Mutantes y Humanos compartiendo un mismo mundo… y una guerra en ciernes.

Cuando la coexistencia parece volverse inviable, la única opción es tomar partido pero… ¿Por quien lo harás? Una política opresora, empresarios sin escrúpulos, experimentación humana con total impunidad, atentados terroristas, corrupción… pero aún en tiempos turbulentos existe quien aboga por el dialogo, la cooperación y la convivencia.

El mundo está en tus manos. ¿De qué lado estás?






Worlds Collide

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 Cazando en la noche, (Para Francine Stafford)
Hynkott
Posted: Sep 4 2010, 10:28 AM


HUMANO // Nivel 9


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(Hace unos meses)

Corría tras ella.

Sabía que estaba herida, sabía que sangraba, sabía que los narcóticos de los dardos la estaban afectando, sabía que esto iba a acabar pronto...

Y ella también lo sabía y como buen animal herido solo trataba de poner tierra de por medio con su depredador. Así que saltó.

La había acechado en el parque, por la noche, mientras volvía de unas clases nocturnas. Según había leído en el informe, Francine Stafford, alias Frankie, se fue de la Academia sin dar muchas explicaciones tras un incidente, que Hynkott desconocía y le daba igual. Había intentado volver con sus padres, pero estos la habían rechazado así que la chiquilla acabó volviendo a Moorside City, donde trabaja y estudiaba.

Rutina, a Hynkott le encantaba la rutina. La rutina le permitía planear como, donde cuando... y con los humanos normales eso significaba un trabajo rápido y sencillo... pero lo divertido de los mutantes era eso precisamente, que lo que parecía que se iba a resolver como estaba previsto se torcía, y es cuando el cazador tenía que sacar a relucir sus mejores conocimientos para acabar con la presa.

Se había subido a una loma del parque desde donde tenía buena perspectiva del camino que siempre recorría la muchacha cuando volvía de su clase. Había preparado su Well-L96, con su mira telescópica y su silenciador; estaba tumbado sobre el césped, mirando por al mirilla, imaginando que en vez de dardos con tranquilizante para caballos, tenía balas de punta hueca y le podía volar la cabeza al yonki que se balanceaba tristemente en el columpio, o atravesar los pechos de la puta que se exhibía cerca de la fuente, o matar limpiamente a la parejita que se hacía arrumacos en un banco cercano al lago de un solo y certero disparo.

"Pum"

La alarma de su reloj pitó. Hynkott se acomodó y esperó los cinco minutos de rutina a la aparición de la presa, con la vista pegada al visor, atento, la respiración pausada, el cuerpo relajado.

Y ahí estaba.

La dio un margen, para acomodarse al ritmo de su caminar, para apuntarla al pecho, para estar seguro de que nadie la vería caer al suelo y...

Disparó.

Supo que la había dado. Pero ella no cayó. Se llevó la mano al pecho, y se arrancó el dardo, sorprendida, confundida... Hynkott se maldijo a si mismo por su mala suerte, en ningún dato del informe figuraba que pudiera soportar el efecto del tranquilizante.

La volvió a apuntar, disparó, pero ella comenzó a correr asustada, y falló el primer disparo. El segundo la alcanzó en el hombro, el tercero la debió de arañar la cara. La hizo caer al suelo de rodillas, y el cazarecompensas pensó que ya la tenía, pero la muchacha comenzó de nuevo a correr.

Vació el cargador de dardos, habiendo acertado dos veces más sobre el objetivo, que no caía, ¡no caía!

Y entonces saltó.

Saltó 11 ó 12 metros de altura, y 30, 40 de distancia. Hynkott la miró alucinado, mientras la muchacha saltaba otra vez... pero menos alto y mucha menos distancia. El cazarrecompensas sonrió. Escondió el rifle entre uno matojos y mientras corría tras la mutante vio como con su tercer salto la chica aterrizaba en los aledaños del deportivo.

Corría tras ella.

Sabía que estaba herida, sabía que sangraba, sabía que los narcóticos de los dardos la estaban afectando, sabía que esto iba a acabar pronto...


