Mutantes y Humanos compartiendo un mismo mundo… y una guerra en ciernes.

Cuando la coexistencia parece volverse inviable, la única opción es tomar partido pero… ¿Por quien lo harás? Una política opresora, empresarios sin escrúpulos, experimentación humana con total impunidad, atentados terroristas, corrupción… pero aún en tiempos turbulentos existe quien aboga por el dialogo, la cooperación y la convivencia.

El mundo está en tus manos. ¿De qué lado estás?






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 Capítulo 1: Un viaje movidito.
Ken Uston
Posted: Mar 20 2011, 11:01 AM





Group: Profesores
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La llamada de Ellery me deja sorprendido.

-¿Aún te acuerdas de mi número, maricón? Supongo que no me llamas para que vaya a calentarte la cama.

Que bonita es la risa del jodido inglés.

Evidentemente, su proposición tiene poco de indecente. Aunque Ellery no es de ese tipo de amigos que llaman para tomar un café o para saber de tu vida. Si había decidido retomar el contacto conmigo era por algo más que para ofrecerme trabajo.

-¿Sigues sin empleo?

-Depende de lo que se entienda por empleo.

-Del tipo que cotiza en hacienda.

-Mmmm. Me sale algún encargo y malvendo alguna obra de vez en cuando en pseudo exposiciones de chichinado, pero nada serio.

-¿Te gustaría dar clases en una Academia?

¿Qué porqué dejo mi vida en Nueva York para empaquetar mis cosas y tomar un avión a nevada sin apenas garantías para encerrarme en un pueblucho de mala muerte dónde los tipos como yo tiene los días contados? Bueno, siendo romántico puedo decir que lo hice porque él me lo había pedido, pero siendo realista necesito una excusa para huir de un casero furioso, de unos acreedores impacientes y de una reputación tan manoseada como una puta vieja.

Un puesto fijo en una Academia para jóvenes mutantes es mucho más de lo que puedo aspirar en Nueva York, y no es por falta de talento o de preparación, es que nadie va a molestarse en darme semejante oportunidad.

Además, tener las vegas y a Ellie con sus maravillosos planes cerca resultaba tentador, muy tentador.

Moorside había sido el paraíso mutante los años anteriores, pero ahora se ha convertido en el jodido far West, una maldita caza de brujas que tenía a sus ciudadanos al borde de una guerra civil.

Debo de ser el único indio lo suficiente gilipollas como para ir en la dirección contraria hacia la que todo el mundo esta corriendo, con mi maleta a cuestas y una sonrisa en la cara.

Según me ha contado Ellery, mi antecesor ha dejado el puesto debido al nuevo rumbo que está tomando el gobierno de la ciudad. Es un padre de familia con dos niños pequeños y una mutación más que evidente. No quería que sus hijos sufrieran las consecuencias. Espero sinceramente que en el lugar a donde vaya tenga suerte.

-Ya hemos llegado.

Me espeta un seco y acartonado taxista, levantando al frenar el coche en seco una densa nube de tierra rojiza. Arqueo una ceja y miro a mí alrededor sin poder contener una risita mientras observo la larga carretera de tierra y los secos árboles cubiertos con una pátina de polvo.

-¿Perdón? Quería ir a la Academia Northwood para jóvenes talent…

-Que se baje del taxi –Me interrumpe- No pienso acercarle más. ¡Jóvenes talentos! –Bufa y casi escupe al cristal- Todo el mundo sabe qué clase de gentuza subvenciona esa institución. Hágase un favor, amigo, y márchese.

-¿Cómo llego a la Academia? –Respondo seco.

-Sigue el camino de Tierra, no tiene pérdida.

Y me abandona allí, en mitad del desierto de Nevada, con una mochila azul raída con la cremallera a punto de estallar colgando de forma precaria de mi hombro derecho –Una de las asas se perdió en combate- y un maletín de madera pulida colgando de la mano izquierda.

Ese es mi único equipaje, y doy gracias porque los lienzos, caballetes y demás enseres llegarán por correo en un par de días. Si no, aquel desalmado aborto de Satán con máscara de taxista furibundo me habría dejado igualmente tirado con todo y los pinceles para morir desecado al sol.

-Capullo -Mascullo.

Si miro al horizonte los extremos del camino acaban secando en un punto inalcanzable donde no hay rastro de edificación alguna a kilómetros a la redonda. Los límites de las cosas se ondulan y contorsionan como si todo el fondo fuese un óleo demasiado tierno que está fundiendo.

-Jodido calor –pero al quejarme no se hace menos intenso.

