Mae Tell created by Covex. Find more great skins at IFSkinZone.


Asgard Yaoi :: Saint Seiya


 Shout Box!



 

 Idilio [Lemon], ??? x Syd
Mizar
Posted: Feb 12 2007, 09:36 AM


ADMIN - Caballero Mizar Zeta


Group: Embajador de Asgard del Norte
Posts: 471
Member No.: 1
Joined: 1-February 06



Bueno, empecé a escribir un post para un foro y me di cuenta que un post no iba a ser suficiente para saciar mis ganas de un lemoncito xD. Así que hoy me puse de vanidosa y narcisista y escribí este fic lemon donde un amante misterioso le hace el amor a Syd.
Ahí les dejo que saquen conclusiones de quien podría ser xD jejejeje sería divertido que trataran de indentificar al amante por su manera de amar.
Así que aquí se los dejo, una escena cachonda donde un hombre expresa lo que siente l hacerle el amor a uno de los Guereros de Asgard más bellos de todo Saint Seiya.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Recostados, los dos, en la cama, riéndo a gusto por la compañía, mientras te observo detenidamente, prestándote toda atención.
Me tienes atrapado, me tienes enredado en tu sensualidad y nada más me importa que verte siempre así, desnudo en mi cama, sonriendo, dejando que mis dedos se deslicen por tu vientre, acariciando tu cadera con la punta de mis yemas.

La bata que te cubría yace extendida, cubriendo solamente tus brazos, dejando el resto de tu cuerpo desnudo, permitiéndome ver tu piel pálida, sedosa.
Cualquiera que te viera ahora, no podría pensar en la fuerza que posees y te juzgaría mal.

Odín te había bendecido con la belleza, con la fortaleza y con el magnetismo que tus ojos marrones ejercían sobre mí. Me hechizabas, me seducías con solo un gesto, con cualquier sonido que tus labios pronunciaran. Tan sublime, tan... etéreo y al mismo tiempo tan carnal.

- Te deseo, Syd... - Me muevo lento colocándome sobre tí. Solo me sigues con la mirada mientras bajo mi cabeza lentamente hasta posarla en tu pecho, donde beso en medio de tus pectorales, viendo que te ocasiono un leve cambio en la respiración. Levanto la vista un poco y te miro. Tus brazos a los costados, casi a la altura de tu cabeza, dejándote hacer. Sumiso. Me deseas también, tanto o quizás más que yo, quizás menos... pero nos deseábamos a morir.

Bajo a besar unos 5 centímetros más y antes de que mis labios tocaran tu piel esta se hundió, ante la expectativa. Tus piernas se delizaron lentamente, haciendo un ruido suave contra las sábanas de lino, blancas.

Cerré los ojos. La visión era demasiado poderosa y tenía que soportar tanta belleza y no explotar en violencia para destruir tu cuerpo que me inquietaba, me dejaba ansioso como si fueras una droga cuyos efectos me ha dejado fuera de control y mi único alivio fuera solo tomarte de nuevo.

Mis labios bajan a tu vientre en un beso ansioso, mordiendo la piel estirándola para lamer y volver a acariciar con mis labios, volviendo a succionar tu piel con absoluta devoción, bajando por tus caderas, lamiendo la parte del cóxis que sobresalía mientras mis manos apretaban tus muslos y volvía a subir con esos besos ansiosos por tu vientre a tu pecho a tu cuello.

Sujeté tus muñecas e hice bajar tus manos conduciéndolas a mi miembro, haciéndote sentir lo mucho que me excitas, lo mucho que te deseaba y gimes. Arrebato tus labios con un beso fuerte mientras te hundes más en la cama, tratando de contestar mi beso con la pasión desmedida que te tengo, pero tenía que acostumbrarte. Eras aún demasiado suave demasiado dócil. Y eso me volvía más loco aún.

Mis manos subieron sujetándote el rostro para hacerle levantar la cabeza un poco más, succionando tus labios, abriéndolos con mi boca para meter más mi lengua, devorarte si era necesario. - Syd... - y ladeas el rostro y me dejas ver tu cuello largo, con los musculos tensos, viendo como tu respiración hacía hundir más la parte cóncava entre tus clavículas. Tengo que besarte, tengo que lamer cada parte de tu cuerpo o moríría sin ello. - SYD!... -

Tus piernas se flexionaban para dejarme acomodar mi cadera entre tus piernas. Tu sexo se encontraba tambien erecto, podía sentirlo contra el mío y apoyé mi peso contra esa parte en especial, sosteniéndome con ambos brazos para impulsarme y frotarlos, viendo tu rostro compungido por el placer.

