estar analizando eso en su mente todo aquello para asimilar el vómito verbal que ni siquiera había llegado a su auge, pero por lo menos no se había asustado ante la idea general, eso era algo de lo que alegrarse. Terminó de beber su zumo y con una última sonrisa a la muchacha se fue a buscar a algún elfo que pareciese incluso más amigable que todo el resto; todos lo llamaban ‘joven’ o ‘señor’ aunque de seguro nada en él inspiraba tal formalidad, así fue que llegó donde uno que parecía algo más desocupado que el resto y entonces él sería el elegido para proveerlos.
Tal y como le había dicho Frances trató de ser persuasivo y firme a la vez, sin saber exactamente como pero al menos sabía que no le romperían un plato en la cabeza si no lo lograba. Se acercó entonces, determinado a obtener lo que buscaban, frunciendo un poco el ceño como tratando de no parecer el mismo monigote risueño que muchas veces se veía por los castillos, estaba seguro de que ellos lo habían visto en sus peores momentos, montando bromas de bajo calibre y haciendo mil cosas que harían poco creíble en ese instante. Sin embargo la amabilidad de los elfos fue mayor a su pobre intento de ser un hombre rudo e imponente, no se rieron pero estaba casi seguro de haber percibido una sonrisa en quienes lo escucharon pedir con voz algo más gruesa una bebida fuerte, con prisa, por favor. ¿Quién pedía así las cosas? Pero fuese cual fuese el caso, en unos pocos segundos le entregaron dos botellas, ambas frías y con etiquetas que hacían parecer que su precio no era algo muy accesible al común denominador de los alumnos de Hogwarts.
Botellas en mano y agradeciéndoles a los elfos que ahora se deshacían en humildad por haberlo ayudado, se fue hasta donde estaba Frances para ponerle en frente ambas botellas.
-Ya tengo lo que nos pidió Flitwick, de seguro esa fiesta en la sala de profesores será una bomba…-y es que estaba algo nervioso y era malo mintiendo, pero igualmente tenían ya lo que buscaban y Frances había comido. Robó una chuleta con la mano y se la metió a la boca casi íntegra para luego terminar el pedazo que le quedaba en pocos segundos. Como las botellas ya estaban en la mesa se fue a lavar las manos y se secó con uno de los manteles que los elfos le alcanzaron al instante.-¿Nos vamos? Todavía quedan cosas embarazosas que te debo confesar y todo eso que contarás en tus pijamadas, a tus amigas, ya sabes que puedo ser muy ridículo. ¿Fue a Ian?-lo último hacía referencia a quién había besado ella, no lo había siquiera preguntado de forma clara pero es que prácticamente esas palabras habían saltado de su boca.-
Frances Burroughs - October 16, 2011 08:17 PM (GMT)
Lo siguió con la mirada mientras iba a pedirle a los elfos que le dieran provisiones aptas, sonriéndose e inclinando un poco la cabeza para no perderlo de vista mientras llevaba a cabo el acto maquínico de comer bollos y chuletas solamente porque su cuerpo pedía alimentarse de manera natural, siempre había sido de buen comer pero últimamente le costaba un poco más de lo normal acordarse de que tenía que hacerlo. Amplió su sonrisa cuando alcanzó a escuchar la manera en la que pedía algo fuerte y esperó paciente a que los elfos hicieran lo suyo, seguro sin poner resistencia porque Dave no lo había hecho nada mal.
Se le quedó mirando a él en vez de revisar las botellas pensando que si había alguien con quién podría tener algo de verdad después de lo de Ewan, tenía que ser él y sin embargo, le daba miedo que de verdad se cumplieran sus profecías, porque no por nada incluso los más ecuánimes como Immëndorff terminaban prefiriendo dejar las cosas con ella porque era de verdad insufrible. Y tenía miedo lastimarlo y tenía miedo terminar siendo la más molesta de las chicas con las que hubiera estado. Necesitaba un extraño equilibrio, necesitaba a alguien que, aunque sonara extraño, la controlara porque de otro modo solía ser una hija de puta sin remedio. La otra opción era controlarse a ella misma y cuando aprendiera a hacer eso, seguramente estaría lista para estar con él –con quien fuera- dejando atrás todos esos aires de niña histérica que nunca terminaba por saber bien qué era lo que quería.
Dejó de pensar en eso solamente por lo de Flitwick, que sabía por experiencia que una vez que los elfos te daban las cosas les importaba muy poco qué era lo que se hacía con ellas, pero le encantó el detalle de que se inventara algo de la manga por si acaso. Se sacudió las manos, se levantó y también se las lavó antes de emprender el camino para afuera soltando una risa cuando le decía de las pijamadas aunque la única con la que solía hacer esas ridiculeces de vez en cuando era con Esmerée y frunció los labios al recordarla pensando que nunca jamás iba a comer de los pastelillos prodigiosos que siempre llevaba en su bolsa, sin embargo esa sensación se contrapuso con las snitches en el estómago de pensar que todavía había más cosas que confesar y como una montaña rusa –aunque ella no supiera bien de ellas- de emociones, abría mucho los ojos y negaba efusivamente con la cabeza cuando le preguntaba si había besado a Ian.
-¿A Ian? ¡No joder! ¡como crees!
Que no fuera a su mejor amigo de la vida a quien había besado no hacía menos complicado el hecho de que se hubiera vuelto loca con la gente de pronto. Se mordió los labios y volvió a negar con la cabeza, seguramente era más bien una treta o un disfraz porque si hubiera sido Ian, él ya lo sabría o eso pensaba ella. Debía ser una manera velada de preguntar a quién había sido, tenía que ser eso.
-No, ¿en qué momento? Además ya sabes que lo odio, no voy a besar a quien me engañó, ya sabes…
Bueno, esa versión era de ella y de Kristján, aunque nunca había dicho a bien que su información acerca de la infidelidad de Ian provenía del islandés, ella se había limitado a creerle a Kris y a cortar y gritonearle a Ian hasta que se quedó afónica sin dar oportunidad de escuchar razones de nadie. No estaba segura de querer decirle a quién había besado ni con quién había estado luego de lo que había pasado con Ewan porque si lo pensaba, en la lista y tal, sonaba hasta ridículo. Si estaba hecha una menuda idiota, de eso no había duda.
-No sé, ¿qué más da a quién haya besado?
Fue su única lánguida excusa para no decir nada. Frunció el ceño y caminó para salir al hall con dirección a los terrenos porque sentía que necesitaba mucho aire libre en ese momento, porque el nerviosismo que seguía ahí presente la estaba medio matando.
-Es decir…joder, justo después de que te digo que voy a ser honesta me niego a decirte esas cosas ¿lo ves? Me contradigo yo sola y…no sé. ¿De verdad te importa saberlo? ¿No podemos dejarlo así?
Le acarició un poco el brazo, aunque su caricia bien pudo pasar desapercibida y luego bajó la vista mirando sus propios pasos. Sentía que lo estaba echando todo a perder y no encontraba la manera de salvar las cosas, aunque realmente las quisiera por encima de cualquier otra cosa.
Dave Rayder - October 16, 2011 09:28 PM (GMT)
Escuchó lo que ella le decía, con una botella en cada mano y agradecido de que no se resbalasen pese a la poca atención que les prestaba. A quien escuchaba con exacerbado esmero era a Frances, tratando de convencerla de algún modo y sin decirlo en voz alta de que le dijese el nombre del susodicho, no porque fuese a ir a reclamarle a quien la hubiese besado o porque eso significase una diferencia, era sólo porque sentía que debía saberlo…o tal vez no saberlo, sólo quería saberlo. Necesitaba, quería; no estaba seguro. Ya ni siquiera sabía lo que quería, estaba seguro que esa noche terminaría hecho un acumulado de sensaciones fuese cual fuese el final del día, pero por cursi que sonase y que era muy en el fondo, al menos ese cúmulo de cosas tendrían el recuerdo de la atormentadora sabiendo todo lo que hasta la fecha no le había dicho. Dave Rayder era un pobre idiota.
Ni siquiera le gustaba el estar barajando nombres en su mente, al menos no fue Ian, a él sí podría romperle algo antes de que lo hospitalizaran por la paliza que de seguro le daría el Ravenclaw. Frances le había hablado de la supuesta infidelidad de Ferguson pero Dave –a pesar de su clamor por el chisme- nunca indagó demasiado en eso, sabía de los constantes pensamientos bajos y sexuales de su mejor amigo, por lo que no dudó en que aquello fuese cierto y tampoco lo cuestionó llegado el momento, a pesar de sentirse un poco mal por no haber hecho lo que cualquier otro buen amigo haría ante alguien que engaña a una de sus mejores amigas, finalmente estaba sólo feliz de no tener que pasar las tardes de los sábados con ellos a sabiendas de que el pensar en ella como había hecho desde hacía tiempo no era en ese momento algo más espantoso por los infernales celos hacia su amigo o por mirar a la novia del mismo.
-No importa, no importa…-y no importaba porque si importase importaría mucho, porque si dejaba que eso cobrase la importancia que creía que tenía podría llegar a explotar. No, no importaba ni tampoco importaría por el bien de las cosas, por conservar esa tranquilidad que parecía haber a pesar de la tensión constante. Quiso, pero no pudo mantener por mucho tiempo la sonrisa que le había dedicado hacía poco.-
Era una mierda el mirarla y no saber si la próxima vez que se la cruzase, cuando supiese todo lo que de seguro terminaría diciéndole, tendría el valor de estar tan cerca de ella sin sentir que invadía la intimidad de la Slytherin por no pertenecer en lo absoluto a ese chiste privado que parecía definir su relación pues algo lleno de lógica no era. Ni él mismo se veía compartiendo con ella una amistad de segunda mano, pero así había terminado y con incertidumbre incluida, sin ya un camino correcto o seguro; pero por mucho que mellara en él el valor que se sentía tan vaporoso en sus labios a cada palabra que le decía, era esa adrenalina mal elaborada lo que siempre le había dado el empuje necesario para hacer las cosas.
Caminó con ella sin decir nada más en un rato, hacia los terrenos para finalmente caminar hacia el bosque sin llegarse a internar allí; como era un día bastante agradable todavía había gente por allí y no tenía ganas de irle dando vino a quienes o tenían nada que ver o estar con alguien escuchando lo que le iba diciendo a ella cuando por ratos ni él mismo quería escucharse diciendo esas palabras.
-Pues bien, ya llegamos. Se ve prometedor, ¿verdad?-suspiró, mirándola al tiempo que alzaba ambas cejas como gesto amistoso aunque no le salió demasiado bien. Dejó una de las botellas sobre las hojas secas que ya habían comenzado a caer mientras que la otra la tomó con ambas manos para luego de sacar el papel protector, desprender el corcho con un simple hechizo. No usaba en ocasiones casuales su varita, pero se sentía un poco incómodo y supuso que el vino aligeraría la carga. No lo mataban las ganas de saber quién fue, si no el miedo que lo perseguía cada que pensaba en si sería suficiente para ella cuando tenía prácticamente a más de medio colegio tras su simple sombra.-No sé mucho de vinos pero se ve bien. ¿Le quieres dar el primer sorbo? No sé qué decir ahora la verdad, así que me da tiempo de ordenar ideas y eso. Lo único que se me ocurre es preguntarte si recuerdas totalmente claro lo que sucedió en tu casa aquel día que tu madre me vio casi desnudo corriendo contigo por entre sus gardenias, pero no suena muy bien eso, creo. Qué sé yo.
Frances Burroughs - October 16, 2011 10:20 PM (GMT)
Al menos era ganancia no sentir que el silencio que hubo entre ellos en el trayecto hacia el spot elegido, cualquiera que este fuese, se volviera incómodo por todo lo que estaba dicho hasta el momento. De todos modos seguía enfrascada en su introspección pero parecía más empecinada que nunca en encontrar sus propios defectos, algo que no le había pasado nunca antes, tal vez porque nunca antes había tenido la necesidad de no ser tan imperfecta ante alguien en ningún sentido, pero ¿por dónde empezar a ser mejor persona cuando todo lo que hacía, guiada por nada más que por sus instintos parecía llevarla siempre a lo contrario? Tenía que detenerse ya, por la magia. Interrumpió sus pensamientos cuando escuchó su voz y miró a su alrededor para ver a donde habían llegado.