Por suerte, no llevo mucho caminando (tal vez veinte minutos) cuando un autobús me adelanta levantando una nueva y densa nube de tierra anaranjada que me hace toser y cubre mi ropa con una sucia y pardusca pátina.

La puerta si abre como si fuese la que lleva al cielo y la agradable voz de una mujer sale a recibirme preguntándome si voy a la Academia. Al acercarme a la puerta descubro que el chofer no solo no es un heavy de pelo largo, negro y rizado con gorra roja y perennes auriculares donde atruena Metallica, si no que además es una belleza al estilo de Julia Roberts.

-Hey, vaquero. ¿Vas a la Academia?

-¿Qué iba a perdérseme por aquí si no?

-Un poco crecido para ser alumno.

Le enseño como acreditación mi maletín de madera.

-Profesor. De artes.

-Sube –Antes de poder llegar a los asientos me agarra el brazo- Como sea mentira y seas un puñetero entrometido o pretendas hacerle daño a estos chicos, te la corto –me amenaza con una encantadora sonrisa y tomo la decisión de sentarme en los asientos del fondo.

Cuando entro en la Academia no puedo reprimir un sonoro silbido de admiración. Hay que reconocer lo bien que sabe montárselo el inglés: Lujo, poderío, elegancia… Me encanta.

-Sí, definitivamente podré acostumbrarme a esto.

Al entrar en los jardines jóvenes despreocupados charlan y ríen, sentados en los bancos o tumbados por la hierba. Por aquí y por allá los más pequeños corretean tratando de pillarse unos a otros. Cuando lo consiguen, se tiran al suelo y ríen.

Me desabrocho la chaqueta de pana y aflojo el pañuelo carmesí que llevo anudado al cuello. Debo de llevar una pinta espantosa con toda la ropa arrugada y llena de polvo.

Un par de muchachos mayores a mi derecha parecen cumplir el estereotipo que voy buscando para mi siguiente proposición. Les chisto desde mi posición mientras me acerco lentamente a ellos.

-¿Lleváis un cigarro?


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Jean Baptiste Laurent
Posted: Mar 24 2011, 11:23 PM


Alumno. Nivel 1


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*-¿Y qué tal ha ido el día? –Preguntó JB con cierto tono de indiferencia mientras se ponía los pantalones y sujetaba el teléfono móvil entre su oreja y hombro.

-Como siempre. –La voz de Belle tampoco expresaba mucha emoción.

-Qué bien.

-¿Y cómo va Volt?

-Volt está genial, ni te lo imaginas saltando por los jardines cuando está conmigo, lo que pasa es que cuando yo no estoy tiene que estar fuera de la academia y no sé lo que hace, pero me fío de él.

-El bueno de Volt.

-Sí, el bueno de Volt. –Los dos se quedaron callados durante siete segundos, sin saberse qué decir. –Te noto rara.

-¿Yo? Que va, es que estoy cansada. Recuerda que aquí ya es de noche.

-A veces se me olvida que cuando yo saludo al Sol tú lo despides.

-Sí. –Y de nuevo unos siete segundos de silencio.

-Sabes que te quiero, ¿no? –Dijo él con voz temblorosa.

-Lo sé, y nunca lo olvidaré.

-Y que pase lo que pase, aunque se rompa la relación, te seguiré queriendo como a nadie.

-Pero aún estamos juntos.

-Tú me has hecho ser quien soy, me has salvado de una mala vida.

-Eso lo has hecho tú sólo.

-Pero sin ti no habría sido posible. No lo olvides. Te quiero muchísimo. Me tengo que ir, he quedado para hacer un trabajo.

-Está bien. Buenas noches. Mierda. Quiero decir, que pases un buen día. Te quiero.

Y JB colgó el teléfono mientras lo miraba durante un rato. Se le escapaba de las manos y no había forma de solucionarlo, simplemente apareciendo en Francia, pero eso era imposible. Pero ambos lo habían sabido desde el momento en que llamaron para informar sobre aquella academia que ahora era su hogar. Realmente no tenía amigos allí, su mayor amistad era Evan, pero no podía considerarlo amigo, además, aún le costaba hacerle hablar sin que el chico mirara al suelo o se sonrojara.

JB se dirigió al patio, como siempre con su cámara colgada al hombre, donde había quedado con el Mark para hacer un trabajo, “Las primeras impresiones”. Tenían que hacer una exposición delante de la clase sobre aquel tema, y por lo menos él estaba perdido. Aunque un poco sí había pensado, pero era un poco buscarse enemigos, pero si salía bien se llevarían a sus compañeros al bolsillo y más aún al profesor.
Se sentó en un banco y esperó a que apareciera Mark, al que si sus prejuicios no le fallaban, llegaría puntual como un reloj, era inglés. “Otra cosa que añadir al trabajo”. Cuando llegó Mark, JB le dedicó una sonrisa y le dejó hueco en el banco.

