Mutantes y Humanos compartiendo un mismo mundo… y una guerra en ciernes.

Cuando la coexistencia parece volverse inviable, la única opción es tomar partido pero… ¿Por quien lo harás? Una política opresora, empresarios sin escrúpulos, experimentación humana con total impunidad, atentados terroristas, corrupción… pero aún en tiempos turbulentos existe quien aboga por el dialogo, la cooperación y la convivencia.

El mundo está en tus manos. ¿De qué lado estás?






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 Visita inesperada
Dania Ivanov
Posted: Jan 17 2011, 12:12 AM


Alumna. Nivel 2


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Dania había salido de trabajar después de un día largo de enredos entre travesuras, dibujos y diferentes juegos que habían agotado sus fuerzas. Iba de vuleta a la academia, o eso haría si no hubiera recibido una llamada, después de unos días desde que la esperaba, diciéndole donde estaba Tom Vanvouver.

No podía quitarse de encima la sensación de que lo que le había pasado era culpa suya, que si ella no le hubiera estado distrayendo por el telefono, el podría haber evitado es problema. A l ahora o así de que perdiera el contacto con Tom, la mujer de la comisaría le había llamado diciendo que le habían intentado dar una paliza, pero que estaba bien, que no tenía por qué preocuparse que le estaban atendiendo. Dania había insistido en saber donde estaba, pero la mujer no lo sabía.

Y tres días después, mientras jugaba a los Scalextrics con los niños de la guardería, la mujer le había llamado diciendo que estaba en el hospital, que sentía no habérselo dicho antes pero que había perdido el número con su nombre y número de telefono.

Así que allí se encontraba ella, con una caja de bombones y un peluche pequeño, con un cartelito en el que ponía "mejorate pronto" mirándose en el espejo del ascensor del hospital. Llevaba el pelo recogido en un moño y un jersey de lana dejando un hombro al aire, además de unos vaqueros. Salió del ascensor y notó aquel olor que tan poco le gustaba, que tanto le recordaba a la muerte y no sabía por qué. Se sintió un poco mareada, pero al final lo sobrepasó. No había avisado a Zack porque pensaba que aquello era una cosa que tenía que hacer ella sola, además, Zack ya estaba lo suficientemente liado como para tener que estar pendiente de otra cosa más.

CAminó por los pasillos, intentando evitar a la gente que por allí paseaba agarrando aquellas perchas para suero. No le gustaba nada ese ambiente. Y por fin llegó a la habitación en la que le habían dicho qie estaba Tom. Entró totalmente decidida, pero se encontró con que un hombre, policía, estaba en la sala hablando con Tom, así que, sin que nadie se diera cuenta, salió y se quedó de pie en el pasillo.

Al cuarto de hora, el policia salió de la habitación, entonces entró ella intentando mostrar la mejor de sus sonrisas.

-Sorpresa. -Dijo ella un poco intimidada por la situación. Se acercó a los pies de la cama y le mostró la caja de bombones. -Te he traído un regalo. -Y luego, lentamente, fue asomando el osito de peluche hasta que apareció totalmente de su espalda. -Y esto también es para tí, superagente. Es una auténtica y horterísima monada -Después de aquel paripé decidió acercarse a Tom un poco más. Le dejó el osito de peluche junto a él y se sentó a su lado, en una silla que había cerca de la cama. -Siento mucho lo que pasó... no puedo evitar pensar que fue culpa mía... ¿qué tal estás?


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Tom Vancouver
Posted: Mar 6 2011, 01:27 PM


Agente de Policia Ligón de MC // PNJ


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- No dirás nada -dijo el comisario con voz ronca.

Tom despreciaba bastante al Comisario Van Der Berk. Era más político que poli, era más lameculos que leal, era más peligroso con la pluma que con el viejo 45. militar que llevaba en el costado cuando vestía de uniforme.

Pero era el jefe y le debía un respeto. Aún a pesar de que fuera un misógino, machista, xenófobo y mutanófobo de cuidado.

- No dirás nada al Teniente Zhodiak sobre esos hombres que te atacaron.

"Ah, se me olvidaba: Corrupto"

- Pero...


- No hay peros. No dirás nada. Ya lo he resuelto por mi cuenta. Todo se solucionará y todos saldremos ganando, ¿vale?

- Pero señor...

- Vancouver
-le cortó con sequedad.- Fue un error. Un jodido error. Una niñería. No quiero montar una guerra contra una mafia por una mierda de capricho, ¿me entiendes? Y como de momento la alcaldía tiene temas más importantes en los que perder el tiempo...

Tom bajó la vista mientras pasaba su lengua por los dientes.

"Con los mutantes"

Tom lo sabía. La nueva alcaldesa se había ganado el puesto a base de putear a los mutantes, de hacer leyes y de castrarlos públicamente. Y ahora tras los últimos incidentes, la tipa no lo había dudado. LEY CONTRA CRÍMENES MUTANTES. UNIDAD ESPECIAL PARA CRÍMENES MUTANTES. Y por supuesto lo mejor: LA LEY SOBRE CONTROL MUTANTE EN INSTITUCIONES.