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Francine Stafford
Posted: Dec 29 2010, 03:37 PM


Alumna. Nivel 1. Victima Nº 7 de la Corporación


Group: Inactivo
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Joined: 11-May 09



Un día más de aquella asquerosa rutina. Rehacer una vida o más bien vivir sabiendo que mis padres me odiaban era horrible. Ellos me odiaban por lo que era aunque fuera su hija, aunque si yo era así era un parte su culpa. No es como si yo pudiera escoger lo que soy y decidir que de un día para otro tengo la fuerza de superwoman y al siguiente vuelvo a ser su hijita querida.

Salir de las clases después del trabajo se me hacía cada día más cansado, sobretodo porque al llegar luego al piso, tendría que ponerme a estudiar hasta las tres de la mañana y luego me tendría que levantar a las siete de la mañana. Igual con suerte, como ese día, me había podido echar una siesta en la hora de comer y otra antes de entrar a clases.
Por supuesto ese sería mi último día de tortura.

Noté un pinchazo en el pecho y bajé la mirada para ver un ¿dardo? clavado allí.
¿De dónde coño había salido un dardo? ¿No eran esas cosas que utilizaban con los animales para dormirles?

Lo sujeté y lo arranqué de un tirón y lo dejé caer al suelo.

Miré a mi alrededor pero nadie parecía haberse percatado de nada, pero tampoco había demasiada gente por la calle como para que nadie se hubiera podido dar cuenta de nada. Ni siquiera había escuchado el disparo…

PUM

Ahí estaba el disparo que tanto había querido escuchar y que explicara cómo había llegado ese dardo ahí. Noté un pinchazo en el hombro, pero esta vez el dolor comenzó a crecer y al llevarme la mano ahí, estaba sangrando. Sangre. Abrí los ojos mucho y al ver a una sombra, a un hombre con algo en las manos, fuera lo que fuera, eché a correr a toda velocidad, intentando huir de él y salvar mi vida. Pero no tenía ni idea de por qué me disparaba.

Escuché más disparos y caí al suelo. Como dolía, notaba el cansancio por el efecto del tranquilizante. Ahora todo estaba claro, o salía de allí o moría.
Morir. Aquella palabra siempre me había parecido ajena a mí. Lejana. Imposible.
Ahora iba a morir y no solo tenía miedo, solo quería huir.

Ya daba igual que nadie supiera que yo era mutante. Daba igual.
Salté todo lo que pude para alejarme de él, sin ninguna dirección en particular. Seguí corriendo y volví a saltar para acabar corriendo al interior del estadio, rompiendo las puertas al paso.
Esconderme, esconderme y que no me viera. Ojalá pudiera ser invisible.
Otra saltó y quedé escondida en un hueco entre las gradas y el terreno, justo detrás de los banquillos.
Intentaba no respirar, pero después de la huida solo conseguía ponerme más nerviosa y respirar más fuerte cuando necesitaba tomar aire.

Frankie cálmate.

Rodee mis piernas con los brazos, la cabeza alta, escuchando los ruidos de pasos casi inaudibles sobre la hierba. De repente todo se oía mucho más claro y todo se volvía más borroso.


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Raven Avnet
Posted: Jan 23 2011, 10:56 AM


Alumna. Nivel 1


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Joined: 17-July 10



-Hola.

La había seguido desde el parque, un poco después de que ella echara a correr. Había detectado su olor a sangre, más dulce y más apetecible que el de aquel pobre desgraciado que se debatía entre mis garras. Solo un zarpazo a su cuello me había bastado para saber que su sangre estaba totalmente contaminada.

Lo había dejado en el suelo, retorciéndose y tratando de taparse con las manos la herida del cuello. No creía que fuese a sobrevivir. El pobre idiota ni siquiera había tenido tiempo de verme caer desde la rama del árbol bajo el que se estaba ocultando. Ni siquiera había podido intentar huir.

Y entonces apareció ella, corriendo a una velocidad muy superior a la de cualquier otro humano, dejando tras de sí una agradable estela que parecía estar invitándome de forma sugerente a seguirla.

Acepté el reto.

Comencé a correr tras ella, por caminos paralelos, tratando de cortarle el paso. Pero ella pasaba más tiempo en el aire que en el suelo. La perdí un momento, pero volvió a aparecer delante de mí a los pocos segundos. Estaba perdiendo velocidad, y yo la iba ganando.

Entró en el polideportivo y se escondió entre las gradas y el campo. Yo bajé la velocidad al llegar a la parte de arriba y fui bajando lentamente y sin hacer ruido por encima de los asientos hasta llegar a la barandilla que separaba las gradas del campo, desde donde me dirigí a ella.

