Mutantes y Humanos compartiendo un mismo mundo… y una guerra en ciernes.

Cuando la coexistencia parece volverse inviable, la única opción es tomar partido pero… ¿Por quien lo harás? Una política opresora, empresarios sin escrúpulos, experimentación humana con total impunidad, atentados terroristas, corrupción… pero aún en tiempos turbulentos existe quien aboga por el dialogo, la cooperación y la convivencia.

El mundo está en tus manos. ¿De qué lado estás?






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 Entre tuercas y grasa, *Privado para Dania Ivanov ^^*
Dianne Hemsworth
Posted: Jul 9 2009, 08:20 PM


GRUPO C // Nivel 5


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Shade se apartó un rojizo mechó de la frente, empapada en sudor. Sus ojos verdes recorrieron el montón de herramientas, que yacían esparcidas sin orden en el suelo.
Una sonrisa triunfal curvó sus labios, cuando por fin dio con la llave inglesa que necesitaba. La agarró, y sin perder un segundo, apretó la tuerca de su moto que estaba suelta.

Llevaba toda la mañana trabajando en su moto, modelo SUM200 Pulsar, color negro; los músculos le dolían de la tensión, su rostro estaba perlado con pequeñas y brillantes gotitas de sudor, y la grasa mancha su ropa, sus manos e incluso tenía un par de surcos en el rostro.
Pero a la pelirroja no le importaba lo más mínimo, había perdido la noción del tiempo y estaba disfrutando como la que más. Pocas cosas había en el mundo que la hicieran disfrutar tanto, como trastear en el interior de su moto. Bueno sí, el tenis y el hockey, donde había sido jodidamente buena… pero desde que ocurrieron un par de altercados en su vida, Dianne no quería ni oír hablar de esos dos deportes.

Sus labios estaba n resecos y su saliva se había tornado pastosa, así que era hora de hidratarse. Se limpió las manos en un viejo trapo y agarró la botella de agua, bebiendo generosamente y agradeciendo que el líquido refrescase su garganta. Habría preferido una buena cerveza, pero tampoco podía quejarse demasiado, además, ya iría el fin de semana a por una, y de paso tal vez pudiera ver a Sharon…

Se secó los labios con el dorso de la mano, mientras examinaba concienzudamente su moto, en busca de algún detalle que faltase por arreglar, pero estaba todo en orden. Era hora de colocar la carcasa y darle un buen baño a Summy.

- ¡Oh, mierda! – masculló cabreaba, al ver como una pequeña pieza se perdía por los huecos del motor.

Un suspiro de frustración escapó de sus labios, ¿cómo coño iba a coger ahora la puñetera pieza? Y encima de todo, el jodido atrapa-cosas estaba roto, algún imbécil se había dedicado a hacer esgrima con él y lo había partido por la mitad…

- ¡Pues claro, joder! Si yo no soy capaz de cogerlo, ¿quién coño lo iba hacer?

Sonrió con arrogancia y estiró la mano hacia el lugar donde había caído la pieza, volviéndose insustancial y llegando limpiamente hacia su objetivo. “Tocó” la pieza y la volvió intangible como ella, haciendo que atravesase la moto y cayese al suelo. Como Shade había dejado de mantener contacto con ella, la pequeña tuerca se volvió de nuevo tangible antes de que tocase el piso, golpeándolo con un sonido metálico.

Se agachó y recogió la pieza, sonriendo con arrogancia y henchida de orgullo, mientras la examinaba al contraluz.
Tan inmersa estaba en su triunfo, que no deparó en que alguien se acercaba a ella, una chica con la que llevaba tiempo deseando cruzar un par de palabras para conocerla.


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Dania Ivanov
Posted: Jul 9 2009, 08:52 PM


Alumna. Nivel 2


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¿Que hacer un día como aquel?. Desde que se había levantado se sentía ociosa, necesitaba hacer algo y no sabía que hacer. Lo primero que se le pasó por la cabeza fue bailar, su vida era bailar,bailar y más bailar. No le apetecía. Casi se sintió mal por aquel sentimiento, ¿cómo que no le apetecía bailar? Estaba cansada de bailar sola, siemprre había bailado sola, si no era en una barra de acero era haciendo ballet. Ella necesitaba cultivar nuevos bailas, tango, vals... que tanto le gustaban y que no podía practicar porque no tenía con quien. No había ni un trsite bailarín por aquellas zonas.

Dio un paseo por los jardines, mirando a los pajarillos cantando y aleteando, como si se persiguieran, dos ardillas por los árboles comiendo piñas, mariposas reboloteando en parejas. Y ella sola. Volvió a recordar que quería bailar con alguien, necesitaba bailar con alguien. Se le ocurrió poner un papel en un tablón, pero le pareció absolutamente absurdo. Se sentó en una de las fuentes del laberinto y jugó con el agua entre las manos, recordaba una obra de teatro que había leido, "Baal", le parecía recordar, que decía "Y el amor es como cuando se deja flotar el brazo desnudo en el agua de un estanque, con algas entre los dedos". Luego se preguntó a sí misma que donde había leido eso y porqué. El amor, aquel gran desconocido.

Siguió andando y vio a lo lejos el taller, aquel santuario en el que solía ver a Matthew. Se acercó lentamente, se peinó un poco antes de entrar y pasó. El vestido blanco se le mancharía con tanta grasa, pero no le importaba, vería a Matthew. Sonrió y pasó. Pero no estaba Matthew. Se desilusionó, pero la sonrisa le volvió cuando se fijó en quien era, era aquella chica con la que no había hablado pero que le dedicaba sonrisas en clase, se sentía segura con ella. Ella no la había visto. Vio como atravesaba la moto con la mano y como sacaba un pieza, que cayó al suelo. Asique ese era su poder.

Se puso a mirar la pieza a contraluz, mientras, Dania se acercaba a ella.

-Bonita moto. -Dijo Dania con una sonrisa y acariciándola. -Seguro que un poco limpia queda aún mejor. -Y le guió un ojo a la chica. -Soy Dania... tu Dianne, ¿no? Te conozco de clase.

Con mucho cuidado se sentó en la moto, no como si la conduciera, sino con las dos piernas haci aun lado. Juntó las piernas y aplanó el vestido. No latiró al suelo, era lo que pretendía, si la hubiera tirado, seguramente la chica lo tiraría.

Se imaginó a ella misma subida sobre esa moto, sus pelos volando hacia atrás. Gran velocidad. Con ese pensamiento se sentía libre, si hubiera tenido una moto, podría haber escapado de aquel sitio. O eso creía.

-Alguna vez me tendrás que enseñar a conducirla. -Dijo con una sonrisa traviesa.


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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 10 2009, 12:52 AM


GRUPO C // Nivel 5


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Se giró abruptamente al escuchar una voz a sus espaldas, haciendo que con el movimiento, la pequeña tuerca resbalase de sus manos. Por suerte, Shade tenía reflejos, así que con un hábil gesto, la agarró antes de que tocase el suelo y se la guardó en el bolsillo.

Esbozó una sonrisa indescifrable al ver a la chica que tenía delante. Coincidía con ella en las clases, y alguna que otra vez se habían visto por los pasillos, dedicándose guiños y sonrisas a los que Shade no lograba darles un significado exacto.

Observó los gráciles movimientos de la chica y deparó en sus bonitas manos, que acariciaban a Summy con delicadeza.
De todas las personas que había en la academia, aquella chica era probablemente la que menos esperaba Shade, encontrarse en aquel lugar abarrotado de grasa.

- Se llama Summy – dijo mientras se limpiaba las manos en un viejo trapo – ahora iba darle un buen baño, se ha portado bien – le devolvió el guiño con picardía – Shade, prefiero que me llamen Shade. Encantada Dania, te daría la mano, pero me da cosa mancharte – se encogió de hombros, mientras seguía manteniendo aquella extraña sonrisa en sus labios – sí, yo también te he visto en clase, tenía ganas de saludarte en condiciones…

Dania, ni corta ni perezosa, se subió a lomos de Summy haciendo gala de unos encantadores movimientos, que a Shade se le antojaron seductores.
Primero, aquella chica le dedicaba sonrisas y guiños por los pasillos, luego aparecía allí, en el taller, donde un pulpo estaría más acorde… y ahora se dedicaba a acariciar a su moto, a hablarle de ese modo tan sensual y a pedirle que la enseñase a conducir… ¿de qué iba aquello?

La última vez que le había pasado algo parecido, acabó teniendo su primera experiencia lésbica. ¿Cuántos años tenía? ¿doce? ¿trece? Dianne lo recordaba perfectamente, como si hubiera ocurrido aquella misma mañana.
Era la final de un campeonato de tenis, ni recordaba cuál era exactamente, solo tenía la imagen de la muchedumbre expectante, el tenso silencio envolviendo la pista de tierra batida y ella sujetando la raqueta con fuerza, con la frente perlada de sudor, controlando metódicamente el ritmo de su agitada respiración y con sus ojos verdes clavados en su rival, una chica rusa, un año mayor que ella, cuyos rasgos físicos se asemejaban bastante a los de la chica, que Shade tenía ahora mismo delante.

Dianne tenía el punto de ventaja, una bola más a su favor y el partido, el campeonato y el trofeo serían suyos. Pero claro, su rival no estaba dispuesta a permitirlo… sus ojos claros estaban clavados sobre ella, mirándola con determinación y sin vacilación.
La chica rusa realizó un saque impecable, pero Dianne era rápida y supo reaccionar a tiempo, golpeando con fuerza la pelota y colocándola en el punto exacto que quería, donde la rusa no puedo llegar ni a rozarla.

El punto fue valido, y apartir de ahí, Dianne se vio envuelta entre los agitados gritos de júbilo de la muchedumbre y las felicitaciones y abrazos de la gente, incluidos sus orgullosos padres.
Pero pese a todo, los verdes ojos de Di buscaban a su rival, la chica rusa de determinante mirada.