-Buenos días, Mark. ¿Qué tal? -Dijo más como cortesía que para preguntarle por su estado de ánimo. No sabía por qué, pero en francés no solía preguntarlo y en inglés sí. Cuando Mark se sentó y comenzó a hablar sobre el tema que los había hecho coincidir. –Vale, he estado pensando en cómo hacer la exposición. Podría ser empezar diciendo qué son los prejuicios, en que se basan, y todo ese rollo teórico. –JB sonrió- Y además, si quieres, he pensado que podríamos poner fotos de gente para que la gente soltara lo primero que le viniera a la cabeza sobre la persona de la foto y ver si tiene razón. Podríamos empezar esa parte preguntándoles cuál fue la primera impresión que se llevaron de nosotros. He pensado que la gente de las fotos podrían ser nuestros compañeros y profesores, eso sería divertido… o podríamos acabar a hostias, pero he notado que la gente aquí tiene su grupo y no conoce a los demás, y tal vez así incitáramos a la gente a abandonar la burbuja e ir a conocer a los demás. ¿Qué te parece?

Esperó a que Mark contestara, aunque temía que no le iba a gustar. Mark parecía más serio que todo aquello, eso le parecería una cosa de niños pequeños y con poco tacto. Pero él creía que la mejor manera de hacer una exposición era involucrando a los oyentes en ella, y qué mejor que aquello. Él podría hacer fotos a los alumnos con la cámara sin que se dieran cuenta y sólo quedaría que la gente participara, aunque en esas cosas los alumnos se suelen comportar como verduleras, sin callarse nada.

Entonces una voz les sacó de la conversación, JB se giró y se encontró con un hombre joven bastante atractivo, aunque su estilística ropa seguramente había tenido mejores momentos. Lo primero que pensó al ver sus ropas era que parecía un palomo con aquella chaqueta de pana y un pañuelito, pero luego se fijó un poco más en él, pero había algo en sus aires y en sus ojos que le decían que no, que le quitara ya mismo esa etiqueta.

-Yo no… lo siento. –Dijo mientras lo miraba y subía uno de sus hombros en una disculpa, luego miró a Mark, creía haberlo visto fumar alguna vez.

*La conversación telefónica es en francés


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Mark O'Sullivan
Posted: Apr 29 2011, 01:28 PM


Mano derecha de Deadly Rose // Nivel 7


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No le hacía ninguna gracia tener que hacer un trabajo en grupo.
No le hacía gracia tener que seguir yendo a la maldita clase de psicología.
No le gustaba hacer trabajos en grupo.
No le gustaba tener que hacer un trabajo tan personal como podía ser aquel sobre “primeras impresiones”.
Había estado a punto de mandarlo a la mierda y decir que pasaba de psicología y de todo, pero luego recordó que necesitaba seguir aprobando todo y con buena nota.
Maldita universidad y maldita academia. Cómo la odiaba últimamente. Probablemente fuera porque su bendita paciencia se le había agotado allí y que la rutina y las clases se le hacían tediosas y aburridas.

Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para que le preocuparan realmente las clases. La hermandad y su entrenamiento. Inglaterra, el que el mundo pareciera acordarse de él algo inoportunamente y la empresa que aunque él no tuviera ni voz ni voto por no saber demasiado de todo aquello, intentaba saber lo que pasaba. Lo que más le preocupaba era que la prensa le encontrara en aquel pueblucho dejado de la mano de dios y entonces todo se acabaría. La corporación le tendría e iría a por él. Tendría que dejar la Academia a la fuerza para no delatarla. Tendría que salir corriendo de allí. No es que no pensara dejar la Academia, lo iba a hacer en mayo, en cuanto se acabaran las clases, para entrar en la universidad, pero irse por voluntad propia antes que irse porque tuviera que hacerlo a la fuerza no era lo mismo.

Aquella última semana había estado más taciturno de lo normal, no hablaba más que para participar en clase si no le quedaba más remedio que hacerlo y el resto del tiempo se lo pasaba metido en su cuarto cuando estaba solo o en la biblioteca para que nadie le molestara. Como si alguien se fuera a atrever a hablarle de cualquier manera, nadie le hablaba, siempre solía comer solo. Se sentía como un paria, como si tuviera la peste. Él se lo había buscado. Y pensar que en el fondo solo esperaba que alguien tuviera la paciencia suficiente como para ser capaz de entrar en su vida.

