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LA PITONISA
| marypaz |
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You kill my patience.

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No me atrevo a postear lo último que he escrito porque hace referencia al primer capítulo de la 4ª temporada, y creo que seria SPOILER, aquí os dejo este más antiguo
TITULO: La pitonisa ( 1ª parte) ESCRITO por marypaz. . . Están todos en la Comisaría, recogiendo los archivos y las carpetas para ponerlas en su sitio. Parece que el ambiente es muy festivo, ya que se ha resuelto uno de los enigmas en los que trabajaban desde hacía tiempo, y por fin han conseguido desenmascarar al autor de una serie robos en serie. El último con el agravante de haber herido al propietario de una gasolinera. Él fue el que les pudo dar una descripción completa, para poderlo encarcelar. . Castle está al lado de Beckett, ayudando a poner los papeles en su sitio . C.- Ha sido una suerte que el propietario del establecimiento, haya podido testificar, si no llega a ser por él, creo que aún estaríamos como al principio, buscando al autor de tantos robos. . B.- Ya te irás acostumbrando, aún llevas poco tiempo entre nosotros, para saber que a veces la cosa más insignificante puede alterar por completo una investigación. . C.- De acuerdo, casi tres años no son nada si los comparo con todos vosotros, pero no me negarás, que no he dicho nada fuera de lo normal. . Beckett le miró comprensiva. Al fin y al cabo lo que acababa de decir tenía mucha sensatez, y viniendo de él, era todo un prodigio. En más de una ocasión se tenía que parar a pensar si hablaba en serio, o le estaba tomando el pelo. Por esta vez, parecía que en sus palabras no había ni pizca de mordacidad. . B.- De acuerdo, para que veas que estoy de acuerdo contigo, propongo ir a celebrarlo todos juntos tomando una cerveza bien fría. – Lo dijo mientras se dirigía a Ryan y Expósito, en espera de su aprobación. . Ryan.- Tenía pensado pasar a recoger a mi novia…. . C.- Pienso como la inspectora, pero propongo ir a comer alguna cosa además de la cerveza fría. Y Ryan creo que no hay problema, vienes con ella, podríamos ir al “Mesón”. Y tú, podrías venir con Laine. – dijo mirando a –Expósito – Tú yo podemos ir andando, no queda lejos, ¿verdad Beckett?- dijo dirigiéndose a ella en busca de aprobación. . K.- Por mí no hay inconveniente, incluso será mucho más divertido si nos reunimos más mujeres. Podremos hablar de nuestras cosas dejando por completo apartado todo lo referente al trabajo. . Beckett y Castle fueron los primeros en llegar al lugar, y enseguida se les acercó un camarero, que saludó efusivamente al escritor. Y sin preguntar nada le condujo a una mesa para dos personas, muy apartada de todas las demás, quedaba sumida casi en la oscuridad, al estar tan arrinconada. . Castle, por unos momentos se sintió incómodo por aquella atención, que en otras circunstancias seguro le habría gustado, pero tuvo que aclarar. . C.- No, Franco esta vez quiero una mesa para seis personas, están a punto de llegar otros amigos. . El camarero no hizo comentario alguno, le sonrió y los condujo hasta el piso superior, desde donde tenían una vista panorámica del local, quedando además un poco separados del ruido. Castle le dijo que en cuanto subieran sus amigos ya encargarían lo que deseaban tomar, el camarero atentamente le sugirió, que pidieran además de las bebidas un surtido de fiambres para acompañar. Castle, le palmeó la espalda complacido, mientras añadía. . C.- Me parece perfecto lo puedes ir preparando, así no tendremos que esperar demasiado cuando lleguen los demás. . Beckett, le vio cómo bajaba las escaleras con rapidez, se notaba que aquel camino se lo conocía muy bien, por su precisión, al poner los pies en los peldaños. . B.- Castle…eres como una fuente inagotable de sorpresas. Por lo que he podido comprobar, eres un asiduo cliente de este lugar. . C.- Muy observadora detective. Es cierto que desde hace bastante tiempo de vez en cuando aparezco por aquí. Ya verás que es un lugar distinto a otros parecidos. Tienen un estilo muy peculiar. Han querido imitar tanto en el nombre como en las consumiciones a lo que se hace en España. Te gustará, ya lo verás… . B.- Ya lo he visto, en un principio nos destinaban a una mesa, que casi parecía un reservado.- Dijo sin ocultar la ironía – . C.- No seas mal pensada. Para esos menesteres, ya tienen otros lugares más propicios para lo que estás pensando. . Al ver la cara de Beckett, se apresuró a añadir. . C.- Que yo nunca los he usado. –Podría decirle, que era porque si llegaba el momento deseado entre una pareja, se iban a un buen hotel. Pero se limitó a decir en tono risueño.- Ya sabes, es bueno tener amigos hasta en el infierno. Alguna vez los observo y los estudio a fondo para describirlos en cualquier párrafo del libro.