-Sí, se ve prometedor…
Aquella era por mucho la frase más ambigua que había soltado nunca y al darse cuenta de que parecía distraída se apresuró a mirarlo y sonreírle con poco esfuerzo. Se sentó sobre otro montón de hojas secas solamente para verse muy infantil cuando se fue hundiendo entre ellas, porque no servían particularmente para ser silla y se le quedó mirando más mientras abría para ella. Parecía inspeccionarlo; sus movimientos, sus gestos y hasta el sonido de su voz en ese momento era muy importante. No era tampoco como si le estuviera haciendo una prueba sino más bien como si lo estuviera mirando diferente, como un nuevo reconocimiento de detalles que antes podrían habérsele pasado por alto.
Alargó la mano para tomar la botella y efectivamente, darle el primer sorbo. No estaba nada mal, pero no era tampoco el vino que había robado que parecía de la reserva especial de Levine. Le dio un segundo sorbo antes de pasársela a Dave para que él también bebiera si es que necesitaba de eso para poder seguir hablando o lo que fuera. Se le había pasado estúpidamente por la cabeza si es que el Gryffindor había intentado olvidarla con alguien más en algún momento, como si acaso tuviera algún tipo de derecho por saber eso. Frunció los labios al pensarlo y decidió que no lo diría porque entonces comenzaría a sonar precisamente como no quería: como una loca.
Se sonrió un poco más por el recuerdo de su madre poniéndole una de las regañizas de su vida por el desastre que había en su preciadísimo jardín –no tanto por el asunto de la desnudez, cosa rara- pero desvió la mirada cuando le tocó ponerse a hacer memoria, aunque eso no era necesario porque recordaba lo que recordaba y eso no había cambiado en todo ese tiempo, no era como si le hubiera llegado un flashback iluminador.
-Sólo que nos besamos, que nos besamos muchísimo y bebimos muchísimo más. No recuerdo más…solo, ya sabes, cuando despertamos, lo que parecía…¿Tú te acuerdas bien de todo?
Que parecía que se habían acostado, sí, pero tenía una laguna mental enorme, que lo de Kris era reciente, que había bebido como nunca antes y que nunca entendió porqué no se había atrevido a hablar más profundamente del tema con Dave después, cosa que ahora parecía demasiado primordial a su modo de ver, de esas cosas sí que se acordaba bien.
Dave Rayder - October 16, 2011 10:52 PM (GMT)
Tomó la botella y sintió el primer trago como algo sumamente gratificante, que lograría quitar de su garganta esas sensación de ser casi áspera cada que decía una palabra. La escuchó de nuevo hablar, sintiéndose un iluso con una sonrisa más grande de lo que su rostro podía contener. No sabía si era el momento o no, tampoco si era algo que ella encontraría extraño por estar ambos hacía unos momentos serios, sobretodo Dave que acababa de sucumbir ante un ataque de celos malsanos que nada de bien le hicieron a su mente, la cual debería mantenerse por lo menos estable o eso creía él, no por alguna razón en especial, sólo porque sí, porque así parecía más saludable.
Era como si sus dieciocho años no le hubiesen enseñado nada, ni siquiera a tratar a alguien que le gustase, o por quien sintiera cosas más fuertes como era el caso con Frances. Con la mayoría de sus ex novias no se llevaba más y la única aventura sexual que había tenido en su vida fue con Katherine Holt, no es que fuese mojigato pero en realidad no le gustaba estar metido en esos juegos porque quería más una relación de verdad, algo que no fuese de hacer el desayuno al día siguiente para no verse más, le gustaba el poder ser alguien importante para alguien y saberlo. Probablemente por todo eso lo de haberse acostado o no con Frances le había carcomido la mente más que cualquier otra curiosidad de rutina.
-Más o menos lo mismo, nunca supe si pasó algo más entre nosotros. Ya sabes, otra cosa…recuerdo que nos besamos y comenzamos…a, pues eso, con las manos y ya, creo, no estoy seguro…pero no mucho más, el resto sería puro invento.-nada era concreto, pero recordaba haberla tocado un poco, o eso había llegado a su mente entre las escenas desconectadas de la noche anterior, justo en medio del miedo de que de haber llegado a mayores alguien los hubiese escuchado o de que si finalmente todo su temor era cierto, haberlo hecho sin protección y enterarse de forma inminente que fue cierto por algún embarazo no deseado o algo similar. Su mente trabajaba en exceso cuando era atacado por el miedo.-No me gustaste por eso. Creo que no me gustabas ahí, o no sé. Es que no es que me haya aprovechado, eso quiero decir, pero no sé cómo. Supongo que me gustabas porque te besé, soy como de inicios de siglo para esas cosas…pero no sé. Da igual, ¿no? No sé, es lo mismo porque nunca hablamos ni hicimos nada.
Bebió otro trago del vino antes de pasárselo a Frances de nuevo. Suspiró sin saber mucho más que decir, le quedaba mucho, por supuesto, pero todavía no llegaba a ese punto en el que era suficiente la ayuda del vino como para exponerle todo sin un mínimo de cuidado, sin prevenir las miles de repercusiones y pudiendo verla a los ojos después de eso. Pero para algo tenía el valor, no para confesar pero sí para preguntar, era algo que concernía a Ewan y el momento jamás sería bueno, así que ese no podía ser peor que cualquier otro. Sacó con un par de dedos los pequeños insectos que comenzaban a caminar por su brazo y se acercó a ella, sentándose también sobre las hojas y más cerca de lo que él consideraba adecuado, obligándose un poco.
-El día que hicimos aquello con las baquetas y las ollas, fue entrando más al bosque, ¿recuerdas? Pues…ese día casi te lo digo, y se me quedó algo, que puede ser una gran estupidez, o no. Cuando te dije que huyéramos juntos en un momento me miraste, y fue como si estuviese a punto de decirme que sí. Me miraste…como yo te miro.-¿cómo más explicárselo? Para ella no debería ser ningún misterio que él la miraba casi con adoración, como enalteciendo su presencia; ella no lo miró con esa intensidad pero sí con algo que no se ve en los ojos de alguien cuando mira sólo a un amigo.-Ah pero olvídalo, ¿aportas algo a la tertulia de la desfachatez?-sí, era un modo de huir de la situación ya no por miedo a que le dijese algo si no porque luego de aquel momento fue que llegó Ewan, y eso todavía estaba demasiado fresco. Pero hecho estaba. Quería besarla, pero si hubo alguna oportunidad, el rememorar esa ocasión lo había dejado ir, o al menos lo había aplazado.-
Frances Burroughs - October 16, 2011 11:44 PM (GMT)
-Bueno, si nos besamos ten por seguro que tú también me gustabas a mi…en ese momento y después, aunque nunca dijera nada al respecto, de todos modos no sabía qué decirte y luego vinieron vacaciones y lo de Ian y no sé, supongo que sí, que al no hablarlo lo dejamos ahí y da igual...
Se encogió de hombros y lanzó un hondo suspiro, buscando la manera de mirarlo a los ojos solamente para que tuviera bien claro que aunque a veces hacía locuras solo porque sí y aunque se le pudiera atribuir en un alto porcentaje su proceder a las borracheras que se cargaba, era un hecho que Dave le había gustado mucho en ese momento y que si lo había besado no había sido solo porque sí o por curiosidad o por comprobarse algo a ella misma como muchas veces, sino porque lo había aprovechado en el buen sentido.
Lo miró a la expectativa cuando sacaba a colación el día aquél en que Ewan le había partido la nariz y todo había terminado de manera bastante rara y alargó la mano hacia la botella para darle un trago como si intuyera lo que iba a sentir y lo que iba a escuchar y comenzara a ponerse absurdamente nerviosa. Casi como si Ewan pudiera salir de entre los árboles otra vez aunque en esa ocasión seguramente se desmayaría y por razones bien distintas.
Le dolía hablar de él todavía, sentía siempre que lo recordaba dependiendo en qué sentidos y con cuanta intensidad que la nariz le cosquilleaba como si fuera a ponerse a llorar, aquél fue uno de esos momentos así que se llevó una mano al tabique de la nariz como si algo le molestara en ese punto y respiró profundo de la manera más discreta que pudo para terminar de escuchar lo que tenía para decirle.
-Estuve a punto de decirte que sí, en efecto.
Le confirmó, porque se le había pasado por la mente pero precisamente había sido Ewan y la devoción absoluta que le tenía aun cuando en esos momentos él no le había dejado nada claro respecto al futuro todavía, lo que la había detenido de hacerlo y sí, recordaba el momento exacto del que Dave hablaba porque precisamente esa había sido la razón por la que Ewan le había roto la nariz.
-…Ewan me dijo lo mismo, que había visto la manera en que te había mirado, como si fuera a besarte o algo así.
Recordaba sus palabras a la perfección, incluso podía reconstruir el momento de manera literal en su mente sin que le costara nada de trabajo hacerlo. Frunció los labios y luego los mordisqueó con nerviosismo y lo que estaba a punto de responder sería más o menos lo mismo que le había respondido a Ewan en aquella ocasión.
-Fuiste el primero que me ofrecía algo y con él no tenía nada claro o más bien, sentía que no estaba claro porque él no me había incluido en ningún plan todavía o más bien…ach…más bien yo quería que me dijera las cosas literalmente como si fuera una estúpida.
Al final Ewan había terminado siendo lo más literal del mundo. Lo dicho, era un auténtico desastre con esas cosas, incluso lo había sido con él también aunque había sabido como cuadrarla- no siempre de las mejores maneras- miró a Dave y le sonrió con algo de tristeza.
Dave Rayder - October 17, 2011 01:16 AM (GMT)
La pasividad de su tono hacía que no terminase de querer escucharla, que su voz no sonase tan bien como normalmente la percibía, incluso parecía algo externo a ella, como si ella sólo moviese los labios mientras que alguien más ponía palabras en su boca para que las recitase. No era algo trágicamente malo, pero en ese momento lo último que esperaba recibir era eso, no era siquiera relajante, lo exasperaba, pues era casi como si a cambio de todo el aneurisma que a él le causaba la situación ella por poco y le pedía a Bluster de ese té que solía tomar como lord en cada esquina.
-Vámonos. Carajo, sólo vámonos.-dijo tras darle otro sorbo al vino, levantándose rápidamente con el rostro duro pero sin poder evitar que se materializara el auguro de lágrimas en sus ojos, siendo apenas un color ligeramente rojo el que daba fe de su existencia sin necesidad de que se deslizasen por sobre sus mejillas. Ya se sentía impotente, como si la presión de llevar a cabo todo aquello fuese suya, como si nada más hubiese que hacer y un enojo en ese punto desbocado comenzase a apropiarse de lo que antes era la búsqueda de una paz que no llegaba, era una cosa o la otra.-No te estoy presionando, ¿entonces por qué no me dices nada? Me estás hablando sí, no soy sordo, te escuché, pero…respondes. No sé de dónde colgarme para darme las putas bolas para…mierda, para decirte que…que hagas lo que quieras.
Bebió otro trago y luego le pasó la botella para darse la vuelta y caminar un par de pasos repasando lo sucedido. No era el alcohol del todo, si bien mellaba un poco sus sentidos y le había dejado aquella sensación titilante en el estómago no podía culparlo por lo que ahora estaba sucediendo. Su enojo no provenía de algo que ella hubiese dicho o de lo que no hubiese dicho, era algo inevitable pues finalmente eran ya años que llevaba con todas las palabras dentro y sentía demasiada responsabilidad en el solo acto de hacerlas salir como para buscar un modo de iniciarlo por sí mismo, creía que las cosas fluirían un poco más y que se sentiría como algo casual pero era como si estuviesen en la boda de la hermana de Kovac todavía, cuando sentía cada músculo de su cuerpo presionando hacia adentro para dejar sin espacio a las palabras no dichas.