Tus garras arañaban mi cintura, queriendo alcanzar mis glúteos, apretarlos y arañarlos mientras ya escucho tus gemidos, aumentando por el movimiento.
¿Quién iba a decir que aceptarías mis cortejos? ¿Quién iba a decir que dejarías que entrara así a tu vida?
Y yo ingénuo, creí que te comprometería, pero no. Te veo ahora conmigo, te siento mío, pero tambien te siento libre.

Nunca serás de nadie, como estás siendo mío.

Tus brazos me rodean apretando mi espalda, atrayéndome a tí y hundo mi boca en tus hombros como tu lo haces en los míos, pasando de un lado a otro mientras así, apretados rodamos por la cama. Fui yó quien rompió ese abrazo apasionado y volvió a besar tu piel. era yo quien no quería parara de besarte. Y tus labios no eran la única parte tentadora.

Adoraba sentir tus manos contra mi nuca, apretándola cuando mordía tu pecho, torturando los sitios más sensibles de tu cuerpo. Solo deseaba oirte gemir en ese momento, ese tono agudo, lánguido que salía de tu garganta para terminar con un tono grueso y bajar de golpe al agudo, acentuándolo con una exhalación rápida que te hacía jadear y temblar.

Tu sudor comenzó a brotar y el mío. Relamí mis labios sintiendo la mezcla de sudores, salados que caían en pequeñas gotas contorneando la comisura de mis labios, mientras me movía sobre tí, viendo que pequeñas gotas se formaban en el fleco de mi pelo, cayendo sobre tu piel. No había momento en el que yo te mirara y no sintiera que me estremeciera tu figura.

Eres perfecto, una obra de arte que solo los dioses pudieron crear.
Y necesitaba sentir la divinidad de su creación a través de mis dedos. No te podía soltar, no iba dejar que te fueras. Te quería MÍO. en este momento, te amaba.

Pero para mi desgracia no me era posible fundirme y hacerme completamente uno contigo. Este deseo iba por terminar de volverme loco. Necesitaba de tí, pues eras mi inspiración. Eras un istrumento cuya música brotaba suave y amorosa si tocaba en el lugar correcto y cuya intensidad sinfónica aumentaba si aplicaba más pasión en la ejecución.

Te diste la vuelta, buscando algo de crema, sabías perfectamente cual era tu lugar en la cama y no desaproveché para besar tus costados, al ver como se estiraban tus músculos, dejando ver tus costillas marcarse. Una amano te sostuvo por el vientre y la otra por la parte baja de tu espalda, bajando con besos hsta tus glúteos.

Volviste a voltear hacia arriba y mis labios tocaron tu sexo. Sonreí al verte retorcerte de placer con la crema entre tus dedos sin poder aferrarte a nada o mancharías de más la cama, pero estabas llendo muy rapido. yo aún quería seguir saboreando tu cuerpo.

Hundí mi rostro entre tus piernas, besando tus íngles, la suave piel sonrosada de tus testículos y tu sexo latiente que no dejé descansar hasta sentir que llegabas al orgasmo con las antenciones que mi lengua te otorgaba.

No quise dejar nada. Quería todo de tí y aún continuaba. Mis manos se pasearon por tus piernas, levantándolas besándolas por la parte interna hasta darte la vuelta por completo, subiendo hasta tus glúteos, empujándolas con mi boca hacia arriba mientras buscaba abrirlas despacio con mis manos, dejando que mis boca y mi naríz rozaran los sitios más íntimos, y hundirse en tu entrada.

Jalé tus manos hacia atrás y quité la crema de tus dedos para huntarte de ella y lubricar la zona. Solo así pudiste apoyar por completo las manos contra la almohada, mirándome de reojo, esperando ansioso que me uniera a tí.

Me toqué, masturbándome para ganar más excitación y me coloqué sobre tí, apoyandome en la cama con tu cuerpo en medio de mis brazos, untándome entre tus glúteos, llenándome de crema y respirando más acelerado por sentirlo tan cerca. Hasta que llevo mi mano y dirijo mi pene hacia tí y empujo, sintiendo que te penetro con sumo trabajo y tu te quejas de dolor.