B.- Y tú lo cumples al pie de la letra. Te aprovechas de ese don especial que tienes para urdir tramas interesantes, y desde luego cuando en ellas pones escenas sacadas de la realidad, tienen un sabor a verdadero, difícil de describir, si no lo has visto con tus propios ojos. . No tuvo tiempo de hacerle más preguntas, ya que en aquel momento entraban por la puerta los cuatro compañeros que faltaban. . Castle, hizo un ademán con su mano, para indicar al camarero, que las personas que estaba entrando eran los amigos que faltaban. . Reunidos alrededor de la mesa, no tardaron en entablar una conversación, animada. Las tres mujeres hablaron de lo que los hombres llamarían “trapos”, aquí Kate Beckett intervenía poco, podría decirse que era un mano a mano con la novia de Ryan y Laine, pero escuchaba con una sonrisa. Pensando que era perfecta la unión que existía entre ellas. Y disimuladamente se dedicó a escuchar a los hombres. Quería saber si estaban hablando de los reservados “para otros menesteres”, pero se sintió un poco defraudada, al oír que su charla era completamente de asuntos deportivos. Cada cual daba su opinión y estaban muy animaos. Nada extraño si se tenía en cuenta, que en pocos momentos habían vaciado bastantes botellas de cerveza, que las iban poniendo como si quisieran formar una barrera contra un enemigo. . Las mujeres, mucho más comedidas, todavía estaban con la primera. En cambio daban buena cuenta de la bandeja que puesta en el centro de la mesa, era de lo más apetecible, taquitos de varios quesos, jamón cortado fino, rebanadas de pan crujiente untadas con mantequilla, con una cucharadita de caviar y limón. . Sólo Laine dijo, que aquella tentación era demasiado fuerte para resistirse, y continuar con su régimen, por lo que no dudó en hacer un ataque en toda regla a todos los ingredientes allí dispuestos de manera sugestiva. . Beckett de vez en cuando se limitaba a observar lo que le rodeaba, recordando lo que dijera Castle, que le ayudaba a desarrollar escena para sus libros. Ella como buena observadora, se dio cuenta que tenía toda la razón. Si se centraba en una mesa en concreto, podía distinguir si entre la gente allí sentada existía una buena relación, o se estaban tirando los platos a la cabeza. Se dijo que saber describir todas estas situaciones en un libro, no dejaba de ser muy interesante. No le extrañaba nada que Castle, entre ellos en la comisaría se sintiera como pez en el agua. . Se detuvo por unos momentos para mirarle. Y enseguida se dio cuenta de una cosa. Allí delante tenía a tres hombres, podía dirigir su mirada en cualquiera de ellos, pero sus ojos, sólo se posaron en el escritor, que en aquellos momentos hablaba por los codos con sus compañeros, su semblante risueño denotaba que lo estaba pasando muy bien. ¿Sabría que ella le estaba mirando? ¿Era por este motivo, que al hablar lo hacía poniendo una picardía especial? O simplemente se lo estaba pareciendo a ella, ya que había comprendido que de un tiempo a esta parte, Richard Castle, formaba parte de su existencia, mucho más allá, que lo era prudente debido al trabajo, y a las horas pasadas juntos dentro y fuera de la comisaria. . La sacó de su ensimismamiento, la voz de Laine. . Laine.- Baja de las nubes, vuelve a este paraíso Terrenal, y prueba estos taquitos de queso, que están deliciosos. . Sí, Laine tenía razón, era absurdo que dedicara tanto tiempo de su vida en estudiar al famoso escritor que tenía a todas las mujeres que quería, rendidas a sus pies. Lo dejó muy claro momento antes al hablarle de los reservados. Y también se dio cuenta, que sintió una punzada de algo que o sabía describir correctamente, porque no podía etiquetarlos como celos, ya que no existía ningún motivo para poder hacerlo. Ella también tenía su vida privada. . Los dos vivían sus vidas personales al margen completamente, aunque a veces Beckett se preguntara si aquellas miradas que él desviaba cuando ella le sorprendía, querían decir algo especial. Parecía que sí, pero no estaba demasiado segura. Unas veces porque usaba mucha palabrería, sin decir nada en concreto, era todo un genio en este asunto. Sabía hablar sin definirse, sin mostrar nada especial. Simplemente resaltaba su manera de ser, afable, educada y risueña. . Total que los dos vivían sus vidas aparentemente completamente distanciados en lo que fuera personal. Estaban unidos por una serie de circunstancias, que muy posiblemente, tocarían a su fin en el momento en que el escritor se cansara de pasar por momentos de peligro. Porque debía reconocer, que en más de una ocasión, Rick Castle, expuso su vida al querer estar en la primera línea de fuego. . Hizo caso a Laine, y probó de todo lo que había en la bandeja, que había disminuido sustancialmente. . Castle, en uno de los pocos momentos que levantó la mirada se encontró con los ojos de la inspectora, que parecía lo estuvieran analizando. Le sonrió, y Beckett, al desviar los ojos, los puso en la bandeja, como si quisiera buscar algo que llevarse a la boca. . Castle, se levantó y alzando su mano, hizo subir de nuevo al camarero, para pedirle otra bandeja, sin dejar de felicitarle por lo exquisito que estaba todo. . Fueron sólo unos segundos en que sus ojos se encontraron, los suficientes para que a Castle se le acelerara el corazón. Recordó que