Se había alejado unos tres metros cuando volvió hacia donde estaba ella, con el rostro algo desencajado y moviendo los labios sin lograr que las palabras saliesen de forma natural. Regresó sobre sus pasos y se acuclilló a su lado sin decir nada, sin siquiera una sonrisa más que lo hiciese más amigable a ojos de ella, no lo intentaba ya. Sin dejar segundos sueltos ente cada una de sus acciones, tomó con ambas manos el rostro de ella, suave a diferencia de los rudos dedos de él, desgastados por tocar tanto la guitarra y por vivir con las baquetas siempre en mano; la besó entonces, sin preguntar o sin avisarle siquiera con los ojos, cerró los ojos esperando cualquier reacción mientras lo hacía, pero no se detuvo a esperarla, disfrutó más bien de lo único que parecía cuerdo para él en ese momento.
-Esto ya fue literal. ¿No has entendido que ya no hay algo que puedas hacer que me haga mandar todo a la mierda? Estás chiflada, eres una total neurótica de las que hay que medicar y te encanta ir repartiendo besos por ahí. ¿Y QUÉ? Si me vas a hablar así de calmado la verdad es que eres Ewan desde la tumba tratando de deshacer todo el amor de trovador que tengo por ti. Sí, dije amor, búrlate y tírame alcohol en los ojos como reprimenda.-no quedaba más para agregar, no tenía el aliento, al menos por el momento.-
Frances Burroughs - October 17, 2011 02:13 AM (GMT)
Se mordió los labios con preocupación solamente porque sabía que había metido la pata como siempre. No sabía cómo decir las cosas, no sabía cómo actuar cuando intentaba no dejarse llevar por sus impulsos sino más bien ser equilibrada, pero al parecer ambas cosas salían igual de mal.
Nunca lo había visto hablarle así y tuvo un montón de ganas de ponerse de pie y gritarle que las cosas no estaban siendo nada fáciles para ella, que todo el tiempo tenía muchas cosas que pensar y que todo lo que hacía quería decir que estaba dolida y que se sentía sola a pesar de todo y que en ningún momento había encontrado las armas ni las maneras con las que lidiar de verdad con todo lo que estaba pasando y que se equivocaba y seguiría equivocándose y que lo único que quería de sí misma para él, era no tener esos errores, pero que precisamente, no sabía cómo expresárselo.
Lo siguió con la mirada con un nudo en la garganta, por un momento pensó que no volvería por lo que le pegó un largo trago a la botella y estuvo a punto de levantarse para ir tras él aunque de todos modos no supiera muy bien qué le iba a decir y solamente estuviera guiada por la dolorosa necesidad de retenerlo pero lo vio regresar y se quedó tan inmóvil como la más grande de las tontas, apretando el cuello de la botella ante la expectativa.
Abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, excusarse o justificarse pero no pudo decir nada porque la besaba de pronto. Y le pareció como anestésico o más bien, como si muchas cosas se acomodaran en la cabeza de pronto, como bloques de colores que poco a poco iban encajando de cualquier manera. Le tomó la cara también solamente para encargarse de prolongar ese estado en el que todo cobraba sentido.
Cuando se separó de ella y le dijo todo eso sintió como su respiración se agitaba y no sabía si se estaba enojando o si simplemente era la adrenalina acumulándose en su cuerpo pero para no perder la poco sana costumbre que tenía cuando no sabía qué hacer, le soltó una bofetada si más y luego se abrazó a él, negando con la cabeza y la voz le salió quebrada porque estaba a punto de llorar.
-No lo entiendes, no lo entiendes, nadie me ha querido como tú, solamente él. Nadie, nunca sé que es lo que sienten por mi realmente en ese sentido cuando quieren besarme o cuando quieren cualquier cosa y sinceramente no me importa, me importaba lo que sentía Ewan y me importa lo que sientas tú y es todo. Pero precisamente por eso no quiero darte menos de lo que eso implica. Quiero que se cure esto, de la forma que sea, pero que se cure. Y…esta guerra, Dave, no me voy a ir a ningún lado, voy a pelear hasta que esto cambie o hasta que me maten, no puedo ir a ningún lado. No sé…no sé qué más decir, te quiero, te quiero de verdad.
Y ahí estaba, siendo ella misma, hablando desordenado, sintiendo de verdad que se le acababa el aire pero que podía mantenerse entera solamente porque él estaba ahí con ella.
Dave Rayder - October 17, 2011 03:05 AM (GMT)
Todo en su cabeza era un gran caos, y esa bofetada fue lo que finalmente lo hizo sentir en perspectiva, incluso sonrió pues esa era la Frances Burroughs de la que estaba enamorado hasta la médula. De ella, de esa que le rompería el cráneo sin pensarlo dos veces y que lucharía hasta quebrar su último hueso por cada una de las cosas en las que pensaba, incluso esa que amaba a Ewan porque esa era probablemente la faceta en la que más apasionada la había visto. No importaba que no fuese con él, sólo le gustaba verla enojada con una sonrisa escondida en el rostro.
-[olor=darkred]Perdón por besarte. No…no era una queja ni nada de eso. ¿No te has dado cuenta de que siempre…siempre te he mirado como idiota cuando gritas o cuando les hacías un escándalo a tus novios? Me encanta, porque soy un idiota en toda la extensión de la palabra que está loco por cada uno de tus arranques. Y…[/color]-suspiró sin poder evitar mirarla de lado, sin dejar de abrazarla.-Y sé que te tienes que quedar y pensar en él, pero supongo que seguiré igual de tonto por ti si alguna vez quieres..
La abrazó por algunos minutos más para luego alejarse sonriendo a medias, esperando que lo hubiese entendido y que no le quedase duda alguna acerca de lo que sentía por ella, que no pensase siquiera en el fondo de su enrevesada cabeza que él sentía algo alejado de todo lo que acababa de decir y de lo que le había demostrado en todo el tiempo que la conocía. Y es que podría esperar para siempre sin que ella le correspondiese, o eso pensaba él, pero ni aún así se lo diría porque le parecía demasiado como para revelar, además de que era de esas cosas que a veces sientes por la gente sin que eso signifique que debes irlo gritando, pues con sentirlo y demostrarlo es más que suficiente.
No quería engañarse pensando que ella lo querría como él a ella, que sería tan magnífico como por algunos segundos se dejaba creer. La miraba mientras una de sus manos tocaba tímidamente el cabello de la muchacha, le dio entonces un beso en la frente y se separó un poco todavía sonriéndole, esta vez con cada uno de los músculos de su rostro sintiéndose feliz, más feliz de lo que había estado durante toda la confesión fraccionada. Suspiró de nuevo, como un mariquita enamorado pero trató de disimularlo con un poco de tos para luego pedirle el vino con la excusa de que se había atorado con su saliva, sabía que no le creería pero algo de vino no le caía nada mal.
-Yo…debería decirte algo. Tú me dijiste que te has besado con alguien y no es nada malo como te dije, y no sé…debo decirte algo parecido, pero…pero me siento mal no diciéndotelo.-no tenía planeado decirle nada acerca de Katherine, es decir, ni siquiera sabía su apellido pero si bien le atraía no había sido capaz de no pensar en Frances la primera vez que la besó, aunque no pasó lo mismo mientras llevaron el roce a algo sexual; después de todo hasta ese día el tener a Frances a su lado sólo era una idea en su mente, nada que creyese posible.-¿Conoces a Katherine de Ravenclaw? Es…de sétimo, no…no sé su apellido en realidad. Pero…ella y yo tuvimos algo, más que besos y eso. Y no sé, es linda, supongo que fue por eso…apenas la conozco pero sucedió…y bueno.
Debía decírselo a pesar de que no fuese algo grave o eso creía, no le dijo que aún así ella era quien más le importaba pues era algo obvio a sus ojos, además no quería maquillar de ningún modo algo que simplemente debía decir, que no era algo que ella debiese combinar con alguna otra cosa. Supuso que no sería algo malo lo que pensase, le dio un sorbo más al vino y extendió la mano para acercárselo.
Frances Burroughs - October 17, 2011 03:44 AM (GMT)
-No me enojé porque me besaras…
Le pareció importante dejárselo claro, para que no evitara volverlo a hacer si le daban ganas, en parte, pero también para que no hubiera ningún malentendido de ese tipo, porque no lo iba a abofetear a él precisamente por besarla, a él menos que a nadie. Y lo tenía claro, no tenía ni siquiera manera de albergar dudas respecto a todo lo dicho y aunque por el momento lo que si no tuviera claro era qué hacer con eso porque no pensaba en términos de una relación con nadie y a la vez no quería lastimarlo de ninguna manera simplemente saciando sus apetitos carnales o algo parecido, porque lo quería de verdad. Era complicado, porque sentía la necesidad de hacer precisamente eso, de abrazarlo más, de besarlo para ver a donde los llevaba todo eso pero a la vez tenía miedo de que eso cambiara absolutamente todo el sentido.
Se mordió los labios de nuevo anticipando lo que iba a pasar y para ese punto ya debía tenerlos llenos de heridas poco atractivas pero no se detenía a pensar en eso. No supo porqué intuyó precisamente que iba a decirle algo como lo que le dijo por eso se removió un poco en su infantil asiento y lo miró atenta y respirando profundo porque ya se conocía, si empezaba a desarrollársele cierto sentido de posesión luego ni siquiera sabía como actuar sin parecer una demente que necesitara medicación como él había dicho, por lo neurótica.
Cuando le dijo que si conocía a Katherine de Ravenclaw abrió todavía más los ojos verdes y no supo si soltar una risa o qué porque la vida era irónica y extraña y pasaban las cosas más inesperadas siempre. No eran amigas del alma, se habían conocido comiendo como posesas un pastel en las cocinas y de ahí habían desarrollado una amistad si bien esporádica, si potente. La guerra había hecho que los grupos se marcaran más pero Katherine era de esas chicas importantes para ella, aunque no podría decir que la Ravenclaw lo recordara así, porque tenían tanto sin hablar que tal vez ya hasta se había olvidado de su nombre…
-Katherine Holt, es Katherine Holt. Y sí, la conozco, nos llevamos muy bien cuando no hay posturas políticas radicales de por medio. Y sí, es linda...
Se tomó unos segundos para meditar qué hacer, mirando hacia otro lado y pidiéndole con un gesto la botella de vino que él ya le estaba pasando, pegándole un trago bastante largo a la botella como decidiendo qué decir y meditándolo bien para no terminar diciendo estupideces. Se acercó a Dave para quedar de frente a él y lo besó de nuevo, esta vez mucho más pausada y paciente, como más consciente de lo que hacía que las veces anteriores.
-Supongo que está bien…es decir… fóllate a quién quieras, cuando quieras, no tengo ni una pizca de autoridad moral para decirte nada al respecto, te lo digo. Mientras tú y yo no tengamos nada definido respecto a lo nuestro, no quiero que…ya sabes, que te detengas si alguien te gusta, como ella. Solo…no me lo digas, soy celosa y aunque me contradiga tal vez no sepa cómo manejarlo y no quiero gritarte por los pasillos sin razón y que todo Hogwarts se entere de nuestros asuntos. Te quiero, te quiero y nos vamos a llevar esto con calma, pero tampoco quiero atarte a nada si yo misma estoy hecha una mierda.
Respiró profundo, porque ella misma tenía que creerse lo que decía.