Ya en las solitarias duchas, Dianne se relajó mientras los cálidos chorros de agua caían por su cuerpo. En su mente aún seguía recreando aquel momento de gloria, los ojos claros de la chica y la pelota rebotando en el punto válido.
Y entonces, saludando con un fuerte acento ruso, su rival apareció a su lado, quitándose la ropa sin ningún tapujo mientras la felicitaba por su victoria.
Dianne, que en aquellos tiempos aún conservaba la timidez de la inocencia, se debatía entre apartar la vista o memorizar todos los detalles, sin entender exactamente por qué se sentía así de extraña.
El resto, como se suele decir, es historia. La chica rusa se situó en al ducha contigua a la de ella y con la excusa del jabón empezaron unas inocentes caricias que llevaron a su primer beso, un contacto electrizante que cambió por completo su vida.
Como era de esperar a aquella edad, la cosa solo se quedó en un par de caricias algo subidas de tono y en unos cuantos besos, algo más intensos de la cuenta.

Y a día de hoy, había olvidado el nombre del campeonato e incluso la forma exacta del trofeo, pero la imagen de la chica rusa y sus besos, permanecían grabadas en su memoria con fuego.
De la tenista rusa, bueno, desde que dejó el tenis y se mudó de estado, Shade apenas supo de ella, salvando un par de veces, en las que su nombre apareció en las noticias deportivas. Incluso hablaron alguna que otra vez por teléfono y Dianne rechazó fervientemente el volver a coger una raqueta.

- ¿Enseñarte a montar? – amplió su sonrisa – bueno, tiene su truco, pero te aconsejo que antes vayas de paquete. ¿Te has subido alguna vez a una de estas?

Mentira. Por muy atractiva que fuera la chica, y por mucho que le recordase a la tenista rusa, Shade no iba a dejar que nadie manejara a Summy. Aunque como la pelirroja era una chica amable y disfrutaba con la conducción, se ofrecería a llevarla consigo cuantas veces quisiera.
Pero lo más importante, era que por fin estaba hablando con la misteriosa chica rusa, así podría saber de una vez de qué iba todo aquel asunto. La chica parecía muy simpática, así que seguro que merecía la pena.


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Dania Ivanov
Posted: Jul 10 2009, 11:24 AM


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Dania sonrió inocentemente cuando la pelirroja le dijo el nombre de la moto, le hacía gracia ponerle nombre a un objeto inerte, pero aun así, lo veía normal.

-Encantada, Summy. -Dijo pasando su mano por el acelerador. Escuchó el nombre de Dianne, el nombre que ella prefería. -De acuerdo, Shade. -Dania se acercó a ella, como retándola, y le tendió la mano para estrecharsela, no le importaba ensuciarse. Todo el mundo, a ver la delicadeza de cisne de Dania, la tomaban por una repipi, pero no, a ella no le gustaba que la encasillasen así. Además, si se ensuciaba, simplemente cambiaría la grasa por H2O, uno de los más fáciles, y ya está, simplemente estaría mojada por agua.

Después de estrecharle la mano a la chica, cogió un trapo y se las limpió. -Sí, la verdad es que no sabía como acercarme a tí, en clase lo veía raro, pero ahora que estamos aquí, pues aprovecho. -Sonrió, por fín conocía a la chica que le ayudaba a sentirse segura en clase y no sabía por que.

El acento seguía demostrando el origen de Dania, pero se le entendía claramente y poco a poco iba desapareciendo. -No sé porque, pero desde que te ví me caíste bien, se me quitaba el miedo en clase.. -El miedo que todos esos asquerosos hombres le habían creado.

Dania, una vez sentada en la moto y después de comprobar que no se iba a caer cruzó las piernas. A pesar de que Shade era una chica, no era cuestión de estar enseñándole su ropa interior. Shade parecía un poco distraida asique Dania se levantó de la moto y se puso a caminar por el taller, mirando y cogiendo piezas de cosas, intentando averiguar para que servirían.

-La verdad es que nunca he subido en una moto, y menos en una de estas. -Dijo como alago a la moto de Shade. Se volvió a acercar a la moto. -La verdad es que mi vida no me ha dejado mucho tiempo libre ni diversión, pero bueno.... -Dijo con voz triste. -¿Tú me darías una vuelta?.

Puso ilusión en esa frase, con un toque de inocencia. Era el tono perfecto para conseguir lo que se proponía. Luego se rió, como burlándose del propio tono que había puesto. Dania conocía sus armas y las usaba, una vez, alguien le dijo que cada uno tiene que saber lo que tiene y saber usarlo, y eso hizo. También tenía el poder por el gen X y lo usó para matar a aquellos cabrones. Cada vez se sentía menos mal por aquello, asumía que fue culpa de ellos. Le ayudó mucho hablar con Leonard. Cada vez tenía menos miedo, más confianza en sí misma y comenzaba a querse, a dejar de considerarse una puta.

Miró a sus alrededores, como última esperanza para ver a Matthew, pero no lo encontró. Estaría trabajando en otra cosa, sería mejor que no lo molestara. Además, quería hacer amigas, y Shade le inspiraba confianza. Confianza. Aquello que no debía tener en nadie porque en cualquier momento le podían volver a hacer daño. No le importó, sabía que todo aquello eran paranoias.


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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 10 2009, 09:36 PM


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“Tiene una bonita sonrisa… desde luego sí que se parece a L'vóvna” Pensó mientras le devolvía el inocente gesto, aunque la sonrisa de Shade, muy inocente no era…

Sus ojos verdes no se apartaron de la figura de la rusa, observaba atenta sus suaves y gráciles movimientos, que le recordaban a los de un cisne.
“¿Un cisne? ¡venga ya! Si parece una leona a punto de atacar…”

Alzó una ceja cuando Dania saludó a Summy, en un principio, Shade pensó que se estaba burlando de ella y tensó sus músculos, poniéndose a la defensiva. Pero el tono de la chica indicaba todo lo contrario, solo estaba siendo amable, así que la pelirroja se relajó de inmediato, sin que se llegase si quiera, a notar un mínimo cambio en su actitud frente a la chica. Siguió manteniendo la guardia ante aquella situación tan… curiosa.

Asintió complacida cuando la chica aceptó llamarla por su nombre, Shade. Aunque a decir verdad, escuchar el nombre de Dianne con ese marcado acento ruso, le traía buenos recuerdos… Por un momento se planteó en darle a aquella chica, el privilegio de que la llamase por el nombre que figuraba en su carnet, pero no lo hizo, Shade sonaba mejor.

Y hablando de nombres, había algo en el de la chica rusa que a Shade no le cuadraba, ¿por qué usaba un apellido masculino? Los rusos tenían sus propias costumbres, y en la referente al nombre eran muy especiales.
No es que Shade fuera una amante de la cultura y la historia, pero conocía ese pequeño detalle por L'vóvna, la tenista rusa. Aparte de que su ídolo seguía siendo la insuperable María Yúrievna Sharápova.

El nombre ruso constaba de tres partes, el nombre propio, el apellido y patronímico. La terminación de estos dos últimos dependía del sexo de la persona.
Un patronímico es el derivado del nombre del padre de una persona, al que se le añade el sufijo "-ovich" o "-evich" para hombres, y "-ovna" o "-evna” para mujeres.
En lo referente a los apellidos, las terminaciones masculinas son "-ov", "-ev", "-in", y para transformarlos en femenino se añade la letra "a" final.
Así que el padre de Nadezhda L'vóvna Vólkova, se llamaba Lev Vólkov, y el de María Yúrievna Sharápova, Yuri Sharapov.

A Shade siempre le había resultado curioso eso del patronímico, sobre todo por L'vóvna, a quien le gustaba que la llamasen por su patrónimo.

“¿Quieres dejar de pensar en patrónimos, nóminos y patronus? ¡Que te está hablando la chica misteriosa!”

Más que hablar, lo que la chica hizo en aquel momento fue acercarse, con sus ojos clavados en Shade de forma retadora. La pelirroja sonrió y le sostuvo la mirada, aceptando el reto fuese cual fuese.
Al parecer, la rusa no se había tomado muy a bien la negativa de Shade a darle la mano. Bueno, si la señorita quería mancharse de grasa, no iba a ser ella la que se lo negase.
Con una sonrisa torcida en el rostro, Di le tendió la mano sin trucos. Podía haber hecho su carta de presentación y volverse insustancial cuando la rusa fuese a tocarla, pero su orgullo hizo que se abstuviera. La chica la había retado, además, le apetecía tocar su bonita mano.

Más por terquedad y arrogancia que por otra cosa, Shade mantuvo el apretón unos instantes más de lo cordialmente correcto. Luego la soltó suavemente, sin dejar de mirarla a los ojos, y se dispuso a hacerle la pregunta oportuna para empezar a saciar su curiosidad.

- Te apellidas Ivanov, ¿no? – dijo mientras sus ojos verdes se posaban en las manos de la chica, que se las limpiaba con un trapo - ¿por qué usas un apellido de hombre? Yo te veo muy femenina… a menos que quieras asustarme con tus habilidades mutantes…

Sonreía a medias y con descaro, entornando los ojos en su imagen de chica dura, disfrutando cada momento de aquel extraño juego de misterio, como si ella fuera la detective encargada de resolver un caso.

Tragó saliva disimuladamente mientras digería las palabras de la chica, esforzándose por encontrar la manera correcta de tomarse aquello.

“Aprovecha, aprovecha… nunca lo he hecho un taller…” la vocecita lujuriosa de Shade hizo acto de presencia, pero enseguida intervino su sentido común.

“¡Centrate, coño! Vale, estás turbada porque te recuerda a la primera chica que besaste… pero joder, hay vida social más allá del sexo… mira que maja es… y qué misteriosa… y qué cosas tan bonitas que dice… y… ¡oh, joder!”