poco antes de añadirse los compañeros de la Comisaría, estaban manteniendo una conversación, poco convencional, referente a los reservados. Le hubiera encantado, poder estar un poco más de tiempo a solas con ella, para decirle que él, si se decidiera a hablarle de sus verdaderos sentimientos, nunca la llevaría ni a un reservado ni a un hotel, estarían juntos en la cabaña de madera que tenía a las afueras de la ciudad, y que nadie más conocía su existencia. Se mentía a sí mismo diciéndose que la tenía para poder escribir sin interrupciones. Cosa que era muy cierta. Allí sólo había llevado en una ocasión a una mujer. Y lo hizo porque creyó que verdaderamente era distinta a las otras. Pero como tantas y tantas veces, se equivocó. . La cabaña, continuaba siendo su refugio, en las horas bajas. Ni Alexis ni su madre conocían este lugar. . Mientras miraba los ojos de la inspectora, no dejó de pensar en lo maravilloso que resultaría poder estar en aquel escondrijo, con ella. . Todo esto pasó por su mente, en la fracción de segundos. Luego los dos como si se hubieran puesto de acuerdo, desviaron sus miradas hacia otro lugar. . Cuando llegó el camarero con la bandeja llena de canapés, se inclinó para hablar en voz baja a Castle. Le dijo algo al oído. . Castle, miró a sus compañeros. . C.- Franco me está pidiendo permiso para que suba, la mujer que está sentada en la barra, con un discreto traje de chaqueta negro. Dice que tiene algo interesante que deciros. . Todos se miraron. Y parecía que con la mirada le preguntaran a él, si la conocía de algo. . C.- No tengo ni idea de quién es, no la he visto en mi vida. . Franco se apresuró a decir, que era una Pitonisa, que muchas veces se dedicaba a predecir el futuro, de las personas que se prestaban a ello, a cambio de un dinero. . Todo los ocupantes de la mesa se miraron entre divertidos y extrañados. . Ryan fue el primero en decidirse, levantando la mano derecha. . Rayan.- Yo digo que sí, que suba, será divertido. No creo para nada en estas cosas pero será algo nuevo y puede ser excitante. . Los demás, excepto Kate Beckett, decidieron que subiera. . Castle, se acercó a ella para decirle . C.- Si no te apetece, le decimos que no, le podemos dar dinero que es lo que busca, y todos tan felices. . B.- Por mí, no os cortéis, me dedicaré a estudiarla, igual también me sirve a la hora de hacer interrogatorios. . SIGUE
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| marypaz |
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Iria subiendo lo que falta, pero me frena ver que ni hay casi lecturas ni comentarios. De momento lo dejo tal cual ( cosa que nunca hago, ya que personalmente me fastidian los fics inconclusos)
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| charlynlop |
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You should be writing.

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Hola soy nueva y solo puedo decir que estoy mas que intrigada por leer lo demás, esta por demás decir que esta genial esta historia.
por favor sube lo demás, please
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| marypaz |
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TITULO: La pitonisa (2ª parte) ESCRITO por marypaz
Cuando se sentó a la mesa, todos estaban pendientes de aquella mujer de mediana edad, que sin pedir permiso a nadie, escogió dos canapés de la bandeja, y se los comió ávidamente, pero con un porte señorial. Beckett no pudo evitar pensar que estaba actuando, y se dijo que lo hacía muy bien. . Después, de beber el vaso de agua fría que había pedido les miró a todos, y les mostró una sonrisa agradable. . Habló con Rayan y su novia expresándose con mucho cariño, les dijo todo cuanto deseaban oír. Que iban a ser muy felices en su unión. Y que sus vidas se deslizarían siempre por caminos llanos, sin demasiados escollos que sortear. Mientras les hablaba retenía la mano derecha de ellos dos entre las suyas, y miraba fijamente las palmas, para luego levantar los ojos, y fijar los suyos, en la mirada tranquila de la pareja. . Beckett no perdía ni un solo movimiento, de lo que consideraba la mayor tomadura de pelo. Rayan y su novia, felices porque era lo que en realidad deseaban escuchar. . Luego hizo lo mismo con Expósito y Laine. Aquí ya hubo alguna novedad. Habló del trabajo de la forense. De lo duro que podía resultarle a veces. Pero también apuntó que llegaría muy alto en su estatus social dentro del FBI. . ¿Alguien le había hablado antes a la pitonisa, que su amiga era forense? . Esto ya planteó alguna duda en Beckett. Pero no dijo nada, continuaba siendo una muda y escéptica espectadora. . Esta vez, no tomó la mano de Castle y la de ella, tal como todos esperaban que hiciera. Retuvo ambas manos del escritor entre las suyas. Cerró los ojos y habló. . Pitonisa.- El éxito te acompañará durante años. Y esto no siempre te producirá alegría. Puede que en alguna ocasión, llegues a pensar que hubieras deseado un fracaso. Eres uno de los mejores escritores del momento, lo cual te hace sentir como si fueras un pequeño dios, idolatrado por tus lectores. Ten cuidado esto te puede perjudicar mucho. De vez en cuando baja de las alturas- . B.