Dave Rayder - October 18, 2011 05:14 AM (GMT)
Le pasó la botella tras el gesto que ella hizo y esperó los segundos que ella se tuvo que tomar para procesar la nueva información, estaba de más agregarle a eso todo aquel espectáculo de besos que se dio en la boda de la hermana de Emilian con quien esperaba no fuese una prima del gitano, sabía que ellos no se tomaban tan a la ligera esas cosas y lo último que hubiese deseado era crearle problema a ella por meterse a manosear y besar con el chico con piercings y pinta de malandro en uno de los puntos ciegos de la celebración; podía jurar que Frances lo había visto. Empezó a abrir la boca para buscar el modo de agregar eso de forma no tan frontal, con algo más de tacto quizá, pero no pudo decir una sola palabra ya que los labios de ella estaban ahora sobre los propios.
Ni siquiera se acercó más o trató de alargarlo, sólo cerró los ojos mientras trataba de disimular una sonrisa que no quería desparecer de su rostro. Nuevamente sentía la temperatura subir y pasó su mano un par de veces por encima de su rostro para comprobar si estaba sudando, y efectivamente esta vez un par de gotas de sudor iban cruzando por su frente, pero se deshizo de ellas rápidamente. La miró luego de que se separaran, esperando que algo bueno saliese de sus propios labios para al menos hacer algo más interesante el encuentro, pues se sentía sumamente torpe en esa ocasión, más aún porque normalmente era dado a las bromas y al festín verbal.
-No me quiero follar a alguien más, sólo…te lo dije porque bueno, estamos hablando ¿no? Es que…es raro, ni siquiera creo que esto vaya a llegar a algo. No porque no quiera, si no porque estoy tan nervioso ahora mismo que debo parecer tan entretenido como un bubotubérculo.-suspiró nuevamente, ya por enésima vez mientras la miraba y le besó la frente, dispuesto a dejar claro algo que pensaba que no había captado ella todavía; y si lo había hecho, no estaba de más volverlo a decir.-No me importaría que me grites por los pasillos mientras me golpeas con un cucharón, ¡y a la mierda todos! No me importa mucho lo que piensen, ya vez que soy bien escoria.-se permitió reír un poco y tomando ya por costumbre la botella le dio el último gran sorbo a la botella, terminándose el contenido.-
Se sentía no mareado pero sí con los pies algo más ligeros, tanto que luego de querer ponerse en cuclillas para mirarla de cerca y decirle algo que a los dos segundos ya no recordaba, terminó por caerse sin gracia alguna sobre las hojas pero sin que eso impidiese el buen golpe que se llevó, ya que si bien era otoño todavía no había una cubierta lo suficientemente gruesa sobre el suelo del bosque como para disimular las piedras que no faltaban nunca; todo eso, botella en mano. Como era de esperarse la botella se rompió pero no llegó a cortarse más que un poco el pulgar, cosa que le causó gracia por razones totalmente tontas.
-Siempre que he estado aquí contigo termino hecho un charco de sangre…-exageró en la mitad de una desmedida risa, mirando su pulgar por unos segundos.-Carajo, me gustas como mierda. No me importa ir despacio, aunque todo se termine cuando nos larguemos te besé hoy tres veces, o nos besamos…sí, eso. Fóllate a quien quieras pero dímelo, que peor me hacen ir pensando que fue al cuerpo inerte de Hammond…-dijo en medio de otra risa estrepitosa, ya hablando sinsentidos.-
Frances Burroughs - October 18, 2011 10:13 PM (GMT)
Se mordió los labios de nuevo sin saber muy bien qué responderle, porque no entendía porque se empecinaba en tener esa actitud de “creo que no pasará nada de todos modos” o “no creo que esto vaya a llegar a algo” lo que fuera como fuera que lo hubiera dicho, como si de una vez se diera por vencido y se conformara con que ella lo supiera y punto. O tal vez estaba demasiado acostumbrada a los que simplemente tomaban lo que querían así tal cual y por ello, eso terminaba por resultarle de lo más extraño. O tal vez el vino ya la estaba haciendo pensar cosas que no, que además lo habían bebido demasiado rápido o eso sentía. Y luego por otro lado, le decía precisamente que no le importaría soportar su neurosis lo cual la hacía cambiar de opinión respecto a lo que había pensado medio minuto antes. Y era un lío para ella tener que acomodar tantas ideas que se le venían a la cabeza y lo peor era que ya se había terminado la primera botella.
-Trajimos dos, ¿no? ¿o estoy alucinando?
Preguntó cuando notó que Dave había rematado la primera y miró para todos lados buscando según ella la segunda justo cuando pasó el accidente que la hizo reír y luego acercarse a él todavía con el fantasma de la risa como si eso hubiera servido para aligerar muchísimo lo que sentía por dentro y que comenzara a tomarse las cosas de mejor manera, tratando de no complicarse tanto la existencia.
Por ebriedad, tal vez, le tomó la mano en la que portaba el pulgar herido, quitándole con el propio la sangre que manaba no precisamente de manera estrepitosa, luego limpiándoselo con la playera que llevaba puesta de forma más dedicada aunque para curarle de verdad necesitaba un poco de alcohol cuando menos y finalmente se lo llevó a los labios, apenas acariciando la herida con la lengua para recoger lo que quedara de sangre. No era que fuera adicta al sabor a hierro ni nada, pero le había parecido lo más sincero cuidar de él aunque fuera de la manera más austera.
-Te quiero muchísimo.
Fue lo más sincero que se le ocurrió decir también antes de echarle los brazos al cuello y besarlo en la mejilla poniendo cuidado en no recargársele demasiado, especialmente porque estaban cerca de los cristales rotos de la botella. Por alguna razón tuvo la necesidad de aplicarle a los pedazos un reparo para que no siguieran los cristales rotos por ahí. Tal vez decirle eso no era suficiente para él pero ella lo decía muy enserio, además a sabiendas de que sus palabras no eran solamente el tipo de “te quiero” que se le decía a un amigo, aunque no estaba segura de si Dave podría interpretarlo así o no.
-Y no, nada de cuerpo inerte de Hammond, cualquier cosa que escuches prométeme que no la vas a creer hasta que yo te lo diga, ya sé cómo es esta gente. Me comprometo a ser totalmente honesta contigo, todo el tiempo, no te voy a mentir si me enfrentas, nunca, nunca, es una promesa enserio, con…sangre y todo…bueno con la tuya, pero es lo mismo, honesta como si me dieras poción de la verdad.
Dave Rayder - October 20, 2011 12:16 AM (GMT)
No podía evitar aunque quisiera el sentirse poca cosa, demasiado corriente y hasta inocente para ella, con muchas bolas para cosas que a ella no le importaban y muy pocas para entretenerla, para hacerla querer estar a su lado cada tarde porque se le ocurriese que nadie podría hacerla reír más que él. Se sentía un gran idiota pues esas cosas eran las que debían estarlo jalando hacia abajo, haciendo que se hunda cada vez más y más sin que aquello generase una reacción ventajosa de parte de Frances. Debía de una vez dejar eso o lo arruinaría sin remedio, pero el pensar eso lo hacía retomar la idea anterior de no ser suficiente y se convertía en un círculo vicioso.
Dejó de hablar por un rato para buscar desintoxicarse de todo aquello, de toda la mierda acumulada que afortunadamente se fue disipando de forma gradual a la vez que su sangre, como si el escurrir un poco su hemoglobina le ayudase a sacar el veneno de la desgracia autoimpuesta de su sistema. No esperaba que ella siquiera le limpiase el pulgar, menos con su camiseta; el que usase su propia lengua para terminar de limpiarlo lo desconcertó más que cualquier otra cosa, pero no sólo fueron cosquillas en la pequeña herida lo que sintió.
No esperaba la reacción que estaba sintiendo, aquella sensación curiosa que no se limitaba siquiera a su mano, pero la que se había alargado hasta alcanzar la parte media de su cuerpo, llegando hasta sus genitales sin que lo pretendiese. Podía sentir su sexo reaccionando ante aquel toque pero sólo trató de disimularlo sin que se tornase en algo evidente, no era el momento y mucho menos cuando ella le dijo que lo quería. Por supuesto que le gustaba y su mente había llevado imágenes controversiales a su mente, en las que la protagonista era ella y no necesariamente haciendo pasteles o leyendo pergaminos; pero escuchando en ese momento que lo quería no pensaba que ayudase su aumento de libido.
-Te quiero.-respondió con sinceridad, sin decir más porque en su mente pensaba en cosas que lo relajasen, que enfriasen su cabeza ya demasiado caliente por carburación propia. Probó hasta con Ewan bailando un vals con Ian, funcionó pero no del todo, no era ya algo tan notorio pero si uno se fijaba resultaba evidente. Maldita suerte, perras hormonas. Percibió el aroma de su cabello pero eso no fue una jugada en su contra, aunque para muchos pudiese ser un impulso, para él era sólo parte del paquete que se le adjuntaba a la adoración insana que podía sentir por ella, no como un obsesivo loco al que había que encerrar, si no como un ciego sin remedio que no encontraba ya más beneficio propio que el de ella, al menos cuando ella lo miraba de ese modo.-
Ella ya tenía la botella en su mano y esperaría hasta que bebiese para pedírsela, después de todo no necesitaba más desenfreno por el momento, comenzaba a sonar una canción ridícula en su mente y eso significaba que el alcohol empezaba a hacer de las suyas, llegando a robarse su estructura física para hacer con ella lo que el deseo más profundo en los baúles ocultos tras algún armario perdido de su alma quisiese. Escuchó otra vez lo que ella decía, era bueno haciendo eso, dejó que terminase y moviéndose un poco para no caer en el vidrio y no hacer que ella cayese tampoco.
-Te lo prometo. Pero no creas que no me volveré un loco, al menos conmigo mismo. Me….¿me perdonarías si te dejase? Es decir, no ahora, pero si llegase a ser demasiado. No soy tan fuerte como tú, hay cosas que sí me terminan jodiendo dentro.
Frances Burroughs - October 20, 2011 02:12 AM (GMT)
Debió ser una ¿suerte? que no se diera cuenta de lo que había pasado con las reacciones corporales de Dave por estar más enfrascada en su propio discurso sobre ser honesta que en cualquier otra cosa, de pronto ya ni siquiera le interesaba beber tanto como hablar, hablar y hablar hasta que se cansara o algo así. Ahora bien, era una suerte también porqué de haberse dado cuenta seguramente no habría sabido bien qué hacer en el sentido de que por alguna razón se contenía en lanzársele a Dave como una loca, como acostumbraba. Seguramente se debía precisamente a que con él se volvía pudorosa porque era el primer chico que le confesaba que estaba enamorado de ella y al mismo tiempo no le estaba metiendo la mano bajo la blusa.
Ese hecho para ella era una señal que no sabía cómo interpretar o más bien manejar porque era como si se contagiara o se contuviera con una especie de pudor al que no estaba nada acostumbrada, es decir, ella a la que tanto le gustaba soltar comentarios solamente para provocar, que en efecto, aprovechaba cualquier cosa para ganarse un beso de alguien que le gustaba, pero que a la vez siempre se esperaba a estar segura de todo o bien, a que terminaran por ser ellos los que dieran el paso definitivo. Y en cambio ahí, con él, entre ellos, eso era totalmente distinto, porque sí, lo había besado pero no se había atrevido a más, probablemente por no estar acostumbrada a ese tipo de proceder para nada.
-Oye vamos a movernos de aquí, me dan ganas de lanzarle un reparo a la botella pero creo que no me va a salir porque tengo algo de temblor en las manos. No quiero que sigas haciendo charcos de sangre en el bosque.
Le dijo tendiéndole la mano para que se levantaran, antes de contestar cualquier cosa respecto a lo que le había dicho, haciendo tiempo porque se lo estaba pensando enserio. Sonaba horrible pensar que alguien la dejara aunque últimamente era algo recurrente en su vida, podía empezar por Edwyn, por ejemplo, amigos de toda la vida para que terminaran cortando todo porque decidía ser purista y Frances solía ser muy categórica en eso. Sus padres la habían dejado y aunque más bien ella había tomado la decisión de no ir con ellos, en términos prácticos era lo mismo, Annelie y Agnes la habían dejado tiempo atrás y no era como si quisiera recuperarlas pero a veces no podía evitar pensar porqué las cosas se habían dado de ese modo. Ewan la había dejado. Parecía ser un verbo recurrente en su existencia y ella cada vez desarrollaba más una coraza para esas ocasiones en todas sus acepciones.