"Una caza de brujas"

Y Van Der Berk quería que los tiros sobre la conversación con el teniente de asuntos internos Zhodiak fueran por esa caza de brujas. Que evitaran a los tres individuos de Europa del Este que le habían dado una soberana paliza y a los que podría reconocer en archivos o en una rueda de reconocimiento.

Y eso le jodía horrores.

- Ok, jefe -dijo con voz monocorde mientras fusilaba al comisario con la mirada.- No diré nada.

Van Der Berk le mantuvo la mirada unos largos segundos, hasta que por fin asintió.

- Que se recupere agente -se despidió mientas se levantaba y se encasquetaba la gorra.

Y al instante entró.

Bella, con esa belleza núbil, casi de cuento de hadas, y esa sonrisa que podría hacer que los hombres muriesen por ella.

Tom apenas reaccionó, la dejó cotorrear, y apenas miró los regalos que le había traído, solo la miraba a ella con los ojos muy abiertos.

- Siento mucho lo que pasó... no puedo evitar pensar que fue culpa mía... ¿qué tal estás?

- ¿Te ha visto alguien entrar aquí? -dijo con voz neutra.

- Dania... no… no creo que sepas en lo que te estas metiendo... o en lo que estás metida si el hombre que me dijiste es tu padre. Ese tipo... este tipo está metido en asuntos turbios.

Hizo una pausa negando con la cabeza.

- Es de los que de cara a la galería es el correcto hombre de negocios... pero mientras te da la mano con la derecha, con la izquierda le quita el percutor a una pistola con la que piensa pegarte un tiro. Es un hombre peligroso, Dania.

Cinco costillas rotas, la nariz, un pómulo, el hombro dislocado, hematomas, arañazos y cortes, algunos que requirieron suturas, y unos cuantos huesos de la mano rotos. Además del tiempo de recuperación iba a necesitar fisioterapia para seis meses, seguro.

Y eso que Tom había puesto resistencia, había ganado unos segundos valiosos y había dejado tocados a los individuos que le atacaron... si no se hubiera podido defender podría haber acabado mucho peor.

- Sí... si tanto quieres entrar en contacto con él... podría darte una dirección... pero quiero que te quede eso muy claro. Es peligroso. No tanto como ser mutante en esta ciudad, pero será peligroso.

Miraba fijamente a la chica. Los datos los había obtenido tras la conversación con el comisario. Mafia rusa. Solo había un sitio en Moorside donde podía hablar con gente de la mafia rusa. Y tendría que ir con cuidado, con pies de plomo.

- ¿Lo tienes claro? ¿Estás segura de ello?


********

Van Der Berk descolgó el teléfono de la sala de espera, miró en su cartera y sacó una tarjeta, marcó el número de la misma y esperó los tonos hasta que al otro lado de la línea alguien contestó.

- Está aquí.

La contestación fue cortante.

- ¡Sí! ¡Estoy seguro! ¡Ella sola! ¡Por propia voluntad ha venido a visitarle al hospital! En vez de ir dándole lecciones a un poli, el padre debería tener una charlita con su hija, ¿no crees?

Otra contestación cortante.

- ¡No! ¡Escúchame tú a mí! ¡Las cosas están cambiando! Si el material que nos están vendiendo para cazar mutantes, lo centrásemos para cazaros a vosotros no duraríais ni un mes, ¿me explico? Ni un puto mes. Así que, como todos queremos seguir como estamos, sed... correctos. Y dejad a mi gente en paz.

Colgó con fuerza. Y salió del hospital, mientras se cerraba el abrigo.


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Dania Ivanov
Posted: Mar 6 2011, 06:09 PM


Alumna. Nivel 2


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- ¿Te ha visto alguien entrar aquí?

Dania frunció el ceño en un gesto de duda y sonrió. No sabía por qué preguntaba aquello, tal vez Tom tenía alguna novia y le preocupaba que viera a una chica entrar en su habitación. "El ligón de Tom..". O tal vez le preocupaba por el policía que había salido antes de entrar ella. O simplemente estaba desvariando por culpa de los golpes.

-No..no. Tranquilo. -Dijo ella con una sonrisa tierna en los labios, en contraposición de la cara serie de Tom. No podía estar cien por cien segura de que el policía que había salido de la habitación le hubiera visto, pero no le daba mucha importancia.

- Dania... no… no creo que sepas en lo que te estas metiendo... o en lo que estás metida si el hombre que me dijiste es tu padre. Ese tipo... este tipo está metido en asuntos turbios -Dania abrió la boca para replicar, pero no sabía qué decir. Aquello sonaba demasiado irreal, No podía imaginar a su padre más allá de sonriendo a la niña de sus ojos y trabajando en su gran mesa de caoba de su altísimo despacho. - Es de los que de cara a la galería es el correcto hombre de negocios... pero mientras te da la mano con la derecha, con la izquierda le quita el percutor a una pistola con la que piensa pegarte un tiro. Es un hombre peligroso, Dania.