- Bueno – Beckett no pudo evitar dar su opinión- Eso lo sabe todo el mundo, ahora no nos estás diciendo nada que no sea del dominio público. Además no le estás leyendo las rayas de la mano. Tienes lo ojos cerrados . Por un momento hubo un poco de tensión entre los compañeros, al ver la reacción de Beckett. . Pitonisa.- No necesito tenerlos abiertos. Soy vidente, y en ocasiones, como la de ahora, veo con más claridad con los ojos cerrados. . Al hablar, sólo miró a Beckett, y lo hizo con una sonrisa comprensiva. No estaba ofendida, por lo que ignorando las palabras de la inspectora, continuó con el escrutinio de Castle. . Pitonisa.- Tienes muchas mujeres a tu alrededor. Demasiadas, porque más de una te está complicando mucho tu vida personal y profesional. Intenta alejarte todo lo que puedas de alguna de ellas, tú sabrás quienes son las que quieren abusar de tu estatus. Notarás un gran cambio en tu vida, ganarás en tranquilidad, aunque pierdas algo de dinero. . Y tras un largo silencio que nadie se atrevió a romper, siguió . Pitonisa.- Una de ellas corre un grave peligro. Pero si actúas a tiempo puedes impedirlo. No la dejes sola. Es muy probable que ella te rechace, porque no sabe lo que le depara el destino. No le hagas caso, y continúa a su lado, para protegerla. . Castle, estaba verdaderamente interesado en todo lo que le decía. Su rostro siempre sonriente, ahora tenía el ceño fruncido, y no intentaba disimularlo. . C.- Dime algo más, dame una pista…es cierto que tengo muchas mujeres a mi alrededor. Cuál de ellas está en peligro según tú. . Pensaba en las más inmediatas. Su madre, su hija, su ex…y también pensó en Beckett, aunque no pudiera decir, que ella formara parte del elenco de mujeres de su vida. . Pitonisa.- No te puedo dar más detalles. Ni puedo decirte cómo es esa mujer, porque no la puedo ver con claridad. Sólo sé que forma parte de tu vida cotidiana. Solo eso. . Dejó las manos de Castle, dando por terminado el trabajo sobre el escritor. . Todos esperaban que se dirigiera a Kate, para leerle su porvenir, pero incomprensiblemente no lo hizo. Les dijo que daba por finalizada la sesión. . Kate y la pitonisa se miraron con fijeza. . Pitonisa.- Me veo incapaz de hablar de tu futuro, porque eres una persona, que has puesto a tu alrededor, una muralla, donde no dejas entrar a nadie. En estas condiciones, no puedo ni leer las rayas de tu mano, ni ver tu futuro a través de mi mente. Lo siento . Beckett, sólo pudo sonreír. . B.- No te preocupes, lo superaré. – Intentó que no sonaran irónicas sus palabras, pero no lo consiguió. . Pitonisa.- Ya sé, que no darías crédito a lo que yo pudiera decirte. Pero un consejo, sí que te lo voy a dar gratuitamente. Mira bien a tu alrededor. Tu trabajo es peligroso, no confíes demasiado en tu buena estrella, se puede apagar, sin que te des cuenta. . Parecía que el espectáculo había terminado, por lo que Castle, hizo ademán de pagarle por los servicios. Y ante el asombro de todos replicó . Pitonisa.- No puedo cobrar esta vez. Está en peligro la vida de alguien. Ese don que tengo de ver el más allá, lo perdería si cobrara. Esto es algo que sabemos los que nos dedicamos a este ejercicio. . Castle le preguntó si quería decir alguna cosa más, y al negar ella con la cabeza, se levantó para acompañarla hasta la puerta de salida. Los demás se quedaron observando cómo iban sorteando las mesas del piso inferior, hasta llegar a la salida. . Una vez arriba, parecía que la fiesta como por arte de magia se había interrumpido. La primera en hablar fue Kate . B.- Podríamos decir esa frase tan popular, que se usa para estos casos. “Ha pasado un ángel” Pero – aquí levantó un dedo que quería parecer amenazador – Solo ha pasado una pitonisa, una mujer que dice tener poderes especiales para ver nuestro futuro.- Cosa que no creo en absoluto . Ryan.- La verdad es que no sé si los tiene o es una farsante, como las hay a montones, pero por lo menos esta vez no ha querido cobrarnos nada. O sea que levanto una lanza en su favor. . C.- Yo me brindé a acompañarla hasta la salida, para poder poner disimuladamente dinero en uno de los bolsillos de su chaqueta. Me impresionó que no nos quisiera cobrar nada. Con este detalle quedó demostrado que no sólo venía para ganarse un dinero. . B.- ¿Puedo preguntarte, si también te ha convencido, referente a lo que te ha dicho?- La voz de Beckett sonaba un poco incrédula. . C.- No sé qué decir. Yo sí creo que hay personas que tienen ese don de la telepatía, la de videncia, y otras muchas cosas más. Y desde luego que en cuanto llegue a mi casa pienso hablar de esto con mi madre y con mi hija. Nunca estará de más, que pongan especial atención, en sus actos. Ha hecho especial mención, en que eran mujeres que formaban parte de mi vida. Me quedaré mucho más tranquilo si les explico lo sucedido aquí esta noche . -. No te lo reprocho – dijo convenido Expósito, y mirando el reloj, comentó que ya era hora de irse a casa. . Se levantaron todos, discutiendo por querer pagar una parte, tanto de la comida y las bebidas, como lo que le pusiera Castle en el bolsillo. . Kate Beckett, les miraba divertida, parecía que se encontraran en la Comisaría debatiendo un caso policial. Una vez fuera del local, Castle y Beckett se quedaron mirando cómo sus amigos se dirigían camino de sus casas. . C.- Te acompañaré hasta tu casa, no me gusta que vayas sola a estas horas de la noche. . Beckett no pudo reprimir una sonrisa . B.