-Quisiera tener todas las respuestas y saber todas las maneras para lograr que no me dejaras nunca. Mejor aún, ser lo suficientemente fuerte y decidida como para llevar a cabo lo que sea necesario una vez que descubra como hacerlo. Porque no soy tan fuerte como crees…¿porqué te cortaste el cabello?
En su mente, por alguna extraña razón, le pareció correcto mezclar una cosa con la otra o tal vez su inconsciente había hablado por ella y la estaba obligando a evadirse un poco, a seguir huyendo a enfrentar las cosas por temor a salir lastimada otra vez.
Dave Rayder - October 23, 2011 04:23 AM (GMT)
Asintió, ya era hora de irse del lugar y probablemente terminasen despidiéndose en breve para que él se quedase mirándola fijo, no porque le mirase el culo o la viese con el simple afán de regocijarse con aquella figura que le gustaba tanto, era porque la iba a ver fijo esperando que voltease para sonreírle e ir con él a cualquier lado sólo porque sí, y porque ella tenía tantas ganas de estar con él como Dave tenía ganas de estar con ella, sólo pasando el rato sin intentar alguna treta barata para que sucumba al poco encanto que pudiese juntar o para que por piedad le concediese algo del amor que podía tener por muchos más.
Pero ya era suficiente de ir fantaseando por ahí, de estar pensando miles de cosas mientras ella sólo debía estar harta de tanta tensión, es que aquello no cambiaba nada y nada que hiciese haría que las cosas fuesen hacia otro lado. Ella había sido muy clara y él lo entendía, sabía que nada más podía hacer; esa sensación de que el haberse inventado cualquier cosa para al menos conservar su secreto y la infame fantasía de que de decírselo ella le diría que lo quería a su lado lo tenía algo inquieto, como si buscase por algún medio hacerse con un giratiempo para lograr retroceder el tiempo y conservar su dorada esperanza esfumada.
-Porque estaba harto de todo, y no sé…siempre me dijeron que se sentía como nueva vibra al hacerlo, que era como cortar con cosas.-terminó riéndose un poco, sintiéndose una quinceañera.-Es una ridiculez, pero se siente más ventilado y puedo ahorrar unos buenos sickles con lo que no gasto en gel..-era verdad, sus gastos habían disminuido mucho y en ese momento que lo recordaba se sentía tentado a invitarla a comer o algo, una de esas cosas que jamás pudo hacer, siempre que habían ido a comer luego de una gran fiesta era a esos lugares de dudable higiene.-
No dijo nada más porque no tenía ganas de pensar en ello. No podía mentirle y estaba seguro de que en algún punto las cosas lo sobrepasarían, y es que por mucho que buscase creer que era algo por lo que debería esperar y en lo que quería creer…no lo veía como una realidad. No quería perderla de cualquier modo, podía vivir con ella a su lado como una amiga y viéndola con todos los chicos que quisiese ella tener a su lado, casándose y teniendo hijos con quien la hiciese feliz; él seguiría allí, pensándola, pero luego de haber escupido todo eso y a sabiendas de que nada hubo jamás del lado de ella que llegase a ser algo más concreto que un sentimiento que él ahora atesoraba, no estaba seguro de ser capaz de soportarlo.
Su madre decía que era mucho mejor haber querido, haber sentido, haber tenido y haber amado a jamás haber sentido nada; se lo dijo cuando hacía ya algunos años lo dejó una novia por la que pudo dar su vida de seguro, y se lo creyó, pero no por eso ahora su lado racional se accionaba para poder asegurarle del todo que siempre estarían bien las cosas. Podía esperarla y adorarla de forma casi sobrehumana, pero importaba demasiado ahora todo, porque no era más un amigo enamorado de ella en las sombras, el hecho de que ella lo supiese hizo que él lo asumiese también y el que fuese tan tangible lo hacía imposible de ignorar, a pesar de su costumbre de siempre estar en el lugar más calmado que su mente pudiese encontrar.
-Eres más fuerte de lo que crees, has vivido más cosas que muchos que nosotros, y ni la mitad hubiese soportado eso para después poder sonreír como lo haces. No te quiero dejar nunca, pero no quiero ofrecerte un juguete roto, no…no quiero darte algo menos de lo que mereces, a alguien que guarda cualquier cosa mala que pueda lastimarte en algún momento, que tiene dentro alguna mierda causada por los celos, decepción, tristeza o algo…¿entiendes?-le parecía que iba en círculos con ella en ese momento, sabía que ninguno de los dos quería alejarse pero ya no estaba seguro si alguno de ellos tenía al menos la mínima certeza de saber que no saldría lastimado al menos por algún lado.-¿A dónde quieres ir? ¿O quieres irte ya al Castillo? ¿Hay vino?
Frances Burroughs - October 24, 2011 03:13 AM (GMT)
A esas alturas creía que la fuerza a la que todos se referían era más bien puro instinto de supervivencia y que esas ansias por sobrevivir no venían precisamente de una fuerza descomunal sino de una necesidad primigenia más animal que cercana a la fortaleza humana. No sabía explicarlo bien, de todos modos lo cierto era que estaba bastante deprimida a pesar de todo lo que pudiera parecer y que los momentos en los que se sentía verdaderamente feliz eran contados y que en esos momentos lo único que quería era escapar de si misma y del mundo haciendo uso de cualquier cosa que tuviera a la mano. Desgraciadamente enamorarse aunque en ciertos aspectos podía resultar ser la mejor opción porque cumplía con todos los requisitos, ella solamente pensaba que solamente sería una manera de salir lastimada de nuevo y que además, le faltaba un tanto para acostumbrarse a la sensación de estar enamorada de alguien más que no era Ewan.
Lo había querido demasiado y lo seguía queriendo día con día de la misma forma, no era de extrañarse que tuviera un montón de miedo y lo dicho, no era tan fuerte, el miedo solía canalizarlo de las formas más estúpidas desde que era niña, el miedo se había traducido en agresividad, en lastimar a sus hermanos hasta sacarles sangre, en lanzarse al cabello de cualquier niña por la que se sintiera lo más mínimamente amenazada para jalárselo, en gritarle a sus padres que lo único que quería era alejarse de ellos, en gritarle hasta la muerte a todos los chicos que había querido más de lo debido. Solo Ewan había logrado mantenerla en sus casillas y ahora ya no estaba así que sentía que había perdido de paso un poquito el control sobre sí misma.
Tenía que recuperar todo eso antes de ofrecerse de manera tan contundente a alguien, más bien, antes de dejarse llevar por lo que sabía bien que podía llegar a sentir por Dave, porque a sus ojos no tenía ningún defecto posible como para no considerar quererlo de las maneras más rotundas, restando quizá ese que lo hacía repetir que sabía que nunca llegarían a nada a pesar de todo, ese que la confundía tanto. O más bien, tenía que dejar de lado ese miedo rotundo porque ahora se daba cuenta de que era su característica más inútil aunque a la vez no encontrara todavía como luchar contra ello.
Lo que era de verdad una desgracia total era que no supiera como expresarle todo eso con las palabras adecuadas, decirle “te quiero, pero soy una idiota” no bastaba cuando se manejaban cosas tan complejas y en ese caso, efectivamente, Frances quería manejar cosas que iban más allá de ella, ni siquiera se daba cuenta del todo de que estaba comportándose un poco como una auténtica hija de puta, un poco indolente o algo así pero era que no se daba cuenta, que se dejaba llevar por sus ansias un poco egoístas de protegerse a si misma de otro mal que la dejara completamente echa piltrafa luego de lo de que había sucedido.
-Si en el futuro estamos juntos me voy a encargar de que sea sin nada de eso, ni de tu parte ni de la mía. En serio, si se nos da la oportunidad…
Se interrumpió porque no supo como decirle que si se les daba la oportunidad iba a hacerlo muy feliz porque era precisamente lo que no podía cumplirle en ese mismo momento. Le sonrió sin terminar de hablar y se encogió de hombros ante las preguntas de a donde quería ir. Regresar al castillo no sonaba a buena idea, no quería volver a entrar ahí todavía.
-Solo lejos de estos vidrios, aunque sea movernos solo unos metros. A menos que ya estés harto de mí y quieras ir a encerrarte a la sala común, te propondría que escapáramos a cualquier lado fuera de aquí pero no sé…te digo que estoy como tomándome enserio lo que dijo Strong. Yo…que ñoña me estoy volviendo, entrando a clases y acatando las reglas, no me reconozco…
Sin poderlo evitar le pasó una mano por la cabeza, evidenciando lo de su nuevo corte.
-Me gusta mucho así.
Dave Rayder - October 26, 2011 10:46 PM (GMT)
Suspiró sin poder evitarlo, sintiendo que sacaba algo de toda la mierda que hubiese podido acumular bajo su propia piel en esos momentos. Era difícil pero no lo jodería, no jodería lo que hasta el momento tenían y le quedaban dos opciones, alejarse sin remedio o lograr de algún modo sacarla de su cabeza. No lograba encontrar en su mente a alguien a quien pudiese dedicarle todo aquello que le dedicaba a ella, y no sólo referente a canciones, si no a aquellas cosas imposibles de medir, a todo aquello que estaba dispuesto a dar por ella. Podía desechar todo aquello, pero sentía que si lo hacía terminaría sacando todo lo que llevaba dentro por estar ya tan relacionado con sus entrañas.
Sabía que podían haber mil cosas entre ellos, que se interpusieran y que la hiciesen cambiar de opinión respecto a lo que pudiese compartir pero no importaría en cierto punto, porque o bien confiaba plenamente en ella o quemaba cada ápice de amor que pudiese profesarle. Le había prometido no creer nada que ella no le dijese, pero eso era ir a ciegas tras el fantasma de lo que se dijese aquí y allá, esperando que se disolviesen mientras era inevitable seguirlos pues el tema del que se hablaba era ella, precisamente ella. Carajo, no podía culparla, el que él la quisiese y que le ofreciese el mundo si ella lo quería, no significaba que tuviese que corresponderle o contestarle, no era el deber de ella sentir algo, con lo que sentía ya era demasiado.
Ese último pensamiento lo calmó un poco, entendiendo finalmente que lo que él podía ofrecer no necesariamente era algo de vida o muerte, que ella no debía tomarlo, que podía no quererlo y aún así no tirarlo al suelo para destruirlo. Lo quería ya de algún modo y podía aferrarse a eso hasta que comprendiese muy en el fondo que no eran las cosas blancas o negras, hasta que fuese capaz de verla con alguien más sin imaginar que sus manos lo recorrían a él y que miraba su rostro en vez de estarlo haciendo con el muchacho que se hubiese robado su tiempo, su atención.
-Estamos juntos, de algún modo…¿no? Y si se da será todo, seré una garrapata ridícula y me odiarás, pero nos divertiremos. Y si no, deberás comprar una entrada a cada concierto de inframundo que haga…¿es un trato?-eso sí podía pedírselo, por lo menos eso.-
Estaban ya unos pasos alejados del lugar en cuestión y cuando ella dijo que sólo quería alejarse un poco de los vidrios sintió y se quedó pensando en algún lugar con el suficiente entretenimiento como para robarle una sonrisa estática por algunos segundos, una divertida, una que no fuese sólo generada por alguna broma, una que en realidad demostrase que era feliz. Recordó entonces la clase de CCM, no una muy grata por cierto, pero la mirada de Frances al ver a los hipogrifos era algo que no se pudo sacar de la cabeza en un tiempo.