Pero ella que sabía, su padre había desaparecido hacía años de su vida, y en todo ese tiempo había podido cambiar. Pero no lo iba a creer hasta que no diera con él, no iba a parar de mover cielo y tierra hasta volver a verlo. Era lo único que tenía claro.

-No sé que decir... -Dijo con la mirada clavada a las blancas y acartonadas sábanas de la cama de Tom. -Hace años que no veo a mi padre.. pero antes no era así, era un hombre honrado que odiaba todo eso de lo que tú hablas.

- Sí... si tanto quieres entrar en contacto con él... podría darte una dirección... pero quiero que te quede eso muy claro. Es peligroso. No tanto como ser mutante en esta ciudad, pero será peligroso.- "Entonces no lo tendré tan dificil...". Tom dejó unos segundos mientras ella, casi imperceptiblemente, asentía con la cabeza. - ¿Lo tienes claro? ¿Estás segura de ello?

-Sí. -Dijo con firmeza y mirándole a los ojos. No sabía donde se metía y por eso tenía miedo, pero tenía claro que quería encontrar a su padre. -Dame esa dirección, por favor. Pero.. explícame a qué clase de peligro me estoy enfrentando... Dania dejó un momento de silencio, y sintió la obligación de que tenía que darle a Tom aunque fuera una pequeña explicación de todo aquello. -Puede que te parezca inmadura, Tom, pero llevo mucho sin ver a mi padre, y él lleva pensando todo ese tiempo que estoy muerta o algo peor... No puedo decirte por qué pero es así... Sólo quiero que sepa que estoy bien

Dania buscó un papel donde apuntar la dirección que Tom le iba a dar y los consejos que pudiera darle. En cuanto pudiera, incluso justo después de salir del hospital, iba a ir a ese sitio, no soportaba perder más tiempo.


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Tom Vancouver
Posted: Apr 1 2011, 02:20 AM


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Tom tragó saliva y apretó los dientes.

Se decidió a apretar el botón de la bomba de morfina para darse una dosis de calmante con el que relajar el dolor, tras eso volvió a mirar a Dania, con cierta pena, y llevó la mano hacia la mesilla de donde sacó una libreta negra y un lápiz, los que llevaba siempre en su uniforme.

Apuntó unas palabras con letra grande y clara.

- Mafia -dijo Tom con lentitud.- Tiene tratos con la Mafia Rusa.

Terminó de escribir y arrancó la hoja con un hábil gesto.

- Es un local de mala muerte. Se te van a comer con la mirada de una forma que te va a revolver las tripas y hasta que vayas al tipo de la barra, que se llama George KGB, vas a creer que todos esos tipos despreciables se te van a tirar encima para violarte... Así que camina rápida y decidida hasta él, es alto, delgado, calvo, con perilla y siempre está comiendo galletas oreo... En cuanto te plantes ante él le dices que vienes de parte de Tommy Canadá. Él ya sabe porque vas allí...

Antes de darla el papel la miró fijamente.

- No vayas sola. Ve con tu novio o con alguien, pero no vayas a ese sitio sola. ¿Me has oído?

Se sentía mal por lo que estaba haciendo. Sí, era lo que ella quería, pero ¿era lo que ella debía hacer? Era peligroso de cojones, aún cuando KGB le había dado su palabra de que a la chiquilla no le pasaría nada.

Fue curioso que el ex-espía soviético (o al menos eso decían las malas lenguas) al enterarse del nombre de la chiquilla no tardase en darle todo tipo de facilidades... no solo eso, estaba dispuesto a dar pistas sobre los tipos que le atacaron siempre que pudiera hablar con la chiquilla... y eso le dejaba a Tom la certeza de que había algo que se le escapaba.

Cuando Dania mencionó lo del padre, las piezas encajaron.... pero ¿era eso una buena idea? Por lo que le habían dicho ese tipo era un maldito cáncer para la sociedad. ¿Era lo correcto juntarles? ¿Quién era él para evitar el encuentro padre-hija?

- Que tengas suerte -le deseó con cierta tristeza. La vio irse, su mirada bailó por sus nalgas, sin deseo, casi por costumbre.

- A la mierda -murmuró cuando la chica se fue.

Se tumbó y apretó el botón de la morfina. No era su problema. No debía decir nada.


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Dania Ivanov
Posted: Apr 3 2011, 02:07 PM


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Dania miraba con cierto nerviosismos a Tom. No le gustbaa el tono que estbaa tomando aquella conversación, y era evidente que no era un tema fácil para Tom, él parecía aún más nervioso que ella. La rusa observó como Tom cogía una libreta y comenzaba a escribir algo en ella. Dania quería mirar lo que estaba escribiendo, pero le pareció de mala educación así que miró hacia la ventana mientras escribía.

Mafia -dijo Tom con lentitud.- Tiene tratos con la Mafia Rusa.

"No... no es posible" pensó Dania mientras una capa de lágrimas hacían brillar los ojos de la chica. No podía ser, ella había escapado de ellos, y ahora su padre tenía relación con la Mafia. Recordó todo el tiempo que había estado en posesión de la mafia y lo duro que había sido. Pero iba a encontrar a su padre, fuera quien fuera en esos momentos y costara lo que costara.