Cosas a parte, tenía que hacer aquel maldito trabajo y para eso había quedado con el chico francés en los jardines para ver como se iban a organizar, aprovechando el buen tiempo y esas cosas. Llegó justo a la hora en la que habían quedado y se sentó en el banco, poniéndose sus gafas de sol de aviador con cristales de tipo espejo para proteger sus ojos claros del sol.
Escuchó atentamente a JB, que parecía bastante entusiasmado con el asunto, o por lo menos mucho más que él, lo cual tampoco era difícil.

-Por mí está bien.

”Si es que me da igual. Quiero hacer el trabajo de una vez y quitármelo de encima”

Pese a lo seco que podía ser, las exposiciones no se le daban tan mal, por suerte tenía carisma y eso le valía para hacer lo que tenía que hacer, sonreír, conseguir la atención de todo el mundo y punto. Siempre solía tener la mejor nota de todo el grupo y también la tenía merecida, no era el tipo de chico que no hacía nada y luego se adjudicaba todo el trabajo.

-Me parece una buena idea lo de las fotos.

Iba a añadir algo más cuando un hombre bastante joven se acercó a ellos pidiendo un cigarrillo. ¿Nuevo? ¿Otro profesor? ¿Estaría de paso? Fuera quien fuera, era nuevo y por lo visto nadie le había dicho que allí no se podía fumar. Y bueno, parecía majo y era guapo. A estas alturas lo que poco que le importaban ya sus propios prejuicios sobre eso, teniendo en cuenta que se había acostado con Dimitri.

-En todo el recinto de la Academia no se puede fumar-le dijo mientras colocaba las gafas encima de la cabeza y sacaba un paquete de cigarrillos del bolsillo del pantalón y le pasaba uno-Pero por si quieres arriesgarte a fumar a escondidas.


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"Everyone thinks that I have it all
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If I should tumble if I should fall
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Ken Uston
Posted: Jun 29 2011, 08:28 AM





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Los dos jóvenes dejan de hablar y se vuelven para atenderme. No necesito ser todo un experto en el análisis de las microexpresiones (Aunque lo soy, a la fuerza ahorcan) para darme cuenta de que me están pasando el escáner.

Sonrío mientras noto como van colgando pequeñas etiquetas que pretenden definirme desde mis pies hasta mis orejas. Espero que no todas sean malas. Aunque mi facha no va a darles precisamente lo mejor de mí. Me siento más presionado que cuando hago trampas en la mesa de un casino. No se me olvida que quizá esos chicos acaben en mi clase y no me gustaría que por mi entradita triunfal me tomasen por el pito del sereno.

La verdad es que si pongo a pensar en una clase llena de alumnos examinándome como hacen ellos ahora me sube algo a la garganta y me fallan las piernas como después de una monumental cogorza. Era una sensación extraña entre un miedo espantoso y una excitación peligrosa.

Y como nos sentimos tan cómodos con las etiquetas, yo tampoco puedo controlarme y saco alguna conclusión, tal vez precipitada. Lo objetivo que queda a la vista es que los dos chicos son mayores, rubios y atractivos. Al contestar a mi pregunta, también me doy cuenta de que ambos son extranjeros.

El más bajo es francés. Tiene la mirada más dulce y la sonrisa más tímida. Me parece un detalle tierno que lleve la cámara colgada al hombro. Puede que él acabe sentado en alguno de los pupitres de mi clase. También parece mucho más joven que su compañero.

Al decirme que no fuma, levanta un hombro en un gesto cómplice. No deja de mirarme y, en lugar de ponerme nervioso, me arranca una nueva sonrisa sincera. El chico me recuerda a alguien, aunque no termino de ponerle nombre en ese instante. Me inspira ternura.

Mira a su compañero esperando que él conteste. Yo también fijo en él la atención.

Al levantarse las gafas deja ver los ojos. También los tiene claros, pero su mirada es dura, directa y arrogante. El mentón marcado, las facciones algo severas. A pesar de estar sentado, deber ser unos diez centímetros más alto que su compañero. Sus movimientos no son tan espontáneos. Se mueve con elegancia y algo de soberbia. Es más fino vistiendo. Mucho menos casual que el francés. Su ropa también es más cara.

Es inglés. El amanerado acento de las islas cada vez me resulta más atractivo. El chico me recuerda irremediablemente a Ellery. Tiene el mismo brillo triste y solitario en la mirada, pero con diez años menos.