¿Acercarse a ella? ¿por qué quería acercarse a ella? Bueno, tampoco era tan raro… la gente se encuentra y se habla para ampliar los círculos sociales… Pero claro, la chica rusa lo decía de una forma tan sensual, que aquello parecía más una provocación sexual que otra cosa…
Shade carraspeó e intentó concentrarse, no podía perder la compostura, tenía que mantener la mente fresca y tranquila.
Las intenciones de la chica rusa no eran claras, pero no sería Shade quien diera un paso en falso y jodiese una amistad. O el sucedáneo que la pelirroja tuviese por amistad, ya que sus acontecimientos pasados la habían hecho relegar de la palabra.

- Pues aquí estamos – dijo con la mejor de sus sonrisas, encogiéndose de hombros – yo también tenía ganas de acercarme a ti – que mal suena, coño – pero tampoco sabía cómo hacerlo…

Alzó una ceja al escuchar lo que Dania dijo a continuación. Desde luego la chica era una caja de sorpresas, y cada vez que hablaba, sus palabras la conducían a otro enigma. Pero… ¿y lo que se estaba divirtiendo?

- Vaya… no sé como tomarme eso – dijo con picardía, entrecerrando sus ojos verdes y sonriendo a medias, aunque el fondo, tenía que reconocer que se sentía halaga – me alegro de que estés tranquila – dijo con sinceridad y le guiñó un ojo – procuraré estar cerca de ti en los exámenes.

Un ligero rubor amenazó con aparecer y teñir las mejillas de Shade, pero la pelirroja logró controlarlo. No estaba acostumbrada a que le dijeran ese tipo de cosas, así que realmente se sentía halaga. Halagada, intrigada, excitada…
Se colgó el manchado trapo en el hombro y metió las manos, que aún tenían restos de grasa, en los bolsillos de su pantalón de trabajo.

La chica parecía haber hecho buenas migas con Summy, y desde luego parecía tener interés en el tema. Shade examinó fugazmente la figura de la chica rusa, parecía tener la suficiente constitución como para manejar una moto grande, pero desde luego, no sería con la suya con la que probase, ya se buscaría la vida.

Durante un segundo y de manera instintiva, sus ojos verdes recorrieron bellas piernas de la chica, posándose en un punto donde no debería mirar por respeto. Cuando se dio cuenta de ello, apartó la mirada con rapidez y carraspeó algo nerviosa, aunque sin dejar que su fachada se viniese abajo.

Contuvo un suspiro de alivio cuando la chica cerró las piernas. Por respeto, Shade haría todo lo posible por evitar mirar aquel punto, pero temía que su instinto la traicionara y sus ojos se desviaran, haciendo que la chica se incomodara. Y eso era lo que menos quería Dianne en aquel momento, incomodar a la chica.

Dania se levantó de la moto y comenzó a caminar por el taller, con movimientos gráciles y cautivadores.

“Seguro que se mueve bien con una raqueta en la mano…” pensó algo nostálgica, aunque entre sus planes no entraba el volver al mundo del tenis, y mucho menos jugar un partido con aquella chica.

Lo que sí estaba dispuesta a hacer, era a dar un paseo con ella a lomos de Summy. No hacía falta insistirle mucho para que accediera, primero porque conducir le encantaba y segundo porque la compañía de aquella chica le agradaba. Además, ¿quién podía negarse, si con ello conseguía sacar una sonrisa a ese bonito rostro?

Cuando Dania hizo una leve referencia a su pasado, su voz se tornó triste, haciendo que Shade alzara una ceja intrigada.
Estaba visto y comprobado, que la pelirroja no era la única con un pasado turbulento, lo que no le entraba en la cabeza, era como alguien podía haberle hecho daño a aquella chica tan encantadora, o incluso insultarla… o vaya usted a saber qué narices le habían hecho…

Se acercó despacio a ella, mientras sus ojos verdes le dedicaban una mirada cómplice, en la que se podía leer apoyo y comprensión. Si la chica decía que en su presencia se sentía segura, ¡pues que así fuera! Ya se aseguraría ella de que nadie le pusiera una mano encima delante suya, y mucho menos de que la insultasen.
Al igual que Tenshi, Dania había conseguido despertar en Shade su lado protector, aunque la chica rusa, no hacía que la pelirroja sintiera como su estómago era invadido por mil burbujitas cosquilleantes , como cada vez que veía a la nipona.

Se moría de ganas por preguntarle acerca de su pasado, quería saber a qué venía aquella frase y ese tono triste bañando sus palabras. Pero no lo hizo, ni quería incordiarla ni quería parecer una curiosa de mierda.

- Claro, y dos y tres – dijo con una amplia sonrisa – solo necesitas un casco, y creo que aquí podremos encontrar alguno para tomar prestado un rato – dijo mirando a su alrededor, luego volvió a fijar sus ojos en ella – aunque antes habrá que bañar a Summy… ¿te apetece ayudarme? Aunque te vas a mojar…

“¡Deja de pensar en doble sentido, Shade!”


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Dania Ivanov
Posted: Jul 11 2009, 01:01 PM


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Mierda, Dianne se había dado cuenta de lo de su apellido, odiaba aquello. Desde que era pequeña Dania había estado atormentada por lo de su apellido, bueno, hasta que llegó a aquel sitio, donde no importaba ni su nombre ni su apellido, solo que atrajera al mayor numero posible de hombres que soltaran gran cantidad de dinero.

Su padre y su madre, cuando se casaron, decidieron romper la tradición, no le gustaba que para la chica hubiese un apellido y para el chico otro, conocían que en otros países el hijo, fuera niño o niña, tomaba en apellido del padre, al igual que al casarse la mujer cambiaba su apellido por el del marido. Detestaban bastante Rusia, eso lo había heredado Dania, había demasiada corrupción, la gente pobre era muy pobre y la gente rica demasiada rica. Por eso, tal vez, rompieron la tradición, ya que no se sentían orgullosos de sus raíces. Dania se planteó como sería su apellido si hubieran seguido la tradición. Dania Ivanova Lómov, si, ese sería su nombre.

-Nunca sabes lo que una chica tan femenina puede esconder. -Puso una voz tentadora y un poco grave. Luego abrió las piernas. Inmediatamente cambió la cara y se rió a carcajada limpia. -Es broma, yo soy chica chica, a pesar de lo que diga mi apellido. -Y volvió a cruzar las piernas. --Mis padres no se sentían muy orgullosos de Rusia ni de sus costumbres... decidieron romper con aquello.... aunque siguimos viviendo allí. Mi nombre, según la tradición rusa, sería Dania Ivanova Lómov. Por cierto... ¿cómo es que te has aprendido mi apellido? -Dijo ella con una sonrisa pícara, como si quisiera pillarle algún secreto.

Shade parecía estar en un compromiso, parecía nerviosa, pero la comprendió. Nunca es fácil decirle a una persona que se le quería conocer, eso suena como una frase de ligue. Le dedicó una sonrisa para decirle que comprendía lo que quería decir. -Yo más bien... no era que no sabía como hacerlo... sino que no surgió oportunidad, no sé, te veía con otra gente y bueno... me daba corte, a mi me cuesta conocer a mucha gente de una.

Se rió ante el siguiente comentario, le de estar cerca en los examenes. -Más bien prefiero que estés cerca de mí en fiestas... ahí me pongo más nerviosa.

La verdad, con Shade no se había sentido nerviosa a la hora de conocerla, fue algo natural, las palabras que salían de ella salían sin pensarlas, solas, y es que notaba que Shade iba a comprenderla. Tal vez tenía algo que ver que fuera una chica, pero con George había sido mucho más difiil.

Le iba a dar una vuelta, le iba a dar una vuelta, y dos y tres había dicho. Dania se incorporó y se puso a mirar a los alrededores, buscando un casco. -Voy a buscar uno. -Y ágilmente saltó y esquivó todos los obstaculos que había por medio y se metió entre un montón de trastos. Metió las manos y empezó a sacar cosas. Un trapo, un bote de aceite... Boilá, ahí había un casco, era un casco de los que cubren la cabeza entera, con una visera en los ojos. El casco era de color negro, así iría a juego con la moto. -¡Tengo uno! -Dijo asomando el brazo con el casco en el brazo para que Shade lo viera. Sólo faltaba limpiar la moto, a eso le ayudaría, claro que le ayudaría, todo por montar la primera vez en una moto. -Ahora toca limpiarla, ¿no?

Volvió donde estaban Shade y Summy y dejó el casco en el suelo. Vio un grifo de agua, cogió un cubo y se acercó. Lo llenó y volvió. Buscó con la mirada algo para frotar. Era hora de que Shade conociera su poder. Cogió un bote vació, cerró los ojos y creó una esponja. No era muy fácil, pero recordaba la textura y como eran. -Éste es mi poder, cambio la materia. Se la pasó a Shade y cogió ella otro bote y lo convirtió en otra esponja. Había una manguera, por eso se iban a mojar. No le importaba, era verano, estáría mejor mojada. Cogió la manguera y apuntó a la manguera, aunque también se le veía la segunda intención, gastarle la broma Shade.

-Abre el grifo de la manguera. -Estaba tan alterada por todo aquello... Sabía que aquella broma le iba a costar, como poco, que Shade la mojara también, pero bueno, así podría surgir una amistad.

Cuando Shade abrió el grifo, empezó apuntando a las ruedas de la moto, pero pronto subió al cuerpo de Shade y comenzó a reirse. Luego dio unos pasos atrás por si a Shade se le ocurría ir a por ella.

-Creo que te has mojado un poco, Shade. -Dijo con voz gamberra y con su ligero acento. Después de rió.