- Por favor… en primer lugar voy armada, y en segundo lugar yo no formo parte del clan de las mujeres que te rodean. Si es que supones que pueda correr algún tipo de peligro, ya ves que no encajo. . C.- Me da lo mismo, que pienses que soy un estúpido, pero no permitiré que vayas sola hasta tu apartamento. Y…en cuanto a lo que acabas de decir, eso de que no formas parte de mi clan de mujeres, ¿qué te hace suponer, que yo no te he incluido? . Castle la estaba mirando, en espera de su respuesta . B.- ¿Sin mi permiso? . C.- Desde luego. La pitonisa acertó por completo cuando te dijo que estabas escondida tras una muralla. Creo que es tu manera de no demostrar lo que sientes de verdad. No sólo hacia mi persona, es en todo en general. Has estado ocultando hasta hace muy poco, la angustia que te proporcionaba, el asunto de tu madre. . Iban andando uno junto al otro. Sus pasos eran cortos, quedaba muy claro que querían retardar al máximo el paseo, hasta su apartamento. Beckett parecía no tener demasiadas ganas de hablar, y se empeñó en querer ir sola hasta su casa. . B.- No seas absurdo, estoy a escasos 200 metros de mi edificio, y no hay casi nadie por la calle. No corro ningún peligro, además si me acompañas me haces sentir muy incómoda. Piensa en eso. . Castle iba a replicar, pero pudo ver en los ojos de la inspectora una decisión inquebrantable. Sabía que era una mujer fuerte, acostumbrada a defenderse en cualquier situación. Por lo que sin estar en completa conformidad con su manera de proceder, la dejó ir, aunque algo dentro de sí mismo, le estaba gritando que algo malo podía ocurrirle. . Alejó aquellos pensamientos, se daba cuenta que se había dejado influenciar demasiado por las palabras de aquella mujer. . Pero le vinieron a su memoria que en su casa, sí que tenía dos personas, que estaban bajo su completa custodia. Tenía que explicarles a ellas la visita de la Pitonisa, mejor si no le daban importancia y no se sentían en peligro, pero era vital que supieran, lo sucedido esta noche en el “Mesón” Mañana a primera hora antes de ir a la Comisaría hablaría con las dos. . Antes de subir a su habitación, abrió sigilosamente la puerta del dormitorio de Alexis, y respiró tranquilo al verla dormida. Miró a su alrededor el desorden reinante, y lo comparó al que tenía en su dormitorio a su edad. Tal para cual. . Después con la misma precaución abrió el dormitorio de su madre. Allí reinaba un cierto orden, si no hubiera sido por la profusión de trajes puestos ordenadamente sobre dos sillas y encima de la cama. Este detalle tan simple le hizo saber que Martha había salido aquella noche, y había estado eligiendo la ropa adecuada para la ocasión. . Y de pronto sintió un nudo en la garganta, ¿y si fuera ella la mujer que estaba en peligro? Se quedó por unos momentos clavado en el suelo sin saber qué hacer. Llamarla a su móvil… nunca lo había hecho, su madre era muy independiente, como lo era él mismo. Además no podía explicarle por teléfono las palabras de la pitonisa. . Tenía un dilema. Y no sabía qué hacer exactamente. Por suerte el ruido de la llave al abrir la puerta en el piso inferior, le resolvió la cuestión, su madre en aquellos momentos estaba entrando sana y salva en su casa. . Se apresuró a meterse en su dormitorio, para que no le viera parado justo ante su alcoba. Una vez dentro de la suya, respiró tranquilo, se sentó en su cama dispuesto a desnudarse y dormir unas horas. . Sus mujeres estaban a salvo. Porque no cabía duda que Alexis y Martha eran sus principales preocupaciones en la vida diaria. . Pero mientras estaba absorto, mirando sus zapatos, como si fueran la cosa más importante del mundo, una idea cruzó por su cabeza. Le vino de golpe, sin pedir permiso, y notó que su angustia aumentaba de manera considerable. . Kate Beckett, no podía decir que formara parte de su vida íntima, aunque él, estuviera perdidamente enamorado de ella. Pero reconocía que aunque no quisiera ella formaba parte de su vida. . Y acudieron a su mente, comentarios sobre estas clases de sucesos. Gente poseedora de un don especial para ver el futuro, y que cuando tenían ante sí, algo muy grave, no lo decían, para no dejar a la persona interesada con la angustia, de que estaba corriendo un peligro inminente. Sólo le avisaban de manera discreta, para que pusiera toda su atención a los más pequeños detalles, para que estuviera en todo momento precavida. . Y esto es lo que hizo la Pitonisa. . Y de repente fue como si encendiera una potente bombilla en su cabeza, y donde antes sólo existía oscuridad, ahora lo veía todo con una luz diáfana. Kate Beckett, era sin duda la que podía estar ante un peligro escondido en algún lugar.
SIGUE
Que conste que lo subo, porque me lo has pedido, y sé la rabia que da no saber el final de los fics. Pero ya veo que en este foro, los fics no tienen demasiado interés. Disfrutalo, si te gusta subiré lo que falta
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| marypaz |
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TITULO: La pitonisa (3ª parte) ESRITO por: marypaz . Este descubrimiento le desveló por completo. No estaba seguro de nada, pero la sola idea que la inspectora pudiera correr algún peligro, le hizo estar en una tensión poco habitual. . Finalmente se decidió a llamarla a su móvil.