-Es un local de mala muerte. Se te van a comer con la mirada de una forma que te va a revolver las tripas y hasta que vayas al tipo de la barra, que se llama George KGB, vas a creer que todos esos tipos despreciables se te van a tirar encima para violarte... Así que camina rápida y decidida hasta él, es alto, delgado, calvo, con perilla y siempre está comiendo galletas oreo... En cuanto te plantes ante él le dices que vienes de parte de Tommy Canadá. Él ya sabe porque vas allí...

Dania sintió ganas de vomitar. No quería hacerlo. Pero tenía que hacerlo. Cogió temblorosa el papel y miró lo que en él ponía.

-No vayas sola. Ve con tu novio o con alguien, pero no vayas a ese sitio sola. ¿Me has oído?

-De acuerdo... -"ni en broma" Que ella corriera el riesgo para encontrarse con su padre lo asumía, pero no pensaba poner en peligro a nadie, y mucho menos a Zack. Tenía que ingeniárselas de algún modo para que no fuera totalmente una locura en la que si desaparecía, nadie supiera nada, pero se negaba a arriesgar la vida de su novio.

-Que tengas suerte -Le deseó Tom con cierta tristeza en la mirada. Dania se acercó a él y le dio un beso en la mejilla, cuando se separó de él le pasó su mano por la cara.

-Muchas gracias, Tom, de verdad... Mejórte. -Le contestó ella borrando la preocupación de su rostro y forzando una sonrisa.

Cuando estuvo fuera del hospital se sentó en un banco y se puso a pensar. Miró el papel una vez más y reconoció el nombre de la calle donde aquel lugar estaba. Estaba a unos veinte minutos andando, así que caminó con lentitud hasta que estuvo en la calle perpendicular. Habían pasado 45 minutos.

No sabía como hacer para entrar y evitar el deseo de los hombres, había pensado en cambiar su ropa y su peinado, pero Tom le había dicho que el tal Geroge KGB sabía por qué iba a allí, o sea, que tal vez simplemente supiera que iba a ir una chica, o tal vez conociera el físico de esa chica. Así que no podía arriesgarse a que le dijeran que ella no era la chica que esperaban. Pensó que como llevaba el pelo recogido con un moño, en caso de tener que huir, el pelo no sería un buen agarre. Se estaba preparando para lo peor. Si alguien le atacaba, usaría su poder para crear algo que clavar. Sacó el móvil de su bolsillo y escribió un mensaje para Zack: "Si me quieres no hagas nada aún ¿vale? Si en dos horas no te he llamado, contacta con la habitación 345 del hospital, pregunta por Tom Vancouver, y enséñale este mensaje. Un beso, te quiero, mi vida"

Aquel mensaje le pareció perfecto, sabía que en el momento en el que lo enviara, Zack comenzaría a llamarla, cuando no le contestara después de 5 llamadas iría al hospital para contactar con Tom. Así habría ganado algo de tiempo de actuación. Tom se enfadaría mucho con ella, pero seguramente no sería capaz de enviar a Zack al mismo sitio donde a ella le había mandado, sería poner dos vidas en peligro en un mismo día. Si Zack se portaba bien y habían pasado dos horas sin que ella llamara, contactaría con Tom, y el hecho de estar dos horas ahñi dentro alarmaría a ambos. Pero no. Eso no iba a pasar. Todo iba a salir bien. Dania puso en silencio el movil, envió el mensaje al número de Zack y después lo borró. Si le miraban el movil no quería que el nombre de Tomm Vancouver figurara en él.

Con paso decidido caminó hacia el local, abrió al puerta, y sin dejar de mirar al frente siguió andando. Efectivamente, el local era un local de mala muerte. No había mucha luz, todo estaba lleno de mierda, y la gente sentada en las mesas no inspiraban mucha confianza. Notaba sus miradas en sus pechos, en sus nalgas, siguiendo sus pasos y relamiéndose. Pero ella caminaba y caminaba hacia la barra, con paso seguro pero temblando por dentro. El paseo hasta la barra le pareció eterno, pero cuando llegó se sintió a salvo, o al menos todo lo a salvo que se podía sentir en esa situación. El hombre de detrás de la barra tenía que ser el que Tom le había descrito, y efectivamente, llevaba una oreo en la mano, y un caja de las mismas estaba sobre una mesa que había detrás de él.

-Hola, George KGB -Dijo como si la que dominara la situación fuera ella, sin duda alguna de que aquel sólo podía ser George. - Ya sabes por lo que estoy aquí, vengo de parte de Tommy Canadá.

Su corazón latía con fuerza y volvía a sentir la necesidad de vomitar. Sus manos estaban apoyadas en la barra y sus ojos clavados en los del supuesto George.


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Alexei Ivanov
Posted: Jun 5 2011, 08:07 PM


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Nada más aparecer por la puerta, George KGB tuvo claro que se trataba de la chica. Había demasiados peces gordos interesados en ella. Tommy Canadá se la había confiado. Ese poli le caía bien. Tenía una facilidad innata para meterse en líos de faldas. Desde luego, aquella niña le pegaba al zorro: rubia, delicada, con aspecto de chiquilla… El cabrón tenía buen gusto.