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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 12 2009, 12:09 AM


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((OFF: Por si las moscas... +18))


Shade abrió los ojos con sorpresa y alzó una ceja, curvando los labios en una pícara sonrisa. Sin que pudiese evitarlo, sus verdes ojos se clavaron en la entrepierna, que la rusa le enseñaba sin ningún tapujo.
La turbadora visión y el tono sensual que Dania usó, hicieron que Shade tragase saliva a escondidas, intentando controlar su lívido.
Por suerte, el raciocinio de la pelirroja era lo suficientemente fuerte como mantenerla quieta, pues de lo contrario se hubiera acercado a la rusa, sin pensárselo dos veces, mirándola fijamente a los ojos de forma entre provocadora y dulce, mientras apartaba con delicadeza la prenda que impedía la visión completa de sus partes nobles.

El resto era fácil de imaginar, la postura de Dania sobre la moto, era la ideal para que Shade se arrodillase y la hiciera gozar de placer hasta que explotase. Dianne era de las que disfrutaban más dando que recibiendo, así que la diversión estaba asegurada… ¿lo haría?

Dania cambió la expresión de su cara y estalló en sonoras carcajadas, pero Shade mantuvo su sonrisa torcida y su provocativa mirada. Se acercó despacio a ella, antes de que se levantase, con cierto matiz dulce en sus ojos verdes.

- Dania – dijo despacio, bajando la voz para darle un matiz sensual a sus palabras, marcando cada sílaba mientras mantenía su mirada clavada en los ojos de la chica – si me vuelves a enseñar las bragas… te las quitaré con los dientes, que una no es de piedra… además, así compruebo de primera mano si me has mentido, y de paso te hago pasar un buen rato…

Alzó una ceja, mientras mantenía una torcida sonrisa en sus labios.
“Venga, vuelve a enseñármelas, guapa… que a este paso te vas a llenar de grasa algo más que tus bonitas manos…” pensaba divertida.

- ¿Y eso es legal? – preguntó, refiriéndose a su nombre – creí que los rusos eran bastante estrictos respecto a sus tradiciones.

Una leve risa escapó de sus labios. Cierto, se había aprendido su apellido, y ahora, con el nuevo dato, también su nombre completo. Tenía debilidad por las rusas, quizás por culpa de L'vóvna, aparte de haber tenido su primera experiencia lésbica con ella, había sido la rival que más trabajo le había dado en un partido de tenis; la admiración estaba servida.

- Me gustan las chic… la cultura rusa – se encogió de hombros, sonriendo de forma inocente - ¿sabes que las rusas son muy buenas tenistas? Mi mayor rival se llamaba L'vóvna, disfrutaba mucho los partidos con ella, sobre todo uno en concreto…

A decir verdad, a Shade se le hacía algo extraño, no solo hablar de L'vóvna, sino mencionar sus tiempos como joven tenista de éxito. Un deporte que había sido lo más importante en su vida, pero al que había jurado no volver a practicar.

Shade volvió a sentirse halaga, lo que se reflejó con una sonrisa en sus labios. ¿Una guapa, imponente y simpática rubia rusa, no se atrevía a acercarse a ella? Aquello parecía de película…

- Aquí la gente es maja – se encogió de hombros – además, estás entre iguales, nadie te va a juzgar, y si tienes algún problema con alguien, me lo dices y le pongo en su sitio - le guiñó un ojo – estaré contigo donde quieras, guapa.

La última frase la pronunció en un tono bastante ambiguo.
La chica rusa se apartó de Summy y se dispuso a buscar un casco con ahínco. Al parecer, la vuelta en moto sí que le había hecho ilusión. Shade sonrió satisfecha al ver a Dania así.
Por fin, la chica rusa se hizo con un casco integral de color negro, a juego con su moto.

- Estupendo – dijo Shade con una amplia sonrisa – así vas a juego con Summy y conmigo.

Dania también aceptó la proposición de limpiar la moto, y a Shade le hicieron los ojos chiribitas al imaginarse jugando con Dania, entre chorros de refrescante agua.
La rusa encontró un cubo de agua y lo llenó en un grifo cercano, luego, ante la mirada interrogante de Shade, cogió un par de botes vacíos y los convirtió en unas esponjas.
La pelirroja alzó una ceja y amplió la sonrisa de sus labios.

- Vaya… ¡qué pasada… ¡tiene cierta relación con mi habilidad mutante… habrá que estudiarlo…

Una pérfida sonrisa se dibujó en el rostro de la pelirroja. Abrir la manguera, ¿no?
Pese a que Dania apuntaba hacia las ruedas de Summy, sus preciosos ojos la delataban, estaba claro que nada más que abriese el grifo, alzaría la goma y dirigiría el chorro de agua hacia Shade.
Pero Shade, que era una chica lista y disfrutaba jugando, se las vio venir. Le siguió encantada el juego, pero hizo algo con lo que Dania seguramente no contaba: justo cuando abrió el grifo, pasó a estado insustancial, con lo cual, cuando la rusa dirigió el chorro de agua hacia ella, literalmente la traspasó, sin que ni una sola gota la tocase.

Cuando escuchó las palabras de Dania, con su acento ruso y su risa, una electrizante excitación recorrió su cuerpo, desde la columna hasta la punta de sus dedos: Era hora de jugar.
Entrecerró los ojos y, aún en estado insustancial, echó a correr hacia ella, traspasándola para quedar a sus espaldas. Cuando estaba en la posición que quería, volvió a tornarse tangible, tocó la manguera y la volvió insustancial junto con ella, arrebatándosela sin esfuerzo.
Luego dio unos pasos hacia atrás, mientras volvía a su estado normal, y apuntó con el agua a Dania, riendo alegremente mientras contemplaba como su cabello y su ropa se mojaban, pegándose al cuerpo y marcando su esbelta y femenina figura.

- La que estás mojada eres tú, Ivanov – rió divertida, guiñándole un ojo.

“Aunque… yo también lo estoy, dependiendo de en qué sentido me preguntes…” pensaba mientras se acercaba a ella, dispuesta a dejarse arrebatar la goma, ¡qué diablos, también le apetecía mojarse! aunque no sin forcejar un poco, pues tenía que darle emoción al asunto…


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Dania Ivanov
Posted: Jul 12 2009, 09:01 PM


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Casi se asustó con la frase de Dianne, se estaba comportando como un hombre pervertido, y no solo le asustaron sus palabras, sino también su mirada. Torció su sonrisa, y no sabía si aquello era bueno o malo, lo tomó por bueno, era una broma, igual que la que le había gastado ella antes, Dania sonrió, pero cruzó las piernas mientras seguía manteniéndole la mirada, provocadora, no pensaba perder.

El tema continuó, seguía con las preguntas de su nombre, a pesar de no ser rusa, conocía muy bien como iba todo aquello. Ella casi lo había olvidado, no le importaba, no le gustaba aquella tradición. Carraspeó un poco y luego habló.

-Son muy estrictos... sí, pero es Rusia. Tal vez a un hombre pobre no se lo hubieran permitido, pero al jefe de la mayor empresa farmaceútica a nivel global le permiten todo, esa es la Rusia a la que pertenezco, una Rusia en la que no importa la persona, importa el dinero. Aquello es el auténtico infierno, todo lo malo lo reune ese país. -Aquello era mentira, había cosas buenas en su patria, pero todo lo malo tapaba aquello honrado, y a eso contribuía el haberlo sufrido en sus carnes. -¿Sabes qué? Lo de las pelis, la mafia, es cierto...bueno, es peor. Hay mafias que tienen a la gente pillada por donde más le duelen, conozco un caso de una chica a la que la sacaron de su casa a la fuerza y la obligaron a.... bueno... ya sabes..... -Paró de hablar, se estaba acalorando demasiado, bajó un poco el tono. -Hijos de puta...

Intentó esquivar el tema, parecía que Dianne no sospechaba que la chica a la que le habían obligado a mostrarse delante de hombres era ella misma, pero era comprensible, una persona nunca cree que eso le pueda pasar a alguien cercano a uno mismo, es demasiado irreal.

Dania sonrió agradada cuando supo que Dianne era tenista, no sabía por que, pero se la imaginaba perfectamente con una raqueta en la mano. Seguro que aquel partido en el que tanto disfrutó fue cuando la derrotó, cuando le hizo tragarse el mito de que las tenistas rusas son las mejores, aunque tenían buen historial, parecía que cuanto más al este te ibas, mejores tenistas femeninas había.

-Sí, las rusas solemos ser buenas al tennis, debe ir en los genes. -Dijo sonriendo. -Aunque yo me decanté más por otro de nuestros mitos. -Se incorporó, bajó gracilmente doblandose por la cintura y se cogió el pie izquierdo, lo envolvió con el brazo y luego subió, se enderezó, y la pierna izquierda también estaba totalmente recta, subiendo por su costado y sobrepasándole la cabeza. El vestido era bueno para hacer aquello, ya que al tener la parte de abajo ancha, le tapaba la ropa interior. -El Ballet. -Bajó la pierna lentamente. -Bueno, yo el baile en general..

Sonrió, y entonces, depsués de ponerse a buscar el casco y enseñarle su poder a Dianne, comenzó la lucha de agua. Dianne abrió la ducha, tanto se notaba a Dianne que conocía las intenciones de Dania como a Dania se le notaban las intenciones, pero le dio igual. Y entonces, después de decirle que estaba mojada, se dio cuenta de que no, de que estaba seca. Se había olvidado del poder de la pelirroja. Vio como se acercó corriendo a ella, pero cuando Dania se preparaba para caer al suelo y no hacerse daño, Dianne volvió a lucir su poder, la traspasó. Le arrebató la manguera.

Se quedó un rato con las manos en alto, como si le estuvieran apuntando con una pistola, sosteniendo la mirada a Dianne.

-No lo hagas... no lo hagas. -Dijo riéndose y con tensión. La verdad es que quería que la mojada, hacía demasiado calor en aquel taller. Podría haber convertido el agua en aire, pero aquello se convertiría en un toma y daca. Cuando el agua impactó en su cuerpo, notó una oleada de frescor y dio un grito. Se giró, notando como toda la ropa se le pegaba al cuerpo, marcando su figura. Fue a correr a por Dianne, pero no podía con el vesitdo empapado. Corriendo se quitó el vestido e hizo que su ropa interior pasara a ser un bikini, aunque la diferencia no fue mucha.