No obtuvo respuesta, le indicaba que estaba apagado, que dejara el mensaje. Y él sólo dijo “Llámame en cuanto puedas”. . No obstante, volvió a llamarla al teléfono fijo. Sabía que posiblemente tampoco conseguiría hablar con ella, y por primera vez se preguntó, qué le diría si ella respondía a su llamada. . Se rascó la cabeza nerviosamente mientras oía sonar el timbre. Tampoco lo cogía. Pero ya tenía preparada una frase, simplemente le diría la verdad, que estaba preocupado, ya que la consideraba una de las mujeres que le interesaban de verdad. Sólo eso. Era así de simple, ¿Qué tenía de malo, demostrarle sus verdaderos sentimientos? La posibilidad de un rechazo, pero bien valía la pena intentarlo y más si como ahora estaba pensando que podía correr peligro. . Repasó mentalmente los últimos casos en los que había trabajado, para descubrir si alguna de las personas arrestadas, podían tener un cómplice, y querría tomarse la justicia por su mano. . Con todos estos pensamientos rondando por su cabeza le era imposible dormir, por lo que se levantó de un salto, se volvió a vestir y con sumo cuidado para no despertar a nadie, salió a la calle, camino del apartamento de la inspectora. . Cuando llegó a la puerta del apartamento, llamó con la esperanza que le abriera la puerta, pero nadie acudió a sus repetidos golpes suaves en la madera, ni tampoco al estridente timbre. . Era arriesgado, pero no estaba dispuesto marcharse sin haber hablado con ella, necesitaba saber con sus propios ojos que estaba bien. Por lo que sin dudarlo y con ayuda de su llavero en forma de lanza, forzó la cerradura. Era delito pero le daba lo mismo. Sabía que podían suceder varias cosas, entre ellas, que Kate estuviera acompañada de alguien. Pero tal como le vino la imagen a la cabeza, la desechó, ella después de tantas llamadas telefónicas, y las de ahora en la puerta hubiera terminado por responder, por muy entusiasmada que estuviera con algún hombre, desde que empezó a llamarla, por lo menos había transcurrido media hora. Tiempo más que suficiente, para que se hubiera decidido a contestarle. . No obstante todas estas reflexiones, la idea de encontrarla en brazos de alguien le dolía demasiado, como para dejarla circular por sus pensamientos. La borró de inmediato. Y entró en el apartamento, sin hacer ruido, como si fuera un vulgar ladrón. . Lo primero que vio le dejó paralizado, un enorme desorden en toda la sala, los libros, fuera de las estanterías, tirados por el suelo los cojines del sofá, también estaban de cualquier manera. . Y sólo entonces se le ocurrió pensar, que allí dentro quizás aún estaba la persona, que había hecho todo aquel caos, y que él, no iba armado. Sintió un sudor frío que le recorría todo el cuerpo, y que le costaba tragar saliva. Pero a pesar del miedo, tuvo el juicio, de no delatar su presencia en la casa. Le pareció que oía ruidos, en el dormitorio y fue hasta allí a una distancia prudencial para no ser visto. . Kate, estaba tendida en el suelo, parecía inconsciente, desde donde él se encontraba podía ver todo el cuerpo de ella, y comprobó que no se veía ningún rastro de sangre. Que no estuviera herida le quitó un enorme peso de encima. . Pero no sabía cómo actuar. ¿Qué hubiera hecho la inspectora si la situación fuera al revés? Sin dudarlo ella habría apuntado con su arma al intruso, pero no disponía de nada para hacer frente a la situación. Su cabeza era una vorágine, pensando en una solución. Tenía que encontrarla, y lo haría usando su mentalidad de escritor afamado de crímenes. . Desde donde estaba, el ladrón, que sin duda estaba buscando algo muy concreto, en aquellos momentos se dedicaba a hurgar en los cajones de la ropa interior de Kate, después de tirarlo todo por el suelo, rebuscó en el armario. . Castle, sólo podía adivinar que era de su misma estatura,- este detalle era importante por si llegaba el caso de una pelea - su cara cubierta con un pasamontañas, no dejaba adivinar, quien era. Se fijó que la ventana que daba a la salida de incendios estaba abierta, por lo que dedujo que se había colado por allí. . En aquellos momentos, sólo podía hacer una cosa, y era no delatar su presencia. Vio la chaqueta de Kate colgada en el perchero de la entrada, sabía que allí solía guardar el arma y las esposas, ciertamente no se veía capaz de disparar a sangre fría, aunque hubiera sido al mismísimo diablo. Pero sí, que tuvo valor para agarrar con fuerza una pequeña talla de madera, y asaltarle por detrás, dándole un buen golpe, que lo dejó atontado, y de momento indefenso. Después de esto, él mismo le colocó las esposas. Le quitó el pasamontañas, y tal como temía, no era nadie conocido. . Probablemente un ladrón, que supuso que el apartamento estaba vacío, y Kate al regresar, se encontró con la desagradable sorpresa de tener a un intruso en su casa. Lo demás era todo muy previsible, el ladrón seguro que iba preparado con alguna sustancia para sedarla. Hoy en día se vendían todo tipo de sprays, como defensa personal. . Llamó a la Comisaría, pidiendo además una ambulancia. No tenía ni idea de cuál era el estado de Kate, que continuaba sin sentido en el suelo. . Se acercó a ella, buscando el pulso poniendo los dedos en su garganta. Y se agachó para decirle, que estaba a su lado, que ya había pasado el peligro, pero Kate estaba sumida en una inconsciencia profunda. Le salieron palabras que de no ser por la situación tan anómala, nunca se las hubiera dicho .