Se preparó por si tenía que defender a la niña de los parroquianos que la devoraban con la mirada. Los conocía lo suficiente para estar seguro de que más de uno y más de dos no se andarían con ningún tipo de problemas a la hora de pasar a las manos. Se llevó una oreo a la boca mientras con la otra mano palpaba la pistola que tenía escondida bajo el mostrador, en la pequeña repisa de los vasos.

Él también presto más atención de la necesaria al suave contoneo de la rubia. No le importaría meterla detrás del mostrador y hacerle un par de favores en la trastienda. Pero tal y como habían dejado a Canadá, la niña tenía demasiados padrinos como para plantearse, siquiera, meneársela pensando en ella.

-Hola, George KGB –George se llevó una mano a la cara. - Ya sabes por lo que estoy aquí, vengo de parte de Tommy Canadá.

-Shssssss. Derʹmo! –Dijo cogiéndola de un brazo a través de la barra y acercando mucho su rostro. El aliento le olía a café y tabaco, mezclado con el de la galleta. Tenía un marcado acento ruso.- ¿Quierres darr una rrueda de prrensa? ¿Tienes idea de cuantos de aquí me sacarrían las trripas porr tenerr trratos con la poli? Cierra la boquita y deja de marrcarte farroles conmigo, que te tiemblan las pierrnas, bonita. No hace falta que finjas que no estás acojonada.

George soltó a Dania y cogió un vaso de cristal de la barra que empezó a limpiar con un trapo azul grueso ennegrecido del polvo. Un par de “clientes” se habían girado a contemplar la escena entre KGB y la chica. George les increpó un par de veces hasta que estos volvieron la atención hacia sus vasos. KGB siguió limpiando los vasos. Mientras, musitaba improperios en ruso y en voz baja

-Pasa detrrás de la barra. –Le susurró- Cruza por la puerrta que hay a mi espalda. Hay un pasillo. Recórrelo. Al llegarr al final hay una puerrta metálica que parrece la de una trasterro. Si la abres encontrarrás una sala pequeña con una mesa y unas sillas. Espérame allí.

Dania estuvo sola en aquella habitación aproximadamente un cuarto de hora. El tiempo que tardó KGB en echar a toda la clientela del bar y cerrar el pestillo. Antes de entrar en el corredor, sacó un teléfono móvil de su bolsillo.

-La chica ha llegado.*

Colgó el teléfono y fue a reunirse con Dania, que le esperaba nerviosa

-Escúchame bien. No quierro problemas. Te reunirré con quien me han dicho que te reúna y punto. Le prrometí a Tommy que, mientrras estuvierras en mi local, no te pasarría nada, y lo voy a cumplirr. Fuera de aquí no es asunto mía.

KGB no se sentó. Se mantuvo de pie con los brazos cruzados sobre el pecho y visiblemente nervioso. Miraba el reloj cada pocos segundos y, a las preguntas que Dania pudo hacerle, lo único que contestaba era un “No quiero saber nada”.

George se sobresaltó cuando escuchó la puerta trasera abrirse y un puño dar un par de golpes avisando de su presencia. Con un breve “Quédate aquí” abandonó a Dania de nuevo en la oscura y húmeda habitación, que olía a moho y a polvo. Una nueva figura entró por la puerta, pero no era George. Era un hombre más alto, delgado y atractivo, bien afeitado, vestido con un impecable traje negro y con ojos oscuros.

Dania lo conocía, pero habían pasado demasiados años y la semipenumbra de la habitación, solo iluminada por un viejo flexo, le dificultó reconocer las facciones de su tío Alexei, el hermano pequeño de su padre, y su padrino.

-¿Dania? ¿Dania Darekovna?*

Alexei se acercó a Dania, con una sonrisa de oreja a oreja. Dos hombres le acompañaban. Dos hombres altos, también vestidos de traje, a los que Dania no conocía, pero mantuvieron la distancia entre el tío y la sobrina. Alexei se acuclilló delante de Dania y la cogió suavemente de los hombros.

-¿De verdad eres tú? ¡Bendito sea el cielo, chiquilla!* -Le cogió la cara con las manos con una sonrisa de oreja a oreja, antes de abrazarla y romper a reír.- Tu padre no va a creérselo. ¡Bendito sea el cielo!*
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Dania Ivanov
Posted: Jun 5 2011, 08:53 PM


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Justo cuando había dicho lo que Tom le había hecho decir, la cara de su interlocutor cambió totalmente. Con un rápido movimiento la cogió de la cara y la acercó a su rostro. Dania cerró los ojos, una voz le decía que tenía que ser fuerte, que todo iba a ir bien. Otra voz le avisaba de que su final estaba cerca. Sintió miedo de que aquel hombre le hiciera daño, pero algo de confianza brillaba en ella, Tom le había dicho que con él estaba seguro. Dania estaba de puntillas para poder quedarse quieta mientras que aquel hombre le susurraba algo que al principio su subsconsciente se había negado a escuchar, y que poco a poco fue captando su atención. La boca de aquel hombre apestaba, pero no estaba respirando, tanto las fosas nasales como sus ojos estaban cerrados por culpa del susto que le había dado aquel movimiento brusco.