-Mi sala común es una tumba, todos son tan empollones como tú.-le dijo bromeando, pero serio tratando de delatarse riendo, aunque no pudo mantener mucho tiempo ese semblante.-Podemos ir a ver Hipogrifos, me llevo bien con el guardabosques porque me deja tocar guitarra a veces en su cabaña…si quieres puedes darles de comer o eso, debe ser como hora de que coman. ¿No?-eso no lo sabía, pero no perdían nada; además que los hipogrifos debían comer como mil veces al día.-Es más fresco y me puedo despertar más tarde, que ni con hechizos se mantenía durante la noche…
Frances Burroughs - October 27, 2011 02:30 AM (GMT)
No se podía creer que su sala común fuera de verdad una tumba, eso solo se lo creería de lo de Ravenclaw y con mucho trabajo si consideraba quienes formaban parte de la última generación, no por nada la casa del león, para beneplácito de su propio jefe de casa, iba en último lugar en el conteo de puntos aunque muchos ya ni se preocupaban por ver cómo diablos iban esos relojes. Sonrió ante la broma y negó con la cabeza mientras le daba un empujón por decirle empollona aunque ella misma hubiera dado a entender eso momentos antes diciendo que estaba convirtiéndose en una chica responsable.
Cuando le comentó así como si nada que podían ver Hipogrifos, en cambio, se le iluminó muchísimo el semblante, como cuando de más niño te dan el mejor regalo del mundo en Navidad o algo así. Le encantaban esos animales aunque a veces hubiera mala suerte con ellos –o más bien no mala suerte sino que simplemente se les daba la gana no considerarte digno y no quererte lo suficientemente cerca- y tal vez precisamente era esa especie de soberbia velada lo que tanto le gustaba de ellos. Se rió bastante cuando le dijo que debía ser hora de que comieran, porque dudaba que los hipogrifos tuvieran horas definidas para eso, como que le daba la impresión de que más bien comían cuando había oportunidad de alimentarse de cualquier cosa.
-¿De verdad podría hacer eso? ¡Sí, me encantaría, en serio!
Le dijo de verdad animada, hasta tirando de él un poco como si quisiera que se apurara, de pronto convirtiéndose en toda una chiquilla llena de ilusión y no de incertidumbre y se mordía los labios más por una ansiedad sana que por el típico nerviosismo espantoso que carcome. También de pronto se había puesto a pensar que estaba genial poder verlos sin tener a MacEachern cerca y sin que él supiera que estaban a punto de acercarse a sus amados animales, que tenía que encontrarle el punto ilegal a todo.
-Pensé que ya se los habían llevado de Hogwarts y todo, es que dejé de acercarme a esa cabaña y no sabía que los tenían por ahí. ¡Apúrate! ¡Llévame ya!
Puras malas experiencias había tenido en los alrededores y dentro de ese lugar desde que Jack Alden perdiera la vida así que de pronto había decidido dejar de andar por ahí, si hubiera sabido que los hipogrifos seguían por ahí seguramente se habría acercado al guardabosques en turno, pero bueno, la sorpresa estaba mucho mejor. Miró a Dave fijamente antes de jalonearlo una vez más, esperando que no se diera cuenta de su silenciosa evaluación; quererlo sonaba a uno de los mejores planes del mundo, especialmente en ese momento, pero lo que menos quería era dejarse llevar por sus vulnerabilidad y su volubilidad en ese momento.
-Tal vez deba pensar en cortármelo también si dices que tiene esos como efectos psicológicos y tal.
Dijo agarrándose el cabello mirándose las puntas decoloradas por tanta estupidez que solía ponerse de vez en cuando, por lo general para escandalizar a su madre, aunque igual volvió a mirar a Dave manteniendo esa especie de investigación silenciosa, aunque las dudas la seguían comiendo un poco por dentro; tenía que aprender a fuerza a mantenerse entera en muchos sentidos, él lo valía y en ese momento pensaba que a nadie le caía mal un poco de madurez impuesta de vez en cuando.
Dave Rayder - October 27, 2011 03:50 AM (GMT)
Evitó sonreír de forma tan abierta ante ella, no quería ponerse en más ridículo, así que miró a cualquier otro lado recordando lo niña que a veces era, las veces que le veía esa mirada cada que él le ofrecía modos de ponerle a su madre los pelos de punta; hacían ya años de eso, pero era divertido todavía pensar en ello, sobretodo cuando una parte de su imberbe yo de trece años pensaba que su amistad con ella y Annie lo iba a terminar matando, que los padres de Frances algún día lo matarían y lo dejarían enterrado bajo las gardenias. Realmente tenía una idea muy seria de lo que significaban sus barbaridades.
Negó con la cabeza para sí mismo antes de asegurarle que sí, que estaban por allí –estaba casi seguro- y que el guardabosques lo dejaría verlos, no sabía si tocarlos pero al menos alimentarlos si se comportaban de un modo no tan tonto. Sentía todavía aquella valentía extra dada por el alcohol, y con la botella en mano se animó a darle otro sorbo, uno largo para no llegar allí con el vino en mano. Claro, no había pensado que sentirían sus alientos alcoholizados pero sí que el hombre encargado vería la botella y los condenaría sólo por eso.
-Cálmate, cálmate. No, o al menos no hasta el inicio de la semana…fui porque allá guardo un par de cosas y todavía estaban comiendo como locos, de seguro aún hay al menos uno haciéndole malas caras a todo mundo, como cuando Annie y yo te queríamos hacer coletas de buena chica.-se apresuró tras ella, acercándole la botella sin decirle de su plan de terminar rápido la bebida para que no notasen que llevaban alcohol encima, creía que ella ya sabría de por sí su plan aunque no notase todavía el gran error que acarreaba.-
No sabía lo que había sucedido allí o al menos no lo recordaba, para él era otro lugar de los pocos en los que se sentía cómodo y que le daba una buena cuota de inspiración para hacer música. Ni siquiera notó que ella lo evaluaba, para él eso era sólo por un momento un refrescante escape de todo, de cualquier cosa que pudiese alejarlos y una idea que los haría sentir por un rato como antes, cuando las cosas no eran tan complicadas y sin confesiones que parecían ajenas a toda la maldad que rondaba en el Castillo, sin las disculpas por parecer inapropiado y la confusión que luego podrían recordar.
-Bebe, bebe. ¿No ves que con la botella nos delatamos?-le dijo en lo que llegaban al lugar, escuchando aquello del corte de cabello que ella planeaba hacerse o que al menos que pensaba que sería una buena idea. Las puntas del cabello de ella no las recordaba sin colores estrafalarios o sin un color blanquecino cuando ella no tenía tiempo para ponerse otra cosa encima, así que sí, podría ser un cambio pero el quitar las puntas no era algo del otro mundo; aunque claro, no sabía qué tan radical podía ser lo que planeaba.-No te lo dejes muy corto, luego dirán que eres más ruda que yo y todo el respeto que inspiro en los jóvenes que no conocen mis idioteces se viene al suelo.
Habían llegado ya, así que le dijo que esperara un momento y tocó la puerta de la cabaña, esperando a que abriesen y así fue. Un saludo familiar fue el que lo recibió, al que Dave correspondió como si el hombre fuese algún familiar suyo, y es que en realidad a veces lo consideraba como un tío o algo así, era mucho menos hosco de lo que algunos pensaban. Le explicó la situación y con una mirada pícara dedicada a Frances, el hombre dijo que sí, guiñándole luego un ojo a Dave sin ninguna cautela, como si fuese ahora cómplice de alguna locura de amor de esas que a la gente le gustaban tanto. Le explicó un par de cosas y entró por algunos filetes y cosas que les daría luego a ambos muchachos para que les den de comer a los hipogrifos.
-Dice que hay dos todavía, uno está algo enfermo así que hay que tenerle más cuidado por el malestar que tiene y el probable malhumor…el otro es joven todavía, así que será más llevadero. ¿Cuál eliges?
Frances Burroughs - October 27, 2011 08:39 PM (GMT)
Sintió un golpe de inesperada nostalgia cuando Dave mencionaba a Annie, que sin temor a equivocarse era la única chica en todos esos años además de Mina que había entendido a Frances en toda su magnitud. Haberlas perdido a ambas había sido demasiado duro porque a partir de ahí se había quedado a medio camino en eso de las amistades femeninas, lo de Liahna lo dejaba claro y del resto sinceramente no podía decir mucho, siempre se había apoyado más en los chicos de todos modos pero no era de extrañar para nadie que las extrañara en cantidades demenciales, tanto que se dejaría hacer coletas de buena chica por Annie para toda la eternidad si supiera que eso se la iba a regresar.
Tomó la botella que era el objeto del delito que podría delatarlos para pegarle un largo trago, olvidando que el vino ingerido incluso en esas cantidades “pequeñas” le provocaba al otro día una resaca infernal, que era la bebida de la que menos se podía fiar, pero los nervios de todo lo sucedido y ahora las ansias por ver a los hipogrifos le hacían olvidarse de esos detalles, así que no tuvo reparos en beber como si se fuera a acabar el mundo al día siguiente.
-Sí, me lo voy a dejar cortísimo como de niño, como el del islandés.
Era una broma, ni siquiera pensaba que el pelo corto se le fuera a ver bien de ninguna manera y le gustaba el suyo tal cual estaba. Le pasó la botella ya a casi nada de terminársele una última vez y caminó más ilusionada que nunca en dirección a la cabaña esa, quedándose un poco detrás mientras Dave hacía su propia labor de convencimiento, mirando al hombre en el justo momento en que el guardabosques la miraba a ella y luego le guiñaba a Dave haciéndola sonrojar hasta las mismas puntas del cabello que antes se había estado toqueteando y miró hacia otro lado intentando que se le pasara sin decir nada hasta que Dave volvió a su lado.
Le estaba sonriendo muchísimo pero ni siquiera se había dado cuenta de ese detalle mientras le explicaba las dos opciones que tenían para elegir del menú de las hermosuras. Le daban ganas de decirle si no podían elegir a los dos. Estuvo a punto de elegir al enfermito pero luego pensó que el joven sano, si tenían mucha mucha suerte, tal vez les dejara montarlo o algo así –sin considerar que el estado de ebriedad los podría terminar tirando al suelo o algo.
-Amaría cuidar al enfermito, pero me iré con el otro para términos prácticos.
Lo miró unos segundos antes de tomarle de la mano y darle un significativo apretón, agradeciéndole silenciosamente por todo, porque el conjunto era en realidad demasiado grande como para enumerarlo: por quererla de ese modo, por habérselo dicho, por la manera en que parecía ponerle atención al grado de saber que le encantaría ver hipogrifos tan de cerca sin MacEachern de por medio. Por estar ahí y habérsele ocurrido esa idea genial. Poniendo así las cosas, enamorarse no sonaba nada difícil.
Dave Rayder - October 29, 2011 04:22 AM (GMT)
Afortunadamente el guardián de todo aquello que llamaban bosque le dio su bendición para que estuviesen con el par de hipogrifos, con todas las especificaciones dadas y con aquella confianza que habían ido forjando desde que en su segundo curso en Hogwarts, le dijo que podía tomarse libertades con él y practicar en su cabaña si lo molestaban mucho en el colegio por el ruido. El hombre tocaba el bajo y eso pocos lo sabían, era bastante bueno pero ahora no lo hacía mucho pues le recordaba algún episodio tormentoso de su vida del que jamás le dio mucho detalle y en el que Dave no insistió.
Ya de vuelta con ella le había contado todo y recordó entonces el comentario del cabello, que casi pasa por alto al irse con el guardabosques para ver si corría con la suerte suficiente como para que acepte a Frances en lo que era mucho más su dominio que el de ellos.