& && & & & & & & & && & & & & & & && & & & A Kate le parecía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro. . Se daba cuenta que tenía una visión desenfocada, pero aunque le costara entenderlo, le parecía que sentado muy cerca de ella, estaba Castle con la cabeza hundida en su pecho. No estaba dormido, pero a pesar de su mala visión, casi podría jurar que estaba meditando o rezando. . Repasó todo lo que la rodeaba, y supo enseguida que estaba en una cama de hospital. Unas cortinas rodeaban el pequeño lugar en el que sólo había una camilla, donde estaba ella tumbada, y una silla que daba sostén a Castle. . Y poco a poco empezó a recordar. . Entró en su casa, dejando como solía hacer la ropa y el arma junto con las esposas, en el perchero de la entrada, y luego recordó que alguien se abalanzó sobre ella, y enseguida sintió un escozor en los ojos que le impidieron ver nada. Notó que su cuerpo caía pesadamente sobre el piso. Le quedaba una vaga sensación de alguien encapuchado luchando por derribarla. Después el vacío más absoluto y la oscuridad la envolvieron. . Todo eran escenas que se mezclaban en su cabeza sin orden ni concierto. No tenían sentido, pero allí estaban. Le parecía oír la voz de Castle, diciéndole que ya había pasado el peligro. Luego el sonido irritante de la sirena de una ambulancia, y otra vez la voz de Castle susurrándole, palabras llenas de sentimiento, su voz le sonaba casi como un sollozo. Y volvían las lagunas, los momentos perdidos, hasta ahora, que parecía que poco a poco recobraba toda la lucidez . B.- ¿Castle? –Preguntó como si temiera que fuera una alucinación- . Al oír la voz, de la detective, casi dio un salto, se levantó tan rápido, que tiró la silla metálica al suelo, formando un gran estruendo. . C.- Por fin….hola ¿cómo te encuentras? . B.- Creo que no estoy bien. Me duelen mucho los ojos, y lo veo todo borroso. . C.- Es natural, debieron rociarte con algún spray que ha afectado la visión, pero sólo será por unas horas. He llamado a Laine, para que se quede contigo esta noche. Supongo que no te importa. . B.- No, claro que no- Pero dime, ¿cómo supiste que estaba con problemas? . Castle suspiró. . C.- Simplemente las palabras de la pitonisa, me hicieron pensar que podías ser tú, la mujer que correrías algún riesgo. Y me dejé llevar por el corazón, más que por la razón. . B.- Ya…la razón no encaja para nada con todo lo sucedido. . C.- No, pero a veces las cosas son así. Porque en mí, sí que existe una poderosa razón, para hacer lo que hice, desplazarme hasta tu casa, porque te imaginaba en peligro y no lo podía soportar. Vinieron a mi cabeza unas palabras dichas por alguien – no me preguntes quien, porque ni lo recuerdo- Cuando una persona que se dedica a desvelar el porvenir de alguien, y está en verdadero peligro, suele callárselo, para no angustiarla más. . B.- Y por eso viniste en mi ayuda, porque estabas convencido de que podría tener serias dificultades. . C.- Sí, supongo que sí. ¿Tenías algo de verdadero valor, algo que alguien pudiera necesitar? Me refiero a algún documento relacionado con algún caso de la Comisaría. . Beckett, tardó un poco en contestar, en parte porque aún estaba aturdida y en parte, porque le dolía desnudar tanto sus interioridades delante de nadie, y menos de Castle. . B.- En casa sólo tengo todo lo recopilado del caso de mi madre. Y no creo que fuera esto lo que buscaba. Siendo así, dudo que lo llegara a encontrar. . C.- En cuanto llegues a tu apartamento deberás mirar si te falta algo de valor. Aunque a estas horas, si el ladrón consiguió alguna cosa, está ya en manos de la policía, y podrás recuperarlo. . En aquellos momentos apareció Laine, ya estaba al corriente de todo lo sucedido. Se acercó a Kate, y la besó. . Laine.- En cuanto te dejen salir, te llevaré a mi casa, me han dicho que tu visión aún tardará unas horas en normalizarse. Ahora están interrogando al ladrón. Pronto sabremos, si buscaba algo en concreto o simplemente quería dinero o joyas de valor. . C.- Pues…. Yo creo que si de momento va a necesitar ayuda, lo mejor es que se venga a mi casa, allí estarán todo el día o mi madre o Alexis. Si se queda contigo, tendrás que pedir unas horas de permiso para dejar tu trabajo . B.- Castle tiene razón Laine. Pero agradezco de veras tus ganas de ayudarme. Con Alexis y con Martha, siempre tendré a una persona a mi lado, hasta que recupere por completo la visión. . Y dándose la vuelta, girando la cabeza se dirigió a Castle . B.- Deberías ir a descansar, se te ve agotado. Gracias por todo. . Castle levantó la mano en señal de despedida. En cuanto se hubo ido Laine exclamó . .