-....aquí me sacarrían las trripas porr tenerr trratos con la poli? Cierra la boquita y deja de marrcarte farroles conmigo, que te tiemblan las pierrnas, bonita. No hace falta que finjas que no estás acojonada.

Cuando George la soltó, Dania bajó la cara, mirando de reojo a los hombres que había dejado atrás, tal vez comprobando que no la hubieran visto humillada, tal vez comprobando que seguían lo más tranquilo que se podía pedir. Efectivamente las piernas le temblaba, y lo único que le daba un poco de confianza a su pose era estar apoyado, con los brazos abiertos, en la barra. Tras observar como el hombre limpiaba el vaso y suprimir unos trescientos impulsos de salir corriendo, George le dio unas señas que siguió a rajatabla.

Llegó a una habitación oscura y se sentó en una de las sillas que allí había. Estaba temblando, y de vez en cuando una brusca convulsión le hacía salir de sus oscuros pensamientos. Aquella sala no auguraba nada bueno. Habían pasado doce minutos, o sea, que faltaba poco para que Zack hiciera gala de su instinto de superhéroe, si no lo había hecho ya.

Se levantó de la silla y paseó por la sala. Cuando pasaba al lado de la puerta, con suavidad, se apoyaba en ella esperando escuchr algo como unos duros pasos, el arrastrar de gruesas cadenas. Apoyó la mano en el picaporte, y cuando iba a abrir la puerta y salir corriendo de allí, escuchó unos pasos. Ya no había vuelta atrás. La rusa se lanzó sobre la silla en la que había estado sentada y agachó la cabeza con miedo para levantar su mirada con curiosidad.

La puerta se abrió y volvió a entrar George. Parecía casi tan nervioso como ella, y eso le dio un poco de confianza. O tal vez estaba tan nervioso porque algo terrible se avecinaba.

-Escúchame bien. No quierro problemas. Te reunirré con quien me han dicho que te reúna y punto. Le prrometí a Tommy que, mientrras estuvierras en mi local, no te pasarría nada, y lo voy a cumplirr. Fuera de aquí no es asunto mía.

Cuando Dania escuchó la palabra "reuniré" con aquel marcado acento un brillo apareció en sus ojos, que ni siquiera la amenaza de que tal vez fuera de aquel lugar le pasara algo no pudo borrar. Dania sonrió durante un segundo, escondiendo su rostro, y después s epuso totalmente seria.

-¿Mi padre, George? ¿Es él?

-No quiero saber nada

-George, por favor, dime que no me va a pasar nada... qu él va a venir.

-No quiero saber nada

Y ante el escaso repertorio del hombre Dania decidió dejar de preguntar. Quería que todo eso cambiara, que aquel hombre desapareciera y que su padre entrara por la puerta. Ya podía verlo, sí, su padre la miraría de arriba a abajo serio, muy serio, como cuando de pequeña se levantaba en mitad de la noche para dar un paseo nocturno por su casa y él le pillaba, y después sonreiría y la abrazaría. Puede que también la alzara en el aire, como cuando salía del colegio y su papi iba a recogerla.

La puerta se abrió y George desapareció. Aquellos segundos fueron horas, una figura fue apareciendo ante su vista, siendo un misterioso juego de luces y sombras por culpa de la mala luminosidad. No era su padre. No. Su padre era más alto, y más fuerte. No era su padre. ¿Y si era él? ¿Y si era de nuevo una trampa y volvía al lugar de donde, hacía algo más de un año, había conseguido escapar. ¿Y si era él y se la llevaba para siempre? Zack no podría remediarlo.

-¿Dania? ¿Dania Darekovna?* -Dania tembló. Aquella voz era conocida, familiar, pero no podía decir a quien pertenecía. Aun quedaba la posibilidad de que fuera él. Y entonces su rosotro fue iluminado por la escasa luz del flexo, y al instante, la cara de la joven se descompuso y rompió en lágrimas. No era su padre, pero ayudaba ver a alguien a quien tanto había querido y que había perdido. Su tío se puso de cuclillas delante de ella.

-Ti...ti... tío Alexei....* -Dania gritó después de decirle a su interlocutor su propio nombre. No era un grito de dolor, ni de pena, ni de alegría. Simplemente salió de dentro de ella, y al salir, la rusa sintió que estaba segura. Notó las cálidas manos de su tío en su tez y luego la abrazó. Dania, gimiendo entre sollozos, intento levantar se su silla para poder abrazar mejor a su tío, pero sus piernas no le respondían.

-¿De verdad eres tú? ¡Bendito sea el cielo, chiquilla!* -Le cogió la cara con las manos con una sonrisa de oreja a oreja, antes de abrazarla y romper a reír.- Tu padre no va a creérselo. ¡Bendito sea el cielo!*

Cuando su tío rió, Dania le imitó. Llevaba tanto sin escuchar su risa que con ella había traído miles de recuerdos y emociones. Su risa cuando ella le había cantado una canción que había aprendido en la escuela, su risa cuando aparecía en casa sin ningún motivo aparente y Dania se lanzaba a sus brazos, sus risas cuadno ella había dicho alguna frase ingeniosa.