Salió corriendo, pero no la pillaba. Miró encima de la cabeza de Shade, apuntó con la mano y una gran porción de aire se convirtió en H2O, cayendo encima de la pelirroja.

-No soy la única que se ha mojado. -Se miró en un espejo, vio que llevaba la raya de los ojos corrida, pero le dio igual. Salió corriendo a por Dianne, la rodeó con los brazos y forcejeando le quitó la manguera y se apartó, apuntó a Dianne que siguió mojándose. Entre los gritos de recibir agua, había micha risa, Dania no podía dejar de reirse. Vio como Dianne se acercaba a ella y salió corriendo, esquivando los obstáculos agilmente y girándose de vez en cuando para mojar a Dianne.

Una de esas vez que se giró, pisó la esponja y cayó al suelo, aunque aterrizó de tal forma que no se hizo daño. Se rió. Se giró rápidamente para ver como Shade se acercaba peligrosamente a ella. Cogió la manguera y la volvió a apuntar, empepándola. Dianne se seguía acercando.

-No, no, no... -Gritaba ella entre carcajadas y cada vez con la voz más aguda. Nunca se lo había pasado tan bien, o al menos que ella recordara. Al parecer había tenido buena vista con aquella chica.


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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 12 2009, 11:31 PM


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No sabía exactamente cómo se había tomado Dania sus palabras, cruzó las piernas, pero siguió manteniéndole la mirada provocadora, de forma firme.
¿Y cómo debía Shade tomarse aquello? ¿La rusa estaba coqueteando con ella? A primera vista parecía que sí, pero claro, en estos casos nunca se podía estar seguro…
La pelirroja decidió continuar con el juego, así que le mantuvo la mirada sin pestañear, clavándole sus ojos verdes de forma sensual.

Alzó una ceja cuando Dania comenzó a hablar de su patria “con cariño”. La versión de la rusa no tenía nada que envidiar de las peores películas mafiosas que Shade había visto en la tele.
La pelirroja tampoco tenía un conocimiento profundo acerca de esas tierras y de sus costumbres, pero hasta el momento, lo poco que sabía era bueno… Cuando L'vóvna hablaba de Rusia, lo hacía con cariño de verdad, e incluso despertaba en Dianne las ganas de hacerle una visita.

Otro dato que tampoco pasó desapercibido para Shade, fue que Dania también era hija de millonarios, al igual que ella misma hace años y que Evelyne… no, si al final la academia iba a ser un colegio de élite…
Se preguntó si conocería a los Hemsworth, pero de inmediato lo descartó, primero porque estaban demasiado lejos, al otro lado del charco, como solía decir; y segundo porque la rusa ya habría hecho alguna referencia.
No hizo ningún comentario al respecto.

La expresión de Shade se tornó ligeramente seria, alzó una ceja mientras escuchaba la historia de la chica rusa, obligada a prostituirse. La forma que Dania tenía de hablar de aquello, le sugerían dos cosas: o que conocía a aquella chica muy de cerca, o que ella era esa chica.
Porque si no… ¿por qué se había sofocado tanto?
Se moría de ganas por preguntar, pero no lo hizo. Si Dania quería hablar de ello, tendría que ser ella quien sacase el tema, no Shade.

- Si que le tienes cariño a tu tierra – dijo con cierto deje de ironía – no sé, L'vóvna, la tenista, siempre me hablaba bien de Rusia – se encogió de hombros y miró a la chica con cierto matiz de dulzura, reflejado en sus verdes ojos – lo de las mafias… aquí en América también tenemos las nuestras, créeme… - se llevó una mano a la nuca, donde aún tenía la cicatriz que le dejaron sus captores, al noquearla con la culata de una pistola; por suerte no se veía, estaba bajo una capa de cabello rojizo – lo de tu amiga no tiene nombre… no sé cómo hay tíos tan despreciables… mira que tratar así a una pobre chica… joder… mira, el sexo con una mujer es lo mejor que hay, es tierno, dulce, electrizante, pasional, suave… joder, a las chicas se las trata como a reinas, no se las babea encima, coño…

“Bien, Shade, has dejado cristalino que eres bollera… bueno, mejor ir poniendo ya las cartas sobre la mesa, que nadie se lleve luego una sorpresa.”

No apartó los ojos de Dania, cuando esta le hizo la demostración de otra de las habilidades de las chicas rusas: el ballet.
Sus movimientos eran perfectamente delicados y precisos, su cuerpo se contoneaba con gracia y gran agilidad.
Shade soltó un silbido de admiración.

- No sé cómo serás con una raqueta en la mano, pero en el baile eres una diosa, chica – dijo guiñándole un ojo.

Ni toda el agua fría que estaba cayendo por doquier, era capaz de bajar el lívido que Shade tenía en aquel momento, y eso que Dania aún seguía vestida.
Aunque la rusa levantó las manos y suplicó medio en broma que no la mojara, la pelirroja no tuvo compasión y apuntó hacia ella la manguera.
Luego, el turno de ataque pasó a Dania, pero antes de perseguir a la pelirroja, se despojó de su empapado vestido, quedando cubierta solo por su ropa interior y unas gotas de agua.
Vale, sí… no era la primera vez que Shade veía a una mujer en bikini; coño, ¡L'vóvna se había puesto en pelotas delante de ella! ¡¿Pero por qué diablos se le tenía que transparentar?!
Shade no pudo evitar abrir la boca sorprendida, mientras sentía como una intensa oleada de calor la invadía, desde el centro de su cuerpo hasta la punta de sus dedos.

- ¡Pero bueno! – exclamó divertida, recuperando la compostura y alzando una ceja - ¡eso es una maniobra de distracción!

Dania avanzó hacia ella con intención de quitarle la manguera, pero Shade no estaba dispuesta a ceder a la primera, quería divertirse, así que le daría un poco de guerra la chica.
Retrocedió unos pasos, sonriendo pérfidamente y con sus ojos verdes clavados en ella, retándola con la mirada.
Luego echó a correr con gran agilidad, sus tiempos de tenista y jugadora de hockey aún se hacían presentes en su cuerpo, seguía manteniendo una buena forma física a pesar del tabaco.
No le hizo falta volverse insustancial para esquivar a Dania, pero entonces, la chica rusa hizo uso de su poder mutante, convirtiendo una porción de aire en agua, que cayó estrepitosamente sobre la pelirroja.

Dejó escapar una aguda risa al sentir el refrescante contacto, era justo lo que necesitaba. Se apartó el rojizo cabello de la cara, que se le había pegado con el agua, mientras observaba por el rabillo del ojo como se acercaba Dania, dispuesta a quitarle la manguera.
Podría haberse vuelto insustancial y que la rusa la atravesase, siguiendo con el control de la goma, ¿pero para qué? Eso no tendría gracia.

Dejó encantada que Dania la rodeara con los brazos, forcejando un poco para darle emoción al asunto. La miró a los ojos divertida y al final cedió, dejado que el control de la manguera pasase ahora a la rusa.
Los divertidos gritos y las risas de las chicas se mezclaban en el aire, junto con multitud de gotas de agua que volaban por doquier.

Shade emprendió la persecución, pero Dania huía, esquivando ágilmente todo lo que se encontraba a su paso, mientras regaba a la pelirroja, la cual no se molestó en volverse insustancial, era más divertido sentir el frescor del agua en su piel.
Dania apoyó mal el pie y resbaló, cayendo al suelo de bruces mientras Shade la miraba con preocupación.

- ¿Estás bien? – preguntó acercándose a ella, para ver si se había hecho daño, pero la respuesta de la rusa fue un buen chorro de agua en toda la cara – vale, veo que estás bien… - dijo sonriendo divertida.

Sonrió con cierta malicia y emprendió la carrera hacia donde estaba la chica, que aún permanecía en el suelo, con la manguera en la mano. Pero el suelo mojado le jugó una mala pasada a la pelirroja, quién resbaló estrepitosamente y perdió el equilibro, yendo a parar justo encima de Dania.

Lo fácil y lógico, hubiera sido que Shade se hubiera vuelto insustancial para no hacer daño a la chica, y luego girarse y levantarse sin más. Pero no lo hizo, Dianne cayó de bruces encima de Dania, colocando sus manos a ambos lados de la cabeza de la rusa y la rodilla entre las piernas, para frenar el golpe, de forma que sus rostros quedaron a escasos centímetros.

Cerró los ojos un instante, al sentir el agudo dolor del golpe en los puntos de apoyo. Luego los abrió y se encontró con la mirada de Dania, que se le antojó tremendamente atractiva. Vista de cerca, la chica era impresionante, y su parecido con L'vóvna era sorprendente.
El juego con el agua le había traído ciertos recuerdos, y el tenerla tan jodidamente cerca, hizo que Shade sintiese unas enormes ganas de besarla.
Hizo acopio de toda su fuerza voluntad y las controló, se lo estaba pasando muy bien con ella y no quería estropearlo.

- ¿Estás bien? – preguntó con suavidad y de forma afable, mientras la miraba con cierta dulzura y anhelo.


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Dania Ivanov
Posted: Jul 13 2009, 03:39 PM


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Aquel juego de miradas duró un rato. Ella seguía manteniéndole la mirada a Dianne, y Dianne parecía estar seduciéndola con los ojos. Entonces pasó por su cabeza que tal vez a Dianne le gustaban las chicas. Luego se preguntó si a ella le gustaban las chicas, nunca había probado, nunca lo había pensado, lo que tenía muy claro es que los hombres le habían hecho mucho daño en ese aspecto. Pero ella no era lesbiana. Nunca lo había sido. Por fin se cortó aquel juego de miradas.