- Está loco por ti. Si no lo sabes ver es que estás ciega, pero de antes que te rociaran con el spray. . Kate Beckett, la inspectora dura e inflexible en muchas ocasiones, no supo que contestar, se limitó a encogerse de hombros, mientras veía a Castle desparecer tras las cortinillas blancas que separaban los módulos- . Sólo tenía un pensamiento que no lograba quitárselo de la cabeza. Él había corrido en su ayuda cuando pensó que estaba en peligro, a pesar de no ser una de las mujeres que le rodeaban y asediaban. Y una duda apareció de repente. Quizás sí que lo fuera y aún no lo sabía asumir y reconocer. . Castle llegó a su casa y Alexis y su madre aún dormían. Nada extraño se dijo al comprobar la hora que era. Se dio cuenta que no había dormido, y empezaba a acusar el cansancio. Pero no quería meterse en la cama. Se duchó y cambió de ropa, sintiéndose como nuevo. El día justo empezaba a clarear, y la ciudad se incorporaba a la rutina diaria. En una hoja de papel escribió “Mamá, Alexis, estaré todo el fin de semana fuera. Besos a las dos” firmado Rick, y la dejó encima de un lugar bien visible, sería lo primero que verían al preparar el desayuno. . Después buscó en los cajones de su mesilla de noche, unas llaves y se las puso en el chaqueta. Aquellas llaves tuvieron el poder de recordar con un inmenso placer aquel lugar, pequeño y escondido entre un bosque. No era la única cabaña, pero estaba todo el lugar planificado de manera, que quedaban aislados unos de otros. Era el lugar perfecto para una pareja de enamorados. Luego se encaminó otra vez hasta el hospital, calculó que el médico de guardia ya estaría a punto de hacer su recorrido. Quería que Laine, se volviera a su casa. Por unos momentos dejó volar todas las fantasías que había imaginado con ella, y el lugar a donde iban era perfecto. Soledad y silencio, sólo el crujir de alguna rama, o el trino de un pájaro. Kate todavía con la visión mermada, no le quedaría otro remedio, que palpar su cuerpo si quería saber dónde ponía las manos. Las imaginó rodeando su rostro, buscando con sus dedos los labios, para besarle. Y no pudo reprimir imaginarlas en otros lugares, que sólo al pensarlo, dio un respingo, pensando que si seguía por aquel camino tendría que volver a ducharse con agua bien fría. . Al entrar en el lugar donde estaba Kate, la forense estaba sentada en la misma silla que estuviera él mismo horas antes. . C.- Hola Laine, he venido a reemplazarte, en cuanto pase el médico, me llevaré a Kate. Seré yo mismo quien la cuide. Espero que no hayan surgido complicaciones. . Laine se quedó mirándole interrogante. . C.- Ten fe en mí. Acabo de tomar una decisión. Sabré cuidarla bien. Tan sólo me adjudico el privilegio de ser yo el único que sabrá su paradero. En la Comisaría si te preguntan, les podrás decir que no tienes ni idea de dónde está, y no estarás mintiendo porque no voy a decirte a dónde me dirijo. . - Te la dejo, con toda la tranquilidad de saber que serás un buen enfermero y la cuidarás muy bien. ¿Sabe ella la decisión que acabas de tomar? . C.- No, es verdad que de momento la llevaré un poco engañada, porque le diré que la llevo a mi casa junto a mi madre y mi hija. Sólo miento en que no estarán ellas. Necesito tener una conversación larga, y vamos a un lugar donde nadie sabe que existe, por lo que no podrán interrumpirnos. . Kate en aquellos momentos estaba dormida, le habían suministrado un calmante para que el reposo mitigara el dolor en sus ojos. . Laine se despidió cariñosamente de Castle, mientras le decía . -Si no la tratas bien, soy capaz de hacerte la autopsia en vivo –dijo haciendo gala de su buen humor – . C.- Deberías preocuparte, de cómo me acogerá ella, cuando sepa que la llevo a un lugar que estaremos los dos completamente solos. . Laine le hizo un guiño, mientras le decía . -. Sabes cómo tratar a las mujeres, y no debes olvidar que aunque te pueda parecer un bloque de hielo, sólo tendrás que buscar la manera que se derrita. . C.- Si sólo se trata de esto, puedes tener la seguridad que no habrán problemas. Por si fuera poco mi poder de seducción- dijo en un tono un poco compungido - el lugar al que vamos es perfecto para que una pareja pueda pasar por experiencias extremas, de todo tipo. Se calló las fantasías que tuvo con Kate momentos antes de ir a verla. Eso sólo estaba en su cabeza, pero con unas ansias infinitas que se hicieran realidad. La deseaba hasta lo inimaginable, pero se comportaría según fuera la reacción de Kate. Si ella sólo buscaba en él, caricias y mimos, es lo que tendría, pero si como él, necesitaba sentirse como en un solo cuerpo, le proporcionaría el placer completo. En este aspecto sabía que él, era experto, y tratándose de Kate, ya sería como alcanzar la gloria con las manos. Hizo un esfuerzo y volvió a la realidad. No quería deleitarse antes de tiempo pensando en situaciones que quizás no llegarían a cumplirse. Lo mejor era dejarlo todo al azar, estaba seguro que no habría fallos. . Laine antes de salir del lugar, aún dedicó una mirada a su amiga medio inconsciente, y vio a Castle, reclinado sobre ella mientras le retiraba los cabellos del rostro. Pensó que un hombre que actuaba de esta manera, que la miraba casi con adoración, sabría cuidarla, y proporcionarle el mejor medicamento, tanto físico, como espiritual. Él sabría hacerle olvidar el mal rato que tuvo que soportar en su casa cuando se vio invadida por un ladrón. . Y en su imaginación surgieron escenas apasionadas entre ellos. . Sacó su móvil, y llamó a Expósito, que aún estaba en la cama y preguntó asustado si le ocurría algo grave . -. Nada que no puedan solucionar unas caricias y unos besos. No te muevas que ahora mismo voy para tu casa. (solo falta el epílogo, que me lo pidieron)
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