-Tío... tío... te quiero mucho. -No sabía que decir, no sabía como comportarse ni si tenía que preguntarle ya por su padre. Dania se separó un momento y miró a su tío a los ojos, eran los ojos de su padre y sus propios ojos. -Tío... estás aquí... estás aquí... Dios bendito, ¡estás aquí! No puedo creerlo... pensaba que me iba a pasar algo malo.. pero tú estás aquí.

Dania volvió a encerrar sus ojos en el hombro de su tío, y tras un rato sin decirle nada, se volvió a separar, pero no dejó que el contacto físico se rompiera, cogió sos manos mientras le miraba con los ojos llenos de lágrimas. Tras aquella sonrisa se puso de nuevo seria.

-¿Qué haces tú aquí? ¿Qué es todo esto?... ¿Dónde está mi padre? -No le gustaba ver a su tío en aquel sitio. Aquel sitio era un lugar de mala muerte, y no podía ni imaginar ver a un familiar suyo en un entorno como ese. Su familia había sido una familia honrada y luchadora, y aquel entorno evidenciaba ser un sitio donde ñlos fugitivos estaban seguros. -¿Qué está pasando? Cuentamelo todo...


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Alexei Ivanov
Posted: Nov 24 2011, 08:20 PM


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Los hombres de Alexei fingieron un repentino interés en cosas banales cuando tío y sobrina se abrazaron. Él más alto de los dos observaba como el cigarrillo encendido se consumía entre los dedos como si la vida le fuese en ello. El más bajo, apoyado en la pared, observaba una mancha oscura de grasa en el suelo. Aunque ambos estaban tensos, alerta, dispuestos a defender a su jefe y su sobrina a la más mínima señal de peligro.

Alexei siguió abrazando a Dania, sin decir nada y sin presionarla. Cuando ella se separó, dejó que tomara sus manos. Las manos de Alexei eran grandes y cálidas, y a Dania desde pequeña le había gustado cogerlas, como hacía ahora, cuando quería decirle algo importante. Sabía que tocaba que preguntara por su padre, aunque para eso Alexei tenía las respuestas.

-Shissss, calma chiquilla. –Dijo riendo mientras ponía un dedo índice sobre los labios de su sobrina con cariño- Tu padre está bien, Dania. Está en Rusia. ¡Y se va a alegrar tanto de verte, chiquilla! No ha dejado de buscarte ni un solo momento. –La besó en la mejilla- Te lo contaré todo, pero antes salgamos de aquí. ¿Te parece?

El ruso se levantó y estiró suavemente de las manos de su sobrina, rodeándole los hombros con el brazo y estrechándola contra su cuerpo. Hizo un gesto con la cabeza a sus esbirros. El alto tiró la colilla al suelo y la pisó con el zapato y abrió la puerta, saliendo delante de la pareja. El más bajo cerraba la marcha.

Fuera, George parecía aún más nerviosos que cuando Dania había llegado al local, que seguía vacío y con las rejas echadas. La comitiva se dirigió a la puerta trasera, que daba a un callejón oscuro, húmedo y mal iluminado. Antes de salir a la calle, Alexei se volvió hacia el más bajo.

-Recompense al caballero por sus servicios.

El hombre asintió y volvió a entrar al local. En el callejón había un coche oscuro, nuevo. No era demasiado llamativo, ni muy grande, pero solo había que mirarlo para darse cuenta de que era un modelo de lujo. Tenía las lunas tintadas de negro. El hombre alto abrió la puerta trasera dejando que Dania y Alexei pasaran al interior, revestido de una madera rojiza muy barnizada y muy brillante. Él se sentó en el asiento del conductor y dejó el motor encendido.

Ya había alguien sentado en el asiento trasero. Se trataba de un muchacho joven, mayor que Dania, pero indudablemente menor de treinta años. Atractivo, con el cabello castaño muy corto. No iba vestido de traje como los demás, si no con una sudadera gruesa de rayas y unos vaqueros. Tenía un tatuaje en el cuello. Cuando escuchó abrirse la puerta se giró hacia Dania y su tío, dirigiendo a ellos unos ojos azules lechosos e inexpresivos.

Era ciego.

-Este es Armand. -Dijo Alexei como presentación. Dania se sentó entre Armand y su tío, que volvió a tomarle las manos.- Supongo que habrás avisado a alguien de que venías aquí ¿No pequeña? Si Canadá sigue haciendo las cosas bien hechas te habrá advertido de que este lugar es peligroso. Deberías avisar de que estás a salvo. Te llevaré a mi casa y llamaremos a tu padre. Luego puedes quedarte allí o te acercaremos a donde estas viviendo… pero cuéntame, chiquilla. ¿Dónde has estado todo este tiempo?

El más bajo entró en el coche ocupando el asiento del copiloto y con un suave ronroneo, el automóvil se puso en marcha.