-Pobrecita… tiene miedo. -Ronroneé.

Lo olía, lo olía con la misma intensidad que olía su sangre y con la misma fuerza que escuchaba el bombear de su corazón acelerado. Me relamí mientras, con el sinuoso movimiento de un gato, descendía desde la barandilla al banquillo, delante de ella, para mirarla directamente a los ojos.

Mi voz era apenas un gruñido distorsionado y profundo, gutural, que emanaba de la parte baja de la garganta como si hubiese sido arrancado de ella. Sonreí, si se podía apreciar una sonrisa en mi rostro desfigurado, antes de rugir enseñando todos los dientes.

Pretendía asustarla mucho más. Estaba débil, lo sabía por el modo en que se ralentizaban sus pulsaciones, y por como se le iba la mirada fija y aterrorizada que me dedicaba y que iba desde mi mandíbula a las manchas de sangre de mi pelaje. Negué con la cabeza.

-¡No lo hagas tan fácil!

Rugí mientras lanzaba un zarpazo a su rostro. Notando como la carne cedía debajo de mis uñas.

Nunca me había sentido tan bien, tan libre como en ese momento. Era la sensación más excitante que había conocido y ya no la empañaban la sombra de la culpa o el remordimiento. Mi conciencia humana estaba abandonada muy lejos, en una cama de la Academia X, y mañana al despertar creería que todo esto no había sido más que un mal sueño.

Otro más.


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Error fatal confundir al lobo con un cordero.
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MI FICHA La voz de Nirvana
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Hynkott
Posted: Feb 7 2011, 02:50 AM


HUMANO // Nivel 9


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Disparó.

La bala impactó en el hombro de la… ¿chica pantera? Sea lo que sea estaba intentando comerse a su presa.

Había llegado hasta el puto estadio de Moorside, había recorrido un trecho de la estructura buscando un maldito lugar por donde entrar hasta que vio una verja de poco más de metro ochenta que sorteó con facilidad. Cayó al suelo, un pasillo para camiones que daba con el campo, sacó una de las Glock y corrió hasta el césped.

La distancia le daba ventaja. Tenía eso sobre Stafford, ella tendría sus poderes que la darían esa fuerza y resistencia sobrehumanas, pero Hynkott tenía distancia y 15 hijas de puta de 9 mm. con la punta hueca.

Fue entonces cuando la escuchó. Esa cosa, una mujer gato, una maldita fantasía erótica de adolescente que rugía ante su presa.

Una presa, dos cazadores.

Con un poco de suerte podría llevar una pareja de chicas mutantes a la Corporación en vez de una, pensó mientras sonreía con malicia. Se lo pensó, entrecerró los ojos y apuntó cuidadosamente a la leona sosteniendo el arma con las dos manos.

Disparó.

La bala impactó en el hombro de la… ¿chica pantera? Su cuerpo salió despedido y se perdió entre las sombras de la grada. “Malherida, pero no muerta, como le gustan a Doc

Atravesó el campo al trote, con el arma lista y la vista fija sobre la zona del banquillo donde había visto a la gatita, sin hacer desaparecer su sonrisita de cabronazo. Llegó hasta el murete ante el banquillo, desde donde vio que no había nada.

Dos regueros de sangre en direcciones opuestas.

Dejó escapar el aire entre los dientes mientras lanzaba una silenciosa maldición.

- Bueno, bueno, bueno… ¿dónde estáis chicas? –preguntó con malicia mientras caminaba entre los asientos de la primera fila siguiendo uno de los regueros de sangre.- ¿Qué? ¿Ninguna va a venir a saludarme?

El impacto vino desde la derecha, tan rápido que no tuvo tiempo de girar el arma. De repente estaba volando por el aire y aterrizando en el césped, rodando como un muñeco. Había perdido la pistola, el cuerpo le dolía como si le hubiera pasado por encima un tren de mercancías y estaba desorientado.

El puto factor distancia, había perdido el puto factor distancia y se había llevado una buena hostia…

- Bendito kevlar –murmuró entre dientes.

Llevaba una armadura completa de Kevlar bajo su gabardina de cuero... un gran invento, casi tan bueno como la segunda pistola que sacó de su funda mientras buscaba con la vista la zona donde la habían golpeado.

Donde vio a Frankie Stafford.


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