Entonces dijo aquella frase que le aclaró lo que antes se había planteado, a Shade le gustaban las chicas. Se quedó mirándola mientras escuchaba sus palabras. En ellas encontró cierto grado de verdad, las chicas sabían lo que le gustaban a las chicas, y los hombres en cambio se dedicaban a satisfacer sus propios instintos, buscaban una hembra en celo para follársela, sin importarle la hembra. En las palabras de Dianne había cierto erotismo, como si cada adjetivo que calificaba el sexo con una mujer estuviera cargado de intención.

-Seguramente sea así.... nunca lo he probado. -Dijo ella. Nunca había pensado que ella misma era tan abierta, nunca se había planteado que postura tenía ante esas cosas, pero vio que era abierta, que le daba igual que a Shade le gustasen o no las chicas, e incluso, que probarlo sería la única forma de saberlo.

Dania le dedicó una sonrisa de agradecimiento a Shade cuando le hizo aquel cumplido sobre el baile. Era su pasión. El único miedo que tenía es que no se le diera bien, porque como se le diera mal, no tendría a que aferrarse en el mundo. El baile era lo único que la había mantenido paciente y cuerda en aquellas cerradas habtaciones, a las esperas de enseñar su cuerpo.

Después de la lucha de agua, después de aquel tira y afloja que las dos habían tenido, Dania estaba en el suelo, viendo a Shade acercándose, levantando la manguera para que el chorro de agua cayera de lleno sobre la pelirroja. Lo vio todo como si fuera a camara lenta, vio como el pie de Shade comenzó a trastabillar y como poco a poco, la chica, caía sobre ella. Dania se abrió de piernas, y donde antes había estado su muslo derecho, ahora estaba la rodilla de Shade. Sus brazos rodeaban la cabeza de Dania, y su cara estaba a escasos centímetros.

-¿Estás bien?. -Dijo Dania sin quitar los ojos de los ojos de Shade. Lo había dicho a la vez que la otra chica, por eso sonrió levemente. La siguió mirando. QUería probarlo, veía a Shade y quería probar. Luego estaba la voz de su mente que le decía que ella no era lesbiana. ¿Pero y si le gustaban las dos cosas? ¿Y si tan bien le gustaban las chicas? Sintió un poco de miedo. Siguió mirando de forma seductora a las preciosas esmeraldas que tenía delante. Estaba nerviosa.

La manguera se había quedado entre los cuerpos de las chicas, mojándolas cada vez más. No sabía si eran cosas suyas pero notaba cada vez más cerca el cuerpo de Shade, y cada vez tenía más ganas de que se acercara más. El agua resbalaba por su vientre y se colaba entre sus piernas, dandole una sensación placentera.

Levantó lentamente uno de sus brazos y lo pasó rozando por el cuerpo de Shade para ponerlo entre las caras de las dos. Luego posó su dedo en los labios de Shade, los acarició lentamente, cada vez estaba más nerviosa, cada vez tenía más miedo, cada vez estaba más excitada. Por un lado algo le decía que probara, y por otro algo le recordaba a Matthew, pero Matthew no le quería, ella era demasiado joven para él.

Por fin paró de mover el dedo por los labios de la pelirroja, lo dejó quieto, como diciéndole que se cayara.

-Déjame probar una cosa. -Dijo ella muy suavemente y con tono seductor. Bajó el dedo por la barbilla y luego se fue a la nuca de Shade. Luego Dania se acercó más a los labios de Shade. Cerró los ojos y besó los labios de Shade, primero muy delacadamente, y luego se convirtió, sin quererlo en una especie de fiera. Sin darse cuenta rodeó a Shade con las piernas. Siguió besándola, olvidándose de donde estaba, de sus sentimientos, de su pasado.


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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 13 2009, 10:43 PM


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Ciertamente, Shade no sabía cómo interpretar aquel juego de miradas, es más… ni siquiera sabía cómo puñetas interpretar toda aquella situación en general… todo se le antojaba demasiado surrealista, como si estuviera viendo una película erótica y ella fuese una de las protagonistas.

Tampoco supo interpretar la expresión de la rusa, cuando Shade hablaba sobre las maravillas del sexo entre mujeres.
Alzó una ceja y dibujó una picante sonrisa cuando Dania hizo aquel comentario tan… sugerente…

“¿Qué no has probado? Pues yo te enseño cuando quieras… y te prometo que no lo vas a olvidar…” Pensaba con lujuria, sintiendo como el calor de su cuerpo se incrementaba, hasta subir un par de grados.

¿Pero estaba coqueteando con ella o no? Si la historia que Dania le había contado antes, era cierta y cercana, o si se trataba de la misma rusa, la pelirroja debería andarse con mucho cuidado, pues un solo paso en falso, aunque fuese de forma inocente y sin mala intención, podría echar al traste la amistad con Dania.

- Pues tú te lo pierdes – se limitó a decir, encogiéndose de hombros y dedicándole a la chica una sonrisa, entre divertida y picante.

Durante un instante que apenas duró un segundo, Shade se imaginó con Dania entre caricias y besos, haciendo que descubriese de su mano el verdadero significado de lo que acababa de describir, hacía tan solo unos momentos. Era como si de alguna forma pudiese volver a vivir la escena de las duchas, de aquel día que cambió su vida, aunque ahora los roles estuvieran cambiados.

Shade carraspeó, intentando sacudir su nerviosismo. No iba a pasar nada, no tenía tanta suerte, además, Dania tenía pinta de mujer devora-hombres… aunque bien era cierto que el olfato de la pelirroja con respecto a ese tema, aún no estaba muy afinado…

La lucha acuática arrancó unas divertidas carcajadas a Dianne, haciendo que durante aquel rato, la pelirroja volviese a reír sin preocupaciones, sintiéndose realmente viva.
Pero el juego de agua tenía más connotaciones que la diversión, y por muy fría que estuviese, no logró bajar la temperatura de Shade, que crecía a cada momento.

Tras la caída, ambas chicas preguntaron a la vez por la integridad de la otra. Dania sonrió de una forma que a Shade se le antojó verdaderamente atractiva. La pelirroja le devolvió la sonrisa, asintiendo levemente con la cabeza, pues en aquel momento, era incapaz de articular palabra.
Lo única que podía hacer, era seguir mirando directamente a los ojos Dania, perdiéndose en aquella mirada tan cautivadora.

Estar tan cerca de Dania, en aquella posición tan comprometida, hacía que los nervios invadiesen a Shade. Tragó saliva, intentando mantener la compostura por todos los medios, intentando frenar las ansiosas ganas de tocar aquellos labios… mantuvo la mirada de la rusa, mientras se concentraba en el agudo y punzante dolor de sus manos y rodilla.
Sintió como su pulso se había acelerado notablemente y su respiración, aunque intentaba controlarla, se había tornado más fuerte.

Al mantener la presión tanto rato, el dolor se volvió más intenso, así que Shade se vio forzada a cambiar de postura. Lo hizo de forma muy sutil y despacio, acercando muy lentamente su cuerpo al de Dania para cambiar los puntos de apoyo.
Sentía su cuerpo tocar el suyo, sentía la calidez que desprendía y sentía correr el agua entre las dos, acariciando su piel.

No apartó la mirada de Dania ni un solo instante, hasta que sintió como su brazo se movía y rozaba su cuerpo, haciendo que su piel se erizase.
Cuando los finos dedos de la chica tocaron sus labios, Shade cerró los ojos durante un momento y dejó escapar un muy leve suspiro de excitación.
Su pulso se aceleró notablemente y su respiración se fue tornando más fuerte, el contacto de los dedos de Dania sobre sus labios era electrizante.

El corazón de Shade dio, literalmente, un vuelco en su pecho. ¿Se le habían llenado de agua las orejas y no entendía bien? No, la mirada de Dania no daba cabida a ninguna duda.
Aunque la pelirroja hubiese querido decir algo en aquel momento, los dedos de Dania sobre sus labios lo impedían, así que cuando la rusa habló, Shade se limitó a alzar una ceja y a mirarla de forma interrogante, sin que sus ojos verdes perdieran ese brillo seductor.

Dianne sentía su corazón golpear con fuerza en su pecho y la sangre martillear en sus sienes. Su mirada se clavó en los labios de Dania, que cada vez se acercaban más a los suyos, hasta que finalmente se tocaron, primero de forma lenta y suave, pero pronto el beso se transformó en algo más pasional.

La respiración de Shade se hizo más irregular y audible, la pelirroja se dejaba llevar con los ojos cerrados, sintiendo el cálido contacto de los labios de Dania sobre los suyos, sus bocas estaban unidas y sus salivas se entremezclaban en la danza de la pasión.
Sintió como la chica rusa la rodeaba con sus piernas, atrayéndola con fuerza hacia ella. Le resultó agradable, pues aunque estaba firmemente sujeta, la pelirroja mantenía el control y libertad de movimiento.
Se dejó atrapar y enredó sus manos al rubio cabello de la chica, mientras continuaba besándola.

Dianne no quería pensar, no quería plantearse hasta dónde quería Dania llegar… solo quería sentir, olvidarse de todo, dejarse llevar por los besos y caricias de aquella chica, recordar aquel instante que cambió una parte de su vida. Quería volver a sentirse feliz, aunque solo fuera un jodido rato.
Era una chica de palabra, así que se esforzó en todos y cada uno de los besos, se había propuesto que la rusa disfrutase, y eso era lo que iba a hacer.