-Oye, no te respondí a lo del islandés….pero no, ni digas eso, que te mueres por la sensualidad acumulada.-le dijo riéndose de buena gana, imaginándosela con esa ridiculez de calva que llevaba el ahora manager de su banda y creyendo que a la primera que le dijesen ‘jovencito’ a Frances, se les lanzaba a la yugular sin el más mínimo recato haciendo de esa la última frase de quien se hubiese atrevido a decir tal cosa.-Sería una maldad, un día los confundiría y lo miraría con ojos de idiota a él en vez de a ti…-nuevamente otra risa estrepitosa que reprimió al momento.-
Aceptó sin decir nada cuando ella eligió al jovenzuelo, seguramente estaba lleno de vida y podría hacerle más cosas, como jugar con él o las cosas que se hiciesen con esas criaturas cuando jóvenes; no se los imaginaba como los gatos, subiéndoseles encima para que les tirasen una enorme bola de estambre para rasguñar. Bueno, ella tal vez tuviese mejores ideas y a él le correspondía no enojar al hipogrifo enfermo, sólo le tocaba darle de comer para que no se lo coma a él en vez de a su bocadillo del momento y estaría bien.
-De acuerdo, yo me quedo con el otro, dándole su jarabe esas cosas. Sólo me niego a inyectarle algo si hay que hacerlo, sé que tomaría venganza más que inmediata contra mi…-sintió entonces el apretón de mano de Frances y lo correspondió sin saber lo que ella tenía en mente, para él aquello sólo albergaba la emoción de la Slytherin por ver a esas criaturas que le gustaban tanto, pero la forma en la que sonrió tal vez era resultado de que su subconsciente sí estaba al tanto de lo que ella quería expresarle.-
Adelantándose con ella, cubeta de carne en mano, hacia la parte trasera de la cabaña los vio. Estaban allí sin amarra alguna, el guardabosques le dijo que eran dóciles y que ante cualquier emergencia estaría dentro de su cabaña para ayudar, eso del guiño que Frances viese antes había precedido al comentario de que si no los acompañaba era para darles ‘intimidad’; de hacerle un paralelo con alguna personalidad, seguro lo comparaba con una vieja aficionada a las novelas.
-Toma, dale de comer al crío aquel mientras voy a preguntar si hay que darle medicina al otro o cualquier cosa, ya sabes, no está de más no olvidar las pastillas para el dolor cuando andan tan libres.
Frances Burroughs - October 31, 2011 12:23 AM (GMT)
Tal vez cuando Dave, que tenía la sangre mil veces más ligera que la de ella, lograra ganarse la confianza del hipogrifo enfermo, también se acercaría para hacerle mimos y cariños. No creía que tuvieran que inyectarlo enserio y no sabía muy bien de enfermedades contraídas por hipogrifos y si eran contagiosas como la viruela de dragón y esas cosas pero bien valía correr el riesgo respecto a eso. Puso cara de niña de dos años conociendo a la snitch por primera vez cuando volvieron a estar frente a los animales una vez más, aunque en condiciones muy distintas a las de la clase de CCM y sin la presión de estar cerca de ser asesinada por MacEachern.
-Míralos, ¿no te parecen lo más genial, hermoso y majestuoso que has visto nunca? Incluso más que los dragones es que toda esa…dignidad. No sé, me encantan, de verdad.
Tomó la cubeta con algo de esfuerzo y se acercó hacia el hipogrifo joven que se veía que estaba buscando a saber qué cosa en la tierra. Era muy bonito, con su plumaje negro y ojos penetrantes, pero lo bonito no le quitaba lo imponente y el hecho de que le dieran nervios de acercarse a él así sin más. Dejó la cubeta sobre un pedazo de césped y se acercó a él sigilosamente olvidándose de todo lo demás que la perturbaba y la hacía sentir extraña una vez que se acercó lo suficiente para estar de frente con el hipogrifo, mordiéndose los labios dubitativa esperando no tener tan mal tino como en la clase de MacEachern.
Siguió el procedimiento, lo miró directamente a los ojos y luego hizo la reverencia sin dejar de mantener el contacto visual, pasando saliva por estar ofreciendo el cuello directamente a un hipogrifo joven. El animal pareció pensárselo y se hizo para atrás primero como si estuviera un poco enojado pero luego se acercó un poco, le dio en la cabeza con el pico –nada grave- como verificando quién sabía que cosa y terminó arrodillándose ante ella también.
La Slytherin le correspondió con una amplísima sonrisa y se acercó primero para acariciarlo, casi a nada de abrazarlo como oso de peluche, aunque obviamente no lo hizo. Se asomó por encima del hipogrifo para ver si Dave ya estaba ahí de nuevo y le dio palmadas cariñosas al hipogrifo después antes de acercarse a la cubeta y arrastrarla por el lugar hasta donde estaba el hipogrifo y tomar con las manos uno de los pedazos de carne, echarlo al aire- con torpeza por el vino consumido- y ver como el animal la atrapaba con destreza y se la tragaba de una sentada. Estaba feliz como hacía mucho que no se sentía, no le importaba estarse ensuciando las manos de carne todavía con sangrita ni nada de eso.
-¡Rayder! Ven acá ahora, míralo, es el hipogrifo más listo y guapo de esta vida y de todas.
Dijo casi a gritos antes de darle más carne a la criatura, echándola al aire de nuevo y luego aprovechando para acariciarlo más mientras tragaba. Todavía había cosas en el mundo que valían totalmente la pena y la hacían volver a sentirse como una cría no contaminada por toda la mierda que había a su alrededor, cosas precisamente como esas.
Dave Rayder - November 6, 2011 05:16 AM (GMT)
No podía negar cuánto le gustaba verla sonreír y que le gustaría ser quien lo lograse en muchos niveles, y si lo lograba con cosas como esas estaba bien, después de todo no era gran cosa lo que podía ofrecerle y menos después de saber que ella había sido tan feliz al lado de Ewan, con todo y lo que él pensaba del finiquitado Ravenclaw. Pero qué importaba, se iría con el enfermo mientras ella mimaba de seguro en miles de formas al otro, pues sólo hacía falta escucharla para saber que le encantaban más que a cualquier otra persona. Asentía solamente buscándole lo guapo aunque no se lo encontraba, pero de todos modos le hizo una reverencia al otro hipogrifo.
El animal se tardó en responderle la reverencia pero finalmente lo hizo, quizá porque no lo consideraba muy digno o porque estaba algo maltratado por la enfermedad y le quedaban algunos dolores latentes, pero de todos modos al acercarse ya parecía poco peligroso, incluso se dejó alimentar por él a una distancia poco prudente mientras que el Gryffindor se atrevía a tocarle la cabeza a modo de camaradería. El guardabosques los miraba desde cierta distancia, dentro de su cabaña, y cuando Dave volteaba hacía una forma con las manos que si bien no se notaba del todo clara era evidentemente un corazón, al que Dave negaba con la cabeza riendo por lo bajo.
Estuvo callado un buen rato sin pretenderlo, haciendo lo suyo y espiándola cada tanto sólo para casi ver que lo consentía como si fuese la criatura más hermosa del mundo haciéndole enormes ojos de ternura. Sonrió todavía en silencio para sí, empezaba a oscurecer y con todo lo sucedido en el Castillo –especialmente lo del Comedor- no creyó conveniente que siguiesen allá afuera como un par de locos descarriados que se ofrecían como carnada para Levine. Le dio un poco más de comida al hipogrifo que ya hasta parecía haberle cogido cariño y estaba por ponerle la poción sanadora en el agua cuando levantó al cabeza para mirarla.
-Ya deberíamos irnos a menos que quieras ser una bonita cabeza en la pared de Levine, la mía estaría sobre la chimenea por el cabello exótico.-le bromeó mientras le pasaba la botellita de contenido azul ultramar.-Si quieres ponle tú la medicina, así te va cogiendo cariño y otro día vienes a contarles tus secretos o esas cosas que hacen las chicas con sus amigos con plumas.-no era una frase muy ingeniosa pero igualmente le mostró hasta dónde debía vaciar la botella y que con su varita debía darle vueltas a la medicina para que se distribuya de forma uniforme.-
Qué malnacida forma de gustarle, qué puta forma de quererla, qué ganas de hacerla feliz o de siquiera verla feliz con alguien más si él no podía ser. Pero qué mierda, dejar eso de lado por un momento no lo mataría, hasta podría ser conveniente para que no creyese que se aprovechaba de la ausencia de Ewan como muchos otros; lo de ellos iba desde mucho antes y ella lo sabía al menos, y siempre podían ir a ponerle los pelos de puntas a la madre de ella cuando viese a Frances con el fachoso de Rayder. Sería duro, pero al menos por ahora lucharía como un puto condenado para no salirse de sus cabales y hacerse notar, para resaltar su oportunidad y hacerla real.
-Si te pasas con la medicina una sola gota habrán macabras consecuencias….no, es mentira…-le dijo riendo por sólo imaginarse el horror y los nervios que podrían albergar a la muchacha, la estrechó un poco contra sí y le dio un par de besos en la cabeza tras su propia tontería.-Anda, sin miedo.
Frances Burroughs - November 6, 2011 05:44 AM (GMT)
Estaba encantada de la vida y si por ella fuera no se habría ido en ningún momento y se hubiera quedado a dormir ahí amparada bajo el cobijo de las alas de hipogrifo pero Dave tenía razón, no era cosa de andar por ahí provocando a todo dios para terminar en pésimo estado. Ya que había agarrado más confianza con el hipogrifo, lo abrazaba y pasaba la cara por su plumaje y se comportaba como una chiquilla con un perrito o algo parecido aunque al animal no parecía molestarle ese comportamiento tan absurdamente cariñoso e infantil, menos mal porque no podía evitarlo. Era una lástima saber que tal vez al otro día podría ya no estar ahí.
-Tú quedarías muy bien como cabeza reducida, más bien. Creo que eso es lo que Levine haría de ti. Yo estaría disecada en una esquina, de frente a la pared o algo así.
Le dijo entre risas dándole las últimas palmadas de amor total al hipogrifo con el que había estado antes de tomar la botella de la medicina para acercarse al otro que estaba enfermo, a quién le tocaba volver a reverenciar aunque no hubo mayor problema en recibir la reverencia de aceptación de vuelta, tal vez porque ya la había notado ahí, jugueteando con el otro y veía que no había demasiado peligro ni nada extraño en ella respecto a sus intenciones de compartir con hipogrifos.
Que fácil le resultaba bromear respecto a su jefe de casa y que tétrico resultaba a la vez. Él había matado a Ewan. Ser capaz de hacer bromas con humor negro respecto a sus capacidades como asesino desquiciado no significaban nada más que el desarrollo de una espantosa y preocupante indolencia respecto a lo que la rodeaba. Y si fuera más consciente de si misma y de lo que había en su entorno seguramente eso la habría asustado, pero no era así, por lo que seguía permitiéndose ser un poco irónica. Tal vez porque en el fondo sabía con una certeza abrumadora y también espantosa que de una forma u otra, les haría ver su suerte o eso quería pensar y a eso quería aferrarse para no volverse loca.
Le puso atención a Dave respecto a lo de la medicina, a veces desviando la mirada solamente para apreciar sus facciones en momentos en los que él no se daba cuenta, como siempre, buscando algo sin saber muy bien qué. Se mordió los labios y luego le dio un empujón por preocuparla y ponerla histérica con eso de las graves consecuencias si se pasaba por una sola gota, pero luego se dejó abrazar.
Le dieron un montón de ganas locas de besarlo, tomarle la cara con las manos y besarlo hasta hartarlo pero se contrapusieron con el gesto tan tierno que él tuvo con ella, besándole el cabello; a su modo de ver, marcando cierto espacio y ciertos parámetros que ella no se atrevía a bien romper por miedo a parecer una loca enfrente de él, a ser malinterpretada. Tal vez ese era el principal motivo por el que se detenía siempre; que con él, a diferencia de con los demás, no siempre sabía cómo actuar o si era correcto hacerlo de cierta manera. Se mordió fuertemente el labio inferior y se quedó sin besarlo. A cambio, solamente le sonrió y se puso de cuclillas para preparar la medicina como le habían indicado y luego acercarla al hipogrifo mientras le hacía cariños en la cabeza.