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Dania Ivanov
Posted: Nov 27 2011, 06:51 AM


Alumna. Nivel 2


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Mientras notaba aquellas manos grandes y cálidas volvió por un momento a su infancia. Alexei y ella habían ido a jugar con la nieve del parque cercano a la casa de su tío. Tras dos horas contruyendo una familia de muñecos de nieve, y de intentar golpear a su tío con bolas de nieve sin que él se enterara, volvieron a su casa. Sus guantes, de lana rosa, estaban empapados. Cuando se los quitó en el salón, cerca de la chimenea, notó un gran dolor y empezó a llorar, Su tío rodeó sus manos y les sopló mientras le miraba con una sonrisa.

-¿Sabes como podemos solucionar esto, chiquilla? ¡Con chocolate caliente! -Y como mágicamente el dolor se le pasó y gritó sí mientras corría a la cocina a preparar con su tío aquel chocolate.

También recordó que cada vez que le quería contar algo que consideraba importante, especialmente si no quería que se enterara su madre, le cogía las manos y le miraba a los ojos, aunque no solía aguantar mucho la mirada, solía desviarla al suelo tras un par de segundos.

-..Te lo contaré todo, pero antes salgamos de aquí. ¿Te parece?

Dania asintió, aunque no estaba del todo segura si sus piernas le permitirían andar, le temblaban y notaba una extraña sensación en sus rodillas. Su tío tiró de sus manos y le rodeóc on sus brazos. Dania miró a los dos hombres que esperaban, no le gustaban, le hacían sentirse en peligro. En cambio, el brazo de su tío alrededor de su cuerpo le transmitía seguridad. Caminó a su lado, y no se atrevió a hablar ni a levantar la mirada durante el camino hasta la puerta de salida.

Al salir un lujoso coche negro les estaba esperando. Dania miró a su alrdedor para ver aquel asqueroso callejón. Dania entró al coche, y se paró en seco al ver a un hombre con mirada vacía observándola. No dijo hola ni nada, simplemente se séntó. Habría preferido que su tío estuviera sentado al lado del desconocido, pero no fue así. Agradeció que Alexei le cogiera las manos allí dentro.

-Este es Armand.

-Hola.. -Dijo Dania en voz más bien baja. Su tío comenzó a hablar, y su corazón se aceleró. ¿Por qué era todo aquello tan peligroso? Con su tío nunca se había sentido así, y ahora sentía como si hubiera un francotirador apuntándole en el emdio de la frente.

-Sí... avisé a mi novio... -Dijo Dania. No era del todo cierto, pero no quería perder más tiempo. Le decepcionó escuchar que su padre no estaba en América, ¿entonces el hombre del centro comecial había sido su tío?... ¿O su padre había decidido marcharse?

Y la pregunta llegó. ¿Qué había estado haciendo durante todos esos años? No quería contestar a aquello. Sabía que su tío no la iba a juzgar, pero era algo duro de contar, especialmente a un familiar. Miró a su tío a los ojos y en ellos volvieron a surgir las lágrimas, pero no de alegría. Luego miró a Armand, ¿Era necesario que él estuviera ahí? Y lo mismo para el conductor.

-No quiero que ellos escuchen.... -Dijo mirando a su tío, sabiendo que él haría algo por remediarlo.

Y cuando supo que sólo su tío escucharía su historia, apretó sus manos con fuerza y dejó de mirarle a los ojos. No sabía como empezar, ¿cómo me empezar a decir que fue obligada a prostituirse?

-Me obligaron a prostituirme. -Dijo rotundamente, consiguiendo que la voz no se le quebrara. No quería mirar a su tío, no quería ver la sorpresa, la decepción, el odio, la pena y el dolor en sus ojos. No sabía porqué, pero se le habían pasado las ganas de llorar, y toda la debilidad que expectaba no había aflorado. -Y el 24 de mayo del 2009 escapé. Y llegué a.... a la escuela donde ahora estudio. Ellos me ayudaron y me ayudan bastante.

Demasiada frialdad, esa no era Dania, pero por lo menos pudo contar la idea básica. Recordaba la fecha en la que había llegado a la academia, fue un momento clave en su vida. No quería contar nada más, o mejor dicho, no sabía que más contar. Decidió no compartir lo de que era una mutante aún, no sabía si su padre o alguien en la familia lo eran, y por el momento hablar sobre aquel obstáculo

-Ahora cuéntame qué es todo esto, porqué tengo que tener tanto cuidado, quienes son estos hombres... -Volvió a sonar fría, demasiado para estar hablando con una de las personas a las que más había querido en su vida antes de ser raptada. Pero tenía que saberlo, tenía que saber todo y saber en qué terrenos se estaba moviendo. -.. y qué estás haciendo en América. Todo era demasiado medido, él sabía de Vancouver, Vancouver sabía de su tío y de que era su tío. Parecía que alguien movía los finos hilos de unas marionetas, creando lo que él quería. Y la verdad, temía que fuera su padre, porque le dolería que su padre supiera de ella y le hubiera mantenido a distancia, en la ignorancia.


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