Bajó lentamente por su cuello, dándole pequeños mordiscos en los que imprimía la fuerza justa, correspondiendo al demandante salvajismo de la rusa, pero manteniendo esa cierta suavidad y dulzura que caracterizaba al sexo entre mujeres.
Se incorporó un poco, lo suficiente como para despojarse de la mojada camiseta y arrojarla a un lado. A la vista quedaron sus firmes pechos, aún tapados con un fino sujetador, cuya tiranta derecha estaba medio caída en su hombro.
La manguera seguía en su sitio, mojando los cuerpos semidesnudos, no se molestó en quitarla.
Volvió a tumbarse sobre ella, sintiendo su piel desnuda en contacto directo con la suya. Sonrió, recordando perfectamente el pensamiento que cruzó su mente, la primera vez que sintió la piel de otra chica. Sus manos comenzaron a recorrer el cuerpo de Dania, de forma lenta, delicada, deteniéndose en los sitios exactos donde a la rusa le resultase más agradable, dejándose guiar por sus reacciones.

“¡Qué suave!”


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Dania Ivanov
Posted: Jul 14 2009, 08:21 AM


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Los labios de Dianne era suave, dulces, pero también traviesos y un poco picantes. Se movían y jugaban con los de Dania, haciéndole experimentar cosas nuevas. Casi sin darse cuenta, Dania dejó que su lengua buscara la de Shade, fusionandose, notando el sabor de la boca de la otra chica. Cada vez que sus labios se separaban un poco, Dania soltaba un gemido casi inaudible de excitación.

Dianne enredó sus dedos en el pelo de la rusa, eso excitaba más aún a Dania. Ella hizo lo mismo, dejó de apoyar las manos en el suelo y poco a poco se quedó completamente tumbada, notando como la maguera creaba charcos entre los cuerpos de las jóvenes. Dania movía sus dedos involuntariamente entre los mechones pelirrojos. Dania estaba tremendamente excitada. De forma juguetona mordía los labios de la pelirroja, y entreabrió un poco los ojos para ver la reacción de la chcia. Luego hizo que sus manos tiraran suavemente de los cabellos de Dianne para que su cabeza se echara hacia atrás y tuviera más accesible aquel cuello.

Dania posó sus labios en el cuello mojado de Shade. Allí jugó traviesamente, lamiendo, mordiendo y besando. Luego dejó que Shade fuera que jugara con su delicado cuello. Shade mordía, pero sin llegar a pasarse. Dania temía que le hiciera chupetones. Por un momento imaginó que aquel que le mordía el cuello era MAtthew, pero algo le hizo cambiar la visión y seguir con Shade, no era justo para la chica. Siguió dejándose llevar, notando los labios de Shade.

La pelirroja se separó de ella un poco, Dania no quería parar, no en ese momento. Asi que hizo que Shade se volviera a acercar usando sus piernas. Luego comprobó que lo único que quería Shade era quitarse la camiseta, asi que le dejó hacerlo. SOnrió mientras le volvía a morder los labios.

Shade comenzó a acariciarle por todo el cuerpo. La respiración y el pulso de la rusa se aceleró, mientras ella acariciaba, Dania comenzó a pensar. Se sintió un poco mal por Matthew, pero también por que veía raro estar haciendo aquello con una persona de su mismo sexo. Por un momento se quedó como bloqueada, mirando al techo, mientras que Shade continuaba inspeccionando por su cuerpo. Dania, hazlo, es lo que ahora te apetece. Rápidamente se incorporó e hizo a Shade que se tumbara debajo, casi obligándola debido a aquel movimiento tan brusco.

Dianne se quedó arrodillara en el suelo sobre Dianne. Luego se encorvó y fue a sus labios. Ahora le tocaba a ella ir descendiendo. Bajó por su barbilla y pur el cuello y luego llegó a la claviculas. Ahí se detuvo un tiempo. Mientras que ella descendía con sus labios, el dedo índice de una de sus manos jugaba con los labios de Dianne, y el otro acompañaban en aquel descenso. Luego llegó a los pechos, bajando el sujetador un poco, Dania comenzó a besar aquella zona tan sensible.Luego siguió majando pero su mano se quedó en el pecho. Llegó al ombligo y jugó en el viente de Shade con su lengua. Luego, al llegar a los pantalones, tuvo que llevar sus dos manos para desabrocharlos, y cuando ya estuvieron desabrochados, Dania volvió a subir.

Se puso a besar los labois de Dianne muy violentamente. Su mano bajó y se metió dentro de las bragas de Dianne hasta que encontraron la zona que andaba buscando y comenzó el juego que ella quería. Siguió besando y moviendo su mano dentro de las bragas de Dianne.

Aquello le estaba poniendo muy caliente, demasiado.



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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 15 2009, 01:26 AM


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Una cosa estaba clara, y es que a la rusa le gustaba jugar. Shade sonrió ampliamente para sus adentros, si quería jugar, juego iba a tener.
La forma en que Dania la besaba y gemía de forma casi inaudible, hacía que la excitación de Shade aumentara hasta límites insospechados.

Sonrió cuando sintió el cuerpo de Dania totalmente tumbado sobre el suelo. Adoraba mantener el control en una posición dominante, la hacía sentirse segura, y saber que tenía a su merced a aquella chica tan terriblemente atractiva y pasional, hacía que su excitación subiese por momentos, concentrándose en el centro de su cuerpo.

Los dedos de Dania se enredaron en su rojizo cabello, y cuando tiró suavemente de este hacia atrás, Dianne cerró los ojos y exhaló u suspiro de puro placer.
No opuso resistencia alguna, dejó su cuello a merced de la chica rusa, disfrutando de sus besos, de sus mordiscos y de los juegos de su lengua, emitiendo quedos gemidos de placer, sintiendo como su respiración se volvía más audible e irregular a cada momento.

Esbozó una amplia y pícara sonrisa, mientras una pequeña y divertida risa afloró de sus labios, al sentir las piernas de Dania cerrarse con más fuerza sobre ella, cuando se separó levemente con la “inocente“ intención de quitarse la camiseta.
Un cierto brillo arrogante apareció en su verdosa mirada, le encantaba sentirse así, tan deseada y demandada por otra mujer, saber que la detenía con fuerza y que no la dejaba alejarse, que precisaba sentirla cerca. Era reconfortante, era lo que necesitaba.

Le devolvió la sonrisa a Dania, mordiendo también sus labios en un pequeño juego, alternando su mirada de estos a sus ojos.
El cuerpo de Dania era firme, precioso y con unas curvas bien formadas, rebosante de la característica belleza rusa que tanto cautivaba a Dianne.
Su tacto era cálido y suave, y la pelirroja disfrutaba recorriendolo centímetro a centímetro con sus manos y labios.
Sin embargo, durante un instante, le dio la impresión de que algo no iba bien, su lado empático se percató del leve y sutil bloqueo de Dania, había algo en sus movimientos, en su respiración y en sus caricias que la había delatado.

El corazón de Dianne se detuvo de golpe, mientras contenía la respiración buscó con sus ojos verdes, que en aquel momento reflejaban su preocupación, la mirada de la chica.
Abrió la boca para preguntarle si todo iba bien, por nada del mundo quería parar en aquel momento, en aquel preciso momento… pero desde luego no iba a hacer nada que la chica no quisiera, y si tenía que contenerse, se contendría.

Pero entonces, justo cuando las palabras estuvieron a punto de salir de sus labios, Dania la volteó con ímpetu, haciendo que ahora fuese Dianne la que quedase tumbada en el suelo, a merced de la rusa.
Normalmente, aquella posición no era del agrado de la pelirroja; odiaba sentirse acorralada y le agobiaba de sobremanera que la inmovilizasen. Pero en aquel momento estaba tranquila, no sabía si era porque aquello le estaba trayendo buenos recuerdos, anteriores a su secuestro, cuando era una cría pija y feliz. O si simplemente, era porque sabía que solo hacía falta un leve gesto para liberarse de aquello… bastaba volverse insustancial para deshacerse del agarre, pero no lo iba a hacer… por el momento se encontraba tranquila y relajada, tal vez fuera porque Dania sabía cómo tratarla.

Aunque Shade disfrutase más dando que recibiendo, eso no quería decir que no le encantase sentir a ella también; así que cerró los ojos, para deleitarse más profundamente en los besos y las caricias de Dania, que recorrían su cuerpo con hambrientos movimientos que a Dianne le excitaron aún más.
De vez en cuando abría los ojos para observar el rostro de Dania, haciendo que sonriese complacida. Le encantaba.
De nuevo, los dedos de la rusa estaban sobre sus labios, así que Dania podía percibir perfectamente la sonrisa que se había formado en ellos. Shade no podía estarse quieta, así que a ratos abría un poco la boca, lo justo para poder besar los dedos de la rusa, pasando juguetonamente su lengua sobre ellos y succionándolos juguetonamente.

Sintió como Dania le apartaba un poco el sujetador y comenzaba a besar sus pechos, arrancándole un audible gemido, agravado por el deseo.
Sintió los labios de la chica descender hasta su vientre y juguetear con él, moviendo su lengua de una forma que volvía loca a la pelirroja.
Dianne enredaba sus dedos en el rubio cabello de la chica, mientras ponía la otra mano sobre la que Dania tenía en su pecho, apretándola contra él para demandar una caricia más intensa.

Dania le desabrochó los pantalones y Dianne la ayudó a que se los quitara, luego arrojó la mojada prenda a un lado. El agradable contacto de su cuerpo con el aire, hizo que su piel se erizara.
Correspondió a los besos de Dania con la misma pasión y violencia, sintiendo como toda su sangre se concentraba en un punto en concreto. O la tocaba ahí o estallaba.

Como si le hubiera leído el pensamiento, la chica rusa bajó su mano y la introdujo en sus bragas, buscando el punto clave de Dianne.
La pelirroja emitió un ronco gemido de placer, cuando los dedos de Dania encontraron lo que buscaban.

“¡Joder! ¡Menos mal que no tenía experiencia! Llega a tenerla y me hace tener tres orgasmos seguidos con solo mirarme…” pensó en decirle algo, pero aparte de que no quería cargarse el clima, tampoco era capaz de hablar.