Me dice que no se puede fumar y se me cortan de golpe todas las cavilaciones internas. Aún así, Mini-Ellie se pasa por el forro sus propias advertencias y saca una cajetilla de tabaco del bolsillo, ofreciéndome uno. Dejo el maletín y la mochila a mi lado en el suelo. Encima pongo la chaqueta y dentro de uno de los bolsillos, el pañuelo. La camisa se me pega al cuerpo. Hace demasiado calor.

Me acerco a los jóvenes lo suficiente para poder coger el cigarro, se lo enseño con una sonrisa.

-Muchas gracias. Con permiso. Voy a llevar mal lo de fumar. –Saco del bolsillo un mechero y enciendo el cigarro- Se supone que debo daros ejemplo… -Aspiro una calada que me sabe a gloria y les guiño un ojo- Pero nadie me ha avisado oficialmente. –Les tiendo la mano- Ken Uston. Encantado –Miro a mi alrededor, como esperando que la marina llegue para montarme un consejo de guerra por encender el cigarrillo. Jamás he estado en un lugar de ese estilo, y por alguna razón me intimida.- ¿Hay alguna prohibición más que deba saber?


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Jean Baptiste Laurent
Posted: Jun 29 2011, 03:44 PM


Alumno. Nivel 1


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A pesar de todo el entusiasmo que intentaba transmitir a Mark, el chico no parecía muy interesado en el trabajo. Bueno, lo entendía, cuaántas veces le habían puesto a él trabajos de los que pasaba. Pero se había prometido aplicarse en aquella en la academia, además, no tenía demasiadas distracciones por allí, no tenía amigos con los que salir a hacer lo que salía hacer por Francia, y su día a día se basaba en clases, hablar con Belle , fotografía y hacer los deberes. Necesitaba un buen amigo ya. Tenía Evan, era majo, pero a pesar de quererle romper el cascarón y que el chico volara, a veces sentía que Evan no quería, que estaba comodo siendo como era.

-Me parece una buena idea lo de las fotos.

JB encendió la cámara y empezó a trastear con los botones para buscar fotos de gente de la academia, había hehco alguna foto sin que la gente se diera cuenta, pero llegó aquel desconocido. El hombre les pidió un cigarro, él no tenía, pero Mark sí y le dio uno. JB sonrió ante el comentario de Mark mientras debatía si seguir mirando las fotos de su cámara o mirar al desconocido y a Mark. Al final decidió dejar la cámara colgada en su cuello y acomodarse en el banco.

-Muchas gracias. Con permiso. Voy a llevar mal lo de fumar. –Saco del bolsillo un mechero y enciendo el cigarro- Se supone que debo daros ejemplo…

-Me paguece que lo que no hayamos apgrendido ya... -Dijo JB haciendo alusión a que ya no eran unos niños. Le caía bien aquel hombre a pesar de la primera etiqueta que le había puesto. Recordó cuando el fumaba, y también recordó cuando lo dejó. Al principio había sido muy duro, Belle le regaló una caja de cien chupa-chups para que se dejara de morder las uñas. Pero después lo había conseguido sobrellevar.

-Ken Uston. Encantado -Les tendió la mano, y JB se la estrechó con fuerza. Odiaba que la gente, al estrechar la manom, la dejara muerta y pareciera que estás meneando un flan. Aquello le daba muy mala impresión de la gente, denotaba poca confianza en ellos mismos. Pero no era el caso de Ken.

-JB. -Dijo mientras le dedicaba una mirada a los ojos. -Es de Jean Baptiste, pego es demasiado largo.

- ¿Hay alguna prohibición más que deba saber?

-¿Que debas sabeg? Las típicas pgrohibiciones de no beber, no poseeg alcohol, y bla bla bla. -Dijo JB mientras se dejaba resbalar en el banco y movía el cuello de un lado para otro, lo que hizo que crujiera. -Oye, ¿y tú que vienes a haceg aquí?

Dejó que Ken le respondiera a su pregunta, y además, se esperó un poco más para que les ayudara un trabajo. Suponía que tenían de tiempo con él hasta que se acabara el cigarro, así que iba comprobando lo que le quedaba y cuando se acercaba al filtro, habló del trabajo.

-Pog ciegto, ¿vegdad que nos ayudas en un trabajo que estamos haciendo? Tenemos que haceg una exposición sobre las primegas impgresiones - "Cojones, como cuesta decir primeras impresiones" - Se sincego, ¿qué es lo primego que has pensado de cada uno de nosotgros?


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