Pero no me importa. yo quiero estar dentro de tí. Así que empujo más fuerte y te arqueas. Estando así dentro de tí, ya podía inclinarme y besar tu espada, morder tu cuello, dejando mi marca en él mientras me movía, ganando ritmo, viendo tu rostro, tus ojos cerrados, tu bca entreabierta, jadeando, imiendo, sudando y estremeciéndote.

Mis movimientos contra tí aumentaron y reaccionaste, apoyando tus manos en la cama, impulsándote hacia atrás, moviendote de pronto a mi ritmo, deándome salir y entrar en tí, logrando hacer que gimiera tambien del placer intenso que tu estrecho cuerpo me daba.

De nuevo me separo de tí y te volteo. Hago a un lado las almohadas para dejar que tu cabeza quedara más baja y sujeto tus tobillos levantando tus piernas, colocándolas sobre mis hombros mientras vuelvo a penetrarte, mirándote a los ojos. Tu rostro distorcionado por el placer tortuoso me fascinaba. Me alejé un poco para quedar hincado bajando tus piernas y enredarlas a mi cintura, sujetando la tuya y levantando mi cadera para moverme con más fuerza dentro de tí, levantándo lamitad de tu cuerpo, viendo que te arqueabas y de nuevo tus músculos tensos y tus huesos me dejaban una visión exquisita.

Moví mi cadera de forma circular y empujé de nuevo contra tí, arrancándote un grito y luego otro al volver a embestir. Salí de tí para comocare de nuevo, pero rogaste que no lo hiciera, que continuara mientras tu mano se posaba en mi pecho y bajaba por mi vientre, siendo tú quien ahora sujetaba mi sexo y lo llevaba hacia tí. No podía decirte que no y volvía penetrarte, moviéndome con más fiereza, levantando tu cadera a cada embestida. Adoraba verte retozar con tanta sensualidad en la cama.

- Te amo. ¡Nhhh...! -

Mi voa era baja y la tuya llenaba la habitación, dejándome saber que te gustaba, que te complacía lo que yo te hacía y con eso me daba por bien servido.

- ¡No! - grité finalmente cuando el orgamos me anunció su pronto estallido. No quería, no deseaba terminar ahora. quería seguir poseyéndote, así, por toda la eternidad.

Siempre era el orgamos lo que uno buscaba. Era el mayor premio cuando uno hacía el amor. Pero para mí, los momentos previos a él era lo que deseaba.

Eyacular era el fin del idilio y ahí moriría el deseo fuerte de tenerte entre mis brazos.
Pero no podía luchar contra eso. La Naturaleza imperaba y se abría paso, el instinto me obligaba y no tenía otra salida.
Exploté dentro de tí, sabiendo que te dabas cuenta y exhalabas aliviado. Esto era lo que querías, que te llenara de mí para sentirte pleno. De eso te alimentabas y ahora resultaba ser yo tu presa.

Este era el momento vulnerable y tu expresión satisfecha me confirmaba las sospechas.
Y era por eso que te amaba.

Me incliné hacia tí y te besé el rostro, sobretodo en las sienes húmedas de sudor, donde tu olor se concentraba y podía sentir tu perfume.
Debía admitir que aunque pocas veces veces le daba importancia a lo que sucediera después, me gustaba sentirte cansado, dejandote otra vez, llenar de mis besos y caricias. Eso era algo que no podía dejar de hacer.

Si no te tocaba, mis días se volvían infelices.

- Te amo... te amo. -

Y tus palabras eran el cúlmine de todo. Mejor que el orgasmo era oirte decir aquello, que, aunque sabía que eran una mentira, me llenaban de suficiente inspiración para seguir adorándote.

Mientras pudiera hacerte el amor, no me importaba nada más

Hacías lo que yo te pedía, y por eso, yo era tu eterno esclavo.


--------------------
user posted image
user posted image


Topic Options Quick Reply




Hosted for free by InvisionFree (Terms of Use: Updated 7/7/05) | Powered by Invision Power Board v1.3 Final © 2003 IPS, Inc.
Page creation time: 0.0770 seconds | Archive


 ¡Afílianos!

SUPPORT ASGARD YAOI CLUB!

 Afiliados