Se abrazó con fuerza a la chica, gimiendo sin parar, de forma cada vez más audible y seguida, su pecho subía y bajaba con su agitada respiración y sus caderas se movían rítmicamente, acompañando el movimiento de la mano de Dania.
La rusa también tenía derecho a disfrutar, así que Shade, entre gemido y gemido, entre beso y beso, sonrió pícaramente y fue deslizando de forma suave su mano hasta la entrepierna de de Dania, retrasando dolorosamente el momento en el que introdujo su mano en la ropa interior.
Con la mano libre se ocupó del sujetador de la chica, que aún cubría sus pechos, los que estaba deseando tener a su completa merced.

Aunque sabía perfectamente dónde tocar, Shade se tomó su tiempo para juguetear, acariciando provocativamente los alrededores de la zona clave, notando la humedad, que no estaba claro de si era solamente producto del agua.
Cuando hubo “torturado” lo suficiente a Dania, deslizó sus dedos hasta el punto principal del placer femenino y lo acarició como merecía, con total precisión, ajustando su ritmo a los movimientos demandantes de la chica rusa.

El pulso de Shade estaba disparado, jadeaba de forma fuerte y profunda y la tensión se acumulaba cada vez más. Sus movimientos se hicieron cada vez más intensos y rápidos, y entonces explotó, emitiendo un fuerte gemido de puro placer con su ronca voz, sintiendo como la electricidad del clímax recorría todo su cuerpo, mientras por su puesto, se preocupaba de seguir atendiendo a las demandas de Dania.

Sin soltar a la chica, se tomó unos instantes para recobrar el aliento, besando sus labios, senos y cuello mientras acariciaba la piel desnuda de su espalda. Un ligero rubor teñía sus mejillas.

No le tomó mucho tiempo estar preparada para la siguiente ronda. Cuando fue capaz de moverse, giró a Dania y la tumbó de espaldas al suelo, luego se separó de ella lo justo para despojarse de la ropa que le quedaba, mientras miraba a la chica de forma seductora, con una sonrisa pícara en sus labios.

Apartó lo que quedaba de la ropa interior de Dania y la arrojó lejos, dejando al descubierto su zona más sensible. Se acercó despacio, besando suavemente sus muslos y tomándose su tiempo, luego llegó al punto que había estado buscando y realizó con su lengua lo que antes había hecho con su mano, sintiendo como la excitación volvía a crecer.
Estaba lista para el segundo asalto. Para Shade, aquello no había hecho más que empezar.


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Dania Ivanov
Posted: Jul 17 2009, 03:13 PM


Alumna. Nivel 2


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Dania prefería dejarse llevar, le gustaba que la otra persona le diera placer, aunque también pusiera de su parte. Pero era ella la que estbaa guiando aquel momento. Era ella quien recorría el cuerpo de la chica. Era ella quien lamía, mordía, besaba a Shade. Y le gustaba.

Escuchar los gemidos de Dianne le ponía muy caliente. Ella también jadeaba, estaba gozando, y lo estaba haciendo porque quería y no porque la obligaran.

Le gustó que Dianne le devolviera los mordiscos, y le devolvía la mirada, como tentándole a que volviera a morder, quería que le mordiera, quería morderla, quería escucharla gemir, porque eso le haría excitarse aun más, quería saber que la pelirroja lo estaba pasando, como mínimo, igual que ella.

El gemido que más le excito, fue el que Dianne profirió cuando ella estaba en sus pechos. Mezclaba deseo y excitación. Se paró, dejando a la chica con las ganas y la miró con una sonrisa maliciosa. Luego pasó sus dedos con suavidad sobre los senos de Dianne, pero sin volver a posar sus besos. Y cuando creyó qeu Dianne no podría contenerse más y desearía volver a sentir los labios de la rusa, Dania volvió a jugar con su lengua en aquella parte del cuerpo tan sensible. También mordió, aunque sin hacerle daño, lo necesario para que Dianne se excitase y viera el contraste entre la dulce bailarina de Ballet y aquella loba.

Cuando bajó al vientre y dejó una de sus manos en el pecho de la pelirroja, ésta posó la suya sobre la de Dania, como aprisionándola, indicándole que no quería que se alejase de aquella zona. La otra mano de la chica estaba enredada en sus cabellos.

Dianne correspondía los violentos besos de Dania. Entonces fue cuando la rusa decidió jugar dentro de la ropa interior de la pelirroja. Escuchaba a Dianne disfrutar, y eso le hacía dedicarse más del 100% en aquella tarea, dar placer a la chica. Pero todo cambió. Dianne la abrazó y Dania le correspondió pero con un solo brazo, la mano del otro estaba muy ocupada. Pero viendo lo que pretendía la pelirroja, Dania sacó lentamente, volviendo un poco, la mano de la ropa interior y apoyó la espalda en el suelo.

Dianne comenzó a descender. Notaba como descendía la pelirroja por su cuerpo, paseando sus labios por su piel. Algo decía que si seguía, moriría de placer. Si estaba excitada cuando ella guiaba, ahora que se dejaba llevar no podía seguir así. Notó la mano de Dianne sobre su pecho.

-Oh... -Soltó de puro placer. Notaba como se quedaba sin aire, como su organismo no daba más ed sí. Entonces notó la otra mano de la chica, estaba dentro de sus bragas. Dianne le torturaba, sabía lo que buscaba pero no quería llegar. Aquello le excitaba más aun. -No....no.... no..... -Dijo Dania, entre gritos de placer, si pasara gente por ahí.... y aunque decía que no, quedaba claro que su intención era "no pares...". DEjó las manos apoyadas en el suelo, sobre su cabeza.

Dianne metió la cabeza entre sus piernas. Lo de Dania ya no eran gemidos, eran gritos de placer. Notaba la lengua de la chica jugando en aquella zona tan sensible. Cerró un poco las piernas para que Dianne no pudiera salir de ahí, no quería que la dejara a medio. Pero no apretó simplemente no dejó que saliera. Dania gritaba y movía su cuerpo de arriba abajo, revolcándose por el suelo de puro placer. Estaba gozando de veras.

-No pares, Shade.... no pares. -Decía. Cada vez notaba aquel punto de placer máximo más cerca, pero no deseaba llegar, quería seguir así, porque una vez que eso llegara, todo pararía....o no.


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Dianne Hemsworth
Posted: Jul 19 2009, 01:40 AM


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Lo que más le gustaba a Shade, era el juego picante que se traían las dos mediante miradas, mordiscos, besos y demás gestos cargados de intenciones, dotando de un matiz más divertido y morboso, al encuentro íntimo que estaban llevando a cabo.
Además, Dianne pudo comprobar de primera mano que la chica, pese a decir que no tenía experiencia, tenía una gran habilidad en el campo de las artes amatorias lésbicas. Lo cual hacia que se esforzara aún más; Shade no era el tipo de persona al que le gustase quedarse atrás, su propósito era impresionar a la otra chica.

Si el raciocinio de la pelirroja hubiera estado activo al cien por cien, se hubiera preocupado por los gritos de placer que profería la rusa.
Eran más que audibles, cualquiera que pasase por un radio más o menos cercano, los escucharía sin problema; haciéndole pensar que alguien tenía el volumen demasiado alto de la película erótica del día.

Pero Shade no pensaba, y lo que conseguían los fuertes gemidos de Dania, era volver a subir su lívido hasta las nubes, haciendo que estuviese lista de nuevo para la acción.
Pero ahora la acción la recibía Dania. Dianne se esforzó en todos y cada uno de los movimientos, marcando el ritmo que ella quería, lamiendo y mordiendo, ejerciendo la presión justa que marcaba la diferencia entre placer y dolor.

Los gritos de la rusa y sus agitados y desesperados movimientos, ya no solo de caderas, sino de todo el cuerpo, hacía que su sangre volviese a acumularse en el centro de su cuerpo, reclamando a gritos una atención urgente.
Shade intentó ignorarlo por el momento, su misión en aquel instante era Dania, y su atención estaba totalmente centrada en la chica rusa.

Sentía como las piernas de la chica la retenían en el lugar, no era un aprisionamiento como tal, era una demanda, una súplica para que Shade no se moviese de allí. A la pelirroja le encantaba, pues Dania ejercía la presión justa para que no se sintiese incómoda.

Sus agitados movimientos y sus desbordantes gritos de placer, que se mezclaban con los apagados gemidos que emitía Shade, indicaban que la rusa estaba a punto de llegar al éxtasis.
Y era ahí donde se le presentaba un dilema a la pelirroja. ¿Debía continuar hasta que Dania explotase?, ¿o era mejor cesar sus pasionales caricias, para cambiar de postura y continuar con el juego sexual?

Decidió optar por lo primero, rezando para que, tras la explosión de Dania, la chica estuviera dispuesta a continuar un rato más.
Aceleró sus movimientos, esforzándose por ejecutar su labor de la mejor forma posible, siendo precisa en todos y cada uno de sus gestos para conducir a la chica al clímax.
Una vez Dania llegó, Shade continuó unos momentos más de forma suave; luego fue ascendiendo lentamente, colmando de húmedos besos a la chica hasta que llego a sus labios y los besó con ahínco, enredando sus finos dedos en el cabello de Dania.

No dijo una palabra, no quería hablar, solo quería sentir la agitada respiración de la chica y los fuertes latidos de su corazón. Era la mejor sensación del mundo.
Continuó besándola y acariciándola, pero poco a poco fue incrementando de nuevo sus acciones, dotándolas de un matiz más picante y erótico. Quería que la chica volviera a subir su lívido, quería que volviera a estar lista para continuar.

- ¿Lista para el segundo asalto? – le susurró sensualmente al oído, tras morderle el lóbulo de la oreja de forma sensual, y en un tono muy sugerente añadió – yo no he terminado…

Sus manos continuaban recorriendo la suave piel de la chica, deteniéndose en los puntos más sensibles. Si Dania le decía que no, Shade moriría en aquel mismo momento, casi no podía aguantar más.


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