-Bueno, estamos listos, no quiero que los cazadores de la noche nos atrapen en actos ilícitos, con olor a alcohol y todo eso.
Tenía las manos muy sucias, el cabello un poco enmarañado de tanto haberse restregado contra el hipogrifo, pero también un gesto de felicidad en el rostro que no se le borraba. Se limpió un poco la tierra, la sangre de la carne y todo lo demás que llevaba en las manos restregándolas contra su pantalón, que de todos modos se quitaría apenas llegar a la sala común. Seguramente hasta olía bastante a hipogrifo o algo así, pero no le importaba porque había muy pocas cosas capaces de arrebatarle esa felicidad, tal vez efímera pero no por ello menos llenadora.
-Estuvo increíble, nunca la había pasado tan bien con un hipogrifo. ¿Crees que estén aquí de nuevo mañana? ¿Vendrías conmigo? Acampemos con ellos o algo
Sonaba a locura pero todavía tenía rastros del vino y de la euforia por todo lo que había pasado en tan poco tiempo.
Dave Rayder - November 6, 2011 06:21 AM (GMT)
Seguro la madre de ella diría que olía tan mal como se veía, y probablemente para alguien tan inmaculada como ella era cierto y hasta estaba siendo benevolente por amor a cada dios existente pero le daba a él igual aunque a doña Burroughs le daría un ataque si veía cómo había dejado de sucia a su retoña al llevarla a un sitio tan poco propio de señoritas y sus vestiditos elegantes. No sabía que había sido ya de los padres de ella pero su padre estaba en un lío gordo, un buen hombre pese a todo lo que pudo pensar de él luego de que su esposa lo acusase de destrozarle el jardín.
Lo de acampar allí le pareció una idea algo curiosa pero graciosa con tanto alcohol encima. Claro que lo haría porque ella quería, pero no sólo por eso, si no porque finalmente era un buen lugar para estar, alejado de toda la mierda que se respiraba entre las cuatro paredes encantadas del Castillo y que si bien siempre sería un lugar para recordar de las mejores cosas que le habían pasado no era lo suficientemente bueno como para no querer escapar de vez en cuando.
-Claro que sí, déjame preguntar y venimos…¡sabes que haría lo que fuese por ti!-fue con paso ligero entonces a donde el guardabosques para con ánimos de juventud preguntarle si podían ir a acampar al día siguiente pero el hombre le dijo que no, que se llevarían a los hipogrifos pero que sabía que le dejarían a cuidar algunos en algunas semanas y que si nadie los veía, se podían quedar. Aunque Dave estaba seguro que lo hacía todo creyendo que era el celestino de esos dos, igual accedió y casi se tropieza al salir de la cabaña por aquella no tan presente lucidez.-
El guardabosques le había dicho además que apestaba con todo el bueno humor que compartían, y que habían algunas colchas puestas en el tendedero y unas toallas limpias que podían usar para quitarse la porquería de encima si tenían cuidado con lo demás que estaba colgado. En su camino hacia ella jaló dos toallas de tamaño nada despreciable y con una se fue limpiando con una de color azul que se sentía casi como una lija usada, a diferencia de la otra que estaba algo más suave pero lo suficientemente áspera como para sacar con bastante eficiencia la suciedad a pesar de estar secas.
Le pasó la toalla verde para que se limpie la sangre y toda la mugre que llevaba encima al igual que él, pero peores cosas había llevado él encima que un poco de sangre o tierra como para verla menos deidad de lo que normalmente la veía. Tal vez fuese exagerado en un punto el decir eso, pero para Dave estaba muy claro el que si quería a alguien eso encerraba una totalidad, no algo limitado. De todos modos allí estaba, lo suficientemente cerca como para diferenciar el olor a hipogrifo que llevaba ella al propio, y aún así no pudo dejar de acercarse un poco más ya con poca reserva.
Ella no había terminado siquiera de quitar de sus manos la sangre a totalidad cuando con un agreste movimiento pasó su mano detrás del cuello de ella para acercar su rostro y besarla con intensidad, sintiendo el sabor a tierra en sus labios y a alguna cosa que no llegaba a identificar sin que eso lo detuviese. No supo cuánto tardó en aquel beso pero fue largo, o así lo sintió él mientras disfrutaba aquel calor que emanaba la boca de la Slytherin. Y así como empezó terminó, sin saber qué impulso lo había llevado hasta ese punto, pero de todos modos le sonrió al separarse de su rostro sucio para darle un beso en la punta de la nariz.
-Si me denuncias por abuso, te juro que me mudo a Azkaban sin oponer resistencia.-le dijo aún sin separarse demasiado, ante la disyuntiva de si darle otro beso pequeño en los labios o no, sin embargo no lo hizo, sólo se quedó feliz consigo mismo en ese momento. Aunque todo se jodiese, le quedaba eso, con todo y sabor a sangre de caballo o lo que fuese lo que les dieron de comer. Cogió la otra toalla que estaba colgada en el tendedero improvisado y siguió quitándose la suciedad que le quedase pese a que ya había salido casi toda, sólo por el nerviosismo frente a su reacción, aunque el catalizador de descaro que había sido causado por el vino hasta le quitó un poco las ansias respecto a la reacción de ella.-
Frances Burroughs - November 6, 2011 07:30 PM (GMT)
Esperó pacientemente a la vuelta de Dave, sonriéndose por imaginarse la cara que sus compañeras de casa le pondrían en cuanto entrara a la sala común antes de darse una ducha. No se había dado cuenta hasta ese momento en que se quedó sola que además de todo estaba muriendo de hambre y fue extrañísimo sentir como una regresión a sus tiempos de infante cuando solía andar el 70% del tiempo toda llena de tierra para disgusto de su madre a la que no le gustaba que jugara a enlodarse con sus hermanos.
Cuando regresó estiró las manos hacia la toalla que le ofrecía, que no era precisamente suave como un pétalo de rosa pero por eso mismo servía para quitarle un poco de la mugre que tenía en las manos, la cara y seguramente el cabello. Le gustó el detalle inútil de que la toalla fuera verde, aunque seguramente había sido un detalle aislado y más nada.
Comenzó a quitarse la sangre, la tierra y el olor a hipogrifo de las manos con paciencia cuando sintió de pronto el toque en su nuca, sintiéndose nerviosa no por el contacto en sí mismo sino porque por primera vez la abordó la inseguridad total, porque estaba en las peores condiciones del mundo para cualquier tipo de acercamiento, sentía que olía a rayos y que estaba demasiado sucia y que seguramente se veía ebria y horrible.
Eso no fue impedimento para él de todos modos y de un momento a otro ya sentía sus labios sobre los suyos y la certeza de que la estaba besando de una forma bastante intensa a comparación de lo que había sucedido antes ese mismo día. Parecía como si le hubiera leído la mente con efecto retardado por lo que había pensado hacia unos minutos. Se olvidó del olor a hipogrifo que también podía percibir en él y luego la escena se le haría extraña e hilarante pero en ese momento no importaba eso, solamente poder echarle los brazos al cuello y pararse en las puntas de sus pies como si eso pudiera intensificar lo que sucedía, acompañada por una oleada de alegría eufórica que no escondió en su mirada cuando se separó de él.
Soltó una carcajada sin poderlo evitar, llevada por esa misma euforia, cuando sugirió lo de la denuncia por abuso. Negó con la cabeza y puso los ojos en blanco aunque el gesto no fue ni de lejos de verdadero hastío, sino que nada más estaba jugando y ante su aparente naturalidad de seguir quitándose la mugre, ella hizo exactamente lo mismo, todavía sonriente mientras se quitaba la suciedad de la cara cerrando los ojos y poniendo un elocuente gesto al sentir lo áspero de la toalla sobre la piel de su rostro, pero lo dicho, era más o menos efectivo. Terminó de limpiar sus manos y una vez que estuvieron limpias, volvió a pararse sobre las puntas de sus pies para besarlo en la mejilla.
-No te voy a denunciar por abuso, quería que lo hicieras. ¡Además Azkaban no es lugar para ti!
Si le daban a elegir el peor lugar donde Dave pudiera estar, ese era Azkaban, donde te quitaban la alegría y todo eso. Azkaban, que ahora era cárcel de aurores y no de magos oscuros. Ese era el último lugar donde le gustaría ver a Dave. Se colgó de su brazo aunque eso significara mezclar el olor de hipogrifo y lo instó a seguir la caminata en dirección al castillo, frotándole la espalda un par de veces como si le quitara el frío aunque no hacía.
-Eres un loco total, ¿lo sabías?
Y ella era una idiota total que se moría de miedo, aunque eso no lo decía en voz alta principalmente porque ni siquiera estaba totalmente consciente de ello.
Dave Rayder - November 22, 2011 03:06 AM (GMT)
No podía desear más y podría parecer imposiblemente poco ambicioso, pero eso le bastaba para mantenerse feliz y para quedársele mirando como miles de veces lo había hecho sin sentir remordimiento alguno respecto a su –de seguro estúpida- apariencia de quinceañero enamorado. Pero qué mierda, si hasta con todo aquel olor encima y la sangre seca sobre su rostro podía decir que le parecía hermosa. Ya, era demasiada ridiculez y estaba seguro que de donde había venido esa podría encontrar más pero ya en su Sala Común, no ahí para que luego el guardabosques se burlase de él por estarlo espiando a través de su ventana.
Caminaban ya hacia el Castillo para cuando terminó de quitar esa irremediable sonrisa de su rostro, sólo para cambiarla por otra cuando le dijo que era un loco total. Supuso que era cierto, nunca fue muy normal pero en esos momentos y bajo un efecto más fuerte que el de la Amortentia era de seguro un loco de aquellos a los que hasta los vagabundos les temían por andar dando de tumbos contra los árboles. En un pensamiento de los más cursis que cruzaron por su cabeza ese día, se dijo que aunque lo enviasen a Azkaban sólo por recordar ese día con ella sería capaz de desmadrar a cuanto dementor le saliese delante.
Con su brazo acarició el de ella creando sólo un tacto cariñoso antes de darle un beso sobre el cabello sucio para buscar su mano con el descaro que le quedaba de hacía un rato. Podía confesarle muchas cosas más pero le bastó con tenerla a su lado y acariciar el anverso de su mano con el pulgar, siendo el tonto más grande de todos y poniendo cada ilusión que no quiso invertir en ella, en ese instante que quería guardar como el inicio de algo que no sabía si alguna vez sería siquiera.
-Eres…eres a quien más quiero. Gracias por esto.-acercó la mano de ella hasta su boca para besarla, casi con devoción y sin detenerse a verla pues sabía que se sonrojaría demasiado si la miraba. Llegando al límite del bosque acercó de nuevo la mano de ella a sus labios para darle un beso y soltarla con suavidad, no quería que la gente dijese nada más de ella.-
Él no sabía que muchos de los rumores eran reales o que algunos ni siquiera llegaban a la magnitud que la realidad había alcanzado, en su mente eran todas mentiras en ese momento y no quería más cuchicheos que tuviesen el nombre de Frances como referencia, no, porque ella no se lo merecía pues era la víctima de los malintencionados que seguramente querían algo con ella y no entendían su luto. Para Dave quienes dijesen en ese momento algo de ella eran los ardidos que no comprendían que necesitaba un tiempo para rehacer sus pensamientos, para mirar a alguien como él también deseaba que lo hiciese; sólo malas intenciones que la perjudicaban.
Llegaron entonces al Hall de Entrada y finalmente la miró con una sonrisa, pasando apenas un par de dedos sobre su mejilla tras cerciorarse de que nadie los estuviese viendo.
-Nos vemos pronto, te debo un helado por no meterme a una jaula por belicoso y atrevido.-le dijo respecto a lo del beso y lo de Azkaban, dándole un abrazo como había hecho demasiadas veces antes de despedirse de ella.-