Llegó unos treinta minutos antes de la hora acordada, así tendría tiempo de elegir la moto con calma y buscar un casco para Nora.
En momentos como ese se arrepentía de haberle dado a Ash su Summy, pero claro, en el momento en que se la regaló pensaba que a estas alturas estaría criando malvas, con una agujero en el cráneo. Era horriblemente tedioso no tener vehículo propio, pero al menos la Academia X ponía disposición una serie coches y motos para sus alumnos.
Era una de las pocas cosas que le gustaban de aquel sitio.
Se rascó la cabeza en gesto pensativo, era incapaz de decidirse sobre qué vehículo coger. Había un buen
descapotable que le llamaba muchísimo la atención, pero su pasión eran las motos, y la
Yamaha FZ que usó la otra vez no estaba nada mal.
Si Nora tenía pensado ir a comprar, lo más cómodo sería optar por el coche, pero eso sí, el volante se lo pedía ella.
Se acercó al Cadillac descapotable rojo, puso sus dedos sobre el chasis y recorrió suavemente su carrocería, sintiendo el tacto del frío metal. Era una belleza. Definitivamente se decantó por él; estaba impaciente por arrancar el motor y dejar que su rugido la envolviese, se moría de ganas por pisar el acelerador y sentir el viento en su cara desnuda, la adrenalina corriendo por sus venas.
Cogió las llaves y firmó el registro, alzó su verdosa mirada hacia el reloj de pared y sonrió al comprobar que ya era la hora exacta. Nora no debería tardar en aparecer por la puerta.
Se sentó tranquilamente sobre el capó del descapotable a esperarla, pensando mientras tanto en los posibles lugares a visitar. No es que tuviera muchas opciones con 20 dólares en el bolsillo, pero siempre podía meterle mano a un cajero.
Literalmente.